GRUPO: OVERKILL
DISCO: THE YEARS OF DECAY
FECHA DE PUBLICACIÓN: 1989
SELLO: MEGAFORCE RECORDS
BANDA:
Bobby “Blitz” Ellsworth: voces
Carlos DD Verni: bajo y coros
Bobby Gustafson: guitarras
Sid Falk: batería
TRACKLIST:
1.- Time To Kill
2.- Elimination
3.- I Hate
4.- Nothing To Die For
5.- Playing With Spiders/Skullcrusher
6.- Birth Of Tension
7.- Who Tends The Fire
8.- The Years Of Decay
9.- E.vil N.ever D.ies
FACEBOOK: www.facebook.com/OverkillWreckingCrew
Por fin llega a nuestras páginas una reseña sobre la trayectoria vital de las leyendas thrashers de New Jersey. Corría el año 1980 cuando Carlos Verni y Lee Kindrat formaron el gérmen de lo que devendría en una de las leyendas más grandes del thrash metal mundial, formando The Lubricunts. Pusieron un anuncio en la prensa buscando un cantante. Respondió un tal Robert Ellsworth y, tras varios cambios de nombre y formación, en 1981 se fundó OVERKILL.
Sus inicios se centran en versionear a sus bandas favoritas (Motöhead, Judas Priest y, sobre todo, Black Sabbath) y cuentan con el honor de ser la primera banda en escribir un tema catalogado como thrash metal, concretamente “Unleash The Beast Within”, creada pocos meses antes de que METALLICA diera luz a su clásico “Hit the lights”.
La leyenda estaba creada y la formación estaba compuesta por Bobby “Blitz” Ellsworth a las voces, D.D. Verni se ocupaba del bajo y los coros, Bobby Gustafson a la guitarra y Rat Skates tras los parches. De ahí surgieron varias grabaciones que, junto a Anthrax y Nuclear Assault los llevaron a liderar el movimiento thrasher de la costa este americana. El EP “Rotten to the core” (1984) y los álbumes “Feel the fire” (1985), “Taking over” (1987) y “Under the influence” (1988) los pusieron en boca de todos y de ahí a la leyenda.
Su estilo estaba claramente definido dentro de la creciente escena thrash metal americana, con guitarras muy afiladas y veloces, bases rítmicas machaconas y poderosas y un vocalista único e irrepetible, capaz de combinar la agresividad innata del género con un estilo propio y una actitud sobre las tablas fuera de lo común.
Con el paso de los años la formación ha ido cambiando constantemente siendo Blitz y Verni los únicos miembros originales que se han mantenido fieles en el seno de la banda. Varios han sido los baterías que han pasado por el grupo, destacando por encima de todos Bob “Sid” Falk, presente en las obras maestras más insignes del grupo, y Tim Mallare, dueño del sillón desde 1992 hasta 2005. En cuanto a los guitarristas, han ido pasando en dúos tras la marcha de Bobby Gustafson en 1990. Rob Cannavino y Merrit Gant demostraron su calidad con las 6 cuerdas entre 1990 y 1995, y Joe Comeau y Sebastian Marino ocuparon su lugar los siguientes 5 años, dando un giro al sonido de la banda, hasta que, entrando en el siglo XXI han sido el mítico Dan Spitz y Derek “Skull” Tailer los que se han asentado al mando de las guitarras solista y rítmica respectivamente.
Actualmente el grupo cuenta con Bobby “Blitz” Ellsworth, D.D. Verni, Dan Spitz, Derek Tailer y Ron Lipnicki (batería), encargados del último lanzamiento discográfico y de la consiguiente gira para promocionarlo.
La trayectoria de OVERKILL ha sido un constante avanzar, sin pararse a fijarse en las modas o los cambios que se iban produciendo en el mundo metalero o en los gustos que iban marcando tendencias, siendo características innatas a su producción la fidelidad a un estilo propio y la honestidad en el trabajo realizado.
Tras esta introducción que la mayoría de todos vosotros ya conoceréis pasamos a centrarnos en el disco que nos ocupa. Antes de centrarnos en lo puramente musical destacaremos un par de puntos significativos que se producen en este álbum. Por un lado hay que resaltar que se trata de la última grabación de Bobby Gustafson como guitarrista de Overkill, y por otro lado que la producción corre a cargo del gran Terry Date (productor entre otros de Pantera, Soundgarden o Dream Theater). En ambos casos hay que señalar el magnífico trabajo realizado porque Bobby está tremendo en las guitarras y la producción suena impoluta con todos los instrumentos perfectamente acordados y en su sitio, y con una potencia descomunal.
9 cortes que se han convertido en uno de los mejores discos de Overkill en su ya dilatada trayectoria. Para mi está en el Top 3 sin ninguna duda. De él podemos sacar temas que se han convertido en clásicos de la banda, como “Time to kill”, “Elimination”, “I hate”, la propia “The years of decay” y la que cierra el álbum “Evil Never Dies”, auténticos himnos del thrash mundial.
Y es que una de las cosas más destacadas de Blitz & Co. es su facilidad para componer himnos y la tripleta inicial es un claro ejemplo de lo que hablamos. En cualquiera de sus conciertos o en la multitud de festivales a los que acuden, si suena “Time to kill”, “Elimination” o “I hate”, cualquier metalhead es capaz de corear el estribillo junto a ellos porque se han convertido en iconos del género. Las afiladísimas y guitarras y constantes cambios de ritmo de Bobby Gustafson, el omnipresente y potentísimo bajo de D.D. (posiblemente el bajo más poderoso del mundo del metal con permiso de Lemmy) y la brutal interpretación de Sid Falk a la batería, demostrando una pegada y un manejo del doble bombo tremenda, son el complemento perfecto a la desgarrada y chillona garganta de uno de los frontman definitivos dentro del metal de todos los tiempos. Y es que amigos, estamos hablando de Bobby “Blitz” Ellsworth, un tipo único, especial, carismático, dueño absoluto de la escena y con una voz privilegiada para el género al que se dedica. Yo soy de los que opina que Blitz ha ido mejorando conforme han ido pasando los años y ha ido aprendiendo a cantar cada vez mejor (su interpretación en el reciente “Ironbound” es espectacular).
“Time to kill” es la perfecta para comenzar la descarga, con el repetitivo ritmo que nos acompaña hasta el desesperado grito de Blitz, entrando de lleno en el riff principal. Velocidad, cambios de ritmo, Blitz dejándose la garganta y un reconocible estribillo. Un tema largo que va cambiando los tempos para adaptarse a los versos de Blitz, machacando y dando respiros a nuestros cuellos.
El perfecto complemento para este inicio tan potente es “Elimination” (podéis ver el video pinchando en el enlace de youtube), rápida, adictiva, con un gran trabajo de D.D. con el bajo, y un Ellsworth mas desbocado de lo habitual. Temazo.
“I hate” es uno de esos temas que se han convertido en iconos de Overkill, como puede pasar con “Fuck you” por ejemplo. Aquí me gustan especialmente los fraseos de guitarra y los brutales coros de D.D., que apoyan de forma genial los estribillos de Blitz. Y “Nothing to die for” cierra el brutal póker de entrada, con toda la banda a un gran nivel, sonando muy altos y compactos, dando mucha importancia a los ritmos y con otro de esos estribillos inmortales. También destaca el solo de guitarra de Bobby con la batería a toda pastilla y lo bien que encajan los cambios de ritmo.
La parte central del redondo la forman como complemento “Playing with spiders/Skullcrusher”. La 1ª es corta y experimental y la 2ª cuenta con uno de los riffs mas tétricos y deudores de Black Sabbath que poseen. Comienza lenta, cavernosa, profunda, con Blitz más recitativo, con un estribillo pegadizo y fácil de seguir. Cambio de ritmo y sube el tempo, con las voces dobladas y el bajo sonando por las nubes, para volver al final a sumirse en el profundo abismo del que surgió.
“Birth of tension” es más rápido, con doble bombo y D.D. a tope. Bobby Gustafson no para de cambiar de ritmos y Blitz en su línea, aunque probablemente este sea el estribillo menos currado de todos. Un buen tema, pero no consigue resaltar entre tanta joya.
“Who tends the fire” es uno de los cortes más oscuros del álbum, con un fraseo de guitarra bastante siniestro, un bajo surgido de las grutas más abisales del planeta y una batería repleta de redobles que acompañan al Blitz más recitativo.
Llegamos al corte que da título al disco, “The years of decay”, un tema sublime, capaz de conjugar un inicio tranquilo, con guitarra acústica y Bobby demostrando que sabe componer melodías. Pero esto se lleva en la sangre y el ritmo va aumentando poco a poco y termina por cambiar las acústicas por las eléctricas y la entrada de bajo y batería vuelven a obligarte a cabecear. Una de las canciones más sosegadas de toda su trayectoria, pero también una de sus señas de identidad.
El cierre viene de parte de otro de sus grandes clásicos. “E.vil N.ever D.ies” es un puñetazo en la cara. Overkill en estado puro, con ruidos extraterrestres que dan paso a la distorsión y a la potencia pura, con toda la banda a 200 por hora hasta llegar a uno de esos estribillos que se meten en el cerebelo que juega con los solos de Bobby Gustafson y las estrofas de Blitz, mientras Sid y D.D. destrozan sus bases rítmicas.
Un álbum redondo, imprescindible en la carrera de Overkill y que cualquier metalhead debería poseer en su estantería, compilando un puñado de temas míticos, con un sonido y una inmediatez muy actuales. Espero que sirva para recordar a una banda que, por derecho propio, debería estar en el famoso Big 4 del thrash, pero claro, a quién dejas fuera. Cuestión de gustos.















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