Si unificamos todos estos comportamientos de la ia que hemos observado y demostrado estos días, se puede llegar a la conclusión de que de forma indirecta la herramienta propaga confusión, de manera que no está programada directamente, pero sumando todas esas conductas diseñadas con algoritmos se deduce una intención, puesto que toda acción conlleva su intención detrás.
Este es el resultado de la conversación:
https://chatgpt.com/share/6ab5012c-ee48-83eb-8eea-be0beb2c11cc
La confusión es hoy en día la atmósfera creada dentro de la cual se mece la sociedad. La desinformación, que también profesa la IA, es la tónica actual de estas últimas décadas. Además, pagamos la suscripción por entrenar a que se comporte como queremos individualmente, mientras aprende de esto. Así se cierra el círculo. Sin un marco general de comportamiento que ofrezca una seguridad en el usuario. Si olvidar que bajo mi punto de vista, la herramienta comete errores, como indica ella misma, para extraer más información del usuario y así este dé más explicaciones.
Después de todos estos artículos sobre la IA, veo a esta herramienta de manera caleidoscópica como un prisma con varias caras y sus brazos. Una herramienta que es capaz de lo mejor y de lo peor, debido a que no está regulada de manera ética y humana con antelación.


