GRUPO: WHITESNAKE
DISCO: READY AN’ WILLING
FECHA DE PUBLICACIÓN: 1980
SELLO: SUNBURNST RECORDS
BANDA:
David Coverdale: voz
Micky Moody: guitarra
Bernie Marsden: guitarra
Jon Lord: teclados
Neil Murray: bajo
Ian Paice: batería
TRACKLIST:
1.- Fool for your loving
2.- Sweet talker
3.- Ready an´ willing
4.- Carry your load
5.- Blindman
6.- Ain´t gonna cry no more
7.- Love man
8.- Black and blue
9.- She’s a woman
Poco tiempo después de suspender su gira mundial con Judas Priest por los problemas de salud de su líder, y tras más de un año de su decepcionante paso por nuestro país, decidimos rescatar uno de esos discos que marcan época y que forma parte por derecho propio de la historia del rock, dejando constancia de lo grandes que llegaron a ser las huestes de David Coverdale.
Whitesnake siempre ha sido un combo marcado por los continuos cambios de formación, pero descubrimos en este álbum a la que se ha considerado su formación más clásica, con David Coverdale al frente, Micky Moody y Bernie Marsden a las guitarras, Neil Murray con el bajo, Jon Lord a los teclados, y la última incorporación del momento, el también exDeep Purple Ian Paice en la batería.
La carrera de la banda era un ascenso continuado y, tras el EP “Snakebite”, el notable “Trouble” y el sobresaliente “Lovehunter”, se trasladaron a los Ridge Farm Studios de las afueras de Londres para ponerse bajo los dictados del mítico Martin Birch y facturar uno de los discos más redondos de su impoluta discografía.
El álbum llegó al Top Ten de las listas británicas (concretamente al nº 6), y por primera vez entraron en el Top 100 del Billboard americano (nº 90), en parte gracias a los singles escogidos, el megaéxito “Fool for your loving” (que llegó al nº 13 en UK en las listas de singles), y el clásico “Ready an´ willing”. Todo ello les llevó a ocupar la cabecera del cartel que presentaba el Reading Festival en ese mismo año 1980.
El álbum se abre con uno de sus grandes éxitos de todos los tiempos, “Fool for your loving”, que marca perfectamente el sonido del grupo. La potencia de la sección rítmica, con un Paice brillante y un Lord capaz de mejorar cada uno de los cortes, dando mayor profundidad al conjunto. El clasicismo de las guitarras de Moody y Marsden, que siguen bebiendo de las fuentes del blues/rock, junto a la poderosa voz y las geniales melodías de Coverdale, convirtieron a este tema en el éxito que fue, sirviendo como ejemplo para todo el trabajo.
“Ready an´ willing” y “Ain´t gonna cry no more” son los otros dos cortes que mejor aguantan el paso del tiempo y perfectamente podrían colarse en cualquier colección de grandes éxitos. La 1ª con ese ritmo tan bluesy, pleno de sensualidad en la actitud del frontman, y ese estribillo tan coreable, usado en los directos para jugar con el público. La 2ª, de inicio acústico, con su mítico y constante in crescendo la hacen candidata a convertirse en una de tus favoritas, destacando el gran solo de Mick Moody recurriendo al slide.
“Carry your load” y “Blindman” componen la parte más tranquila del redondo, relajando el tempo con un medio tiempo y una balada que goza de otro de los estribillos que se meten en tu cabeza.
Sin embargo, el otro punto fuerte del disco viene marcado por lo que queda por escuchar: la roquera “Sweet talker” con un buen solo de Jon Lord; “Black and blue” con un ritmo muy marchoso donde destaca de nuevo Jon con el piano y el ambiente festivo logrado con los aplausos y gritos que suenan de fondo; y “Love man” que es un blues en toda regla, con un sonido muy potente y la quejumbrosa voz de David guiándonos por los pantanos musicales, con gran acompañamiento de los coros y las insinuantes melodías deslizándose por tu garganta.
El cierre viene de la mano de “She’s a woman”, una canción dedidaca a Julia, la por entonces novia de Coverdale. Se trata de una canción de tempo cambiante, subiendo desde las primeras suaves teclas del piano de Jon Lord al frenético ritmo que llega de la mano del riff de guitarra de Bernie Marsden, con un David Coverdale desbocado hasta los últimos segundos.
Posteriormente llegaría su genial directo “Live…in the heart of the city”, el trío de discos que cerraría su época clásica de sonido bluesy (“Come and get it”, “Saints and sinners” y “Slide it in”) y la archiconocida etapa americana con “1987” y “Slip of the tongue”, componiendo una de las discografías más poderosas del rock moderno.
En los 90 la producción no fue acorde a su historia, pero el año pasado volvieron a la carga con un notable “Good to be bad”, con una formación totalmente nueva, así que esperemos que David Coverdale se recupere pronto de sus dolencias y nos siga regalando trabajos como los mencionados, aunque sea limitándose a las herramientas que se encuentran en un estudio de grabación. Mientras, este genial “Ready an’ willing” puede servir para saciar tu sed de la serpiente blanca.

















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