Leather Boys, nuestros sleaze boys favoritos están de vuelta con nuevo disco bajo el brazo. Con el auspicio de The Fish Factory, los altavoces resuenan con las guitarras y las melodías canallas de “Lysergic Motel”. Con dos décadas de hard rock salvaje a sus espaldas, los asturianos conocen de sobra la fórmula mágica para llegar a nuestros corazones y otras partes de la anatomía que cobran vida propia al ritmo de las canciones de Leather Boys.

“B.D.S.M.” es una curiosa introducción coral al disco acompañada de riffs musculosos y melodías vocales de ascendencia punk que durante escasos dos minutos te previene de lo que se te viene encima. “Haircut & attitude” es una puñetera declaración de principios con unas electrizantes guitarras y el continuo derroche vocal de Leather Rose. “Crush on you” sigue esa dinámica de diversión y vacile, unos coros bien metidos y un sonido fresco y directo. “Sonic love” varía la forma de encarar su infeccioso hard rock, suena como si a The Cult los hubieses soltado a finales de los ochenta en Sunset Boulevard.
“Red Flag” rebaja la dureza que no la intensidad introduciendo sonidos más melódicos y un estribillo que posee un toque muy glam metal de aquellos 80 a lo Tigertailz y similares. El bajo nos introduce con su sonido grave en el potente riff de “Midlife crisis”, que recupera ese sentimiento rítmico y directo y además incluye unos teclados fantásticos. “Electrify” es uno de esos hard rock de corte pesado a lo Circus of Power meets Junkyard. “Aussie Girl” se anuncia como balada pero sólo durante 30 segundos a partir de los cuales pasa a acelerarse e introducir unos teclados grandilocuentes que encajan a la perfecccon la encarnación del sonido más reconocible de Leather Boys.
“Backdoor Lady” comienza con un bajo muy a lo Lemmy Kilmister y no es el único guiño a los incomparables Motörhead junto a un estribillo de ascendencia punk. “Fading star” sorprende por el sonido de sus guitarras que exploran sonoridades más próximas a historias alternativas para mutar hacia ese hard rock energético marca de la casa. Incido, las melodías de las guitarras, tremendas. “Fairground queen” recupera el espíritu punk neoyorquino como unos Ramones y unos Dictators entrelazados con ese poso sleaze tan propio.
“Acid riders” es llamativo, sonido intenso, denso, con un Leather Rose que adopta un tono más propio de ciertas propuestas del hard de los 90 durante la estrofa. En definitiva, Leather Boys han sacado un disco necesario para cualquier fan del hard rock sucio y provocador, adrenalítico y macarra.
















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