Crónica de ZZ Top en Chiclana de la Frontera (Cádiz) (25-07-26)

Uno de los primeros casetes que compré en mi vida —allá por los lejanos primeros años ochenta del siglo pasado— fue Fandango! de ZZ Top. Entonces era un niño de poco menos de diez años al que empezaba a gustarle la música y, aunque me interesaba más el heavy metal, los de Texas eran otro grupo que podía casar con mis preferencias.

Muchas décadas y veranos después, contemplo cómo tampoco han cambiado demasiado las cosas, pues el público que asistió al concierto que los estadounidenses ofrecieron en Chiclana el pasado veinticinco de julio era de lo más variopinto. Amantes del rock clásico y de sonidos más duros, camisetas de Johnny Cash mezcladas con otras de Iron Maiden y muchísimas de los protagonistas de la noche. Parece claro que esa fusión de blues rock, rock sureño y hard rock gusta, y mucho, a gente de diversos estilos musicales que tributa pleitesía a una formación icónica.

Es cierto que, en esta gira, solo queda Billy Gibbons como miembro fundador —aunque ZZ Top puede preciarse de haber mantenido la formación original durante la friolera de cincuenta y dos años—, pues Mike Monahan sustituye al lesionado Frank Beard a la batería y Elwood Francis al fallecido Dusty Hill al bajo. Ambos son excelentes músicos y, además, Francis contribuye al legado con su estética y su divertido material, pues las seis y las cuatro cuerdas comparten una instrumentación gemela. Así pudimos ver dos bajos verdes —aunque llevaban frases diferentes; en el de Gibbons podía leerse «Lord have mercy»— durante los bises, o los dos bajos con estética Barbie, acolchados con pelo rosa, en «Legs».

En cuanto al repertorio, durante una hora y veinticinco minutos acometieron un gran repaso a su discografía, comenzando con «Got Me Under Pressure», con Elwood Francis tocando su inenarrable bajo de quince cuerdas, y su versión de «I Thank You». También rindieron homenaje a Tres hombres con «Waitin’ for the Bus» y «Jesus Just Left Chicago», antes de alcanzar un gran momento de intensidad con «Gimme All Your Lovin’», «Pearl Necklace», «I’m Bad, I’m Nationwide» y la excelente «My Head’s in Mississippi», donde Gibbons intentó que el respetable corease, aunque sin demasiado éxito, posiblemente porque buena parte de los asistentes no conociese el tema.

No nos extrañaría, porque, tras «I Gotsta Get Paid» y «Brown Paper Bag» —tema de Gibbons en solitario—, fueron especialmente aplaudidas «Cheap Sunglasses», «Sharp Dressed Man» y «Legs». El material de Eliminator sí fue, en cambio, muy bien acogido por el numeroso público congregado aquella noche gaditana.

Tras un breve momento en el que el trío abandonó su coqueto escenario —simple, con un grafiti en pantalla con el nombre del grupo y, sobre la tarima, una serie de amplificadores dispuestos en oblicuo y unos monopatines—, acometieron los bises. Primero llegaron «Brown Sugar» y «Tube Snake Boogie» y, posteriormente, el cierre con «La Grange», que provocó el delirio. Antes habían interpretado «Thunderbird», única aportación de Fandango! al repertorio, un disco del que echamos de menos «Tush».

Un directo que se hizo corto, pero en el que, pienso, todos los presentes salieron satisfechos. Como teloneros, más que correctos estuvieron Ciclonautas, combo hispano-argentino de rock directo y proyecto paralelo del batería de Marea. Un prolegómeno más que adecuado para uno de los eventos del año, pues ZZ Top llevaban siete años sin pisar España.