Lunes 6 de julio, Sevilla. Marilyn Manson, el antricristo superstar amenaza con traer el infierno a la ciudad hispalense, y probablemente las temperaturas en el averno hubiesen sido más moderadas que las que marcaba el termómetro en la Plaza de España, marco incomparable que acoge desde hace ya seis ediciones al Icónica SantaLucía Sevilla Fest. Con una buena entrada, quizás mermada por el hecho de la coincidencia de festivales veraniegos y que Manson había tocado los días anteriores en Viveiro y Lisboa, el público comenzaba a refugiarse a la sombra, bebida refrescante en mano, tratando de combatir el calor antes del comienzo del show, aprovechando el cobijo de los árboles, formándose colas en las fuentes públicas que el festival ha instalado para que los asistentes puedan de forma gratuita rellenar sus botellas de agua fresca, todo un detalle -entre muchos otros- de la organización que es justo no dejar pasar sin mencionar.

Autor Mauri Buhigas. Fotografía cedida por Icónica SantaLucía Sevilla Fest.
Sobre las 21 horas, y aún con el sol castigando el acerado de la plaza, tomaban el escenario los australianos afincados en L.A. Vowws, con su dark pop. Posiblemente ni la excesiva luz diurna que aún dominaba Sevilla a pesar de lo que dijesen las manillas del reloj ni el excesivo calor, que mantuvo a la gran mayoría del público asistente lejos del escenario durante la actuación de la banda, favoreció a Vowws y a sus melodías góticas, pero aún así, los australianos dejaron muy buena impronta sobre el escenario demostrando ser una banda a la que prestar atención si gustas de esos sonidos prestos de oscuridad sonora.

Autor Mauri Buhigas. Fotografía cedida por Icónica SantaLucía Sevilla Fest.
Tras la retirada de Vowws del escenario y del sol del cielo sevillano, la plaza comenzaba a poblarse de gente que se iban agolpando para tratar de formar un muro humano frente al escenario. Luces, cámara, acción y entre fogonazos perfectamente premeditados, el reverendo del metal industrial saltaba a escena con esa pose tan bien estudiada y perfeccionada durante tantos años de bruscas subidas y bajadas que ya son inherentes a la carrera de Manson. Con un sonido marcial, ritmos sincopados, como una enorme trituradora de instrumentos sincronizados, los primero que apreciamos es que Manson se encuentra bastante bien de voz y que viene sin teclados, algo bastante necesario esto último dentro del espectro sonoro en el que se mueve su música.
Casi desde el comienzo la marea humana se desborda cuando comienzan los primeros acordes de «Disposable teen», coreado desde la saciedad por el público asistente en un continuo envite que provoca un oleaje de cabezas meneándose al ritmo que escupen los altavoces. Manson atrae todas las miradas a pesar de mostrarse poco receptivo con el público, pero calcula de manera excelente las formas en las que comunicarse con su público. La banda suena compacta, creando esa sensación de continuo golpeo tan peculiar que define este tipo de metal, como una interminable cadena de producción que no permite un solo segundo de descanso.Suenan «Angel with scrabbed wings», «Great big white world», «This is the new shit»… Manson nos recuerda que las drogas le aman y eso le supone meterse en líos, pregunta cuantos de los asistentes están «puestos», para terminar espetándonos que él es nuestra «puta» droga. Miro el reloj y ya lleva nueve canciones, Manson afronta el show como una locomotora que avista a lo lejos la estación de llegada. Quizás echo en falta que sus músicos disfruten de mayor espacio para lucir sus cualidades, todo resulta excesivamente «mecánico», se echa en falta esa rauda muestra palpable de » falsa improvisación» como expresión de la música en directo.

Autor Mauri Buhigas. Fotografía cedida por Icónica SantaLucía Sevilla Fest.
Manson afronta el tramo final del concierto y comienzan los cambios de accesorios, pequeños adornos en un show donde se echa en falta el espectáculo visual que se le presupone a Manson y que durante tanto tiempo le ha acompañado como ingrediente fundamental que adereza sus canciones. «Sweet dreams (Are made of this)» es una victoria segura y la audiencia la hace suya dejándose la garganta en el intento, sabiendas que entramos en ese sprint final en el que dejarse la vida para llegar a la meta a través de canciones como «Mobscene» y «The Beautiful people» que provocan una electrizante reacción en cadena entre la gente. Manson se marcha, vuelve, afronta «Personal Jesus» y sin decir adiós desaparece del escenario dando por concluido el concierto.
Como ocurre siempre con Manson, la vara de medir depende de que anterior show de él tomes como referencia para tratar de sacar una opinión objetiva de su paso por el escenario del Icónica SantaLucía Sevilla Fest. Es innegable que fue un buen concierto del que salimos satisfechos, pero no pletóricos, porque a veces la sensación era de que sobre el escenario la imprescindible explosión de emociones era sustituida por la previsión del trámite. Aún así, Marilyn Manson realizó un concierto que indudablemente se debe de calificar como mínimo de correcto, y eso sí, no dudo que sus die hard fans disfrutaron de unas canciones que llevan grabadas en la piel.
Fotografías de Mauri Buhigas y Niccolo Guasti, cedidas por Icónica SantaLucía Sevilla Fest.















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