Miércoles 1, primer día de festival
Comenzamos con ANEUMA, banda de death metal melódico procedente de Puerto de Vega (Asturias), liderada en las voces por Laura Alfonso. Ofrecieron un potente concierto en el Ritual, con una buena presencia de público para ser las primeras horas del festival. Sonaron temas como «Ashes of Your Fears», «Chain Reaction» y «Under the Spell», con la colaboración de Hynphernia (vocalista de Death & Legacy) y su reciente single Violet. Superaron una hora complicada del festival en la que el sonido no terminaba de definirse del todo, pero con muy buena actitud por parte de los hermanos Borja y Abel Suárez a las guitarras y la sólida base de Jane al bajo y Jorge Rodríguez a la batería.
Tras unos instantes y ya en la barra del Main pudimos ver parte del show de MAN WITH A MISSION, banda japonesa que pasa con facilidad de un tema country metal a breakdowns o hardcore melódico. A mi juicio, se trata de una banda muy de festivales, con poco más aliciente que ir todo el concierto con máscaras de lobo y haber participado en diferentes videojuegos y animes con sus temas. La verdad es que soy muy admirador de todo lo que se hace en Japón, pero estos lobetes se me hicieron bastante light. Aun así, ahí estaban en el Main.
A continuación nos desplazamos al escenario Desert Stage para una propuesta mucho más interesante a mi parecer: el trío madrileño BLACK MARACAS, banda creada por Dilly Child que en apenas cuatro años ha conseguido abrirse paso tanto en la escena europea como en la americana. Ofrecen un sonido denso y pesado, mezcla de stoner, doom, garage y psicodelia, todo en un plan muy sesentero tanto musical como visualmente (en la estética de sus componentes y en su backline, con instrumentos como bajo y guitarra Rickenbacker). Muy buen rollo el de esta banda, aunque su directo se vio en alguna ocasión perjudicado por problemas técnicos con la pedalera del guitarrista. Aun así, contaron con una buena presencia de público, disperso pero numeroso, en las explanadas del Desert Stage.
Siguiendo la ruta de escenarios, tocaba visitar el mítico Chaos Stage (mítico porque siempre me gusta recalcar que es el escenario donde suelen tocar muchas de las bandas y estilos musicales que dieron origen al festival). En esta ocasión veníamos a ver algo más nuevo: INMORTAL DISFIGUREMENT, banda estadounidense de deathcore formada en 2021 por el vocalista CJ McCreery (ex Lorna Shore) y el guitarrista Josh Freeman. Justo cuando esperábamos el típico inicio de banda afinada en FU# (remol), componentes más fuertes que el vinagre de bodega y esa patada sonora en el pecho, resultó que aún había algo echando la siesta: los graves…. Cosa jodida para una descarga de este género dejando un sonido muy descafeinado en el que se oían más de lo debido las bases sinfónicas que a la propia banda. Afortunadamente no faltó actitud en las tablas por parte de sus componentes y, por suerte, ese problema del sonido se fue disipando hasta llegar a su plenitud en la segunda mitad del concierto, donde al fin sonó como debía. A pesar de todo, hubo muy buena conexión con el público. Temas como «Crimson Vision», «Sacrificial Submission», «There Is No Light», «Force-Fed» y «Gospel of Annihilation» formaron parte de su set, después de una breve pausa en la que salimos a despejarnos un rato por la acampada, nos encontramos precisamente con los miembros de la banda cargando la furgo. Así pudimos hacernos unas fotitos y cruzar unas breves palabras de buen rollete.
Ya entrando en la tarde-noche, nos dirigimos al main stage para el show de THROWN. En esta ocasión, tanto el sonido, las pantallas del escenario como la presencia de público empezaban a despertar de verdad. El cuarteto sueco entregó un metalcore visceral lleno de energía, con un ritmo frenético de breakdowns y grooves, sin bajo y con algunas bases grabadas para rellenar (algo habitual en este tipo de bandas con afinaciones bajas y ritmos tan pesados). El público respondió entregadísimo: mosh pit, circles y patadas voladoras al ritmo de temas como Bloodsucker, Split, Backfire, Nights, Look at Me, Parasite, New Low y Guilt. Muy buena cera y excelente sonido. THROWN calentó de lujo las tablas del main stage.
A continuación sonaba el famoso éxito de la música electrónica de finales de los 90, Better Off Alone, como intro, para dar paso directamente a la también mítica Blue (Da Ba Dee). Así arrancaba el ritual de THE BROWNING, pioneros en mezclar EDM y deathcore. Ofrecieron un ambiente muy fiestero con esa combinación tan característica, destacando temas como Carnage, Soul Drift y Deceiver en un setlist que cerró un show divertido y entretenido.
Entramos en la noche ya preparados para uno de los nombres más esperados por gran parte del público del Resu. Con una estética muy al estilo de las películas de “high school comedy” o “teen movie”, pero en versión adultas, la banda ocalense (Florida) A DAY TO REMEMBER mezcló a la perfección metalcore y pop punk. Ofrecieron un sonido fresco, un show ameno y, sin duda, memorable para sus muchos seguidores (un día para recordar).
Para los que no los conocíamos tanto, como es mi caso, han pasado directamente a mis listas de reproducción. Disfrutamos de poco más de una hora con momentos divertidos y emotivos. El setlist recorrió desde el descontento juvenil hasta la superación personal. Destacaron especialmente “The Downfall of Us All” (con la que abrieron), “All My Friends”, “The Plot to Bomb the Panhandle” y “If It Means a Lot to You”. Molaron huevo y medio.
Tras una breve pausa para tomar algo, nos acercamos para ver a LAMPREA, la banda esuskalduna de metal progresivo formada por Borja Mintegiaga (guitarras), J.I. Izaguirre (bajo/Chapman Stick) y Mikel Gómez (batería) con su show totalmente instrumental lleno de brillantes y progresivas composiciones, donde estuvimos un rato echandoles una visual en el desert stage.
Poco más tarde nos preparábamos para recibir a SABATON, cabezas de cartel de la primera jornada. Y qué decir… Cada vez que los veo suenan más artificiales y sobreproducidos. Sin ser fan suyo, hay temas que me gustan, como Ghost Division y sobre todo Primo Victoria, que la primera vez que los vi sonó literalmente como el desembarco de Normandía. Ayer, sin embargo, me dio la sensación de estar escuchándolos por un altavoz Bluetooth.
No sé si es la tendencia actual, pero muchas bandas están perdiendo esa esencia del directo. En fin, hicieron disfrutar a una gran parte del público, aunque también decepcionaron a otra.
Por último, para cerrar el día en el Ritual Stage, la banda más esperada por este servidor. Con la impresión al 200 % de que aquí no había fallo posible, y así fue desde el minuto uno. La banda californiana y clásica del thrash metal TESTAMENT ofreció un show lleno de precisión y contundencia, alternando temas clásicos con los de su último disco, Para Bellum.
Crearon una auténtica nube de polvo gracias a los mosh pits que no cesaron en todo el concierto, con caras de satisfacción absoluta entre el público y un sonido excelente se despedía la veterana banda, banda que, sin duda, mereció estar en el Main Stage.

















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