Fallout es una melodía contra la anhedonia. Su sonido se abre paso hasta los centros de la dopamina a pesar de que sus puertas estén cerradas, con la alegría de haber encontrado la solución a un misterio con el que se nos invita a conectar.
Una canción que relata la transformación del ser y las consecuencias que llevan a ello. Normalmente nos gusta descansar en un estado de bienestar permanente, pero el camino es hacia delante y sin retorno.
Y el final es el paso a otro estado de la conciencia, pero es necesaria esa transformación anterior para lo que viene después. Llorar las pérdidas de un camino que no se vuelve a recorrer es perder el tiempo.
Se nos pregunta qué opinamos de estas aseveraciones en un ejercicio de mirada interior. ¿Qué dirías si pudieras?
La frecuencia del puente de la canción es un estallido de endorfinas que no te suelta. La voz más suave acompaña un riff melódico que necesariamente tiene que durar poco para alcanzar su efecto.
El miedo es una barrera que no nos deja comprender más allá y Devin Townsend nos avisa acompañado de Anneke Van Giersbergen. Canciones así solo surgen una vez y es como tiene que ser.


