GRUPO: THE CULT
DISCO: SONIC TEMPLE
FECHA DE PUBLICACIÓN: 1989
SELLO: VIRGIN RECORDS
BANDA:
Ian Astbury: voz
Billy Duffy: guitarra y coros
Jamie Stewart: bajo
TRACKLIST:
1.- Sun king
2.- Fire woman
3.- American horse
4.- Edie (Ciao baby)
5.- Sweet soul sister
6.- Soul asylum
7.- New York City
8.- Automatic blues
9.- Soldier blue
10.- Wake up time for freedom
FACEBOOK: www.facebook.com/officialcult
Aprovechando la publicación del nuevo trabajo de los británicos The Cult, creemos que es buen momento para recordar porqué son tan grandes, porqué forman parte de la memorabilia musical de gran parte de los roqueros del mundo, porqué el binomio Duffy/Astbury sigue en pie casi 30 años después. Y qué mejor manera de hacerlo que retomando una de sus obras maestras como es “Sonic Temple”.
Todo en este álbum es perfecto. Desde la icónica portada de Billy Duffy en el inicio de su famoso molinillo (¡¡¡hay alguna imagen más roquera que esa!!!), hasta la ampulosa y grandilocuente producción de Bob Rock, que por aquel entonces empezaba a despuntar como uno de los productores de moda en el mundo del rock.
Pero vayamos al principio. The Cult habían reventado el mercado con su anterior trabajo “Electric”, un todopoderoso puñetazo en la cara que gracias a la conducción de Rick Rubin y a la aptitud de Ian y Billy se ha convertido en un clásico imperecedero. La gira mundial fue un éxito, pero Ian, Billy y Jamie deciden trasladarse a Los Ángeles, paso mas que coherente vistas las influencias y referencias artísticas de los músicos, además de contar con su base el management de la banda, que pasaría a forma parte importante de la conquista de los States.
Antes de llegar a los Estados Unidos despidieron a Les Warner como batería de la banda, quedando el trío original como únicos miembros del combo británico. La inspiración y las canciones iban saliendo, así que se trasladaron a Vancouver (Canadá), concretamente a los Little Mountain Sound Studios, contratando los servicios de un músico de sesión para ocuparse de la batería que había quedado desierta. Estoy hablando de Mickey Curry que hace un trabajo espectacular.
El resultado es un álbum de 10 canciones capaz de convertir cada una de ellas en un single por sí mismas, pero que además contiene 2 ó 3 cortes que se convierten en hits mundiales (Fire woman, Edie (ciao baby)…).
El álbum inicia con “Sun king” con golpes de bajo de Jamie y va creciendo, convirtiéndose en una bola de fuego capaz de arrasar el planeta. El sonido de todo el álbum ya queda definido en este primer corte, con unas bases rítmicas muy potentes y voluminosas, la Gibson de Billy Duffy escupiendo riffs, fraseos, solos, pequeños arreglos por aquí y estruendosos punteos por allá. Por su parte, Ian se ha transformado en el dueño y señor de las tablas, en el sacerdote capaz de llevar la ceremonia por donde él quiera, con una voz tan característica e impactante que nos conquista desde el primer verso.
“Fire woman” es el clásico por excelencia del grupo, un tema perfecto para explotar en las radios de todo el mundo, para hacer corear a miles y miles de fans en los conciertos, y es que lo tiene todo, un riff tremendo, un estribillo pegadizo y capaz de levantarte de la silla, unos coros incitantes… ¡Qué podemos decir que no se haya dicho ya!
“American horse” va dedicada a los indios, y es que todos sabemos la simpatía que siente Ian hacia la cultura india y, partiendo de un sueño que tuvo sobre un caballo salvaje con una bandera americana en el lomo que trataba de ser domesticado a base de golpes y garrotazos, definía su visión de la nación indígena americana.
La balada por excelencia viene de la mano de “Edie (ciao baby)”, dedicada a la que fuera musa de Andy Warhol en los 60, Edie Sedgwick, que murió a los 28 años por una sobredosis de barbitúricos. Su inicio con esos arreglos de cuerda a cargo de Bob Buckley ya forman parte de la historia del rock (podeis ver el video pinchando en el icono de youtube).
“Sweet soul sister” es otro de esos cortes que podemos definir como hits inmediatos, con unas guitarras tremebundas y unos coros espectaculares que te obligan a levantar el puño y cantar con ellos. Hay que destacar el extraordinario estado de forma de Billy Duffy porque no solo es capaz de inventar riffs geniales, sino que cada uno de los temas cuenta con los mejores solos de guitarra que jamás hayan salida de su Gibson. “Soul asylum” es otro claro ejemplo de lo que hablo, con un solo brutal. También hay que resaltar la cantidad de arreglos que Bob Rock consigue introducir en las canciones, ya sea una pandereta por aquí, unas cuerdas por allá o unos teclados por el otro lado, consiguiendo que se aúnen en beneficio del resultado final.
“New York City”, explota desde el principio en tu cabeza, y cuenta con el aliciente de escuchar a Iggy Pop en los coros. The Cult conocieron a Iggy en Alemania y se hicieron amigos y, al coincidir en esas fechas en Vancouver, invitó a Billy a tocar un tema con su banda y este le devolvió la invitación para que metiera unos coros en el nuevo artefacto que estaban grabando. El resultado es una de las canciones mas heavys del cancionero cultiano.
“Automatic blues” no tiene absolutamente nada de blues y, al igual que la anterior, es de las más heavys de su discografía, con Ian desgañitándose en las voces y un potentísimo bajo marcando el ritmo mientras Mickey destroza su batería y Billy mete arreglos por todos lados y nos regala otro de sus grandes solos, esta vez apoyado en su pedal de wah wah.
“Soldier blue” vuelve a girar su mirada hacia el universo indio y, basándose en la película del mismo título, narra las salvajadas que se han cometido contra los indios en nombre de la cultura occidental. Musicalmente es la perfecta conjunción del estilístico golpeo de Mickey con las baquetas y la extraordinaria demostración de Billy con las 6 cuerdas. Ian, por su parte, es capaz de recitar, de gritar, de corear, de cantar como él sabe, logrando que la ampulosidad del sonido marcado por Bob Rock desde la cabina cuaje con lo que estamos oyendo en las pistas.
“Wake up time for freedom” es la más alejada musicalmente del resto del disco, con preponderancia de los coros y con una banda más relajada. Ian recita suavemente su texto hasta que Billy impone su guitarra y vuelven a imperar los coros para repetir la partitura. Tremendo cierre que vuelve a incluir un incendiario solo de guitarra de Mr. Duffy.
La versión en cd añade un nuevo tema que, a mí particularmente, me parece una auténtica pasada. Un “Medicine train” que comienzo con la harmónica y una guitarra acústica y explota con la batería y el enorme riff de guitarra de Billy, con Ian en una de sus mejores interpretaciones de todo el redondo. El final es desbocado, brutal, explosivo, perfecto para cerrar tamaño bomba de relojería.
El álbum se convirtió en millonario en ventas y alcanzó al puesto nº 10 de las listas americanas, convirtiendo a esa banda que procedía de las islas en una de las abanderadas del nuevo sonido hard/heavy de la costa oeste americana, hasta ahora dominado por el sleazy y el glam de bandas como Mötley Crüe, Poison, Ratt o Dokken, y que ahora estaba girando hacia sonidos más potentes con bandas como Guns N’ Roses o los propios The Cult.
Una auténtica obra maestra que bien merecía unas líneas para recordarlo y para que vuelva a sonar por milésima vez en nuestro reproductor. Gracias a discos como este soy capaz de entender por qué amo esta música.


















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