75 AÑOS DEL FIN DE LA II GM
INTRODUCCIÓN
Se cumplen 75 años del final de la segunda guerra mundial, la mayor contienda bélica de la historia, implicando a muchas naciones y todas las grandes potencias mundiales divididas en dos bandos. Movilizando a más de 100 millones de militares en los dos grupos, devino en la muerte de más de 50 millones de personas en todo el mundo (aunque muchas cifras superan los 70 millones de seres humanos). Sirva este pequeño reportaje para documentarlo, recordarlo e intentar ver cómo el cine, el arte más representativo del siglo XX, lo ha mostrado al mundo.
La fecha de hoy no es baladí. El 6 de agosto de 1945, Enola Gay, un B-29 Superfortress lanzó a Little Boy, una bomba atómica, sobre la ciudad nipona de Hiroshima. 3 días después, el 9 de agosto, Bockstar, otro B-29 lanzó la segunda bomba atómica, Fat Man, sobre la ciudad de Nagasaki. 5 días después, el 14 de agosto de 1945, los japoneses se rindieron, firmando el acta de rendición el 2 de septiembre de dicho año y dando por concluida una contienda que todavía hoy recordamos como algo irrepetible.
Hoy se cumplen 75 años de ese primer lanzamiento. Sirva esta primera parte para recordarlo y ser conscientes de lo que supuso para que nunca vuelva a ocurrir.
Vicente Sáez & Eduardo Garrido
LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL – 1ª PARTE (1939-1942)
- El Inicio – invasión de Polonia (septiembre 1939)
- La guerra en broma (octubre 1939 – abril 1940)
- La guerra de invierno (Finlandia diciembre 1939 – febrero 1940)
- Invasión de Noruega (abril-mayo 1940)
- La caída de Francia (1940 mayo – junio)
- El milagro de Dunkerque
- La batalla de Inglaterra (1940 julio – octubre)
- La batalla del Atlántico – 1 ª Parte (1939-1942)
- La guerra en la superficie
- La guerra submarina – 1ª Parte (hasta principios de 1943)
- Ultra: descifrando enigma
- La guerra en el norte de África -1ª Parte (junio 1940 – noviembre 1942)
- Derrota Italiana
- Llega el Afrikakorps
- La derrota de los británicos
- La batalla de El-Alamayn
- La guerra en el Este – 1ª Parte (junio 1941- enero 1943)
- Previo – La invasión de los Balcanes (abril – mayo 1941)
- Operación Barbarossa, la invasión de la URSS (junio-octubre 1941)
- La batalla de Moscú (noviembre 1941 – enero 1942)
- Operación Azul, se relanza la ofensiva en el Este (mayo-agosto 1942)
- La Batalla de Stalingrado (septiembre 1942 – enero 1943)
- La guerra en el Pacifico – 1ª Parte (diciembre 1941 – febrero 1943)
- Previo: guerra en China
- Tora, Tora Tora! Japón ataca a EEUU
- La expansión del Imperio Japonés (diciembre 1941 – Mayo 1942)
- Batalla de Midway (junio 1942)
PROLOGO
Hitler y el partido nazi tomaron el poder absoluto en Alemania en 1933 estableciendo el III Reich, desde entonces su política principal fue el rearme del país, incumpliendo el tratado de Versalles impuesto por los vencedores de la primera guerra mundial, al principio de forma velada y posteriormente de manera descarada.
Lo siguiente fue incorporar al territorio del Reich regiones que consideraban propias por derecho: Renania en la frontera con Francia en 1936, Austria en 1938, y a finales de ese año la región de los Sudetes en Checoslovaquia. Alarmados Inglaterra y Francia firmaron con Alemania un acuerdo en Múnich, donde se reconocía el derecho de Alemania a las anteriores adquisiciones, pero que comprometía a esta a no seguir añadiendo más territorios al Reich.
A principios de 1939 Hitler rompió el pacto anexionándose el resto de Checoslovaquia. Esto supuso un punto de inflexión en la actitud de Inglaterra, hasta el momento conciliadora, que paso a ser firme ante otra posible agresión de Alemania, firmando junto con Francia un acuerdo de apoyo incondicional a Polonia. Hitler no tomó en serio esta medida de Inglaterra y blindándose con una antinatural alianza con el dictador soviético, Stalin, donde se repartían el este de Europa, declaró la guerra a Polonia pensando que las potencias occidentales no intervendrían. Se equivocó y fue el comienzo de la que todos conocemos como la 2ª Guerra Mundial.
EL INICIO – La invasión de Polonia (septiembre 1939)
El 1 de septiembre el ejército alemán (WEHRMACHT) avanzó sobre Polonia utilizando una nueva doctrina de guerra que se conoció como la Blitzkrieg o guerra relámpago: una combinación de las novedosas divisiones panzer, (formadas por blindados e infantería y artillería motorizada), junto con la aviación, que atacaba de manera contundente la retaguardia y apoyaba el avance de los panzer. Estos utilizaban su alta movilidad para rodear al enemigo dejando a las divisiones de infantería tradicional la tarea de acabar con los ejércitos cercados y así poder dedicarse a seguir avanzando más profundamente en el territorio enemigo. De esta manera Polonia quedo derrotada en 3 semanas y por cuarta vez en su historia vuelve a desaparecer repartida entre el Reich y la URSS.
PELÍCULAS:
El pianista, Roman Polanski (2002)
El director polaco nos trae su infancia en Cracovia y Varsovia durante la invasión nazi en esta durísima historia del pianista Wladyslaw Szpilan y su supervivencia durante la IIGM gracias a su maestría. Polanski y Adrien Brody lograron el Oscar ese año (además de la Palma de Oro en Cannes y todos los premios posibles en los César franceses), pero también destaca la fotografía de Pawel Edelman (también nominada ese año) y la música de Wojciech Kilar capaz de transmitir el frío, soledad y desamparo del protagonista.
Curiosamente se rodó en un 90% en esa Alemania que destrozó Varsovia y las memorias del superviviente músico polaco pasaron a la historia de la mejor manera posible.
Katyn, Andrzej Vajda (2007)
En septiembre de 1939 los polacos huían de la rápida invasión nazi, pero se encontraban por el otro lado al ejército rojo. Miles de oficiales polacos fueron disparados en la nuca y enterrados en una fosa común por orden de Stalin. Tanto los alemanes como los soviéticos se pasaban la culpa, hasta que se ha conocido la verdad y A. Wajda nos lo cuenta. La brutalidad y dramatismo de lo que muestra no cuadra con cómo lo narra, con mucha frialdad y cierto distanciamiento. Hay momentos muy duros, pero no llega a transmitir toda la barbarie que debió ocurrir ni lo difícil que debía ser vivir en Polonia en aquellos momentos. Sin embargo la dureza y frialdad con que nos enseña el final nos pone los pelos de punta y consigue que uno de los puntos más negros de la historia de Polonia no lo olvidemos jamás.
Vajda se implicó personalmente ya que su padre fue uno de los oficiales asesinados y ese desapego puede devenir de ello. Polonia la eligió para representar al país en los Oscar de ese año, siendo nominada a Mejor película de habla no inglesa.
LA GUERRA EN BROMA (octubre 1939 – abril 1940)
Francia había seguido a Inglaterra en su declaración de guerra a Alemania, pero con poca convención. Mientras la Wehrmacht despachaba Polonia el ejército francés no fue capaz de lanzar un ataque en serio sobre la frontera de Alemania. Su mentalidad era defensiva y su máximo exponente era la impresionante y costosa línea Maginot. Un complejo de mastodónticas fortificaciones a lo largo de la frontera desde Suiza hasta Bélgica que se suponía que impedía una invasión directa de los alemanes. El ejército Francés se parapeto detrás y espero.
Hitler después de la caída de Polonia quería un rápido ataque a Francia por Bélgica como en 1914, pero una combinación de factores y de mal tiempo le obligó a retrasar el ataque hasta la siguiente primavera.
Comenzó una etapa en el frente oeste conocido como la guerra en broma, donde las tropas enfrentadas estaban frente a frente vigilantes pero sin atacarse, salvo pequeñas escaramuzas. Pero la actitud de cada bando no era la misma. Mientras en el ejército Francés se propagaba la apatía, el aburrimiento y la caída de la moral, el ejército alemán se entrenaba intensivamente para la próxima ofensiva y su estado mayor elaboraba planes de cómo sería la mejor forma de ejecutar esta.
Durante este periodo se produjeron dos hechos significativos lejos del frente francés:
- La guerra en Finlandia (diciembre 1939 – febrero 1940)
En los meses siguientes al reparto de Polonia, Rusia ha explotado rápidamente su alianza con Alemania. Impone tratados de “colaboración” a las repúblicas bálticas: Estonia, Letonia y Lituania, que se traduce en su anexión a las repúblicas soviéticas, Finlandia se resiste y la URSS le declara la guerra el 29 de noviembre. Todo apunta a que será una guerra rápida, los finlandeses apenas disponen de 8 divisiones frente a 21 del ejército rojo. La ofensiva comienza en el istmo de Carelia frente a Leningrado, pero en una semana contra todo pronóstico los finlandeses detienen el avance soviético. Al norte la situación es peor para los rusos, varias divisiones que han penetrado por el centro del país son cercadas y totalmente destruidas a finales de diciembre.
La resistencia de Finlandia ante el coloso ruso despierta admiración en todo el mundo, pero aun así el país prácticamente no recibe ayuda exterior y Stalin enfurecido por la resistencia de los fineses, destituye generales y decide acabar con ellos por la fuerza bruta. La nueva ofensiva comienza el 1 de febrero de 1940 con más de 500000 soldados, 3000 tanques y 1000 aviones, que arroyan las defensas finesas en el istmo de Carelia, rompen el frente y avanzan hacia la capital. El gobierno Finlandés no tiene más remedio que aceptar las condiciones de los soviéticos y firma la paz el 12 de marzo de 1940.
- La invasión de Noruega (abril-mayo 1940)
Alemania dependía del hierro que comerciaba con Suecia para mantener en funcionamiento su industria bélica. Este mineral llegaba a Alemania desde el puerto noruego de Narvik próximo a las minas suecas. Este hecho estratégico no era ignorado por los aliados que evaluaron una intervención en Noruega, ni por Hitler que quería asegurar el suministro de dicho metal y evitar que escandinava cayera en manos aliadas.
Alemania paso a la acción el 9 de abril invadiendo la vecina Dinamarca, necesario para disponer de bases aéreas para apoyar a sus tropas que simultáneamente desembarcan en los principales puertos de Noruega. Esa misma tarde ya tenían en su poder todos ellos. La capital Oslo cayó al día siguiente con la ayuda de paracaidistas.
La respuesta de la flota británica no se hizo esperar y tres días después atacan Narvik hundiendo los 10 destructores alemanes que habían llevado unidades de montaña allí, y preparando una intervención de tropas de elite franco-británicas en torno a dicho estratégico puerto el día 16, pero las preparados montañeros alemanes resisten y Narvik no cae hasta finales de mes. Los acontecimientos inmediatos en Francia hacen esta victoria superflua. Las tropas aliadas son retiradas en mayo y las fuerzas del ejército noruego que aun combatían no tienen más remedio que rendirse. Noruega permanecerá en manos del Reich durante todo el conflicto.
PELÍCULAS
Talvisota (The Winter war), Pekka Parikka (1989)
Hace más de 30 años, Finlandia produjo una extensa película, algo más de 3 horas, en que narra la conocida como Guerra de Invierno (The Winter war), cuando los soviéticos, con la excusa de proteger sus intereses en Leningrado, invaden parte del territorio finés. La inferioridad de hombres, material y recursos se agravó por las extremas condiciones climáticas, pero la acción discurre duramente tanto en el frente como en la vida de los soldados en los que se centra la acción de la película, resultando bastante fiel y creíble todo lo que vamos viendo en la pantalla.
Contaba lo narrado por Antti Tuuri en su novela, centrándose un regimiento de infantería finés, para celebrar el 50 aniversario de los hechos. Finlandia la eligió para representarla en los Premios Oscar y compitió en el Festival de Berlín.
The unknown soldier, Aku Louhimies (2017)
Grandísimo éxito en Finlandia que retomó La Guerra de Continuación (1941-1944) tras La Guerra de Invierno (1939-1940). 3 horas donde Aku Louhimies recorre la contienda desde sus inicios en que el ejército finés se adentra en territorio soviético hasta que el ejército rojo vence finalmente. Las relaciones, camaradería y convivencia entre los soldados en el frente se relajan con algunos permisos para volver a casa de algún protagonista. Pero la contienda, la sangre y dureza del frente se apoderan de la filmación, convirtiendo a ese grupo de hombres en algo más que los soldados de un frente de una guerra del pasado.
Supuso la 3ª adaptación al cine de la novela de Väinö Linna, parte del legado nacional finés.
La decisión del rey, Erik Poppe (2016)
Noruega se adentra en uno de los momentos clave de su historia, cuando los nazis entran en su territorio en 1940 y deben decidir qué hacer. El rey Haakon VII y el embajador alemán Braüer intentan negociar un acuerdo para salvaguardar al pueblo noruego o decidir si enfrentarse a los invasores nazis. Centrado en unos días concretos de abril de 1940, el gran trabajo actoral, encabezado por Jesper Christensen como monarca y el firme pulso narrador del director nórdico consiguen llevarte de la mano ante las diatribas y continuas dudas del rey y su heredero ante lo que deben decidir.
Un rey de origen danés, elegido por amplia mayoría por el pueblo noruego, es el que debe decidir el futuro del país ante el invasor nazi.
LA CAIDA DE FRANCIA (mayo – Julio 1940)
A principios de 1940 el estado mayor del ejército alemán estaba elaborando un plan más detallado de como atacar Francia, pero siguiendo un modelo casi calcado del ataque de 1914. Hitler no estaba convencido y deseaba algo más osado, por ello cuando el general Manstein le presento su propuesta de un ataque audaz a través de la región boscosa de las Ardenas atacando el centro del frente y así dejar a los ejércitos aliados cercados en Bélgica, no lo dudo y ordeno que el estado mayor se pusiera inmediatamente a planificar la ejecución de este nuevo plan.
El 10 de mayo de 1940 comenzó el ataque. El grupo de ejércitos B invadió Holanda, que se rinde en 5 días, y el norte de Bélgica. Su objetivo era atraer a los principales ejércitos aliados. Tres días más tarde el grupo de ejércitos A, que incluía el grueso de las divisiones panzer, había atravesado el bosque de las Ardenas y ataco a los franceses en la zona de Sedan, donde solo había tropas secundarias, al pensar los franceses que esa zona no recibiría el ataque principal. El día 15 las divisiones blindadas rompieron el frente y comenzaron a avanzar rápidamente y sin prácticamente oposición hacia el canal de la Mancha. Los panzer llegaron a Abbeville en las costas del Canal el día 21.
Cuando el alto mando francés se dio cuenta de lo peligrosa que se había vuelto la situación era ya demasiado tarde. Sus ejércitos en Bélgica no se podían replegar debido a la presión de los alemanes desde el norte y a la marea de refugiados que atascaban las carreteras. Los intentos de romper el cerco por el sur tampoco funcionaron, fueron lentos y mal coordinados, por tanto quedaron atrapados en Bélgica 3 ejércitos franceses y la fuerza expedicionaria británica, 46 divisiones casi 1 millón de hombres.
Tras el fracaso de la campaña de Noruega, el primer ministro británico Chamberlain presenta su dimisión y es sustituido por Winston Churchill, que forma gobierno el 11 de mayo y pronto tiene que afrontar la inminente crisis en Francia. El comandante del ejército británico en Francia, Lord Gort, propone la evacuación de sus tropas y Churchill al comprobar que los franceses carecen de reservas estratégicas, da el visto bueno.
Las tropas aliadas cercadas en Bélgica empiezan a replegarse hacia el único puerto disponible: Dunkerque. En Inglaterra se empieza a crear rápidamente una flota de rescate, primero con barcos de guerra y posteriormente con todo tipo de barcos y barcazas civiles.
La situación es desesperada, los ejércitos alemanes con sus divisiones blindadas como arietes empiezan a estrechar el cerco en torno a Dunkerque hasta quedar a solo 16 km pero entonces ocurre una de las decisiones más polémicas y aun hoy debatidas de la guerra. Hitler decreta el alto del avance de los panzer, hay que reservarlos para acabar con el resto de Francia y deja la tarea de destruir la bolsa de Dunkerque a la aviación y a la infantería. Esto da a los británicos un valioso respiro, que aprovechan para fortificar su perímetro defensivo entorno al puerto y comenzar la evacuación de las tropas el día 26, primero lentamente para luego llegar a sacar a mas de 50000 soldados el día 29 y 60000 más el día 30. El mal tiempo favoreció la operación impidiendo la acción de la Luftwaffe en los primeros días, aun así un tercio de los más de 600 barcos usados son hundidos.
La operación se da por concluida el 3 de junio logrando un milagro en el que nadie creía. Se consigue rescatar a 340000 soldados: casi todo el ejército británico y 115000 franceses que en pocos días volverán a luchar en su país.
El 6 de junio comienza la segunda fase del ataque a Francia, esta vez con una clara superioridad de efectivos del ejército alemán sobre un debilitado y desmoralizado ejército francés. Tras unos primeros días de desesperada resistencia todo se desmorona y los ejércitos alemanes encabezados por las poderosas divisiones panzer irrumpen por todo el país. París es declarada ciudad abierta y las tropas alemanas entran el día 14. Unos días después empiezan las negociaciones de paz por parte de los franceses, la alianza con Inglaterra se rompe. El día 25 se hace oficial el armisticio firmado por Francia y Alemania donde se establece que esta ocupara la mitad del país y la costa atlántica, quedando el resto en manos del gobierno francés como la nación independiente junto con sus colonias. Las hostilidades cesan el 27 de junio.
Mussolini el dictador de Italia, aprovechando la situación de debilidad de Francia, le declara la guerra el día 10 de junio, uniendo así su destino al Reich Alemán. Su ataque en la zona de los Alpes acaba en un desastre, claro exponente de lo mal preparada que esta Italia para esta guerra.
PELÍCULAS
Dunkerque, Christopher Nolan (2017)
Refleja la angustia del ejército británico en la playa de la costa atlántica francesa desde 3 puntos de vista: El soldado (Fionn Whitehead) que trata de sobrevivir como puede, el piloto (Tom Hardy) cuasi suicida que intenta completar la misión encomendada para ayudar a sacar a sus compañeros de ahí, y el viejo (Mark Rylance) que con su pequeña embarcación y la ayuda de su hijo y su mejor amigo van a hacer algo para ayudar. La tensión lograda por Nolan es tan agobiante que me recordó por momentos a los grandes iconos del género como Das Boot o la primera media hora de Salvar al soldado Ryan. Los brutales efectos de sonido y la perfecta BSO para lo que quiere lograr nos llevan de la mano a una situación angustiosa. Es cierto que se olvida de los franceses, que falla en determinadas cosas históricas, pero esto es cine y consigue perfectamente lo que buscaba.
Estuvo en todas las entregas de premios de ese año, logrando 3 Oscar, mejor montaje, sonido y efectos sonoros.
El instante más oscuro, Joe Wright (2017)
Biopic sobre el ascenso de Winston Churchill (Gary Oldman) como primer ministro del gobierno británico durante la IIGM.
La caída de Neville Chamberlain (Ronald Pickup) como primer ministro, partidario de no entrar en guerra y apurar todos los métodos para lograr una paz pactada, encumbran a Churchill al cargo, con todo el apuro del partido conservador, incluso del rey Jorge VI (Ben Mendelsohn), esperando que se hunda y poder ensalzar a Halifax (Stephane Dillane) en su lugar para seguir la política de Chamberlain.
La constante lucha por imponer sus ideas contra Hitler y luchar hasta el final, así como sus relaciones personales con su esposa Clemmie (Kristin Scott Thomas), su nueva secretaria Elizabeth (Lily James) o el pueblo británico llevan la filmación hasta su idealización como uno de los grandes líderes de occidente.
Gary Oldman ganó todos los premios del año como mejor interpretación másculina (Oscar, Bafta, Globo de oro, etc…), siendo considerada en casi todas las quinielas en diversos apartados.
El ejército de las sombras, Jean-Pierre Melville (1969)
El gran director francés reúne a parte de lo más granado del cine galo para narrar una historia de la resistencia francesa desde el otoño de 1942, con un ritmo seco, esculpido a piedra, tan fría como el vaho que tiran los actores durante la proyección. Con un reparto fantástico, destacando por encima del resto el enorme trabajo de Lino Ventura, vamos viendo los esfuerzos y tretas que deben afrontar diariamente para intentar sobreponerse a la invasión nazi, a la par que tienen que evitar ser arrestados o delatados por sus propios compatriotas colaboracionistas. Magistral film con el inconfundible puño de hierro de Melville al mando, repartiendo a diestro y siniestro entre sus compatriotas.
Estamos ante una radiografía sobria y sin enfatizar ni mitificar a la resistencia francesa durante la IIGM. En el 2006 se reestrenó en los cines una versión restaurada y más de un crítico la propuso como mejor película del año, tal y como logró en la entrega de premios de los críticos de Nueva York.
Acusado por sus compatriotas de colaboracionista durante la guerra, puede que esta película despejara las dudas al respecto.
LA BATALLA DE INGLATERRA (1940 julio – octubre)
A principios de julio se celebro en toda Alemania el triunfo sobre Francia. Había sido una campaña rápida y con pocas bajas en el bando alemán, nada que ver con la terrorífica guerra del 14. Hitler era alabado casi como un mesías. Solo quedaba un obstáculo para consolidar el dominio alemán sobre Europa: Inglaterra. Hitler y muchos en Alemania pensaban que después de la derrota de Francia Inglaterra buscaría la paz. En su discurso a la nación del 19 de julio llama a Inglaterra a entrar en razón. Hitler y muchos en Alemania pensaban que después de la derrota de Francia Inglaterra buscaría la paz. En su discurso a la nación del 19 de julio llama a Inglaterra a entrar en razón y ofrece un “Status Quo”. Churchill, el primer ministro británico, se negó en rotundo y dejo claro que la guerra solo se acabaría cuando Alemania fuera derrotada.
A mediados del mes Hitler promulgo la directiva 16 para los preparativos de una invasión sobre la isla, se le llamo operación León Marino. En este aspecto Raeder, el gran almirante a cargo de las fuerzas navales había sido claro, solo puede contemplarse una invasión si se tiene la superioridad aérea absoluta sobre el canal de la Mancha, es decir la RAF (reales fuerzas aéreas) debía ser destruida.
Esta tarea se encomendó a la Luftwaffe (fuerzas aéreas alemanas) dirigidas por Goering, al que muchos consideraban el hombre más poderoso del Reich, sólo detrás de Hitler. Se empezaron a acondicionar multitud de aeródromos de la zona del Calais, la más cercana a Inglaterra. La Luftwaffe estaba pletórica, tenia los mejores pilotos, disponía de más de 1800 aparatos, de ellos unos 800 cazas y el resto bombarderos, aunque no pensaron que estos estaban diseñados para apoyar al ejercito y no para hacer una guerra estratégica, que es lo que se les había encomendado ahora. Además Goering cayó en el error de menospreciar a su enemigo afirmando que la RAF dejaría de existir en menos de un mes.
La realidad era bien distinta ya que después de las perdidas en Francia, la RAF se había reorganizado reuniendo más de 500 cazas, contaba con el sistema de alerta aérea más avanzado del mundo, y su producción, que fue subestimada también, llego a duplicar a la germana en los meses siguientes produciendo casi 500 aviones al mes. Su único punto débil era su capacidad de reponer pilotos, pero eso también le ocurrió a los alemanes.
En junio no había caído ni una sola bomba sobre Inglaterra. En julio la Luftwaffe empezó a atacar los convoyes del canal de la Mancha, obligando a los ingleses a suspender el tráfico marítimo en la zona. En estos días hubo pequeñas escaramuzas que permitió a ambos bandos medir sus fuerzas. La ofensiva real empezó el 13 Agosto con ataques masivos sobre aeródromos e instalaciones defensivas, prolongándose durante 10 días en los cuales, aunque la Luftwaffe perdió un mayor número de aviones que la RAF, empezó a poner a esta sobre las cuerdas sobre todo por la pérdida de sus valiosos pilotos y la destrucción de sus bases.
La noche del 24 de agosto una fuerza con más de 100 bombarderos alemanes se equivoco de blanco y bombardeo Londres. Churchill ordeno un bombardeo de represalia sobre Berlín, que aunque no produjo ningún daño, tuvo una importante consecuencia. Goering, a requerimiento de Hitler, cambia su táctica concentrándose ahora en bombardear ciudades inglesas como represalia, dando un respiro vital a la machacada RAF y sentenciando a la Luftwaffe que verá como a lo largo del mes de septiembre sucesivos ataques masivos, a veces con más de 1000 aviones, contra ciudades no hacen más que aumentar sus pérdidas sin lograr su objetivo de destruir la RAF.
El 19 de septiembre Hitler decide aplazar la operación León Marino. A partir de octubre la batalla de Inglaterra concluye, aunque los ataques sobre las ciudades inglesas, sobre todo por la noche, se mantendrán durante todo el invierno. Durante los meses de agosto y septiembre la RAF perdió 700 aviones, la Luftwaffe mas de 2000. Aunque modesta por el número de combatientes que lucho en ella, fue la primera batalla que perdió Alemania desde el comienzo de las hostilidades hacia ya un año y quedo claro que Inglaterra difícilmente se rendiría solo por los bombardeos, habría que utilizar otros medios quizás, un ataque sobre sus vulnerables líneas de abastecimiento por mar…
PELÍCULAS
La batalla de Inglaterra, Guy Hamilton (1969) julio/oct 1940
El director de cine británico, que ya había coqueteado con la IIGM en “La fuga de Colditz” (1955) o “Entre dos fuegos” (1963), incluso con la comedia bélica en “Su mejor enemigo” (1961), se encarga de llevar a la gran pantalla el intento de la Alemania nazi por conquistar las Islas Británicas (la conocida Operación León Marino), primero bombardeando los aeródromos de la RAF y, como respuesta al bombardeo de Berlín, de Londres. Apoyado en un gran reparto de actores británicos, encabezados por Laurence Olivier, Trevor Howard o Harry Andrews, y secundados por algunos de los emergentes como Christopher Plummer, Ian McShane o Michael Caine, centra la narración en el intento de la Luftwaffe de eliminar todos los aeropuertos y centros de instrucción de la aviación británica, con unas escenas aéreas muy logradas (asesoradas por algunos de los protagonistas supervivientes) y dando algunas de las claves que terminaron por decantar la contienda en el aire.
Quizás quede algo ridícula la interpretación de Hein Riess como Göring, pero tanto L. Olivier como Sir Hugh Dowding o Trevor Howard como el Vice-Mariscal del Aire neozelandés Sir Keith Park dan el contrapunto brillante al casting.
Como curiosidad podemos comentar que muchas escenas se rodaron en localizaciones españolas y algunos de los aviones empleados todavía servían en España, casos de los HA-1112.
LA BATALLA DEL ATLANTICO – 1ª Parte (1939-1942)
El día 3 de septiembre, solo 10 horas después de la declaración de guerra de los aliados, un submarino alemán torpedeo el mercante ingles Athenia, siendo la primera víctima de los cientos mercantes que se hundirían a lo largo de todo el conflicto. (2600 barcos hundidos del 39 al 45 solo en el Atlántico) y el comienzo de la campaña más larga de toda la guerra.
La marina alemana (Kriegsmarine) era la más pequeña de las tres fuerzas armadas del Reich, el ejército y la aviación tenían mucho más hombres y recursos. Esto era debido a la mentalidad continental de Alemania que priorizaba al ejercito, pero principalmente porque su programa de rearme y modernización se quedo a medias. Estaba previsto alcanzar una paridad de fuerzas con la marina francesa para el año 45. La guerra frustro estos planes y la Kriegsmarine se tuvo que conformar con las pocas fuerzas que tenia: 2 acorazados, 3 acorazados de bolsillo, 6 cruceros, 22 destructores y unos 50 submarinos, frente a estos, sólo la Royal Navy desplegaba: 15 acorazados, 7 portaaviones, mas de 50 cruceros y 150 destructores y muchas unidades en los astilleros por terminar. Teniendo en cuenta que las grandes unidades navales tardaban varios años en hacerse, la condición de inferioridad en las fuerzas de superficie permanecerá toda la guerra.
Siendo consciente de todo esto, el gran almirante de la Kriegsmarine Raeder no se esconde y plantea desde el primer momento una estrategia agresiva sobre la parte más vulnerable de sus enemigos: los mercantes que abastecen de recursos a las islas británicas. Para ello utilizará su arma más mortífera: los U-Boote (submarinos), pero también sus acorazados. Los barcos de superficie germanos actuarán como corsarios en solitario o en parejas, atacando las líneas marítimas de mercantes y, evitando en todo momento, luchar contra las superiores fuerzas navales aliadas.
La lucha en la superficie
El primer buque de superficie alemán en operar contra el tráfico aliado fue el acorazado de bolsillo Graf Spee, que al comenzar la guerra estaba navegando por el Atlántico sur, desde aquí se paso al Indico y luego de vuelta otra vez al Atlántico, consiguiendo hundir 9 mercantes y desorganizando las rutas aliadas de la zona. El día 13 de diciembre es interceptado por un escuadrón británico de 3 cruceros más rápidos, por lo que se produce un combate en el que deja al crucero Exeter, el enemigo más potente, gravemente dañado, además de infligir daños considerables en otro de los tres, por contra el acorazado alemán también recibió importantes daños aunque no vitales. Para sorpresa de los vapuleados cruceros ingleses el Graf Spee se retira, y busca refugio en el cercano puerto de Montevideo, allí lo bloquean esperando la llegada de refuerzos más potentes. Siguen tres días en el que todo el mundo está pendiente del destino del barco alemán. Al final, su capitán Langsdorff, decide salvar a su tripulación y ordena hundir el barco en el estuario de Montevideo, suicidándose al día siguiente.
Durante los próximos 2 años continuaron las operaciones contra el tráfico mercante aliado por parte de las grandes unidades de superficie. En octubre de 1940 el gemelo del Graf Spee, Admiral Scheer comenzó una exitosa misión a través del Atlántico hundiendo 17 barcos y volviendo a finales de marzo del 41 indemne a su base en Noruega.
En enero de 1941 con el Admiral Scheer todavía en el mar Raeder decidió ejercer más presión sobre las líneas mercantes y lanzo sus dos acorazados más potentes y modernos: el Scharnhorst y el Gneisenau que actuarían en pareja, causando el caos en los convoyes del Atlántico norte, donde hundieron 22 mercantes y dispersaron varios convoyes, regresando a su base la Francia ocupada anos y salvos.
Animados por el éxito del Scharnhorst y el Gneisenau, la siguiente operación estaría protagonizada por el barco más poderoso de la Kriegsmarine: el recién entregado acorazado Bismarck de 50000 tn, el mayor buque puesto en servicio hasta la fecha, acompañado del crucero Prinz Eugen, que en mayo de 1941 partieron de Alemania para atacar los convoyes del Atlántico, pero alertado de su salida, la Royal Navy los intercepto cerca de Islandia con dos acorazados. En la batalla que siguió, el Bismarck logro hundir al Hood y poner en fuga al otro acorazado, pero recibe un impacto que le hace perder combustible y decide poner rumbo a las bases navales en Francia. Comienza una cacería por parte del Almirantazgo Británico en la que se juega su prestigio. Para ello utiliza todo lo que tiene a su disposición: 6 acorazados, 2 portaaviones y varios cruceros que lo buscan por todo el Atlántico Norte. Después de dos días de búsqueda infructuosa un avión de reconocimiento lo detecta el día 26. Se realizan varios ataques sin éxito desde el Ark Royal, el portaaviones más cercano, a la desesperada se prepara un último ataque ya prácticamente sin luz esta vez con éxito: un torpedo consigue impactar en el timón dejando este in-operativo y al Bismarck dando amplios círculos. Condenado espera su fin, que llega al día siguiente cuando le alcanzan los acorazados ingleses que lo cañonean a placer, solo se salvaron 110 marinos de los 2000 que componen su tripulación.
Aparte de los buques de guerra convencionales la Kriegsmarine también utilizó 8 cruceros auxiliares, que básicamente eran mercantes armados, auténticos corsarios modernos, que disfrazados de inofensivos mercantes se acercaban a sus víctimas para hundirlas o capturarlas. El más famoso de ellos fue el Atlantis, que surca tres océanos y hunde 22 barcos. Todos ellos tuvieron fatales destinos y fueron hundidos.
Teniendo en cuenta sus modestos efectivos, la flota de superficie alemana había actuado con éxito atacando las líneas de mercantes, pero el número de barcos que consiguió hundir es muy pequeña si la comparamos con los verdaderos protagonistas de la guerra del Atlántico: los U-boots.
La guerra submarina – 1ª Parte (hasta principios de 1943)
Al comenzar la guerra Alemania solo disponía de unos 50 submarinos pero solo 22 eran del tipo que podía operar en el Atlántico. Esta pequeña fuerza era una elite dentro de la Kriegsmarine, altamente entrenados y con un orgullo especial de servir en sus mortíferos buques, estaban dirigidos por Karl Donitz, que durante todo el conflicto presiono a Hitler para que se construyeran más submarinos. Según sus cálculos con 300 U-Boots operando se podría bloquear efectivamente el abastecimiento de las islas británicas, pero estos números nunca se alcanzarían.
Pese a todo, y aunque sus medios eran escasos, los U-Boots germanos empezaron la guerra contra el tráfico mercante aliado desde el primer momento, consiguiendo unos sonados éxitos en los primeros meses que pusieron en alerta al Almirantazgo británico, de hecho Churchill declaro más tarde que los submarinos fue lo único que realmente llego a asustarlo durante la guerra. Se organizan los primeros sistemas de convoyes, reuniendo grupos de mercantes protegidos por destructores. Al finalizar el año 1939 los U-Boots habían hundido 114 barcos, comenzando así una larga lucha de resistencia, lo que de alguna manera podíamos llamar “una guerra de toneladas”: los alemanes tenían que hundir mas toneladas de barcos que las que los aliados podían construir.
En el otoño de 1940 se relanza con fuerza la ofensiva submarina, al disponer ahora de bases en Francia y Noruega su radio de acción se amplia, y aunque su número todavía seguía siendo escaso, sus éxitos son notables. Hasta ese momento los U-Boots atacaban en solitario pero a partir de ahora se empieza a utilizar la nueva táctica desarrollada por Donitz llamada “manadas de lobos” donde varios submarinos, cuando localizaban un convoy, lo atacaban de manera sincronizada. A finales de 1940 se habían hundido 865 barcos. Estas abultadas cifras se deben en parte a la falta de escoltas adecuados que protegían los convoyes, y a que todavía muchos barcos navegaban de manera aislada.
Varios capitanes de U-Boote se convierten en héroes legendarios en Alemania por sus osados éxitos: como el capitán Gunther Prien, que hundió 28 buques, pero su mayor logro fue entrar en la principal base de la Royal Navy y hundir un acorazado a principios de la guerra; Joachim Schepke hundió 37, y el mayor as de toda la guerra: Otto Kretschmer que hundió 47 navíos.
En 1941 la presión sobre las líneas marítimas aumentaba pero empezaron a cambiar las tornas. Los británicos recibieron una ayuda de 50 destructores de escolta que cedió EEUU y que incorporaron a sus convoyes, se empezaron a incluir medidas de detección más avanzada en los escoltas como el Radar, pero sobre todo se empezó a utilizar aviones en la caza de submarinos de manera más eficiente, ya que contra lo que se puede pensar, los submarinos navegaban por la superficie la mayoría del tiempo hasta alcanzar su posición de caza, donde se sumergían y esperaban el paso del convoy para atacarlo en el momento más oportuno. Es en esa travesía por la superficie donde son más vulnerables a los aviones, que los podían detectar a kilómetros de distancia.
ULTRA: descifrando el código
En ningún otro escenario de esta guerra fue más importante los servicios de inteligencia y contra-inteligencia, que en la lucha que se desarrollo en el Atlántico. El hecho de que los submarinos supieran por donde navegaban los convoyes, o el hecho de que las marinas aliadas detectaran donde se posicionaban los U-boots representaba una diferencia crucial.
ULTRA es como denominaban los ingleses a su guerra de inteligencia para interceptar y descifrar las comunicaciones enemigas. Los alemanes utilizaban para cifrar sus mensajes una maquina que denominaban Enigma, pero los polacos ya habían conseguido romper una parte del código antes del principio de la guerra y a partir de 1939 le pasaron sus avances a los ingleses que habían formado una unidad de especialistas en descifrar códigos, encabezados por Alan Turing que trabajo durante todo el conflicto en mejorar el descifrado de la maquina enigma. Al principio ayudaba a planificar las rutas de convoyes evitando las zonas donde operaban las manadas de submarinos
En 1941 se capturo un submarino y se puedo rescatar antes de que la destruyeran una maquina de descifrado Enigma. Esto ayudo al equipo de Turing a descifrar los mensajes. Por todo ello este año fue un mal año para los U-Boots, apenas se incremento el tonelaje hundido el año anterior y se perdieron 35 submarinos, siendo fatídico el mes de marzo cuando los submarinos de Prien, Schepke y Kretschmer fueron hundidos. Además la ampliación del radio de acción de los aviones caza-submarinos obligo a estos a desplazarse hacia el centro del atlántico fuera del alcance de los que operaban en Canadá y en Inglaterra y lejos de los grandes convoyes.
Momentos críticos
La situación cambio en 1942, al haber entrado en la guerra los EEUU, Hitler ahora si considero prioritario la lucha en el Atlántico. El ritmo de construcción se incremento hasta 17 U-boots al mes, y para finales de 1942 Donitz contaba con 212 submarinos operativos de un total de 393. A pesar de las perdidas la experiencia de las tripulaciones de submarinos creció, sus equipos de detección se volvieron más fiables y su autonomía se incremento con la introducción de los submarinos cisterna o “vacas lecheras”. También se mejoro las tácticas y se introdujeron nuevos códigos de transmisión, cambiando la maquina Enigma, a la que se añadió un rodillo mas, lo que dejo a los submarinos alemanes ocultos para el sistema de inteligencia aliado hasta finales del año cuando, ULTRA volvió a descifrar parte de los mensajes otras vez.
El impacto sobre las flotas mercantes aliadas fue brutal: perdieron 7,8 millones de toneladas, más de 6 millones hundidas por los submarinos alemanes, y aunque los astilleros estadounidenses estaban ya funcionando a plena potencia, la flota de mercantes había disminuido en términos absolutos y las importaciones británicas se habían reducido 1/3 respecto a 1939. Además la guerra se expandía y ahora se necesitaban más mercantes para el frente del Pacifico y para los convoye que enviaban ayuda a la URSS. A finales de 1942 los aliados estaban contra las cuerdas y de seguir a este ritmo perderían la batalla del Atlántico.
PELÍCULAS
La batalla del río de la Plata, Michael Powell & Emeric Pressburger (1956)
La elegancia y colorido de Michael Powell y Emeric Pressburger llevados a las aguas del Atlántico durante la IIGM. La historia de Admiral Graf Spee al inicio de la guerra en aguas del Atlántico Sur y su combate con los cruceros británicos Exeter, Ajax y Achilles desde el punto de vista de la caballerosidad de sus capitanes, lejos de la crudeza y barbarie de la contienda posterior.
Algunos actores de reconocido prestigio en las islas portaron los uniformes de los protagonistas, casos de Anthony Quayle, John Gregson, Bernard Lee o Ian Hunter, con las curiosas apariciones de Peter Finch o Christopher Lee como un tabernero uruguayo.
Hundid el Bismarck, Lewis Gilbert (1960)
La adaptación de la novela de C. S. Forester permitió llevar al cine las andanzas de la marina británica para dar caza al acorazado más temido de la Kriegsmarine, el Bismarck. Estamos en 1941 y entre los submarinos y los barcos, con el apoyo de la Luftwaffe, Alemania pretende cortar el suministro de víveres a las islas y con ello dominar los océanos. La aparición del Bismarck, el barco más potente y poderoso hasta la fecha se convierte en un objetivo prioritario.
La acción se divide en dos frentes. Por un lado el centro de mando, donde la llegada del Capitán Jonathan Shepard (Kenneth More) impone disciplina y rigurosidad en el poder; y por otro las batallas navales en el océano Atlántico, donde las imágenes se apoderan de la pantalla y dan un punto de vista bastante realista a la persecución y caza del acorazado nazi.
El submarino, Wolfgang Petersen (1981)
Un grupo de jóvenes soldados alemanes celebran una fiesta en su base de La Rochelle, antes de embarcar en el submarino U-96 y comenzar una misión en el Atlántico primero y, casi suicida, después. La angustia y desasosiego que se vive dentro del submarino se lanzan en primera persona y a la yugular del espectador, combinando las escenas de combate con las de pura supervivencia emocional. Jürgen Prochnow ejerce de capitán del submarino y ejemplifica a la perfección la guerra de un grupo de alemanes para defender su patria, que no de los nazis para ensalzar la preponderancia del poder teutón. Wolfgang Petersen sabe adaptar la novela de Lothar-Günther Buchheim para poner a los combatientes como simples adalides de la supervivencia y no perder el favor del público. Las escenas dentro del bote son cautivadoras e inquietantes, sabiendo dotar de realidad a cada una de las acciones vividas. Una obra maestra, cumbre del cine dentro del sub-género de submarinos. El film logró hasta 6 candidaturas en diferentes apartados para los premios Oscar, entre ellos el de mejor director.
The imitation game (Descubriendo enigma), Morten Tyldum (2014)
Drama biográfico sobre la figura del matemático Alan Turing que descubrió los códigos Enigma de los nazis durante la IIGM. El halo de biopic que engloba la difícil personalidad de un personaje, tan desconocido por el gran público, hasta el momento, como Turing sirvió para que Benedict Cumberbatch (que ya había dado vida a personajes reales como Julian Assange en “El quinto poder” o a Stephen Hawking en una TV movie) desplegará todo su talento para ponerle cara a un personaje tan desconocido.
El detallista guión de Graham Moore, la evocadora BSO de Alexandre Desplat o las minuciosas reproducciones de vestuario o de decorados sirvieron al director noruego Morten Tyldum para componer una de las historias ocultas más determinantes e importantes para decantar la IIGM a favor del bando aliado.
El sólido reparto encabezado por Cumberbatch y completado por Keira Knightley, Matthew Goode, Charles Dance o Mark Strong envuelven la historia de un halo de fortaleza y verosimilitud que descubre la personalidad de una de las figuras claves de la contienda. Consiguió 8 nominaciones a los Oscar, logrando el de Mejor guión adaptado.
LA GUERRA EN AFRICA – 1ª Parte (1940-1942)
La importancia estratégica de Oriente Próximo y del mediterráneo para Gran Bretaña no había hecho más que aumentar sobre todo después de la caída de Francia y con la entrada de Italia en el conflicto en el bando del eje. Se abrió por tanto un nuevo frente en África, ya que Italia tenía colonias en Libia y Etiopía que podían amenazar a los territorios que poseían los ingleses allí, sobre todo Egipto y el estratégico canal de Suez.
Hitler en un principio dejo libertad a Italia para actuar en el Mediterráneo y en África, ya que para él era un frente secundario y sus miras estaban puestas en el este. Aunque después del fracaso de la batalla de Inglaterra, se dio cuenta de que para hacer un bloqueo efectivo a Inglaterra debería controlar esta región, pero sus negociaciones con España y La Francia de Vichy a finales del 1940 para hacer efectivo este bloqueo no prosperaron. Solo le quedaba la esperanza de que Italia derrotara a los ingleses allí.
Mussolini quería hacer una guerra en paralelo para emular los éxitos de su socio alemán, pero no quería ver la deficiente preparación que tenían sus fuerzas armadas para una guerra moderna. Su ejército es pura fachada, y sus unidades sufren durante todo el conflicto de poseer material anticuado e insuficiente y mala moral sobre todo debido al abismo entre oficiales y tropa. Sin pensarlo dos veces ordeno a sus tropas en Libia que avanzaran hacia Egipto. El mariscal Graziani, comandante de las tropas allí, consciente de las deficiencias de su ejército trato de retrasar todo lo que pudo lo inevitable, pero la paciencia del Duce se agotaba y lo presionaba cada vez más. A mediados de septiembre de 1940 se pusieron en marcha traspasando la frontera y tomando algunas posiciones cercanas, pero su avance se detuvo por falta de suministros, que fueron desviados para el ataque que realizo Italia a Grecia.
Los ingleses mientras tanto se reorganizan, han enviado tropas de la Commonwealth a Egipto: se formaran divisiones neozelandesas, australianas e indias. Cansados de esperar un ataque que nunca llega, pasan a la ofensiva con 2 divisiones frente a las 7 italianas. El día 9 de diciembre derrotan a las atrincheradas fuerzas italianas destruyendo cuatro divisiones y poniendo en fuga al resto. Las tropas británicas no les dan mucha tregua y en enero de 1941 reanudan su ofensiva (operación Compass), atacando el puerto de Bardia, ya en la libia italiana, donde se rinden 40mil italianos. Luego la fortificada Tobruk que cae rápidamente y por último el día 7 de febrero el importante puerto de Benghazi, los prisioneros llegan a 150mil, el ejército italiano en Libia es destruido en un mes. Solo la falta de refuerzos a las tropas atacantes inglesas, que son enviados a ayudar a Grecia, salva a los italianos de perder toda Libia.
La llegada del Afrikakorps
Solo unos días después de la caída de Benghazi, llega a Trípoli el general Erwin Rommel con las primeras tropas del Afrikakorps, dos divisiones blindadas que Hitler ofrece a Mussolini para detener el avance ingles. Pero llevar a un general a Libia es más fácil que transportar a sus tropas, sobre todo porque el Mediterráneo lo controla la Royal Navy, la Regia Marina (marina italiana) no está a la altura y pierde todos sus enfrentamientos con los ingleses. Hasta junio no termina el despliegue completo del Afrikakorps.
Rommel no pierde el tiempo y el 24 de marzo, con solo unos pocos elementos de la primera división panzer desembarcada en Libia, tantea a los ingleses echándolos de su avanzadilla en El-Aghelia. Viendo lo debilitadas que están las fuerzas enemigas, el 31 pasa a la ofensiva sorprendiendo a los ingleses pero también a sus superiores. En diez días llega a la frontera de Egipto, la derrota de los ingleses es total y solo se salva porque mantienen el estratégico puerto de Tobruk, donde resisten los australianos que rápidamente son reforzados.
Rommel no puede avanzar más, ni tampoco asaltar Tobruk, no tiene recursos suficientes y es que desde el primer momento se tiene que enfrentar a dos problemas que persisten durante toda su guerra en África: Las líneas de suministro son muy largas, el frente está a 600 km de Trípoli, su base principal, y además sus recursos le llegan por un mar dominado por la Royal Navy. Por otro lado, desde que en junio de 1941 empieza el ataque a la URSS, su teatro de operaciones es totalmente secundario para el alto mando alemán.
Se sucede durante los siguientes meses un asedio a Tobruk, que resiste varios ataques. En junio los ingleses preparan una operación para liberar a los sitiados, pero son derrotados por Rommel y obligados a retroceder. Vuelven a pasar varios meses donde ambos bandos se refuerzan, el eje para volver a intentar tomar Tobruk y los aliados para liberarla. El 18 de noviembre, tres días antes del ataque que tenía programado Rommel contra el puerto sitiado, los ingleses se adelantan y vuelven a la carga, (operación Crusader), esta vez con una gran superioridad: más de 700 tanques frente a 400 y 500 aviones contra 150. Pese a ello, el Afrikakorps se lo pone difícil. Durante más de una semana de combates, sufriendo ambos bandos grandes pérdidas, el eje frena la ofensiva aliada. Animado por su victoria es ahora Rommel el que pasa a la ofensiva pero fracasa. Viendo sus fuerzas mermadas y sin apenas suministros, se ve obligado a abandonar el sitio a Tobruk el 8 de diciembre y comienza un ordenado repliegue hasta sus posiciones de partida a principios de año.
Los ingleses vuelven a reconquistar la Cirenaica, pero sus tropas están muy debilitadas y es ahora cuando la extensión de sus líneas de suministro les perjudica. A esto hay que unir las fuertes pérdidas navales en Mediterráneo por la llegada de submarinos y aviones alemanes a la zona, y la retirada de tropas de la Commonwealth al estallar la guerra en el Pacifico.
La derrota de los británicos
El 21 de enero de 1942 Rommel ataca volviendo a pillar por sorpresa a los británicos que son derrotados y se retiran precipitadamente hasta Gazala, a 48 kilómetros al oeste de Tobruk. Aquí se establece una línea de frente de norte a sur, donde ambos ejércitos se atrincheran. Rommel aprovechando el momentáneo dominio del Mediterráneo, refuerza y prepara sus fuerzas durante dos meses, ahora cuenta con 3 divisiones alemanas y 7 italianas: 90mil hombres 600 tanques y 550 aviones. Frente a él tiene un número similar de divisiones inglesas y de la Commonwealth reforzada con material americano, 100mil hombres, 800 tanques y 600 aviones.
El 26 de mayo de 1942 comienza la batalla de Gazala, el mayor combate hasta la fecha en África del norte. Es una batalla complicada, donde durante días se suceden ataques y contraataques por ambos bandos, hasta que finalmente el día 14 de junio los ingleses muy debilitados y en peligro de ser rodeados deciden retirarse. Rommel no les da tregua y los persigue con parte de sus fuerzas mientras con el resto lanza un ataque sobre Tobruk, consigue romper su perímetro defensivo y tomar el importante puerto el día 21, rindiéndose 35 mil soldados de la guarnición. Al día siguiente Hitler nombra a Rommel Mariscal.
El desastre para los ingleses es mayúsculo. Moralmente tiene que hacer frente a la mayor derrota de la guerra y ahora el Eje tiene un puerto donde recibir suministros, además de capturar abundantes reservas de combustible que le permiten continuar la persecución de las derrotadas fuerzas británicas, que no pueden hacer nada más que retirarse hasta El-Alamayn, un simple apeadero de ferrocarril a menos de 100km de Alejandría, donde cunde el pánico de los ingleses, deserciones de tropas coloniales, preparativos de evacuación, y el regocijo de los nacionalistas egipcios que esperan ser liberados por el Eje.
Pero la persecución también ha desgastado al vencedor, al El-Alamayn llegan solo restos del Afrikakorps. Es ahora o nunca, Rommel monta un precipitado ataque sobre las posiciones aliadas con sus escasas fuerzas el 1 de julio, pero tras varios días de combates el enemigo aguanta y sus fuerzas se agotan. Durante el resto del mes se suceden ataques y contraataques que dejan a ambos bandos exhaustos. Se establece entonces un frente desde El-Alamayn hasta la depresión de Quattara al sur, donde ambos bandos se atrincheran y siembran campos de minas, esperando recuperarse para lanzarse a la batalla decisiva.
Vuelven a cambiar las tornas. Es ahora el bando aliado el que puede reforzarse más fácilmente por la proximidad de sus bases. La entrada en guerra de los EEUU empieza a notarse y estos envían abundante material a Egipto. También se produjo un cambio en la cadena de mando, y ahora un nuevo general dirige a los británicos, Bernard Montgomery, militar metódico que no se precipitará en atacar hasta que no considere tener una superioridad aplastante.
Rommel es consciente de que ha perdido su oportunidad de tomar Egipto Sus suministros se agotan, sus extendidas líneas de abastecimiento no les permiten reponer sus pérdidas adecuadamente, y para empeorar las cosas la Royal Navy vuelve a dominar otra vez el Mediterráneo complicando la llegada de refuerzos. El alto mando no quiere reconocerlo y le apremian a que lance una ofensiva cuanto antes. El 30 de agosto se vuelve a lanzar contra unas reforzadas posiciones británicas, ahora dirigidas por Montgomery. La escasez de combustible y los ataques de la aviación enemiga, no le hace llegar muy lejos, además existe el peligro de quedar rodeado, por lo que el día 5 de septiembre da la orden de retirarse de vuelta a sus posiciones de partida, ante la pasividad de Montgomery que prefiere conservar sus fuerzas.
El fin del Afrikakorps
En octubre de 1942 Rommel se encontraba en Alemania por problemas de salud. La situación de las tropas del eje en áfrica era muy precaria. La moral de los soldados había caído al ver que no podían alcanzar sus objetivos y por la escasez alimentos, municiones y combustible, ya que apenas llegaban barcos de suministros, gracias a sistema ULTRA, la mayoría eran hundidos por los aviones y submarinos aliados. Solo les quedaba preparar sus posiciones defensivas, llegaron a plantar medio millón de minas, y esperar el inminente ataque.
A finales de octubre Montgomery considero que tenía una superioridad lo suficiente grande como para que su ofensiva no pudiera ser frenada. Trazo un plan de ataque no muy refinado que básicamente era un asalto masivo aprovechando su superioridad. El día 23 de octubre comenzó lo que se conocerá como la batalla del El-Alamayn: los británicos disponían de 200mil hombres con 1000 tanques y apoyados por 700 aviones contra apenas 100mil con 500 tanques y 400 aviones del Eje. Los primeros días las divisiones del Eje aguantaron la embestida. Rommel volvió el 25 pero inmediatamente se dio cuenta que la situación era desesperada, el buque cisterna que le debía suministrar combustible para que sus tanques pudieran maniobrar fue hundido. Sin apenas municiones ni fuel para sus vehículos, poco podía hacer más allá de aguantar en sus posiciones. Montgomery al ver que su plan inicial no había prosperado, se reagrupo y el día 2 de noviembre comenzó otro masivo ataque en la que ambos bandos sufrieron grandes pérdidas pero las tropas del eje no estaban en situación de ganar una guerra de desgaste y su situación se volvió tan desesperada que el día 4 Rommel ordeno la retirada general. Esta vez no tenía ya tropas para aguantar en ninguna posición y tuvieron que abandonar toda Libia. Sólo se salvaron de su total destrucción porque Montgomery realizo una persecución excesivamente prudente.
PELÍCULAS:
Rommel, el zorro del desierto, Henry Hathaway (1951)
James Mason encarnó por 1ª vez al Mariscal de Campo alemán Erwin Rommel, en este acercamiento biográfico a su figura militar durante la IIGM desde una producción norteamericana. Su legado y prestigio entre los militares le llevó a ser respetado por todos los rivales, y su acción con el Afrika Korps y sus victorias en el norte de África le llevaron a lo más alto dentro del ejército alemán, incluso dentro de los opositores a Hitler en el ejército alemán.
Aquí, Henry Hathaway, da una visión algo sesgada y elitista del papel de Rommel en la guerra, y en su casa con su familia. Su relación con su mujer (Jessica Tandy) y su implicación en el intento de asesinar a Hitler (Luther Adler) apoyando la acción del Coronel Klaus von Stauffenberg (Eduard Franz). Cedric Hardwicke, Everett Sloane o Leo G. Carroll son algunos de los insignes actores que participan en la película.
Sahara, Zoltan Korda (1943)
En junio de 1942, un destacamento conducido por el Sargento Gunn (Humphrey Bogart), vaga por el desierto en busca de pozos de agua para sobrevivir hasta poder encontrar a sus colegas. El Sargento Tambul (Rex Ingram) les lleva hasta un antiguo fuerte donde hay un pozo que puede tener agua. Por el camino cargan con el carro de combate que manejan, un italiano apresado (J. Carrol Naish) y un alemán al que han logrado derribar de su avión (Kurt Kreuger).
El magnetismo de Bogey y la brillante fotografía de Rudolph Maté en b/n (candidata al Oscar ese año) consiguen que el mensaje propagandístico de la cinta no moleste en ningún momento y la división entre nazis obcecados en el mal y los italianos abocados a la guerra por un egomaníaco no nos alejan del cuidado reparto elegido (Bogart, Dan Duryea, Louis Mercier, Bruce Bennett o un joven Lloyd Bridges). Consiguó 3 nominaciones al Oscar de ese año.
Cinco tumbas al Cairo, Billy Wilder (1943)
Billy Wilder sigue su iniciática carrera como director con esta cinta que mezcla espionaje, intriga y guerra. Tras “Aguas pantanosas” (Jean Renoir, 1941) y “El cuarto mandamiento” (Orson Welles, 1942), Anne Baxter sigue ampliando su leyenda junto a actores de la talla de Franchot Tone, Akim Tamiroff o Erich von Stroheim, dando vida a una camarera francesa que trabaja en un hotel del norte de África, cuando los alemanes llegan en 1942 al derrotar a los británicos.
El general Rommel (Erich von Stroheim) aparece con su África Korps y siembra la intriga entre las paredes del hotel que regenta Farid (Tamiroff) con la ayuda de Mouche (Baxter) mientras el Capitán Bamble (Franchot Tone) se hace pasar por Paul Davos, un colaborador del ejército nazi. El constante suspense que genera la situación y la tensión mantenida por la magistral dirección de Wilder provocan que esta intriga bélica funcione y plasme sobre la pantalla la lucha en la frontera entre Libia y Egipto. Consiguió 3 nominaciones al Oscar.
Amarga victoria, Nicholas Ray (1957)
La guerra en Libia reúne a 2 oficiales británicos en una misión que les debe llevar a Bengasi para robar unos documentos que les permitan hacer frente a Rommel. Esos preparativos en la base militar nos muestra que la esposa del Mayor Brand (Curt Jürgens) y el Capitán Leith tuvieron una relación amorosa antes de la guerra y esa tensión se la llevan al desierto los dos soldados.
La importancia de Nicholas Ray tras la cámara pone de manifiesto que es tan importante la misión militar como los conflictos internos de los protagonistas, donde las interpretaciones de los actores dejan constancia de ello, derivando en más de una ocasión hacia el drama psicológico. Brand sobrevive a la misión, aunque sabe que en la vida personal ha fracasado y su matrimonio está muerto.
LA GUERRA EN EL ESTE – 1ª Parte (1940-1942)
A finales de 1940 Tras el fracaso de la batalla de Inglaterra y la cancelación de la operación de invasión de las islas británicas, Hitler puso su mira en su interés principal, su ansiado proyecto de dar a Alemania “espacio vital” en el Este como describió explícitamente en el Mein Kampf, el libro que escribió en su cautiverio en 1924, donde plasma todo su ideario y objetivos. Con los recursos arrebatados a la URSS en el este, Alemania será lo suficientemente poderosa para derrotar a las democracias occidentales.
Stalin como Hitler sabía muy bien que su alianza era temporal y que en un tiempo ambos países se debían enfrentar, pero de momento respeto escrupulosamente su pacto. Los soviéticos suministraban a los alemanes grano, petróleo, algodón, metales y caucho, con los que estos evitaban el bloqueo británico y esta dependencia daba a Stalin seguridad de que no sería atacados al menos en varios años. Estaba equivocado.
El día 18 de diciembre Hitler firma su directiva nº21, llamada “Barbarossa” donde se traza un plan general de ataque a La Unión Soviética con el objetivo de destruir a su ejército en una corta campaña de verano y ocupar todo su territorio europeo desde el Ártico hasta el Cáucaso.
El estado mayor recibe la directiva con horror, muchos piensan que al no haber derrotado a Inglaterra cabe la posibilidad muy real de luchar en dos frentes. Hitler los tranquiliza confiado en que la URSS será derrotada fácilmente. Inconscientemente desprecia la capacidades de los soviéticos, la guerra de estos en Finlandia tienen su peso en considerar que su ejército es incapaz y desorganizado: daremos una patada en la puerta y todo el edificio se vendrá abajo, les comenta.
Alemania empieza sus preparativos diplomáticos con sus aliados en Europa: Finlandia, Hungría, Bulgaria y Rumanía, pero sobre todo Italia que, sin avisar a su aliado, realizo un desastroso ataque desde Albania contra Grecia el 5 de noviembre de 1940. Quince días después las tropas italianas se baten en retirada y británicos empiezan a apoyar a los griegos abriendo un nuevo frente que puede amenazar la futura campaña contra Rusia y los campos petrolíferos de Ploesti en Rumanía, vitales para la maquinaria bélica alemana.
Campaña de los Balcanes (abril-mayo 1941)
Hitler no podía dejar este flaco abierto a contraataques desde Grecia, por ello se elabora un plan de invasión de Grecia desde Bulgaria, pero los acontecimientos se precipitan cuando Yugoslavia, hasta ahora neutral pero con un régimen pro-nazi, sufre un golpe de estado que cambia el gobierno. Hitler enfurecido considera esto una traición y ordena aplastar a los yugoslavos. Rápidamente se modifican los planes y se invade Yugoslavia desde varios frentes el 1 de abril, en 11 días se rinde y el país dejara de existir como tal. Las divisiones panzer no se detienen y entran en Grecia rodeando las posiciones que estos mantenían frente a los italianos en Albania, los griegos pese a la ayuda de varias divisiones británicas no les queda más remedio que retirarse, Atenas es ocupada el 26 de abril y al poco Grecia se rinde. La mayoría de las tropas británicas son evacuadas y dirigidas a Egipto, pero sobre todo a la isla de Creta, de donde serán desalojados al ser invadidos el 20 de mayo por fuerzas paracaidistas alemanas.
La campaña de los Balcanes a terminado de manera exitosa en menos de 1 mes pero tendrá varias consecuencias una de ellas inmediata: la invasión a la URSS tiene que retrasarse 4 semanas, semanas de buen tiempo que se pierden y que miradas de forma retrospectiva hubieran supuesto que los alemanes podrían haber alcanzado objetivos como Moscú o Leningrado. La siguiente durara todo el conflicto ya que los serbios, una parte de la población yugoslava, no aceptan la ocupación y realizará una fuerte lucha partisana que absorberá importantes recursos a la Wehrmacht.
Operación BARBARROSA (junio – noviembre 1941)
El 22 de junio de 1941 Joseph Goebbels, el ministro de propaganda alemán, da lectura de una declaración de Hitler al pueblo alemán donde expone las razones por las cuales ataca a Rusia, esta acaba con la frase: “He decidido poner el de nuevo el destino del pueblo alemán, del Reich y de Europa en manos de nuestros soldados”.
Se pone en marcha la mayor campaña militar de la Historia. Sobre Rusia se lanza un ejército alemán pletórico y sus aliados: más de 3 millones de hombres, 3000 tanques y 2000 aviones que se dividen en tres frentes, siendo el plan de ataque el siguiente:
- Norte, cuyo objetivo es ocupar los estados Bálticos y avanzar hacia Leningrado, donde se unirán a los finlandeses.
- Centro, que debe destruir el ejercito central soviético y avanzará siguiendo el eje de la carretera principal Brest-Moscu, apoyando si es necesario a los otros frentes
Sur, cuyo objetivo es el más ambicioso: ocupar Ucrania, Crimea y desde allí avanzar hacia Stalingrado en el Volga.
Frente a ellos el coloso Ruso: 5 millones de soldados, 20000 tanques, solo 1000 de ellos modernos, y 10000 aviones, aunque en el momento del ataque no están plenamente movilizados y ocupan posiciones poco preparadas en los territorios ocupados de Polonia y Países Bálticos, lejos de sus bases habituales en Rusia. También hay que decir que la purgas estalinistas de los años 30 eliminaron a cientos de oficiales, dejando al ejército rojo muy poco preparado en estos momentos críticos.
Los soldados rusos despreocupados duermen en sus bases, unos minutos antes de comenzar el ataque todavía circulan los trenes rusos cargados de materias primas hacia Alemania. Stalin no se cree ninguno de los informes de sus espías alertando del inminente ataque, piensa que es información intoxicada por los ingleses para obligarlo a romper el pacto con Alemania.
A las 3 de la mañana del domingo 22 de junio de desata la tormenta a lo largo de los más de 1800 kilómetros de frontera. La sorpresa es absoluta y las divisiones de la Wehrmacht arrollan las posiciones defensivas soviéticas, cientos de aviones rusos son destruidos aparcados en sus bases, en pocos días las divisiones panzer avanzan decenas de kilómetros rodeando ejércitos enteros a los que no queda más remedio que rendirse.
La confusión en los mandos rusos no hace más que aumentar el desastre. Stalin desaparece de la escena negándose a reconocer que ha sido traicionado por el que creía su aliado. Sus más cercanos colaboradores se acercan a su “dacha”, donde se había recluido. Stalin los recibe creyendo que vienen a detenerlo, pero lo que buscaban es instrucciones de cómo afrontar la situación, el régimen de terror que durante años ha impuesto impiden en que se piense en derrocarlo. Esto provoca un cambio en su actitud volviendo a coger férreamente la dirección del país. El 3 de julio Stalin emite un comunicado de radio a toda la nación, la lucha contra los invasores será despiadada.
La reacción de Churchill un reconocido anti-comunista, asume los hechos y da su apoyo al nuevo aliado: “Hitler quiere destruir Rusia…su invasión a Rusia no es más que un preludio de la invasión de Gran Bretaña…. Rusia será ayudada por Inglaterra con todas sus fuerzas, y así no hará Inglaterra más que ayudarse a sí misma”. En unos meses se organizan convoyes desde Inglaterra que llevan a Rusia todo tipo de material bélico.
A lo largo de todo el mes de julio la Blitzkrieg alemana funciona a la perfección en todos los frentes:
- En el norte los panzer han ocupado las repúblicas bálticas y a finales de julio se encuentran a solo 180 km de Leningrado. Esta región no es tan apropiada para la guerra con blindados por sus abundantes bosques y marismas, favoreciendo al defensor, a pesar de ello y de la fuerte resistencia rusa, los alemanes llegan a las afueras de Leningrado a finales de agosto. La ciudad es aislada el 8 de septiembre cuando las tropas alemanas llegan al lago Ladoga al este de la ciudad. Comienza entonces el asedio más largo de toda la guerra que se prolongara hasta el año 44.
- El grupo centro han ocupado Minsk la capital de Bielorrusia solo 6 días después de comenzar la invasión, y avanzan rápido hacia Smolensk, a medio camino de Moscú, la única resistencia fue en la antigua fortaleza de Brest-Litovsk en la frontera que tarda una semana en caer. En Smolensk se reagrupan varios ejércitos rusos, pero son rodeados y la ciudad cae en manos alemanas el día 16 de julio.
- En el sur los alemanes que contaron con la ayuda de sus aliados rumanos, el avance no ha sido tan fulgurante como en el resto, ya que era en este frente donde los soviéticos habían acumulado sus mayores fuerzas, aun así la situación en torno a Kiev es desesperada y sus tropas están en riesgo de ser rodeadas.
El derrumbe inicial de todo el frente soviético unido a los miles de prisioneros capturados hizo pensar a los mandos alemanes que Hitler tenía razón y que la campaña terminaría en unas pocas semanas, pero conforme avanzaban hacia el interior de Rusia empezaron a ver que estaban equivocados. Descubrieron que la vastedad del territorio ruso iba ralentizando su avance al ir extendiéndose sus líneas de suministro, a esto hay que unir, ya desde los primeros momentos, la resistencia de la población a los invasores que iba a mantener ocupadas a numerosas fuerzas en la retaguardia. Pero sobre todo empiezan a darse cuenta que han subestimado el tamaño del ejército rojo y la increíble capacidad de reponer sus pérdidas. Como escribió el jefe del estado mayor alemán: “si aplastamos diez divisiones los rusos sencillamente sacan otras diez”.
Se produce entonces un alto para decidir la siguiente fase en la ofensiva, y vuelven a aparecer discrepancias, que surgieron al elaborar el plan inicial de ataque a Rusia, donde se enfrentan partidarios de dos visiones diferentes de cómo realizar la campaña. El jefe del estado mayor y del grupo centro así como la mayoría de los generales entre ellos Guderian, el más reputado general de las fuerzas panzer, piensan que ahora más que nunca el objetivo principal deberían ser Moscú, que aparte del simbolismo de ser la capital y sede del gobierno soviético, es el principal nudo de comunicaciones, si cayera en manos alemanas se desorganizaría todo la defensa rusa. Por otro lado Hitler y sus oficiales más cercanos, que piensa que es prioritario destruir al ejército rojo y asegurar Ucrania, la principal región industrial y minera de la URSS. Al final y aunque hasta ese momento Hitler no se había involucrado en el desarrollo de la campaña, impone su voluntad y desvía las tropas del centro hacia los otros dos frentes.
Gracias a esto en el frente sur se consigue hacer el mayor cerco de toda la historia: Stalin que ya había sido alertado del peligro por sus generales se niega a dar la orden de retirada a las tropas que defendían la región de Kiev. El 18 de septiembre más de 600000 soldados soviéticos quedan atrapados y obligados a rendirse, pero los rusos, aunque ya suman más de 3 millones de prisioneros, no están acabados y resisten en todos los frentes. Al darse cuenta de esto, Hitler piensa que necesita una victoria que hunda la moral de su enemigo. Es ahora cuando ordena que se tome la capital Moscú, pero se han perdido unas semanas vitales. Cuando las tropas que se desviaron para apoyar a los otros frentes vuelven al centro y se preparan para lanzar su asalto es ya el mes de octubre, la oportunidad se ha perdido y el invierno se acerca.
LA BATALLA DE MOSCÚ (octubre 41-enero-42)
El día 2 de octubre comienza la operación Tifón, el ataque sobre la capital soviética, sobre la que se lanzan casi un millón de hombres, 1000 aviones y la mayoría de las divisiones panzer. Frente a ellos el ejército rojo se reorganiza en el área de Moscú: crea precipitadamente más divisiones y trae refuerzos de otros frentes sobre todo de Asia, al asegurarse Stalin que los japoneses no atacaran allí, logrando reunir un número similar de soldados que los alemanes, pero menos tanques y aviones. Viendo que el objetivo de los nazis es ahora su capital la población también participa en la defensa y empieza a cavar trincheras alrededor de la ciudad.
El plan de la Wehrmacht es presionar por el centro mientras rodean la capital por el norte y por el sur. La primera semana el avance es prometedor consiguiendo derrotar y rodear un gran número de divisiones soviéticas, pero el tiempo cambia y comienzan las lluvias de otoño embarrando los caminos y haciendo el avance de los panzer imposible. Después de las lluvias aparece las primeras nieves y las temperaturas caen bajo cero, al menos el barro se congela y permite que los vehículos puedan circular. Aprovechando esto se relanza la ofensiva a mediados de noviembre, pero el ejército alemán ya no da más de sí. El desgaste de los meses previos de campaña pasa factura, apenas unos pocos tanques están operativos, las tropas están exhaustas y mal equipadas para el frio aterrador, los suministros son escasos porque deben de viajar largas distancias por rutas precarias y llenas de partisanos. El 5 de diciembre la ofensiva se detiene. Por el norte los alemanes han conseguido llegar a menos de 30 kilómetros de la capital, de ahí no pasaran.
Es ahora cuando Zukhov, el mariscal más reputado de la Unión Soviética y encargado por Stalin de la defensa de Moscú, ordena a sus tropas de refuerzo traídas de Siberia, equipadas y entrenadas para la guerra en invierno, que contraataquen. La ofensiva soviética comienza el día 5 de diciembre consiguiendo abrir grandes brechas en todo el frente enemigo. El desastre acecha sobre el ejército alemán y ante el riesgo de colapso total, muchos oficiales en el alto mando piensan en ordenar una retirada general a posiciones más seguras. Hitler ordena resistir a toda costa, esta decisión se debe más a su negativa a creer que ha fracasado que a una visión estratégica militar, pero en las condiciones de invierno tan crudo, con temperaturas que llegan a 30 grados bajo cero, una retirada hubiera sido mortal para la Wehrmacht que logra atrincherarse y resistir la marea soviética.
Stalin animado por el éxito inicial del contraataque en torno a Moscú ordena un contraataque general en todos los frentes, pese a las advertencias de Zhukov que le advierte de que el ejército rojo aun es muy débil. Salvo pequeños éxitos locales el contraataque fracasa, los alemanes aguantan, y a finales de enero se detiene. El frente del este se estabiliza y ambos bandos se preparan para el siguiente asalto cuando llegue el buen tiempo.
Epilogo
La Blitzkrieg había fallado en este frente. Los rusos no habían sido derrotados rápidamente, estos habían sido infravalorados peligrosamente tanto en su número como en sus capacidades de crear nuevas tropas. También sorprendió la resistencia de los soldados soviéticos que aunque fueran rodeados, luchaban hasta el final lo que provocaba más bajas de las esperadas a los alemanes. Su capital resistía, y en el norte Leningrado, aunque bajo asedio, tampoco había sido tomada. Solo en el sur se había logrado los alemanes el objetivo de conquistar Ucrania pero Crimea al sur resistía, y aun estaban muy lejos de su irreal objetivo de llegar al Volga. También su industria pesada consiguió salvarse, al dar la orden Stalin en julio de trasladarla de Ucrania a los Urales, en un plan ya previamente establecido.
La decisión de Hitler de resistir a toda costa, que en este caso se probó fue acertada, tuvo consecuencias importantes. Desde ese momento Hitler desconfiando de la voluntad de victoria de sus oficiales, se nombro a si mismo jefe del estado mayor, destituyo a los generales que desoyendo su orden se retiraron, pero sobre todo se reafirmo en su cabeza la idea de que resistir a toda costa podía servir para todas las ocasiones, y esto traería nefastas consecuencias a sus tropas en el futuro.
OPERACIÓN AZUL. Asalto al Cáucaso (junio-noviembre 1942)
La derrota de la Wehrmacht en Moscú no hace más que fortalecer la autocracia de Hitler que considera que a sus generales les falta voluntad de victoria, por eso desconfía cuando le advierten que el ejército rojo no está a punto de sucumbir, según Hitler hay que lanzarlo todo a la ofensiva para alcanzar en 1942 lo que no se logro el año anterior: la aniquilación del ejército Ruso y desplazar a los soviéticos mas allá de los Urales, esto permitirá al Reich tener los recursos suficientes para hacer frente a los anglo-americanos. Pero debido a las elevadas pérdidas del ejército alemán durante el invierno, no le queda más remedio que abandonar la idea de una ofensiva general y apuntar a un solo objetivo decisivo.
El día 5 de abril firma su directiva nº 41 en donde se establece el objetivo de la siguiente campaña: Se ignora Moscú, aunque el frente alemán está a solo 150km de la capital, y ahora el objetivo principal será el Cáucaso y sus estratégicos campos de petróleo necesarios para la supervivencia de Alemania. Previamente hay que proteger los flancos, se debe conquistar toda Crimea y destruir a los ejércitos Rusos al norte de Stalingrado, una vez asegurada esta ciudad, el Cáucaso estará aislado y se procederá a su conquista. Luego Hitler diserta sobre planes más grandiosos: Desde al Cáucaso se lanzara una poderosa ofensiva en conjunción con las tropas de Rommel de África para conquistar todo Oriente Medio y unirse en la India con los japoneses…
[Nota: Esta vez en el plan original no se persiguen objetivos separados. La Fuerzas principales A y B deberán atacar en dirección a Stalingrado una por el norte y otra por el sur. Stalingrado es la llave que permitirá avanzar posteriormente hacia el Cáucaso. Pero la impaciencia de Hitler modifica el plan y ordena marchar sobre Baku antes de que haya terminado la batalla de Stalingrado]
El 8 de mayo comienza la primera de las ofensivas preliminares para conquistar toda la península de Crimea y sobre todo su capital: el puerto fortaleza de Sebastopol sitiada desde noviembre de 1941 que durante el invierno ha recibido refuerzos y su guarnición suma 100 mil soldados. El ejército alemán es dirigido por el general Manstein, el artífice del plan de ataque a Francia. En 10 días conquista la península y empieza la preparación del asalto a la fortaleza. Durante días se machaca la fortaleza aviación y artillería de todos los calibres entre ellos el cañón más gigantesco jamás construido: El Dora, que mide 30 metros y lanza proyectiles de 7 toneladas. El 8 de junio Manstein ordena el asalto. La resistencia de los rusos es feroz y los alemanes sufren graves pérdidas, pero poco a poco los fuertes que rodean el puerto van cayendo y el 1 de julio la ciudad está ya pérdida. Los rusos consiguen evacuar a 25000 pero aún quedan restos de la guarnición que resiste 4 días más.
La ofensiva alemana del verano de 1942, que se llamo operación Azul, debía comenzar el 17 de mayo, pero los rusos se adelantan y el día 9 de mayo lanzan su propia ofensiva para tomar Járkov y desde allí intentar reconquistar Ucrania. El estado mayor ruso era ignorante de que se lanzaban sobre el grueso de las fuerzas alemanas pensando que la próxima ofensiva sería sobre Moscú. El fracaso es total, a finales de mayo los alemanes han rodeado y destruido a los ejércitos rusos tomando casi 300mil prisioneros. Rápidamente los alemanes se reorganizan y el 28 de junio comienza su ofensiva sobre Stalingrado en la que participan 1.300.000 hombres, 2000 tanques y 2000 aviones, pero han tenido que completar estas fuerzas con divisiones de sus aliados italianos, húngaros y rumanos, mal equipadas y motivadas. Son menos efectivos que en la invasión inicial del 41 pero ahora deben dejar la mitad de sus fuerzas para cubrir todo el amplio frente Ruso.
Las primeras semanas el avance de los ejércitos alemanes recuerda al comienzo de la invasión en el 41, se rompe fácilmente las débiles defensas rusas y se avanzan cientos de kilómetros. Por el norte se lanza un ataque que captura Vorónezh el 6 de julio y gira al sur en dirección a Stalingrado. Por el sur un segundo ataque avanza para unirse con los del norte, el objetivo es rodear y destruir a todos los ejércitos rusos al oeste del Don, pero la bolsa está vacía ! El alto mando alemán se da cuenta que ahora hay una significativa diferencia con el año anterior: los rusos se retiran más rápido y apenas se capturan prisioneros, esto es premeditado, las ordenes vienen directamente de Stalin, pero Hitler cree que es una prueba de que su enemigo está acabado, por ello cambia los planes y el 23 de julio firma su directiva nº 43 donde establece ahora que ahora el grupo de ejércitos del sur se dividirán en dos bloques:
- El grupo de ejércitos A será el encargado de la ofensiva principal y avanzara directamente hacia el Cáucaso para capturar los campos petrolíferos de la región.
- El grupo de ejércitos B con el apoyo de los ejércitos aliados avanzara hacia el Volga y Stalingrado, que en un principio no debía ser capturada, sino que se debería anular su capacidad para enviar refuerzos a través de ella a la zona del Cáucaso.
Los rusos habían concentrado el grueso de sus fuerzas en los alrededores de Moscú. Stalin piensa que después de la toma de Vorónezh los alemanes giraran al norte para atacar la capital, por lo que mantiene sus tropas allí y solo cuando es evidente que el enemigo avanza hacia Stalingrado el alto mando ruso se da cuenta de su error y empieza a reaccionar. El 12 de julio el alto mando ruso comienza a organizar la defensa de la ciudad. El día 28 de julio Stalin firma su famosa orden “Ni shagu nazad” – ni un paso atrás -. La mentalidad de retirada debe eliminarse por completo. Los derrotistas que siembran el pánico y los cobardes deben ser eliminados en el acto. En todos los ejércitos se crearon grupos de bloqueo encargados de ejecutar a los que se retiran. Los rusos se clavan al terreno, la consigna es que los nazis no pueden avanzar más allá de Stalingrado.
Al Sexto ejército alemán del grupo de ejércitos B, comandado por el general de confianza de Hitler, Von Paulus, se le ha asignado la misión de capturar Stalingrado, mientras que tres débiles ejércitos aliados: rumano, húngaro e italiano, cubren la ofensiva sobre Stalingrado por el norte. Paulus, que ya ha advertido de la debilidad de las fuerzas que protegen sus flancos y cuyas nefastas consecuencias se verán unos meses más adelante, avanza con su Sexto ejercito hacia el sur siguiendo el margen del rio Don, hasta llegar a 70 km al oeste de la ciudad a principios de agosto.
Mientras tanto el grupo de ejércitos A gira hacia el sur y avanza a través de Rostov (23 de julio), capturando los campos petrolíferos de Maikop el 9 de agosto, aunque los rusos los han saboteado y poco podrán sacar de ellos. Pero aun están muy lejos de su objetivo. Tienen que traspasar las montañas del Cáucaso, y ya en Asia, tomar los campos petrolíferos de Bakú, en la orilla del mar Caspio, a más de 1200 km de distancia. Lo tienen que lograr solos, sus compañeros, el grupo de ejércitos B esta enfangado en la conquista de Stalingrado que cada vez absorbe más recursos a la Wehrmacht.
La ofensiva hacia el Cáucaso tiene que hacer frente a graves problemas logísticos debido a las distancias y el abrupto territorio, el combustible se agota y se utilizan hasta camellos para transportar suministros. Se reclutan aliados entre los pueblos de la zona y un regimiento de caballería de los cosacos sirve de avanzadilla a los panzer. Pero igual que ante Moscú el año anterior, la ofensiva va perdiendo intensidad hasta que a finales de octubre se detiene y no puede ir más allá de Grozny, donde la resistencia rusa y la inminente llegada del invierno hacen que los alemanes pasen a la defensiva. Los campos petrolíferos de Bakú quedan como un sueño.
LA BATALLA DE STALINGRADO (agosto 1942-enero 1943)
El III Reich había llegado a su máxima expansión. Sus fuerzas se extendían desde Francia hasta el Volga, desde el Ártico hasta las arenas de Egipto. Pero a finales del verano de 1942 Hitler estaba obsesionado con la captura de Stalingrado. Quizás en el fondo era consciente de que sus ejércitos habían llegado al límite, su ofensiva en el Cáucaso no podía avanzar más, y Rommel en Egipto había sido detenido a las puertas del Cairo. Necesitaba una victoria simbólica y que mejor que capturar la ciudad que llevaba el nombre de su más odiado enemigo.
En 1918 Stalingrado se llamaba Tsaritsin y Yosif Vissarionovich Dzhugashvili, llamado Stalin, no era más que un comisario en misión de buscar trigo en el Volga para salvar del hambre a Moscú en los tiempos de la revolución. Los cosacos nacionalistas del Cáucaso amenazaban con tomar la ciudad, el también caucasiano Stalin se encontró en el momento y lugar decisivo para oponerse a ello. Ahora la historia se repite, Stalin no puede permitir que su mayor enemigo tome la ciudad.
Mas que una ciudad, Stalingrado es una larga fábrica que se aprieta sobre el Volga, que discurre tranquilo a los pies de una orilla escarpada con 2 km de anchura, y a su espalda se extiende una estepa infinita. La aglomeración urbana empieza en el norte en el arrabal Rynok continua hacia el sur una sucesión de pequeñas ciudades industriales: La fábrica de tractores Djerjinski, la fundición de cañones Barricada, la planta de acero Octubre Rojo, todos ellas serán escenarios de sangrientas luchas cuerpo a cuerpo. En el centro se haya la plaza roja al lado del embarcadero que suple la ausencia de puentes sobre el rio, continúa la ciudad vieja, el mastodonte silo de trigo y acaba en el arrabal Kuporosnoye a 45 km de su otro extremo.
A principios de agosto Von Paulus, el comandante del sexto ejército, da la orden de cruzar la curva del Don y entrar en el istmo que separa este rio del Volga a 65km, comenzando la ofensiva final sobre Stalingrado. Frente a ellos dos ejércitos rusos se han atrincherado en una pequeña cadena de colinas al oeste de la ciudad. Los alemanes atacan el día 22 por el norte y por el sur, los desbordan y les obligan a retirarse precipitadamente dentro de la ciudad. Una división blindada atraviesa en un solo día el istmo. Ante sus ojos se alza la silueta de Stalingrado, sus chimeneas, sus silos, sus depósitos de agua, el Volga está ahí delante, consigue llegar al arrabal Rynok el día 23 de agosto. Esa misma noche fueron testigos de uno de los mayores bombardeos de la guerra cuando la Luftwaffe lanzo más de 1000 toneladas de bombas incendiarias sobre la ciudad. El bombardeo continuo durante una semana muriendo miles de civiles y reduciendo la ciudad a escombros.
La situación de los rusos es desesperada, sus comunicaciones terrestres han sido cortadas, se deben abastecer a través del Volga pero sus barcazas son atacadas por la artillería y la aviación. Pero los rusos resisten con la energía de la desesperación. Ya es efectiva la orden de Stalin de no dar un paso atrás, Rusia ya no puede permitirse perder territorio ni recursos industriales, sus consignas se resumen en una frase: Stalingrado o morir.
A principios de septiembre los alemanes comienzan el asalto a la ciudad. La ciudad vieja fue la primera en caer, se combate por el gran silo que al ser destruido lanza toneladas de trigo al aire, rusos y alemanes se matan en medio de una inundación dorada. Es el carácter surrealista de esta lucha entre unas ruinas fantasmagóricas. Los alemanes pierden su ventaja de la guerra de movimientos, ahora se lucha como en la primera guerra mundial metro a metro, edificio tras edificio.
A mediados de octubre los alemanes han conquistado una decena de kilómetros en la parte sur hasta la plaza roja y por el norte otro tanto alrededor del Rynok. Los rusos resisten en el centro y en los barrios industriales. Ambos bandos luchan por unas ruinas sin valor, pero la batalla había tomado un carácter irracional, la lógica militar ya no existía, la batalla por Stalingrado se había convertido en una cuestión de prestigio para los dos líderes, “una confrontación entre carneros” comento un miembro del estado mayor ruso.
La lucha se recrudece, “Rattenkrieg”, guerra de ratas la llaman los alemanes. Los rusos se pegan a sus enemigos así consiguen que por miedo al fuego amigo los bombardeen, a veces solo un muro los separa. Es el reino de los francotiradores, sobre todos los rusos, que causan estragos entre los oficiales enemigos. Se combate hasta en las alcantarillas pero ningún bando renuncia a la ciudad. Los alemanes reúnen a todos los batallones de ingenieros del ejército y los trasladan a Stalingrado, actuaran como grupos de asalto para abrir pasó a la infantería en el último asalto a los factorías aun en poder de los rusos. Se combate a muerte entre restos de maquinaria retorcida, para los alemanes la resistencia de los rusos es inhumana, pero a mediados de noviembre prácticamente toda la ciudad está sus en manos. Los alemanes son ahora dueños de toneladas de ruinas y escombros, el sitio toca a su término pero entonces reciben la orden de su general Paulus de suspender todos los ataques….
El Sexto Ejército cercado
En el ejército alemán y en el soviético ocurre una situación inversa: mientras que Hitler cada vez toma más decisiones el mismo imponiendo su voluntad sobre sus generales, Stalin empieza a delegar los asuntos militares en sus Generales.
Los mariscales Zukhov y Valilevsky vieron la oportunidad de un contraataque ya en septiembre cuando la ciudad parecía que estaba a punto de caer y empezaron a concebir un plan para erradicar a las fuerza del eje que atacaban Stalingrado. Venciendo la impaciencia de Stalin de lanzar el contraataque cuanto antes, fueron acumulando fuerzas y solo reforzaron los ejércitos que luchaban dentro de la ciudad lo suficiente para mantener a los alemanes ocupados.
El 19 de noviembre comenzó la operación Urano, la contra-ofensiva que lanzaron los rusos al norte y al sur de la ciudad golpeando a los ejércitos rumanos que protegían los flancos del sexto ejercito, sobre estos se abalanzaron más de un millón y medio de hombres y 1000 tanques, apoyados por fuertes contingentes de aviones y artillería que arrollaron las defensas y avanzaron por detrás de la ciudad rodeándola y dejando atrapados en su interior a mas de 300000 soldados.
Hitler frente a las advertencias de su estado mayor, se opuso en todo momento a que las tropas dentro de la ciudad intentaran romper el cerco para salir de allí y Paulus, el comandante de las tropas sitiadas, no era un oficial con el suficiente carácter para contradecir las órdenes del Führer. Este se empecino en que resistieran en los que él llamaba la Festung (fortaleza) de Stalingrado, hasta que llegaran refuerzos. Pero Stalingrado tenía poco de fortaleza, las tropas allí no tenían municiones, combustible ni alimentos para resistir más que unos pocos días. Las temperaturas comenzaban a bajar y la nieve ya empezaba a cubrirlo todo.
Hitler pregunto a Goering si la Luftwaffe era capaz de suministrar a los sitiados, este no lo dudo un momento, y a pesar de las advertencias de sus asesores que eran conscientes de lo imposible de la misión, confirmo que podría hacerse. Esto reafirmo aun más su creencia en que los sitiados resistirían. Entonces puso al mando de todo el frente sur a su general más prestigiosos, Manstein, y le ordeno que organizara una operación urgente para liberar a los sitiados. Se reunieron varias divisiones blindadas traídas a toda prisa desde otros frentes y el 12 de diciembre comenzó el avance hacia Stalingrado. Después de 20 días de una dura lucha en medio del invierno consiguieron llegar a menos de 50km de la ciudad, pero las peticiones de Manstein y de otros miembros del estado mayor para que las tropas sitiadas intentaran romper el cerco desde dentro y se unieran a los liberadores fueron desoídas por Hitler condenando así definitivamente al sexto ejército.
Mientras tanto el estado mayor soviético había comenzado la segunda fase de su ofensiva el cuyo objetivo era aun más ambicioso: la destrucción de todas las tropas del eje del frente sur. Por el norte atacaron al octavo ejército italiano, que no tardo en derrumbarse, abriendo una gran brecha en el frente por la que rápidamente avanzaron hacia Rostov, si conseguían llegar allí dejarían atrapados a todas las tropas alemanas que combatían en el Cáucaso. Consciente de este grave peligro Manstein ordeno retirarse a las fuerzas que intentaban llegar a Stalingrado, toda esperanza se desvanecía.
Dentro de la ciudad el cerco se iba estrechando, los alemanes de defendían como podían, pero solo recibían una media de 150 toneladas de suministros al día, lejos de las 500tn diarias a las que se había comprometido la Luftwaffe. El hambre y el frio empezaron a hacer estragos entre los defensores. La situación empeoro aun más cuando los rusos ocuparon el aeródromo principal desde el cual partían los vuelos para abastecer a los sitiados. Aun con todo las tropas del sexto ejercito no perdieron la fe en ser rescatados y afrontaron pasar las navidades lo mejor posible, al menos era una oportunidad para no pensar en su desesperada situación. Pero tanto el estado mayor como Manstein sabían que estaban condenados, y que serian sacrificados para mantener ocupados a los soviéticos mientras las fuerzas alemanas se retiraban del Cáucaso.
Los soviéticos mandaron el 8 de enero emisarios para negociar la rendición pero fueron ignorados. Dos días después comenzó el ataque soviético sobre la bolsa de Stalingrado, la lucha era desesperada pero los defensores poco podían hacer, hambrientos sin municiones, muchos de ellos enfermos y con graves casos de congelación. Su último vínculo con el exterior, el aeródromo de Pitomnik, fue abandonado el día 16 de enero, el 22 Hitler ordena al sexto ejército que deben luchar hasta el final. El 31 de enero Paulus se niega a sacrificar a los 90000 soldados supervivientes y firma la rendición. Les queda por delante un penoso cautiverio en los gulags rusos, pocos de ellos sobrevivirían.
En Alemania la noticia de la derrota fue demoledora, a partir de este momento solo los más fanáticos creían en la victoria final. En Moscú las campanas del Kremlin replicaron por la victoria, Stalin fue presentado como el gran héroe sobre el fascismo y la reputación de la Unión Soviética aumento en todo el mundo.
La batalla de Stalingrado fue el punto de inflexión en la guerra del frente ruso. Después de este momento el pueblo ruso respiro con la sensación de que se había superado el peligro de la derrota, afrontando con mayor energía el siguiente objetivo: expulsar a los nazis de todo su territorio.
PELÍCULAS:
Resistencia, Edward Zwick (2008)
Edward Zwick adapta la novela de Nechama Tec para contarnos la historia de los hermanos Bielski, que desde el verano de 1941 se refugian, junto a un grupo de judíos perseguidos por los nazis, en los bosques de la invadida Bielorrusia. Una historia poco conocida, cuando más de un millar de judíos perseguidos por los nazis y traicionados por sus compatriotas, intentan sobrevivir sin alimentos ni medicinas ni armas. Poco a poco se dan cuenta que tienen que actuar para logarlo y Tuvia (Daniel Craig), Zus (Liev Schreiber) y Asael (Jamie Bell) toman el protagonismo para conseguirlo. Las disputas, horrores y luchas internas van contando el devenir de los hechos, aunque Zwick no consigue dotar de la épica y el heroísmo típico de su cine (Tiempos de gloria, Diamante de sangre, El último samurái…) y no termina de funcionar como debería sí es capaz de contar hechos poco conocidos. Fue nominada a los Oscar y Globos de oro a Mejor banda sonora original.
La batalla por Sebastopol, Sergey Mokritskiy (2015)
Una de las nuevas producciones del cine bélico surgido de la antigua Unión Soviética (en este caso de Ucrania), recordando a uno de sus iconos más reconocidos dentro del conflicto bélico contra los nazis. La figura de Lyudmila Pavlinchenko (Yuliya Peresild) es de una importancia superlativa en la extinta URSS, consiguiendo las más altas distinciones y siendo distinguida como héroe de la Unión Soviética. Su figura, muy superior a la más conocida en occidente de Vasili Záitsev, y su vida aparece reflejada en esta cinta producida en Ucrania y con un resultado más que aceptable. Sus esfuerzos alcanzaron la cifra de 309 bajas en el ejército alemán, siendo pieza fundamental para el ejército y la moral de la milicia roja.
Stalingrado, Joseph Vilsmaier (1993)
Una película alemana sobre una de las batallas clave de la IIGM que decantó el frente en el este a favor de la Unión Soviética. Solo por eso ya merecería la pena, pero es que además da una visión algo más realista sobre lo que debió ser un soldado alemán en el frente ruso. Algo más cercana al anti belicismo de otros títulos significativos, y muy cercana al sangriento salvajismo de Peckinpah. Un grupo de soldados que disfrutan de un permiso en las costas italianas son enviados a Rusia para participar en la batalla de Stalingrado con el fin de hacerse con los pozos petrolíferos del Cáucaso. El frío, el hambre y el narcisismo elitista de los oficiales al mando convierten el asedio y posterior huida en un drama épico. Su crudeza y fiel adaptación a través de un meritorio diseño de producción y aprovechando los detalles de vestuario, maquillaje, fotografía y música, convierten a la película en uno de los iconos del cine alemán más moderno y una gran estampa del bélico germano. Dicen que era un proyecto de Sergio Leone que quedó atascado, pero Vilsmaier supo dotarle de personalidad propia.
Enemigo a las puertas, Jean-Jacques Annaud (2001)
Otoño de 1942. Stalingrado se ha convertido en algo más que una batalla más, un símbolo para la resistencia soviética y Vassili Zaitsev es uno de los miles de soldados destinados allí para contener el avance nazi. Jean-Jacques Annaud (En busca del fuego, El nombre de la rosa, El oso…) adapta las memorias del francotirador soviético durante una de las batallas más determinantes de la IIGM. Conforme pasan los días, la prensa roja engrandece su figura de la mano del propagandista Danilov, hasta que llega el mayor König, encumbrado en las filas germanas por sus virtudes como francotirador, y la película pasa a ser un cara a cara a orillas del Volga. Con un extraordinario reparto encabezado por Jude Law como Vassili, Ed Harris como König, Joseph Fiennes como Danilov, Rachel Weisz como Tani o Bob Hoskins como Khrushchev, Annaud consigue una vibrante puesta en escena, tan cercana a los clásicos recientes bélicos como al western.
LA GUERRA EN EL PACIFICO – 1ª PARTE (diciembre 1941 – febrero 1943)
Previo: Antecedentes de la guerra
Japón desde el final de la 1ª guerra mundial se ha situado como una de las potencias mundiales. Han conseguido un estado moderno en un tiempo record, por ello sus estructuras feudales no han desaparecido y estaban aun muy presentes sobre todo en el ejército, principal defensor de las ambiciones imperialistas
Su principal objetivo es la cercana China al que ven como una presa fácil por su debilidad interna. Aprovechado la política de EEUU de no intervención Japón invade Manchuria en 1931 arrebatándosela a China y creando un país títere bajo su control.
Siguen varios años de presión e incidentes que al final culminan en guerra abierta en 1937. Pero lo que los japoneses creen que será una conquista rápida y fácil se complica. Los chinos resisten y reciben ayuda primero de la URSS y luego de EEUU ya que ambos no ven con buenos ojos la expansión japonesa.
En 1940 tras la caída de Francia los japoneses ocupan Indochina. EEUU e Inglaterra reaccionan y les imponen un embargo de petróleo, exigiendo su retirada de dicha región y el fin de la guerra en China. Japón no tiene petróleo propio, depende totalmente de sus exportaciones de crudo para mantener su maquinaria bélica, solo tiene reservas para 1 año.
No todos en Japón desean la guerra con los aliados, solo una minoría de los generales en el ejercito la desean para tener recursos con los que acabar con la guerra en China. El príncipe Konoye (primer ministro entonces), muchos hombres de estado, los almirantes y un menor número de generales no desean entrar en guerra con EEUU, temen su gran potencial industrial, pero las condiciones de los americanos eran una deshonra inasumibles, por lo que se pusieron en marcha esfuerzos diplomáticos para encontrar una vía intermedia.
Cuando en octubre de 1941 el general Hideki Tojo fue nombrado primer ministro en sustitución del príncipe Konoye, los militares accedieron al poder y decidieron dar el paso de precipitar la guerra mientras los vientos les eran favorables. Los círculos belicistas veían a Japón como a un pez en un estaque del que están vaciando el agua. Se encargo al mejor estratega de la Armada, el Almirante Yamamoto, la elaboración de un plan de ataque. Este concibió un ataque masivo a la principal base americana en el pacifico: Pearl Harbor en las islas Hawaii, el objetivo era neutralizar a la flota de los EEUU y poder tener vía libre para la conquista de todo el Pacifico.
Tora, Tora Tora! Japón ataca a EEUU
La escuadra japonesa de ataque que consta de 6 portaviones con 360 aviones, escoltada por varios acorazados, cruceros y destructores, se posicionan a 275 millas al norte de la base naval de Pearl Harbor en las islas Hawaii, base principal de EEUU en el Pacifico y donde se encuentran fondeados.
La noche del 6 al 7 es de paz paradisiaca: permiso para los militares. Grupos de marineros y soldados por las exóticas calles de Honolulu, recepciones, bailes y flirteos en los clubs. Ningún presentimiento de lo que se avecina.
A las 07:49 de la mañana del domingo día 7 de diciembre un avión de reconocimiento japonés confirma que la flota americana esta en el puerto: 8 acorazados, 20 cruceros y decenas de destructores, transmitiendo inmediatamente el mensaje en clave Tora, Tora Tora! (“tigre”) que indica que el enemigo está totalmente desprevenido y puede comenzar el ataque. La primera oleada de bombarderos japoneses cae sobre los barcos americanos provocando el caos y hundiendo a varios de ellos, también se atacan instalaciones militares y los aeródromos cercanos, donde se destruyen con facilidad decenas de aviones aparcados en las pistas. Una hora más tarde la primera oleada se retira y aparece una segunda, pero esta lo tendrá más difícil debido a la densa humareda de los incendios y por el denso fuego antiaéreo de los americanos que ya han conseguido reaccionar. A los 90 minutos del comienzo del ataque los aviones japoneses desaparecen dejando tras de sí el efecto de su destrucción: 18 barcos fueron hundidos o encallados, entre ellos 5 acorazados, 188 aviones destruidos y 153 averiados, se cuentan 2386 muertos y numerables desperfectos en instalaciones.
Los japoneses han perdido solo 29 aviones, pero han fallado en un punto crítico: no han dañado a los portaviones del enemigo, ya que los dos asignados a la base están de regreso en una misión de transporte de aviones a las islas de Wake y Midway, y el tercero se encuentra en California en tareas de mantenimiento. Estos portaviones serán el instrumento que utilizaran los americanos para contraatacar y vengar lo que bautizaron el día de la infamia, el comienzo para ellos de la 2ª guerra mundial.
LA EXPANSIÓN DEL IMPERIO JAPONÉS (diciembre 1941 – Mayo 1942)
Durante los cuatro meses siguientes al ataque de Pearl Harbor la flota japonesa fue dueña absoluta del Pacifico, acumulando victorias sin interrupción y extendiendo los dominios de Japón desde el Indico hasta Nueva Guinea.
El ataque a la flota americana estaba englobado en un plan mucho más amplio y ambicioso ya que a la vez otras fuerzas se movían para atacar y asegurar la zona centro y sur en tres ejes:
- El eje más oriental apuntaba a las islas del Pacifico donde se mandan pequeños destacamentos que toman la islas estratégicas de Guam el 10 de diciembre, Wake el 23, Makin y Tarawa en las islas Gilbert en los primeros días de la ofensiva. Los japoneses también atacaron con éxito Rabaul, la base estratégica en Nueva Bretaña (ahora parte de Papúa Nueva Guinea), el 23 de enero de 1942.
- En el centro se incluye el ataque al territorio británico de Hong Kong y al protectorado americano de las islas Filipinas
- El eje occidental debe asegurar la toma de las Indias Holandesas (Indonesia) y la península de Malaya, siendo el más importante de cara a obtener los preciados recursos estratégicos para poder continuar la guerra.
Hong Kong es atacada el 8 de diciembre. La guarnición británica resiste pero es desbordada por los japoneses en pocos días. La plaza se rinde el día de navidad, los saqueos y las violaciones se prolongan varios días. Esto será un triste hecho ya visto cuando los japoneses conquistaban una ciudad en su guerra en China y lo sufrirán ahora las ciudades de los dominios de los aliados.
La invasión de Filipinas comienza el 21 de diciembre con desembarcos al norte y al sur de Manila. Las tropas nativas ceden con facilidad y los japoneses entran en la capital sin oposición el día 2 de enero de 1942 forzando a las fuerzas estadounidenses y filipinas bajo el mando del general Douglas MacArthur a replegarse a la península de Bataan, al otro lado de la bahía de Manila donde también se hallaba la isla fortaleza de Corregidor. El ataque japonés a Bataan se detuvo inicialmente, pero se reforzó en las siguientes ocho semanas. MacArthur fue enviado a organizar la defensa aliada en Australia el 11 de marzo, dejando la defensa de Bataan al teniente general Jonathan M. Wainwright. Este último y sus hombres se rindieron el 9 de abril; Corregidor cayó en la noche del 5 al 6 de mayo; y el sur de Filipinas capituló tres días después.
Singapur es la mayor base del imperio británico en el sudeste asiático, una isla situada en la punta sur de la península de Malaca, región estratégica que produce el 40% del caucho y el 60% del estaño consumido en el mundo, se considera a salvo de un posible ataque japonés, la invasión terrestre se desestima por lo difícil del terreno: pantanos y junglas, por lo que decidió fortificarla admirablemente de cara al mar, como un acorazado insumergible. Los británicos han traído tropas de su Imperio para defenderla: 100000 hombres, australianos, indios y británicos y han destacado una importante flota en la zona.
La invasión de Malaca también se produce casi simultáneamente al ataque de Pearl Harbor. El 8 de diciembre los japoneses invaden el norte de la península por fuerzas anfibias y simultáneamente entran en Tailandia, que tras una breve lucha permite el paso de los japoneses. Aunque las fuerzas japonesas son escasas son unidades veteranas muy preparadas para la lucha en la jungla, y aprovechando la sorpresa inicial consiguen dominar todo el norte de la península antes de navidad. Las tropas británicas se repliegan hacia Singapur, a la que acuden desesperados miles de refugiados de toda Malaca. La flota británica es atacada por aviones japoneses basados en tierra y pierde sus dos acorazados, la base está ahora desprotegida y los japoneses la bloquean por mar.
El asalto a Singapur se produce el 1 de febrero de 1942. Los japoneses han conquistado toda la península en un tiempo record, recorriendo casi 1000km de selvas y pantanos en 60 días, y expulsando a las tropas de la Commonwealth que les superaban en número, que ahora se han atrincherado en la isla de Singapur que carece de defensas frente a un ataque desde el interior. Los japoneses lanzan su asalto anfibio a la isla la noche del 8 de febrero salvando los 2km de mar que los separa de la península y estableciéndose fuertemente ya en la isla el día siguiente, El 10 llegan al centro, la moral de los defensores se derrumba y cunde el pánico del sálvese quien pueda. La ciudad se rinde el 15 de febrero de 1942, más de 80000 soldados del Imperio Británico fueron hechos prisioneros, lo que Churchill denomino el peor desastre de la historia militar británica.
Conquista de las Indias Orientales Holandesas
Para la defensa de las Indias Orientales se crea un comando unificado Estadounidense, Británico, Holandés y Australiano: ABDACOM, una sopa de letras que esconde una profundas carencias en el mando que recae sobre el general británico Wavell, muy escéptico sobre la esperanza de defender la región.
Los japoneses ya habían comenzado su avance en las Indias Orientales Holandesas asegurando los ricos yacimientos petrolíferos al norte de la isla de Borneo a principios de enero. El 8 de febrero cae la ciudad de Macasar en el suroeste de Célebes y el 18 de febrero invaden Bali.
El objetivo principal son las islas de Java y Sumatra donde los aliados concentran sus fuerzas. Una flota de invasión que se dirige hacia Java es interceptada por la flota aliada que sufre una seria derrota dejando vía libre a los japoneses y sellando el destino de las Indias Holandesas. El 9 de marzo Batavia (actual Yakarta) y el resto de los territorios holandeses se rinden.
LA BATALLA DE MIDWAY (junio 1942)
En mayo de 1942 los esfuerzos de Japón se dirigieron hacia el sur de Nueva Guinea. Su objetivo era crear un colchón entre los territorios recientemente adquiridos y Australia para posteriormente poder crear un trampolín y poder invadir la isla continente si la situación fuera favorable.
El 3 de mayo una fuerza japonesa invadió las islas Salomón y otra se dirigía hacia Port Moresby en Nueva Guinea. Los aliados intentaron frenar este plan y el resultado fue la Batalla del Mar del Coral el 8 de mayo, el primer enfrentamiento de la guerra entre fuerzas de portaviones. Los americanos lograron hundir un portaviones de escolta y dañar seriamente a los dos principales portaviones nipones que no podrían participar en la posterior batalla de Midway. Estos a su vez hundieron un portaviones americano y dañaron seriamente al otro que participo, el Yorktown, pero incapaces de proteger a su fuerza invasora, tuvieron que retirarse, por lo que a pesar de sus pérdidas fue una victoria parcial de los americanos que consiguieron evitar el desembarco enemigo.
El almirante Yamamoto consciente de la superior capacidad industrial americana y antes de que pusieran frente a ellos mas portaviones de los que ellos tenían, intento forzar una batalla para destruir a la flota de portaviones americanos en el Pacífico y así ganar tiempo para consolidar el perímetro defensivo japonés.
Para atraer al enemigo concibió un ataque sorpresa dirigido a la base americana en la isla de Midway, que se encuentra casi a medio camino entre los Estados Unidos y Japón. El plan consistía en tres fases: En primer lugar, un ataque aéreo a la isla lanzado desde los cuatro portaaviones japoneses: Akagi, Kaga, Hiryu y Soryu que formaban la escuadra de ataque, comandados por el vicealmirante Nagumo, veteranos del ataque a Pearl Habor. En segundo lugar, una fuerza de invasión que desembarcaría en la isla, y finalmente, una vez que llegaran los esperados refuerzos estadounidenses, un ataque conjunto de las fuerzas de Nagumo y la flota de acorazados que dirigía el propio Yamamoto.
Los japoneses no contaban con que los americanos habían descifrado su código de mensajes y estaban al tanto de un ataque inminente contra una de sus bases del Pacifico, lo que no sabían era sobre cual, solo conocían su nombre en clave AF. Una astuta estratagema por la cual cada base enviaba un mensaje describiendo un problema diferente les revelo que AF era Midway. Inmediatamente el Almirante Nimitz, ya prevenido de las líneas generales del plan de Yamamoto, envió todo lo que tenia disponible hacia allí: la fuerza de portaviones compuesta por el Hornet y el Enterprise a la que se sumo el Yorktown que fue reparado en un tiempo record de sus daños en la batalla del mar del Coral y los dispuso para responder al ataque japonés.
Desconociendo la presencia cercana de la escuadra americana, Nagumo lanzó la primera fase del ataque según lo planeado el 5 de junio, enviando 108 de sus aviones para atacar Midway (06:00h), la base sufre fuertes daños pero el ataque no consigue inutilizar el aeródromo ni las defensas antiaéreas de la isla. Los pilotos informaron a Nagumo que sería necesario otro ataque aéreo.
Los aviones estadounidenses lanzados desde Midway comenzaron a atacar a los cuatro portaaviones japoneses, sin ningún éxito (07:10h – 08:25h). Mientras un avión explorador japonés detectó una parte de la flota estadounidense, incluyendo el portaviones Yorktown, al este de Midway (08:10h).
A Nagumo se le presenta un difícil dilema, con la mitad de los aviones rearmándose para un segundo ataque aéreo a la isla y la otra mitad regresando a los portaviones decide un cambió de táctica para enfrentarse a la nueva amenaza, y ordena que se cambien el armamento de los aviones para ahora atacar a los barcos americanos.
Una ola de bombarderos torpederos lanzados desde los portaviones Hornet y Enterprise encuentran a los japoneses y comienzan un ataque (08:40h) que acaba en desastre ya que de los 41 torpederos enviados solo 5 escapan de los caza zero que protegen a la flota japonesa, pero cuando Nagumo esta apunto de ordenar el despegue de sus aviones, que abarrotan las cubiertas de los portaviones japonés suena la alarma:
¡Bombarderos! (10:24h). Nadie los había visto venir, los zero no han recuperado altura desde el ataque de los torpederos, nada puede parar a los aviones americanos que se lanzan como flechas sobre sus blancos. En cinco minutos tres portaaviones japoneses: Akagi, Kaga y Soryu son golpeados y empiezan a arder, mas tarde una segunda oleada de bombarderos en picado los remata. (10:46h) Nagumo que ha perdido 3 de sus 4 portaviones, ordena lanzar los aviones del superviviente Hiryu que logran dañar de muerte al Yorktown, pero unas horas más tarde, una segunda oleada de aviones americanos los encuentran y lo hunden.
El 6 de junio, Yamamoto ordenó a sus naves retirarse, poniendo fin a la Batalla de Midway. En total, Japón había perdido hasta 3.000 hombres (incluyendo más de 200 de sus pilotos más experimentados), casi 300 aviones, un crucero pesado y cuatro portaaviones, mientras que los estadounidenses perdieron un portaviones y un destructor, junto con alrededor de 145 aviones y aproximadamente 360 militares.
El 4 de junio por la tarde Japón era invencible. El 6 de junio por la noche Japón está vencido. El resultado inmediato de la victoria de Estados Unidos en la Batalla de Midway, fue que Japón abandonó su plan para expandirse por el Pacífico, cambiando a una estrategia defensiva en la que se mantendrán durante el resto de la Guerra. Esta batalla fue el equivalente en el Pacifico a la de Stalingrado en el frente Ruso, supuso una inyección de moral para los americanos que a partir de ese momento, y hasta el final de la guerra tendrían siempre la iniciativa.
PELÍCULAS
Tora! Tora! Tora!, Richard Fleischer, Kinji Fukasaku & Toshio Masuda (1970)
La 20th Century Fox encargó a Akira Kurosawa el rodaje de la película más ambiciosa sobre el ataque a Pearl Harbour en diciembre de 1941, aunque al poco tiempo fue Richard Fleischer el que tomó el relevo, y los directores nipones Kinji Fukasaku y Toshio Masuda se encargaron de las tomas japonesas.
La película se divide en 2 partes claramente diferenciadas. La 1ª, de unos 75 minutos aproximadamente, presenta a los personajes más importantes, la negociación por parte de los estados implicados y las causas que van elevando la tensión hacia la acción final, tema central del film. La 2ª parte, los 60 minutos finales, muestra el ataque a Pearl Harbour, donde el ritmo se dispara exponencialmente, y la acción se apodera de la filmación.
Toda una lección de historia que se amparó en un reparto formado por actores norteamericanos (Martin Balsam, E.G. Marshall, James Whitmore, Joseph Cotten o Jason Robards) y japoneses (Sô Yamamura, Takahiro Tamura, Eijirô Tôno, Tatsuya Mihashi o Shôgo Shimada) para dar vida a los protagonistas, de la excelente música de Jerry Goldsmith y la realista fotografía de Charles F. Wheeler, Osamu Furuya, Sinsaku Himeda y Masamichi Satoh, aunque fueron los efectos visuales de A.D Flowers y L.B. Abbott los que pasaron a la historia en tiempos muy alejados de los F/X o efectos por ordenador.
De las 5 nominaciones a los Oscar conseguidas, obtuvo el de Mejores efectos visuales.
La batalla de Midway, Jack Smight (1976)
La considerada como batalla clave dentro del frente del Pacífico fue llevada al cine por el norteamericano Jack Smight en 1976, aprovechando la apuesta de Universal Pictures por un reparto estelar, con Charlton Heston, Henry Fonda, Glenn Ford, Toshiro Mifune, Hal Holbrook, James Coburn o Robert Mitchum en diversos papeles.
La acción se centra en la ofensiva japonesa sobre el atolón de Midway como la oportunidad perdida para hacerse con el poder definitivo sobre el Pacífico, y cómo la destreza y flexibilidad de la marina estadounidense es capaz de resistir y hacer frente al envite hasta convertirlo en una victoria, casi definitiva, sobre el gigante nipón.
Sin ser un emblema del género, sí es capaz de mantener la tensión y atención sobre la acción durante las más de 2 horas de duración, contando con la magnífica música de John Williams y algunas de las caras más conocidas de actores de ascendencia japonesa como James Shigeta, Pat Morita o John Fujioka.
La guerra entra en su tramo final y, tras las derrotas clave del eje (Stalingrado y Midway), asistimos a la lenta pero imparable recuperación de territorios por parte de los aliados. Vamos a intentar ver y explicar cómo sucedió todo ello desde 1943 hasta el final de la guerra en el verano de 1945 y cómo lo mostró el cine en sus distintas visiones de la cinematografía mundial.
LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL – 2ª PARTE (1943-1945)
- La guerra en el norte de África -2ª Parte (noviembre 1942- mayo 1943)
- Operación Torch – Desembarco aliado en Marruecos y Argelia
- Campaña de Túnez (febrero-mayo 1943)
- El final de Italia (julio 1943 – junio 1944)
- La invasión de Sicilia
- Campaña de Italia – El final del Duce
- El Frente Ruso – 2ª Parte (mayo 1943- agosto 1944)
- La Batalla de Kursk
- Retirada en Ucrania (agosto 1943 – abril 1944)
- Fin del sitio de Leningrado
- Operación Bagration (mayo-agosto 1944)
- Los aliados invaden la fortaleza Europea (junio – diciembre 1944)
- Operación OVERLORD
- El día D.
- La Batalla de Normandía – Francia Liberada (junio-agosto 1944)
- Hacia Alemania – Operación Market-Garden (septiembre 1944)
- La Batalla de las Ardenas (diciembre 1944)
- La campaña de bombardeo estratégico (1942-1945)
- La batalla del Atlántico – 2 ª Parte (1943-1944)
- El Asalto al Reich (1945)
- La batalla de Berlín (abril 1945)
- La guerra en el Pacifico – 2ª Parte (1943 – 1945)
- Guadalcanal (agosto 1942 – febrero 1943)
- Campaña de Rabaul (junio – diciembre 1943)
- La lucha por las islas (Noviembre 1943 – septiembre 1944)
- Las Filipinas (octubre 1944 – marzo 1945)
- La campaña de Birmania (1942-1945)
- Iwo Jima y Okinawa (febrero – junio 1945)
- Japón se rinde (agosto 1945)
LA GUERRA EN AFRICA – 2ª PARTE (noviembre 1942- mayo 1943)
Operación Torch
El 8 de noviembre comenzó la Operación Torch el desembarco de los aliados en Marruecos y Argelia, territorios que pertenecían a la hasta ahora neutral Francia de Vichy. Se abrió así un segundo frente en cuyo objetivo era expulsar definitivamente al Eje de África y desde allí poder golpear a Italia. En esos momentos Rommel ya estaba en retirada desde Egipto hacia Libia y era perseguido por las fuerzas británicas dirigidas por Montgomery.
Previamente al desembarco hubo negociaciones e intrigas políticas entre los aliados y el vice-primer ministro de Vichy, el almirante Darlan, para que la operación se realizara de manera pacífica, pero diversos malentendidos malograron la empresa y al final las fuerzas que francesas que defendían los puntos de desembarco en Casablanca, Argel y Oran ofrecieron resistencia. Los planes de capturar por sorpresa los puertos y los aeródromos fracasaron, produciéndose fuertes combates donde, tanto los aliados como las tropas coloniales francesas, sufrieron importantes bajas. Tres días después Hitler ordeno ocupar los territorios de la Francia de Vichy para evitar que estos se pasen a los aliados, es entonces cuando los franceses en África decretan un alto el fuego, pero se creó un fuerte resentimiento entre los franceses libres y los ingleses.
Campaña de Túnez (febrero-mayo 1943)
Una vez que cesan los combates en Argelia, los aliados tienen vía libre para comenzar su avance hacia Túnez, objetivo principal de la operación Torch, pero lo realizaron de una manera tan lenta y desorganizada, que los alemanes, alertados de un posible desembarco de los aliados en la zona, rápidamente movieron tropas que tenían destacadas en Sicilia y ocuparon Túnez antes que ellos.
Hitler no estaba dispuesto a permitir que los aliados tuvieran una base para poder invadir Italia por el sur, por lo que envió importantes refuerzos a la zona, a pesar de los preparativos de una inminente y decisiva ofensiva contra los soviéticos. Al mando puso a un curtido veterano del frente ruso, Von Arnim, al que le ordeno reconquistar el norte de África y expulsar a los angloamericanos al mar, pero el nuevo general pronto se dio cuenta, igual que Rommel, que las promesas de refuerzos era una ilusión con un mar dominado por los aliados.
Mientras tanto Rommel y las tropas supervivientes del Afrikakorps, gracias a la cautelosa persecución que hizo Montgomery a su ya ejército derrotado, conseguían llegar a finales de enero a la frontera entre Libia y Túnez uniéndose a las fuerzas alemanas de Arnim. A pesar de sus diferencias ambos jefes estaban de acuerdo en una cosa: tenían que infligir una derrota rápida a la fuerza más débil de los aliados: los americanos, antes de que las fuerzas de Montgomery llegaran a Túnez.
A mediados de febrero los alemanes lanzaron una ofensiva contra fuerzas aliadas que avanzaban por el oeste. Las inexpertas tropas americanas sufrieron una importante derrota en el paso de Kasserine, retirándose en desbandada y perdiendo más de 6000 hombres, pero los alemanes escasos de fuerzas no pudieron explotar su victoria permitiendo que los aliados se reorganizaran.
Tras algunos infructuosos ataques más contra los aliados a lo largo de marzo, las tropas del Eje pasan a la defensiva.
Consciente de que todo estaba perdido Rommel vuela a Alemania a principios de abril y le pide a Hitler que de la orden de evacuar Túnez, pero este se niega alegando que no puede permitirse una retirada después de la pérdida de prestigio que supuso la derrota en Stalingrado. Rommel es relegado del mando y ya no volverá a África.
Los aliados, dueños del mediterráneo, han reforzado a sus ejércitos y ahora poseen una superioridad aplastante sobre su enemigo. El 6 de abril las fuerzas de Montgomery comienzan su ofensiva haciendo retroceder a las fuerzas del Eje, que forman un perímetro defensivo entorno a Túnez. La situación es desesperada para los defensores. Cuando a finales de abril los aliados atacan la bolsa desde todos los lados, las fuerzas alemanas e italianas solo pueden resistir unos días hasta que todo el frente se derrumba y los aliados avanzan hacia Túnez que es ocupada el 7 de mayo, los supervivientes se rinden el 13. El desastre para el Eje es de la magnitud de Stalingrado: 240000 prisioneros, apenas 600 han conseguido huir a Sicilia.
EL FINAL DE ITALIA (julio 1943 – junio 1944)
La invasión de Sicilia
Después de la victoria aliada en el Norte de África el mando conjunto angloamericano barajo sus siguientes opciones: Churchill era defensor de atacar los Balcanes, mientras que una buena parte de los americanos defendían un desembarco en Francia para abrir un segundo frente y así contentar las demandas de Stalin. En un punto medio estaba el ataque a Sicilia y la invasión de Italia que además podía tener el efecto añadido de conseguir que esta saliera de la Guerra.
La invasión de Francia suponía un reto logísticos para acumular hombres y material que en ese momento los aliados no se podían permitir. Una ofensiva sobre los Balcanes también era complicada por las distancias a recorrer. Se opto por la opción más viable: la invasión de Sicilia
El 10 de julio de 1943 comenzó la mayor operación anfibia hasta la fecha: 160000 soldados y más de 2500 barcos, que supuso un buen ensayo para la futura invasión de Francia. En unas semanas de duras luchas la isla es ocupada a finales de agosto, pero esta vez los alemanes se retiraron ordenadamente y pocos fueros capturados.
La Campaña de Italia. El final del Duce
La invasión de Sicilia precipito la caída de Mussolini. La presencia de los ejércitos aliados en el propio territorio italiano provoca que los dignatarios del régimen convoquen el gran consejo de la Revolución donde se decide por mayoría que el Duce sea depuesto. Este no lo acepta, pero es convocado por el rey al día siguiente que le pide su dimisión e inmediatamente después es arrestado. Italia anuncia al mundo, el día 25 de julio, la caída de Mussolini. Los alemanes que sospechaban una posible rendición de los italianos ya estaban preparados para ocupar el país.
El Duce fue enviado a isla de Magdalena al norte de Cerdeña pero alertados de una posible operación de secuestro por parte de los ingleses, fue trasladado de vuelta a Italia y recluido en un hotel en los Apeninos, donde el 12 de septiembre fue liberado por un comando alemán. Hitler se entrevisto con un desmoralizado Mussolini, al que ya solo le importa quedarse al margen de todo. Resignado acepta dirigir un gobierno títere de los territorios italianos ocupados por los alemanes. A finales de abril de 1945 con todo ya perdido, Mussolini y su amante intentan huir a Suiza, pero son capturados y fusilados por partisanos italianos comunistas. Sus cuerpos son trasladados a Milán donde son colgados en la plaza principal.
Los aliados continúan con la siguiente fase: la invasión de la península italiana. Por el sur las fuerzas británicas cruzaron el estrecho de Messina el 3 de septiembre avanzado hacia el norte por Calabria. Seis días más tarde los americanos hacían un desembarco en Salerno mientras paracaidistas ingleses ocupaban Tarento. En Salerno los americanos encontraron una dura resistencia alemana y no pudieron avanzar hacia Roma hasta que llegaron los refuerzos británicos desde el sur. Los alemanes entonces se replegaron a una línea defensiva que cruzaba la peninsular de este a oeste y cuyo eje era la localidad Cassino, al norte de Nápoles. Esto iba a suponer la tónica de toda la campaña en Italia que se prologo hasta casi el final de la guerra: los alemanes se atrincheraban en una línea ofreciendo una dura resistencia gracias al terreno escarpado y cuando al final los aliados conseguían romperla se retiraban en orden a la siguiente.
Es en los alrededores de Cassino donde se libra la batalla más importante de toda la campaña Italiana. La férrea resistencia de los alemanes en esta línea defensiva llamada “Gustav”, cuyo punto más impresionante era la montaña donde estaba situado el monasterio benedictino en Montecassino, mantuvo detenidos a los aliados durante 5 meses en los cuales se sucedieron repetidos ataques fallidos sobre Cassino y su abadía defendida por una división paracaidista de elite. Desesperados, los aliados intentaron el 22 de enero un desembarco en Anzio, al norte, para desbordar la línea, pero se atasco y casi termina en desastre. Finalmente el 12 de mayo 1944 en un esfuerzo combinado por tierra y un apoyo aéreo masivo, los aliados rompen la línea y soldados del cuerpo polaco entran en las ruinas de la abadía. Los alemanes consiguen retirarse y evacuan Roma estableciendo otra línea defensiva al norte cerca de Florencia.
Los aliados entran en Roma el 4 de junio unos días antes del desembarco de Normandía.
Una vez que los aliados desembarcaron en Francia el frente pasó a ser secundario. Los alemanes se mantuvieron en el norte de la península prácticamente hasta que acabo la guerra.
PELÍCULAS
Los cañones de Navarone, J. Lee Thompson (1961)
Los años 60 fueron nido de un montón de producciones que, ambientándose en la IIGM, daban cobijo a una combinación de acción, aventuras, drama, toques cómicos y fuegos artificiales amparados en misiones que un grupo de personas debían llevar a cabo contra el ejército nazi. Puede que esta película británica fuera la primera de este estilo que logró un éxito mundial.
Amparada en nombres muy conocidos como Gregory Peck, David Niven o Anthony Quinn, y en otros actores británicos de solvencia más que demostrada como Anthony Quayle o Stanley Baker, introduce un par de rostros femeninos de actualidad y solvencia contrastada como Irene Papas y Gia Scala para formar el grupo elegido para destruir los cañones que, en la fortaleza de la isla de Navarone, impiden la navegación de la marina aliada por el mar Egeo.
El heroísmo y ritmo con el que Carl Foreman dota a la adaptación de la novela de Alistair MacLean sirvieron para que fuera ejemplo para un sinfín de producciones que le sucedieron. Su éxito le llevó a ostentar 7 nominaciones a los premios Oscar de ese año, aunque solo ganó el de Efectos Especiales.
Camarada (Paisà), Robert Rossellini (1946)
Rossellini, uno de los emblemas del neorrealismo italiano, nos lleva por toda la geografía italiana durante la reconquista de las tropas aliadas. Durante 6 capítulos distintos recorre el territorio italiano, desde Sicilia hasta el Véneto pasando por Nápoles, Roma o Florencia, mostrando distintas disyuntivas de la población, ya sean los métodos para sobrevivir de los chavales, las mujeres o los partisanos, o las diatribas morales de los religiosos ante algo tan irrelevante frente a la guerra.
Patton, Franklin J. Schaffner (1970)
Biopic sobre el General George S. Patton, uno de los más destacados durante la IIGM en Europa. Retrógrado, anclado en el pasado, pero con una cultura militar y una disposición imparable, le hizo tan incomprendido entre los suyos como intratable para sus rivales. Comenzando por sus batallas en África contra Rommel, sus disputas con el general británico Montgomery, la toma de Sicilia, las constantes subidas y bajadas dentro del mando dirigido por Eisenhower, sus 3er Ejército fue clave para lograr la victoria final desde el desembarco de Normandía hasta la rendición alemana, pasando por la Batalla de las Ardenas.
La película fue un completo éxito y logró 7 premios Oscar, entre ellos Mejor Película Director, guión para Emund North y un joven Francis Ford Coppola, actor principal para un sublime George C. Scott, y diseño de producción para un grupo del que formaba parte un asturiano de nombre Gil Parrondo y reputación magnífica.
Las caracterizaciones de Karl Marlden como el General Bradley, Karl Michael Vogler como el Mariscal de Campo Rommel o de Michael Bates como el Mariscal de Campo Montgomery dan un halo de verosimilitud a todo lo que estamos viendo, aunque la imponente presencia de George C. Scott como el General George S. Patton acapara toda la atención cuando él está presente.
Un paseo bajo el sol, Lewis Milestone (1945)
Una patrulla de soldados norteamericanos es desembarcada en Italia y se les encomienda destruir un puente. Esta misión sirve de excusa para desentrañar las diversas personalidades de los soldados que componen el pelotón. Pasan aviones y vemos algún blindado, y explosiones y tiros, pero la guerra no aparece hasta los 80 minutos aproximadamente porque lo que realmente interesa a Milestone es la intraguerra. Ya demostró en esa obra maestra llamada “Sin novedad en el frente” que tiene mano para el cine bélico, y aquí se acomoda en los brazos de un reparto encabezado por 2 iconos del cine en los 40 como Dana Andrews y Richard Conte, a los que acompaña de un puñado de hombres que se labraron una gran trayectoria en Hollywood como John Ireland, Lloyd Bridges o Norman Lloyd. Puedes verla como una mera película propagandística o como una cinta con personalidad propia.
EL FRENTE RUSO – 2ª PARTE (mayo 1943- agosto 1944)
Para la Alemania nazi y la Rusia Soviética, la guerra en el Este a principio de 1943 había llegado a un punto de estancamiento. Los alemanes habían frenado la ofensiva de invierno de los rusos y se habían recuperado del desastre de Stalingrado. Ahora ambos bandos se lamian las heridas, conscientes de que el inevitable choque del verano de 1943 decidiría el resultado de la guerra en el Frente Oriental.
La principal arma ofensiva del ejército alemán eran las divisiones panzer, el éxito de cualquier operación ofensiva dependía de ellas y su estado a principios del 43 era lamentable. Para reorganizarlas Hitler llamo a Guderian, uno de sus principales creadores, que al analizar la situación recomendó a Hitler que debería renunciar a cualquier ofensiva en el Frente Oriental ese año, hasta que el arma acorazada no estuviera rehabilitada y se dispusiera de una reserva estratégica que sería vital para la supervivencia de Alemania a largo plazo. Esto chocaba de lleno con los intereses políticos del Führer que necesitaba un gran éxito militar para reafirmarse ante sus aliados, alguno de los cuales ya pensaban que habían apostado por el caballo perdedor. Además el tiempo iba en contra de los alemanes. La derrota en África preveía un ataque de los aliados en Italia por lo que había que infligir una derrota a los rusos antes de que la presencia de tropas aliadas en Europa impidiera una ofensiva en el Este.
Para los soviéticos la propia supervivencia nacional ya no se ponía en duda y eran sabedores de que para ellos el tiempo sí que jugaba a su favor. Con su industria a salvo en los Urales funcionando a pleno rendimiento su potencia militar crecía mucho más rápidamente que la de los alemanes, por tanto se podían permitir una estrategia de desgaste
A la hora de donde decidir el lugar donde lanzar la próxima ofensiva en ninguno de los dos bando existía duda alguna de que el sector sur era el principal teatro de decisiones para todo el Frente Oriental por su importancia militar, política y económica. Al estudiar el mapa, en el sector alrededor de la ciudad de Kursk, el Frente hacia una protuberancia que atrajo irresistiblemente las miradas, tanto del alto mando alemán como del ruso.
- 3. Operación Ciudadela
A principios de marzo los alemanes tomaron la decisión de realizar una operación ofensiva sobre el saliente de Kursk a la que se denomino en clave: Ciudadela. El objetivo era realizar un ataque rápido, nada más que el buen tiempo lo permitiera, para preservar en lo posible a las divisiones panzer y en un movimiento de pinza embolsar a las tropas soviéticas dentro del saliente. Con ello se perturbaría en gran medida la capacidad ofensiva soviética, se reduciría el tamaño del frente y se obtendría una victoria frente a los aliados del eje.
Los soviéticos por su parte estaban muy alertas de la futura ofensiva alemana. Stalin había recibido pruebas de la operación Ciudadela totalmente fiables de sus agentes secretos y de los británicos por ULTRA, además la concentración de fuerzas alemanas en ambos extremos del saliente confirmaba dichas informaciones. El mariscal Zhukov considerado uno de los más grandes soldados del siglo XX, tuvo claro desde el principio que la estrategia a seguir era defensiva, con el objetivo de asegurar la destrucción de las fuerzas blindadas enemigas, y dejar a los alemanes sin capacidad ofensiva. Con este argumento, el y otros generales, convencieron a Stalin para fortificar la zona y esperar el ataque que desgastaría al enemigo Posteriormente se lanzarían sobre ellos en una ofensiva total.
La concentración de fuerzas alemanas empezó en abril. El mariscal Manstein, al cargo del grupo de ejércitos sur, quería que la operación empezara lo antes posible ya que era consciente del riesgo de que la ofensiva se transformara en una batalla de desgaste que solo favorecería a los soviéticos, pero Hitler que en esta ocasión dudaba, impuso su voluntad al querer que los nuevos modelos de blindados estuvieran listos para la ofensiva, y esta sufrió retraso tras retraso, hasta llegar a julio donde ya se había perdido cualquier posibilidad de que la empresa llegara a buen término, pero Hitler se veía incapaz de dar marcha atrás, consciente de lo mucho que se jugaba declaro que pensar en el inminente ataque en Kursk hacia que se le revolviese el estomago.
La batalla de Kursk
El plan de ataque alemán era muy simple: dos pinzas acorazadas atacarían, una desde el norte cerca de la ciudad de Orel, dirigidas por el general favorito de Hitler, Model y otra, la más poderosa, desde el sur en los alrededores de Belgorod, ciudad al norte de Járkov, dirigidas esta por Von Manstein. Ambos ataque se juntarían alrededor de Kursk embolsando a las tropas soviéticas dentro del saliente. Los alemanes reunieron 780000 soldados, casi 3000 blindados y 2000 aviones para esta ofensiva.
Los soviéticos se habían preparado concienzudamente para recibir la acometida con un plan no menos simple: trazaron 8 sucesivos anillos defensivos con una profundidad total de 150 km, erizados de campos de minas, trincheras, bunkers y cañones antitanques camuflados. Detrás, al este de Kursk disponían de una fuerte reserva acorazada que contraatacaría si los alemanes quebraban la resistencia de los defensores. En total los rusos reunieron 1,5 millones de soldados, 5000 tanques y 2400 aviones
Antes siquiera de empezar el resultado de la batalla estaba escrito. Teniendo en cuenta que cualquier acción ofensiva se desea al menos tener una superioridad de 3 a 1 los alemanes no solo no la conseguían sino que tenían menos medios que los soviéticos y aunque confiaban ciegamente en la superioridad de sus tácticas y en sus nuevos blindados, la balanza se presentaba claramente en su contra.
El día 5 de julio de madrugada los mandos soviéticos ya alertados sobre la ofensiva que estaba a punto de comenzar, ordenaron un ataque de artillería que se produjo solo unas pocas horas antes del inicio del avance alemán y aunque no produjo grandes bajas en las concentradas tropas alemanas, muchos oficiales presintieron que algo no iba bien.
El sector norte era en el que los soviéticos habían concentrado más tropas, pensando que sería allí donde se produciría el esfuerzo principal alemán. Model al cargo del grupo Norte encontró una férrea resistencia y el primer día solo logro llegar a duras penas hasta el segundo cinturón defensivo .En los días sucesivos las profundas defensas y contraataque rusos iban desangrando las fuerzas alemanas, hasta que el 11 de julio el ataque se había detenido casi por completo. Para empeorar aún más las cosas los rusos lanzaron una ofensiva contra el saliente de Orel el día 12 en la retaguardia alemana.
Fue en el lado sur donde los alemanes consiguieron el mayor avance. Manstein concentro sus blindados en un puño masivo de unos 700 panzer cuya punta de lanza eran las 3 divisiones de granaderos de elite de las SS perfectamente pertrechadas y equipadas con los nuevos tanques Tiger y Panther muy superiores a sus homólogos rusos que lanzaron una tremenda embestida sobre las defensas soviéticas. Al mismo tiempo sobre sus cabezas se desarrollaba una de las mayores batallas aéreas de la guerra en la que participaron más de 500 aviones y donde los alemanes consiguieron la superioridad aérea los primeros días de la ofensiva facilitando el avance de los panzer, este impulso los llevo muy al interior de las defensas soviéticas llegando a preocupar al estado mayor ruso que no tuvo más remedio que comprometer las reservas que iban a utilizar en su futura ofensiva.
El 12 de julio alrededor de la localidad de Prokhorovka se produjo la mayor batalla de carros de la historia cuando 800 tanques soviéticos del Frente de reserva, conscientes de la capacidad destructiva de los panzer pesados Tiger a larga distancia, se lanzaron en una carga a toda velocidad sobre los 600 tanques de la vanguardia alemana y se enzarzaron en una feroz lucha a corta distancia, al llegar la noche ambos bandos se retiran del campo de batalla dejando tras de sí más de 700 tanques destruidos. Los rusos habían logrado detener el avance alemán.
En la semana que duro la operación Ciudadela los soviéticos habían perdido la mitad de sus tanques, era el precio que estaban dispuestos a pagar Stalin y Zhukov por haber destruido a las fuerzas acorazadas alemanas. Después de Kursk ya no existieron más ofensivas alemanas en el Este. La ofensiva general que lanzaron los soviéticos tras la batalla ya no termino hasta que la bandera roja ondeo en Berlín, en mayo de 1945
Retirada en Ucrania (agosto 1943 – abril 1944)
El día 13 de Julio las tropas anglo-americanas desembarcan en Italia. Hitler ordena que se suspenda la ofensiva y retira varias divisiones para que sean enviadas urgentemente a Italia. Pero los soviéticos no les iban a dar tregua. Al principio de Agosto comenzaron su propia ofensiva ya planeada como fase siguiente al desgaste de los alemanes en la batalla de Kursk. Los alemanes fueron sorprendidos porque no esperaban un ataque de los rusos de esa magnitud tan rápido. En el norte el extenuado ejército de Model no pudo resistir la acometida soviética y tuvo que abandonar Orel el 5 de agosto, los rusos ahora apuntaban había Briansk al oeste y presionaron aun más al norte en dirección a Smolensk.
- 4. Ucrania 1943
En el sur Manstein también tuvo que retroceder ya que se enfrento al principal esfuerzo de los rusos cuyo principal objetivo era liberar toda Ucrania La ciudad de Járkov cambio de manos la última vez, fue tomada por los rusos el 23 de agosto. Más al sur los soviéticos consiguieron llegar al istmo que une Crimea con el continente aislando al ejército alemán que estaba allí. Hitler había prohibido retirarse a sus unidades en Crimea, ya que era un territorio clave para dominar el mar negro y proteger los campos petrolíferos rumanos.
A mediados de septiembre todo el frente Oriental estaba en movimiento, 1400 km desde Smolensk al Mar Negro era el marco de la ofensiva Soviética, una de las mayores operaciones militares de toda la guerra, solo superada por el ataque alemán en 1941.
Los rusos habían concentrando 4 millones de soldados, miles de tanques y aviones. Los alemanes, a pesar de infringirles cuantiosas pérdidas, eran incapaces de contenerlos. Hitler no podía creer lo que estaba pasando y decidió visitar el frente para entrevistarse con Manstein donde comprobó “in situ” lo desesperada que era la situación. No le quedo más remedio que aceptar la retirada hasta la siguiente línea defensiva detrás del rio Dnieper, pero los rusos habían conseguido establecer pequeñas cabezas de puente al otro lado del rio al norte y al sur de Kiev, la última gran ciudad rusa aun en manos de los alemanes, desde allí lanzaron un ataque envolvente sobre la ciudad que cayó el día 6 de noviembre y siguieron avanzando en dirección a Zhitomir donde fueron detenidos a principios de diciembre. Ahora se había abierto una peligrosa brecha en el frente sur alemán, si los rusos seguían avanzando hacia el este todas las tropas alemanas en el sur de Ucrania quedarías aisladas.
Los rusos concedieron un pequeño respiro mientras se preparaban para la siguiente embestida que no tardo en producirse. El 24 de enero dos grupos de ejercito soviéticos atacaron la única zona que los alemanes mantenían del rio Dniéper consiguiendo embolsar 10 divisiones alemanas con casi 60000 hombres en Korsun-Cherkassy, pero Manstein esta vez pudo actuar más rápido que en Stalingrado, consigue romper el cerco. El 17 de febrero se organiza una dantesca huida con temperaturas bajo cero y nieve altísima, más de la mitad de los cercados consiguen huir. La alegría no durara mucho en las exhaustas tropas alemanas ya que aquello fue el principio de una maniobra estratégica más ambiciosa que conseguirá barrer a los alemanes de toda Ucrania. A principios de marzo los soviéticos atacan con fuerza a lo largo de todo el frente sur y este se derrumba. El finales de marzo los rusos consiguen llegar a la frontera de antes de la guerra con Polonia. Más al sur el 10 de abril cayó Odessa y las tropas soviéticas llegan a la frontera con Rumania.
El fin del sitio de Leningrado
El frente de Leningrado se había mantenido estable prácticamente desde finales del 41 cuanto los alemanes consiguieron dejar aislada la ciudad. En los primeros meses la situación de la población fue desesperada y el riego de morir de hambre y de frio fue muy alto pero desde mediados de 1942 fueron llegando suministros suficientes para aliviar estos peligros.
En el verano del 1943 los alemanes, viendo como sus fuerzas en la zona se iban reduciendo al ser enviadas para las campañas del sur, empezaron a preparar una línea fortificada de defensa a 200km detrás de la ciudad desde Narva en el Báltico, a Pskov al sur del lago Peipus. A finales de año se pide permiso a Hitler para replegarse y así acortar el frente, pero este se niega a ello.
Esta retirada minuciosamente planeada al final se convertiría en una fuga precipitada cuando el 14 de enero de 1944 comienza la ofensiva soviética cuyo objetivo es romper definitivamente el asedio de la ciudad, al principio los alemanes consiguen detener el ataque, pero unos días después los rusos reanudan más intensamente la ofensiva consiguiendo por fin romper el cerco alemán. El 27 de enero, después de 880 días el asedio fue definitivamente roto. Los alemanes consiguen replegarse precipitadamente hasta la línea defensiva donde consiguen detener el avance ruso.
Operación BAGRATION (mayo-agosto 1944)
Mucho había cambiado en el frente oriental en el último año. El ejército alemán estaba a la defensiva. Desde la batalla de Kursk había cedido terreno a lo largo de todo el frente y a duras penas había conseguido estabilizarlo. Había perdido por completo su superioridad aérea ya que la ofensiva de bombardeo estratégico no hacía más que consumir sus recursos aéreos en la defensa de su país. La dirección militar se hacía cada vez más rígida en torno a la figura de Hitler que desconfiaba de todos sus generales y cuando alguno le exponía la cruda realidad de los hechos lo tachaba de derrotista, fue el caso de Manstein cesado en marzo del 44. La prevista invasión anglo-americana a Francia también estaba quitando fuerzas a los alemanes en el este. Hitler situó varias divisiones panzer en el Oeste preparadas para repeler la invasión.
Los alemanes ahora se enfrentaban al dilema de donde seria la próxima gran ofensiva soviética del próximo verano. Vieron que los soviéticos tenían diversas oportunidades: El área defendida por el grupo de ejércitos Norte se desecho por su escaso valor estratégico una vez perdido Leningrado. Bielorrusia ocupaba la parte central del Frente y también fue desechada porque pensaron que su terreno boscoso y pantanoso no era apto para una ofensiva a gran escala. Hitler aposto fuerte a que sería en la zona que aun mantenía en Ucrania alrededor de la ciudad polaca de Lvov. Pensaba que los soviéticos irían directos hacia Berlín y esta ruta a través de Polonia era la más corta. Por último también se considero un ataque por el sur en dirección a Rumania y Hungría, países ya muy descontentos que podrían cambiar de bando en cualquier momento, su gran baza a favor era que la caída de Rumania significaría el colapso de la economía de guerra alemana ya que era la única fuente de petróleo que le quedaba pero también fue desechada porque pensaron que sería un avance muy vulnerable a un contraataque desde Ucrania.
En el bando soviético la moral era muy alta. Habían conseguido expulsar a los alemanes de prácticamente todo su territorio. Tenían varias posibilidades para la siguiente ofensiva de verano: la más evidente era atacar desde Ucrania retomando la ofensiva de principios de año que abriría a los rusos varias opciones estratégicas como ir luego hacia el Báltico y aislar todos los ejércitos alemanes en el Centro y Norte o ir directamente hacia Berlín. Precisamente por ser la opción más evidente y la que más habían reforzado los alemanes llevo a los soviéticos a desecharla y optar por atacar la zona centro del Frente mucho más débil.
En el año 1944 los alemanes ya no disponían de la posibilidad de reconocimiento aéreo debido a la superioridad aérea de los soviéticos, por lo que no pudieron detectar correctamente la concentración de fuerzas para la siguiente ofensiva.
Comienza la ofensiva.
La primera de las ofensivas soviéticas del verano del 44 se realizo sobre Finlandia el 10 de junio con un ataque al norte de Leningrado. En pocos días los finlandeses fueron derrotados y se firmo un armisticio el día 21.
El 23 de junio comienza la operación Bagration cuando cuatro grupos de ejércitos soviéticos con más de 2 millones de soldados y 5000 blindados atacaron el sector central del Frente Oriental, superando en 2 a 1 en hombres y en 6 a 1 en tanques a los germanos, la Luftwaffe en el sector era casi inexistente. El objetivo era rodear y destruir a los ejércitos alemanes allí, atraer fuerzas de los sectores norte y sur para luego atacarlos.
En las primeras 24 horas los soviéticos lograron rodear la ciudad de Vitebsk y destruir a las unidades allí atrapadas, esto se fue repitiendo en varios puntos del frente: los alemanes desbordados por la marea soviética fueron rodeados y no fue de gran ayuda la habitual consigna de Hitler de ordenar resistir hasta el último hombre y solo permitir luego la retirada cuando era ya demasiado tarde por lo que el ejército alemán sufrió una serie de desastres en rápida sucesión. De poco sirvió llevar refuerzos de los frentes adyacentes que intentaron restablecer el frente alrededor de Minsk, la capital Bielorrusa, tras una dura batalla el 5 de julio los soviéticos toman la ciudad. Hacia finales de julio el Grupo Centro del Ejército alemán había sido aniquilado.
Aunque el ejército Ruso sufrió graves pérdidas en la operación Bagration, unas 700.000 bajas de ellos 180.000 muertos, se estima que desaparecieron del orden de batalla alemán unas 17 divisiones irremplazables, 390.000 soldados, entre muertos, heridos y desaparecidos. En solo dos semanas los rusos habían conseguido destruir más tropas que en la anterior batalla de Stalingrado creándose un gran vacío entre los frentes vecinos del Norte y del Sur.
La operación Bagration termino oficialmente el 29 de agosto, en esa fecha los soviéticos habían tomado Vilna la capital de Lituana y estaban en la frontera alemana de Prusia amenazando con dejar aislado a las tropas alemanas que aun permanecían en los estados Bálticos. Habían establecido varias cabezas de puente sobre el Vístula, deteniéndose a escasos kilómetros de Varsovia.
La capital polaca había visto muy reducida su población, aunque por esas fechas rondaba el millón de habitantes. Dentro de ella los judíos habían sido confinados en un gueto donde miles de ellos ya habían muerto o trasladados a campos de exterminio, pero una parte de la población había organizado un ejército clandestino que esperaba sublevarse cuando se presentara la ocasión propicia. Al aproximarse las tropas soviéticas creyeron que había llegado el momento, incluso Radio Moscú anuncio el 29 de julio que la hora de la acción ya ha llegado, haciendo un llamamiento a los ciudadanos de Varsovia a sublevarse. El día 1 de agosto el general polaco Komorowski ordeno que comenzara la revuelta, rápidamente ocuparon la ciudad vieja y el centro, pero el sector este a orillas del Vístula donde los alemanes habían concentrado sus tropas para defenderse de los soviéticos, quedo fuera de su alcance. Una vez consolidadas sus posiciones esperaron la “inminente” llegada de los soviéticos.
Pero Stalin no tenía ninguna intención de prestar ayuda a los sublevados. El día 9 anuncio que su alzamiento había sido prematuro y que contraataques alemanes impedían a sus tropas llegar a la ciudad. Si bien es cierto que las unidades de vanguardia rusa estaban exhaustas después de la operación Bagration, tampoco recibieron ninguna orden para avanzar sobre Varsovia. Stalin quería que la sublevación fracasara porque no le interesaba ningún gobierno polaco independiente una vez acabada la guerra.
Los alemanes reaccionaron rápidamente y llevaron hacia la ciudad a sus unidades anti-partisanas más despiadadas que para sofocar la rebelión disfrutaron de total libertad para hacer todo tipo de atrocidades. Solo en la Ciudad Vieja asesinaron a más de 30.000 civiles. A esto se unió el bombardeo indiscriminado de la Luftwaffe y la artillería. Los alemanes fueron recuperando sector tras sector hasta que finalmente Komorowski se rindió el 2 de octubre.
PELÍCULAS
La cruz de hierro, Sam Peckinpah (1977)
Película totalmente antibelicista que se recrea en el horror de la guerra y es proclive en ralentizar las imágenes y mostrar la barbarie sin ningún pudor y remarcando la violencia y la sangre. La historia es muy dura y se ve desde el punto de vista de un oficial alemán totalmente descorazonado. No es fácil de ver y no está rodado de forma estándar. Hay que tener claro que este es Sam Peckinpah.
Masacre: Ven y mira, Elem Klimov (1985) frente oriental
Se cumplían 40 años de la victoria sobre los nazis en la IIGM y el gobierno soviético encargó al aclamado director de cine Elem Klimov la realización de una película conmemorativa. La centra en el verano de 1943, cuando los nazis ocupaban Bielorrusia y se dedicaban a exterminar aldeas y sus habitantes de manera indiscriminada, tal y como hacían en otros frentes europeos. La acción se centra sobre un joven que alistan en el ejército rojo, pero sufre una transformación cuando vive en 1ª persona uno de esos exterminios. Los inicios pueden recordar a otras propuestas más trascendentales como las de Tarkovsky, pero conforme avanza la filmación y la brutalidad y crudeza de lo mostrado cobra protagonismo, te atrapa por la solapa y te apreta sin remisión hasta un final aterrador y espeluznante.
Estrella, señal de socorro, Nikolai Lebedev (2002) 1944 reconquista Bielorrusia.
Estamos en verano de 1944, cuando los alemanes ya estaban retrasando sus posiciones y el ejército rojo les presionaba sin parar. En lo que hoy conocemos como Bielorrusia, un comando de soviéticos, en misión de espionaje y reconocimiento, se adentran en territorio dominado por los nazis para recabar información y transmitirla a los oficiales que guían sus ataques. Con pocos medios, si la comparamos con una producción de Hollywood, pero haciendo de la simplicidad lo más destacable, sí es una cinta entretenida y alejada de ciertos tópicos del género. El miedo por lo que puede ocurrir a los seres queridos, el temor propio, las escenas puramente bélicas y las tramas históricas la convierten en realista y creíble.
LOS ALIADOS INVADEN LA FORTALEZA EUROPEA (junio – diciembre 1944)
Operación OVERLORD
Churchill y Roosevelt se reunieron por tercera vez en la conferencia de Washington en mayo de 1943 para hablar sobre la próxima invasión de Sicilia e Italia, pero también se fijo una fecha provisional de la invasión de Francia un año a partir de entonces. La operación recibió el nombre en clave de Overlord. En una posterior conferencia en noviembre de 1943, ya con Stalin, ingleses y americanos se comprometieron a la realización de Overlord en junio de 1944, así como a realizar también una segunda invasión en el sur de Francia. Se designo al cargo de la operación al general americano Eisenhower que ostentaría el mando de todas las fuerzas aliadas en Europa y a Montgomery como el jefe de las tropas que desembarcarían en Francia.
El alto mando alemán sabía que los aliados iban a invadir el continente en el verano de 1944, el propio Hitler esperaba con impaciencia el desembarco aliado, totalmente convencido de que sería aplastado provocando la división de los aliados y que estos salieran de la guerra, para así poder concentrarse contra los soviéticos en el Este. Durante el último año la propaganda nazi había creado la imagen del Muro Atlántico, que protegía la fortaleza Europa, como una serie de fortificaciones costeras impresionantes e inexpugnables, Hitler también lo creía, pero los mandos alemanes en Francia sabía que la realidad distaba mucho de la propaganda.
Tanto los aliados como los alemanes sabían que aunque la zona de Calais era la más idónea para una invasión, por ser la parte más estrecha del Canal de la Mancha y el camino más corto hasta Alemania, pero los aliados también eran conscientes de que era la zona donde las fortificaciones del muro atlántico eran las más poderosas y donde el enemigo tenía más tropas, por lo que se decidió atacar en un punto inesperado y con menos defensas: la región de Normandía. Para ocultar sus intenciones realizaron una compleja y campaña de enmascaramiento: operación Fortitude para hacer creer a los alemanes que el punto de invasión seria en la zona de Calais. (Se crearon falsas divisiones usando tanques, aviones y lanchas de desembarco de mentirijillas en el sudeste de Inglaterra para hacerles creer que el desembarco sería realmente en Calais. El uso de agentes dobles y espías aumento aun más la confusión). Fue tal el éxito que varios días después del día D, Hitler aun estaba convencido de que la invasión real seria en Calais y mantuvo sus reservas esperando el ataque en esa zona.
Los aliados también eran conscientes de que el éxito de la operación dependería de la reacción alemana durante los días inmediatamente posteriores a la invasión, cuando las fuerzas en las cabezas de playa eran más débiles. Era imprescindible que los alemanes no pudieran enviar refuerzos, para ello había que aislar la zona de combate destruyendo todas las comunicaciones en la retaguardia del enemigo: puentes, ferrocarriles, cruces de carretera…todo esto supondría la destrucción de ciudades francesas y bajas civiles (se estima que perdieron la vida unos quince mil civiles franceses) pero se justificaron con el argumento de que así se salvarían muchas vidas de soldados aliados. Para ocultar el objetivo real tuvieron que ampliar la zona e incluir toda la costa Francesa hasta Holanda.
Con un dominio absoluto de los aliados tanto en el aire como en el mar, la única posibilidad que tenían los alemanes de frustrar la invasión era rechazar a los aliados nada más hubieran desembarcado cuando aun eran vulnerables. Ese era el punto de vista de Rommel, que había sido designado por Hitler para hacerse cargo de las defensas costeras de la zona de Francia. Tras su experiencia en África, donde sufrió la superioridad aérea de los aliados, sabía que había que derrotar al enemigo en las playas rápidamente, el mismo día de la invasión. Con este fin, ejerció numerosas presiones para que las divisiones panzer fueran desplegadas en las proximidades de la costa, pero choco con la política de divide y vencerás para controlar a sus subordinados que había impuesto Hitler: Rundstedt era el comandante de todo el frente oeste, desde Francia hasta Noruega, pensaba que el desembarco de los aliados era inevitable por lo que para rechazarlos había que crear una fuerte reserva móvil de blindados que, una vez se tuviera claro donde era el desembarco, contraatacaría a los aliados cuando estos avanzaran tierra adentro. Rommel era su subordinado como comandante de la zona del norte de Francia. La Luftwaffe y la marina tenían su propio mando independiente, y por último el mando de la anterior reserva acorazada dependía en última instancia del propio Hitler.
El día D
El 6 de junio de 1944 comenzó la invasión de Europa
La noche anterior 3000 aviones y planeadores lanzaron tres divisiones paracaidistas al interior en los extremos de las zonas previstas de desembarco para desorganizar a los defensores, impedir la llegada de refuerzos y tomar puntos claves para facilitar el avance de las tropas de invasión. No todo salió como se esperaba. El fuego antiaéreo disperso a muchos de los aviones, y al ser de noche la mayoría erraron sus zonas de lanzamiento, por lo que se produjo una gran dispersión de los paracaidistas que luego tuvieron que recorren a pie varios kilometro para reunirse con sus unidades. Los menos afortunados cayeron en zonas pantanosas o directamente sobre posiciones enemigas.
Una flota de 6000 barcos de guerra, transportes y barcos de desembarco, apoyados por 10000 aviones, lanzaron a 150000 soldados americanos británicos y canadienses sobre las playas de la costa francesa en la región de Normandía en la mayor operación anfibia de la historia. En frente tenían a 50000 alemanes en su mayoría pertenecientes a divisiones de guarnición de escasa calidad.
Los americanos desembarcaron en la zona oeste más cercana a la península de Contetin. Su objetivo era asegurar en los días siguientes el importante puerto de Cherburgo. Las playas de desembarco tenían de código Utah y Omaha, en la primera todo fue perfecto y se aseguro sin apenas combates, pero en Omaha todo salió mal. Una pequeña elevación dominaba la playa y desde aquí los alemanes tenían un campo de tiro perfecto, el oleaje hizo que se perdieran las lanchas que trasportaban el equipo pesado, y además era la única defendida por elementos de la única división alemana veterana de la zona. Los americanos sufrieron tantas pérdidas que se llego a plantear la retirada, pero al final de la mañana tras varias acciones de pequeños grupos de supervivientes se consiguió asegurar la playa.
Los británicos y canadienses desembarcaron en la zona este en las playas de código Sword-Gold-Juno, su objetivo principal era la cercana ciudad de Caen a solo 15km de la costa, puerta para el avance directo sobre Paris.
La operación de desembarco en si fue un éxito pero no se lograron ninguno de los objetivos inmediatos. Los alemanes reaccionaron con rapidez con las pocas tropas que tenían cerca. Rommel había conseguido que una división panzer estuvieran en la zona de Caen y aunque no lograron desalojar a los británicos de las playas sí que detuvieron el avance hacia la ciudad que no caería en manos aliadas hasta un mes después.
LA BATALLA DE NORMANDÍA – Francia Liberada (junio-agosto 1944)
La primera semana después de la invasión los aliados habían consolidado sus posiciones formando un frente continuo. Los alemanes habían perdido toda posibilidad de expulsarlos y solo podían optar a retenerlos el mayor tiempo posible. Todos los refuerzos que se mandaban a la zona sufrían continuos ataques aéreos y llegaban muy debilitados, para empeorar más las cosas los ataque aliados estaban acabando con las reservas de suministros y combustible. El único que pensaba que la victoria era aun posible era Adolf Hitler que el día 16 de junio anuncio que enviaría 4 divisiones panzer de las SS para realizar un contraataque que expulsaría a los aliados de Francia.
Los suministros les llegaban a través de dos puertos artificiales “Mullberries”, construidos para la ocasión, pero el 19 de junio se desato una tempestad que asolo el Canal de la Mancha durante cuatro días, dañando seriamente a los Mullberries y rediciendo drásticamente la llegada de refuerzos y suministros. Esto ayudo a los alemanes a fortalecer sus defensas aun así no pudieron evitar que los americanos aislaran la península de Contetin en el oeste, y posteriormente capturaran el puerto de Cherburgo el día 26 de junio, aunque los alemanes lo habían saboteado tan concienzudamente que tardaría meses en funcionar a plena capacidad.
En la zona británica varios ataque alrededor de Caen para romper el frente fracasaron ya que los alemanes habían concentrado la mayoría de sus divisiones blindadas allí. En el resto del frente el terreno favorecía a los defensores. Los campos de cultivo rodeados de densos setos, Bocage como lo llamaban los franceses, se extendía decenas de kilómetros hacia el interior, restringía la movilidad y favorecía las emboscadas, por lo que estaba mermando a la infantería aliada a un ritmo alarmante. Se llego a un punto de estancamiento y empezó a cundir el desanimo entre los mandos aliados que veían el peligro de llegar a un frente paralizado, pero en el bando alemán era aun peor, muchos oficiales estaban convencidos de estar librando una batalla sin esperanza y una guerra ya perdida. Para el 30 de junio los aliados habían desembarcado en Normandía más de 800000 soldados el doble de los que disponían los alemanes.
El 10 de julio los aliados prepararon un plan para romper el frente en Normandía. Como fase previa los británicos atacaron Caen en masa el día 15 de julio, el objetivo de atraer y retener a las fuerzas panzer alemanas. La ciudad cayó finalmente el día 18, pero el avance aliado fue detenido dos días después sufriendo fuertes pérdidas.
Con el frente ahora debilitado, los americanos lanzaron la operación Cobra el 24 de julio en la zona de St. Lo, más o menos en el medio del frente alemán. Tras un brutal bombardeo por parte de más de 1500 aviones, el III Ejército al mando del agresivo general Patton aplasto las defensas alemanas y por fin pudo salir a terreno abierto, avanzando rápidamente.
El 30 de julio los americanos habían llegado a Avranches donde giraron hacia el este amenazando con embolsar a todas las tropas alemanas. La negativa de Hitler a cualquier tipo de retirada les ayudo, pero fue cuando ordeno un contraataque, cuando los sentencio.
Hitler no solo desoyó todas las peticiones de sus generales de retirarse para evitar el riesgo de ser cercados sino que ordeno un ataque el 8 de agosto sobre la vanguardia americana con el fin de dejarlos aislados que solo en su absurdo mundo ficticio podía triunfar. Lo que realmente ocurrió es que el ataque, que se produjo en los alrededores de la localidad de Mortain, fue desmantelado por la aviación aliada y todas las divisiones que participaron en el quedaron atrapadas en un saliente de un frente que se desmoronaba, entre Falaise y Argentan.
La presión aliada sobre los extremos aumento y cuando el día 16 Hitler al final accedió a la retirada ya era demasiado tarde, 25 divisiones alemanas quedaron totalmente destruidas en la bolsa de Falaise, el resto de las divisiones alemanas en Francia se dispersaron dejando vía libre a los aliados que cruzaron el Sena el 19 de agosto. La 2 división acorazada de la Francia libre, encuadrada en el III Ejercito de Patton y en la que servían españoles ex-combatientes del ejército republicano entro en Paris el 25 de agosto.
Durante la campaña de Normandía se produjo un hecho que podía haber cambiado el negro destino que le aguardaba a Alemania. Hitler había sufrido varios intentos de asesinato sin repercusiones desde que accedió al poder, pero el atentado que sufrió el 20 de julio del 44 fue el más grave y solo la pura suerte lo salvo de la muerte. Su paranoia aumento aun más y las represalias fueron terribles, incluso Rommel que había sido herido el 17 de julio y estaba en un hospital en Alemania, fue también acusado de participar y se le obligo a suicidarse.
Hacia Alemania – Operación Market-Garden (agosto – septiembre 1944)
El día 15 de agosto los aliados desembarcaron en el sur de Francia y sin apenas resistencia, ya que la mayoría de las divisiones alemanas habían sido enviadas para reforzar el frente de Normandía. No tuvieron ningún problema en avanzar hacia el norte liberando todo el sur del país.
Una vez que se desmorono el frente alemán de Normandía los aliados avanzaron prácticamente sin oposición en dirección a la frontera de Alemania. El 31 de agosto tanques americanos cruzaron el Meuse en Verdun. El 3 de septiembre los británicos liberaron Bruselas a la que siguió Amberes un día después varios meses antes de lo previsto en el plan original de Overlord.
La ofensiva aliada estaba muriendo de éxito. Los suministros llegaban a Francia solo a través de los mullberries y Cherburgo, el resto de puertos aun estaban en manos alemanas, estos no daban de si para mantener a los cuatro ejércitos al ritmo de avance que llevaban. Eisenhower estaba siguiendo el plan original de un avance en un frente amplio, desestimado las peticiones tanto de Montgomery como de Patton para que diera prioridad a sus respectivos ejércitos. Ambos confiaban cruzar el Rin y entrar en Alemania antes de navidad, pero el combustible se agotaba.
Montgomery utilizando toda su influencia, consiguió que aprobaran un arriesgado plan para asegurar una cabeza de puente sobre el Rin. La operación se denomino Market-Garden y comenzó el 17 de septiembre. Eran una combinación de dos operaciones: Market, donde se lanzaron tres divisiones paracaidistas en Holanda que tomarían puentes vitales para crear un “pasillo” hacia el Rin, la última barrera natural antes de entrar en Alemania. La segunda operación Garden, consistía en el avance de las fuerzas acorazadas británicas que asegurarían dichos puentes, pero el último de ellos en Arnhem, que cruzaba el Rin, resulto ser demasiado lejano.
El avance inicial de las tropas terrestres aliadas fue más lento de lo que esperaban y aunque en los primeros días se liberó Eindhoven y Nimega relevando a las fuerzas paracaidistas americanas de la 82 y 101 división, a partir de este punto la resistencia alemana se endureció con continuos contraataques y el avance se detuvo a escasos kilómetros del último puente.
Los aliados no lo sabían pero en el sector de Arnhem se estaban reorganizando varias unidades alemanas después de la retirada de Francia, incluidas unidades de blindados. La 1ª división paracaidista británica llamados “los diablos rojos” era la encargada de asegurar el último puente en Arnhem, aunque lo tomo el primer día, fue desalojada del puente por las tropas alemanas fuertemente armadas que contraatacaron al día siguiente de su aterrizaje. Las tropas partidistas solo tenían armamento ligero y no tuvieron ninguna oportunidad contra las unidades blindadas alemanas. El día 25 de septiembre, tras nueve días resistiendo, los supervivientes de los diablo rojos se retiran al otro lado del rio pero la mayoría de ellos son capturados.
La operación Market-Garden fue un fracaso de los aliados que no consiguieron su propósito de establecer una cabeza de puente sobre el rio Rin y poder rodear la línea de defensas alemanas por el norte. A finales de septiembre, la falta de combustible había frenado la totalidad del avance aliado, dando ocasión a los alemanes para reorganizarse y preparar sus defensas.
La batalla de las Ardenas (diciembre 1944)
Durante los siguientes meses los aliados se dedicaron a desalojar a las guarniciones alemanas que aun estaban en los puertos franceses, reorganizar los territorios liberados y acumular tropas, pertrechos y suministros para el asalto a Alemania. Aun con todo a mediados de noviembre los aliados intentaron una ofensiva general pero los alemanes ya se había reorganizado y reforzado por lo que no se consiguió ningún gran avance y sufrieron preocupantes perdidas. Se acordó relanzar la ofensiva sobre Alemania después del invierno.
Hitler estaba preparando un ataque sorpresa que acabaría, con la según él, débil alianza entre norteamericanos e ingleses. El objetivo era lanzar desde la región belga de las Ardenas, anterior escenario del exitoso ataque a Francia en el 40, un ataque en dirección al puerto de Amberes para así dejar aislados a gran parte de las fuerzas aliadas en Holanda y Bélgica. Una vez cercados serian destruidos.
El plan tenía características propias de los últimos años de la guerra en donde Hitler no quería reconocer la realidad de los hechos: que las fuerzas alemanas solo tenían capacidad para resistir, las capacidades ofensivas estaban más allá de sus posibilidades. El plan de ataque se encomendó a generales del entorno cercano a Hitler, que hasta la fecha habían realizado mas tareas administrativas que militares, además no deseaban contradecirle por lo que ocultaron muchas carencias, como por ejemplo lo relativo al combustible: como no disponían reservas más que para unos días de avance, este hecho se soluciono contando con la captura de las reservas del enemigo.
El ataque comenzó el 16 de diciembre de 1944 aprovechando unos días de mal tiempo, indispensable para que el enemigo no pudiera utilizar su aplastante superioridad aérea. Los aliados fueron pillados totalmente desprevenidos, no pensaban que el enemigo pudiera lanzar una ofensiva y menos en esa difícil región boscosa, por ello esa parte del frente estaba débilmente defendida, en su mayoría por tropas americanas con poca experiencia, que sufrieron graves pérdidas en los primeros días del ataque.
Los alemanes conscientes de que su éxito dependía de la velocidad dejaron detrás de su avance bolsas con tropas cercadas, la más importante en la localidad de Bastogne, donde tropas americanas bisoñas se mezclaron con alguna unidad veterana ofreciendo una dura resistencia durante una semana.
A los pocos días empezaron a surgir dificultades para los atacantes. El terreno abrupto de la región favorecía a los defensores y las tropas alemanas también iban sufriendo pérdidas que en su caso eran irremplazables. La resistencia en las bolsas dejadas atrás impedía la apertura de las rutas de abastecimiento por lo que la escasez del combustible fue ralentizando el avance y la ofensiva fue decayendo en intensidad.
Los aliados después del shock inicial reacción con rapidez y mandaron refuerzos hacia la zona. El tiempo también mejoro por lo que finalmente el avance alemán fue detenido el 24 en los alrededores de Dinant, cerca de la frontera francesa. El día 26 tropas acorazadas de Patton lanzaron un contraataque por el sur liberando a los cercados en Bastogne.
El 27 la ofensiva había acabado pero aun se combatió durante todo el mes de enero hasta que el frente quedo como al principio. Se estima que los alemanes perdieron unos 80000 hombres, entre muertos, heridos y desaparecidos, pero sus pérdidas materiales fueron mucho más importantes al tener que abandonar gran cantidad de material en su retirada. Para los americanos supuso la batalla más sangrienta de la guerra las fuerzas estadounidenses sufrieron 89 500 bajas incluyendo 19 000 muertos.
PELÍCULAS
Doce del patíbulo, Robert Aldrich (1967)
Robert Aldrich es el responsable de una de las películas más divertidas y entretenidas sobre una misión de la IIGM. Lee Marvin es el Mayor Reisman, un oficial tan indisciplinado como apto para la batalla, y debe reunir a un grupo de hombres en posición límite para acometer una misión suicida. Los doce suicidas, repletos de caras conocidas, casos de Charles Bronson, John Cassavetes, Ernest Borgnine, George Kennedy, Telly Savalas, Jim Brown o Donald Sutherland consiguen que la desobediencia se transforme en entrega, donde el espectáculo llega a un ritmo imparable.
El hombre que nunca existió, Ronald Neame (1956)
En la primavera de 1943 los británicos querían engañar a los nazis para hacerles creer que iban a desembarcar en Grecia en vez de en Sicilia. Para ello urdieron la Operación Mincemeat, dejando a un hombre muerto en las costas de Huelva (España) para que los nazis creyeran eso por los documentos que portaría encima. Todo debía ir acorde para que los espías se lo creyeran y así lo transmitieran a Alemania. El solvente director británico Ronald Neame, aclamado por sus colaboraciones con David Lean, sería el encargado de adaptar en imágenes la novela biográfica de Ewen Montagu, al que da vida Clifton Webb. Rodeado de un buen elenco de actores británicos y la única cara realmente conocida de Gloria Grahame, consigue enseñarnos una de las operaciones claves de la IIGM, sin una sola bomba ni arma por medio.
Yo fui el doble de Montgomery, John Guillermin (1958)
John Guillermin, responsable de otros títulos bélicos como “Las águilas azules” o “El puente de Remagen”, es el responsable de esta película que adapta la novela autobiográfica de M. E. Clifton-James donde relata su mejor interpretación, cuando hizo de doble del general Bernard Montgomery, con la intención de engañar al ejército nazi sobre el desembarco aliado en Europa. Todo el guión va aderezado de una pátina de sentido del humor que da ligereza a lo que está contando, ya que el dramatismo inherente es mayúsculo. Clifton-James se interpreta a sí mismo y otros actores británicos de la talla de John Mills o Cecil Parker los acompañan.
El libro negro, Paul Verhoeven (2005)
El director neerlandés centra la acción en el final de 1944 para mostrarnos el drama de los judíos que intentan huir del país con la esperanza de la llegada del bando aliado. Suspense, thriller, drama, acción y espionaje van aderezando el guión de una película que intenta mostrar la manera en que algunos intentaban sobrevivir y la forma en que otros pretendían perpetuarse en el poder y aprovecharse de la situación creada. Casi toda la película recae sobre los hombros de Carice van Houten, que está fantástica, y mostraba otros rostros, como el de Sebastian Koch, que se harían imprescindibles en el cine germano de los próximos años.
Valkiria, Bryan Singer (2008)
Recreación del intento más activo de asesinar a Adolf Hitler, asumir el poder en Alemania e intentar negociar con los aliados la rendición. La reunión de militares (General Friedrich Olbricht, Coronel Mertz von Quirnheim o el Coronel Claus von Stauffenberg…), políticos (Ludwig Beck, Carl Friedich Goerdeler…) y altos cargos policiales (Wolf-Heinrich von Helldorf, Arthur Nebe…) acomodó el intento de acabar con la vida del Führer para dar un giro al futuro de la IIGM. La progresión del Coronel von Stauffenberg (Tom Cruise) desde su mutilación en la guerra en África hasta su liderazgo en la acción acometida, y su ascenso en la trama copan la parte central, mostrando la preparación y ejecución de los previsto. La fría puesta en escena de Bryan Singer, sin abusar de efectos especiales ni frases grandilocuentes, ni remarcar en exceso el protagonismo de la estrella de turno, nos lleva con buena mano por los pasillos de la Operación Valkiria (Plan Valküre), poniendo caras muy conocidas (Kenneth Branagh, Tom Wilkinson, Bill Nighy, Terence Stamp…) a los protagonistas del evento.
Malditos bastardos, Quentin Tarantino (2009)
Solo por la brutal actuación de C. Waltz ya valdría la pena porque, tanto la maravillosa escena inicial como otras menos amplias (cuando come tarta e interroga a D. Kruger es fascinante) son una peli en sí mismas. El resto es puro Tarantino, diálogos y más diálogos, algunos geniales y otros menos.
El día más largo, Ken Annakin, Andrew Marton & Bernhard Wicki (1962)
El productor Darryl F. Zanuck recurre a uno de los repartos más espectaculares de la historia del cine para contar los preparativos y narración del desembarco de Normandía en junio de 1944. 3 horas encabezadas por actores consagrados, casos de John Wayne, Robert Mitchum, Robert Ryan o Henry Fonda, otros en ascenso imparable, casos de Richard Burton, Sean Connery, Rod Steiger o Robert Wagner, y unos pocos más de la eterna producción secundaria de primer nivel, como Edmond O’Brien, Curt Jürgens, Roddy McDowall, Sal Mineo o Peter Lawford, acompañados de un puñado de actores europeos como Gert Fröbe, Arletty, Paul Anka, Jean Servais o Paul Hartmann, para convertir la novela de Cornelius Ryan en la película definitiva sobre el desembarco que terminó por decantar la IIGM. La participación de Maurice Jarre en la música o Jean Bourglin & Walter Wottitz en la fotografía en b/n (ganadores del Oscar) dejan en anecdótica la aportación de 3 directores distintos: Ken Annakin (parte británica), Andrew Marton (parte estadounidense) y Bernhard Wicki (parte alemán).
Salvar al soldado Ryan, Steven Spielberg (1998)
Las escenas más espectaculares e impresionantes de desembarco de Normandía, metiéndote de lleno en plena batalla, nos las proporcionó Steven Spielberg en esta cinta de 1998 que, incomprensiblemente, no ganó el Oscar a Mejor Película.
Una patrulla liderada por el capitán Miller (Tom Hanks) es la encargada de encontrar al soldado J. Ryan porque sus 3 hermanos han muerto en combate y el estado mayor considera que debe ser el único respiro para su familia. Con esa excusa se meten en el continente europeo frente a los residuos que van encontrando del ejército alemán hasta que lo encuentran.
Apenas queda 1 hora cuando llegan hasta Ryan (Matt Damon) y la película gira inesperadamente hacia uno de esos finales heroicos y conmovedores a los que nos tiene acostumbrados Spielberg. Actores jóvenes que devendrán en grandes intérpretes y estrellas de Hollywood, casos de Vin Diesel, Edward Burns, Giovanni Ribisi, Paul Giamatti o Adam Goldberg juntan esfuerzos junto a actores más reconocidos y consolidados como Tom Hanks, Tom Sizemore, Ted Danson o Dennis Farina, para regalarnos una de las cintas más épicas del frente occidental en la IIGM.
El tren, John Frankenheimer (1964)
En verano de 1944 los aliados van a liberar París y el Coronel Franz Von Waldheim (Paul Scofield) es el encargado de llevar las pinturas más destacadas del arte moderno francés (Degas, Matisse, Tolouse-Lautrec… hasta Alemania para que se queden en poder del III Reich. Ahí aparece Paul Labiche (Burt Lancaster) y sus compinches franceses de la resistencia, Didond (Albert Rémy), Pesquet (Charles Millot), Spinet (Paul Bonifas) y los amigos que se les añaden, caso de Papa Boule (Michel Simon) o Christine (Jeanne Moreau) para impedirlo.
El poderoso pulso con que John Frankenheimer dirige la película protagonizada por los trenes, donde el suspense y la intriga acumula tanto poder como el tremendo reparto, que se aprovecha de las figuras del cine galo, y de un guión potente y magistralmente desarrollado.
¿Arde París?, René Clément (1966)
Espectacular recreación de la liberación de París en agosto de 1944, donde los alemanes se enfrentan a la disyuntiva de destruir la ciudad, según las órdenes de Hitler, o preservar la ciudad, uno de los emblemas artísticos de la humanidad.
El director francés René Clément, muy reconocido en su país, adapta el guión que F. F. Coppola y Gore Vidal hacen de la novela de Dominique Lapierre y Larry Collins, apoyándose en uno de los mejores repartos internacionales de la historia y en la música de Maurice Jarre.
Actores europeos del nivel de Alain Delon, Jean-Paul Belmondo, Gert Fröbe (muy conocido en España por protagonizar “El cebo”), Michel Piccoli, Simone Signoret, Yves Montand o Jean-Louis Trintignant compiten con lo más florido del cine norteamericano, aunque sea en papeles muy pequeños, casos de Glenn Ford, Kirk Douglas, Anthony Perkins, George Chakiris, Robert Stack o el propio Orson Welles, dando vida a parte del ejército aliado, la resistencia parisina o los diplomáticos y oficiales al mando de la capital gala.
La mezcla de imágenes reales, como la entrada de De Gaulle en París, con las rodadas en b/n por Clément da verosimilitud a lo visto convirtiéndolo en un fresco histórico maravilloso sobre lo que debió ser vivir en París esos últimos días del dominio nazi.
Un puente lejano, Richard Attenborough (1977)
Brutal reparto para contarnos la Operación Market Garden en que el General Montgomery se cargó al General Urquhart y al General Sosabowski por su nefasta planificación. Las escenas bélicas son imponentes, y la puesta en escena muy creíble, con un montón de caras famosas dando vida a personajes verídicos y a una historia real. Probablemente sea la película que hizo del actor Richard Attenborough un auténtico director de cine, con producciones realmente grandes y diseños complicados.
Fuego en la nieve, William A. Wellman (1949)
La 101 División Aerotransportada del ejército estadounidense es la protagonista de esta cinta del maestro Wellman. Cuando parece que se van a ir de permiso, reciben nuevas órdenes que les envían a Bélgica, pasando a protagonizar la Batalla de las Ardenas y siendo conocidos desde entonces como “los apaleados bastardos de Bastogne”.
Algunas caras conocidas como Van Johnson, Ricardo Montalbán o James Whitmore dan vida a los soldados de este pelotón que, entre escenas puramente bélicas y otras más íntimas y personales dan muestra de lo que debió ser uno de los hechos más reconocidos hoy en día, una de las últimas muestras de resistencias de Hitler.
Las inclemencias, dominadas por la enorme nevada que las crónicas cuentan de aquél invierno belga, adquieren tanto protagonismo como la marcha final de reemplazo de los restos del pelotón.
La batalla de las Ardenas, Ken Annakin (1965)
Ken Annakin es un director británico con una carrera poco atrayente, pero sí es el responsable de la parte más interesante de “El día más largo”. Aquí se encarga de contar el último arranque de los alemanes por parar el avance aliado en diciembre de 1944.
Aunque los carismáticos Henry Fonda o Robert Ryan pueden ser los actores más reconocibles, sin duda son Robert Shaw, como el Coronel nazi Hessler, Charles Bronson como Wolenski, o Telly Savalas, como el sargento Guffy, los que dan más empaque representativo al intento nazi por cambiar el inevitable final de la IIGM.
Aunque aparecen bosques y nieve en momentos concretos de la filmación, incluso problemas reales que sufrieron los combatientes, como la falta de gasolina, quizás sean demasiadas las concesiones tomadas para reflejar la realidad de lo vivido.
CAMPAÑA DE BOMBARDEO ESTRATEGICO 1942-1945
La lucha sobre los cielos de Europa fue una de las campañas más largas de toda la guerra solo detrás de la guerra submarina. En ella se enfrentaron las fuerzas del aire de los aliados por una parte contra la Luftwaffe por otra. El objetivo de los aliados era destruir la capacidad industrial alemana.
Desde el año 40 los bombarderos pesados de la RAF realizaron incursiones sobre ciudades alemanes con el objeto de bajar la moral del pueblo alemán. Debido a que aun no se disponían de cazas de escolta, las misiones de bombardeo por el día sufrían un alto número de perdidas, por ello se decidió cambiar a misiones de bombardeo nocturno, aunque se sabía que no había capacidad de realizar entonces ataques de precisión, solo 1/3 de las bombas caían a menos de 5km del blanco. De momento los ataques eran más dañinos para las vacas que para los alemanes; viendo el escaso rendimiento, Churchill restringió la ofensiva de bombardeos sobre Alemania hasta disponer de una fuerza mayor.
A principios de 1942 se nombro un nuevo jefe de la fuerza aérea: el inflexible mariscal Sir Arthur “Bomber” Harris, firme defensor del bombardeo a gran escala sobre centros de población para producir los máximo daño posible, lo cual mataría a muchos de sus habitantes y los dejaría sin sus hogares; esto se suponía que bajaría la moral civil. Harris pensaba que este tipo de bombardeos podría por si solo ganar la guerra.
Ese mismo año los ingleses empezaron a disponer de mayor numero de bombarderos pesados, cuatrimotores con capacidad para cargar con las pesadas bombas incendiarias requeridas para llevar a cabo su misión de bombardeo en zona o “alfombra”. Para probar su teoría, Harris decidió atacar varias ciudades alemanas, eligiendo a las mismas por su vulnerabilidad y cercanía, en vez de por su importancia militar.
La noche del 28 de marzo la RAF bombardeo Lübeck , estallando en llamas el 50% de sus edificios, catedral incluida. Tras otras pruebas también exitosas se decidió realizar un ataque con 1000 bombarderos, la mayor fuerza reunida hasta la fecha, sobre la ciudad de Colonia. La noche del 27 de mayo el infierno se desato sobre la ciudad alemana. Se arrasaron 243 hectáreas principalmente por la inmensa tormenta de fuego que se desato, visible a mas de 300km de distancia, que consumió miles de edificios incluidos hospitales, escuelas e iglesias; muy pocos edificios militares fueron afectados. Sorprendentemente el número de víctimas civiles no llego a 500, pero estableció el triste destino que seguirían más ciudades alemanas en los siguientes años.
Para Harris el ataque fue todo un éxito solo había perdido 43 aparatos, por lo que se ordenaron ataque similares durante el mes siguientes pero fueron perdiendo intensidad a medida que se iban perdiendo bombarderos por el fuego antiaéreo. La dificultad para reunir un gran número de aviones para que estos ataques fueran efectivos produjo la cancelación momentánea hasta que se volviera a recuperar su fuerza. Aun con todo, los informes de inteligencia demostraban que las ciudades bombardeadas se habían recuperado rápidamente y que la producción alemana apenas había sufrido pérdidas, además citaban que la moral de los civiles alemanes no había disminuido lo cual sorprendió a los ingleses que pensaban que eran ellos los únicos que podían mantener la moral alta durante los bombardeos.
Llegan los americanos
Con la entrada en la guerra de EEUU, los americanos empezaron a mandar sus propios bombarderos pesados a Inglaterra para unirse a los británicos, la octava fuerza aérea, pero surgió una controversia porque estos tenían otro concepto de cómo realizar la guerra de bombardeos, totalmente opuesto a los británicos; los americanos eran partidarios de realizar una campaña de bombardeo de precisión diurno.
Los americanos habían desarrollado su propia versión de bombardero estratégico cuatrimotor, el B-17 “Flying Fortress” o fortaleza volante, fuertemente armado y que según ellos, utilizado en grandes formaciones, podía defenderse por sí mismo sin escolta de cazas. También habían desarrollado un avanzado sistema para realizar ataques de precisión: la mira de bombardeo Norden, que se decía que podía acertar a una lata de pepinillos desde 20000 pies de altura, aunque los ingleses les alertaron que debido a las condiciones climáticas en Europa para acertar a la lata antes tenían que verla.
Así las cosas Harris no pudo convencer a los americanos para unirse a ellos en sus bombardeos nocturnos por lo que la ofensiva se haría de dos maneras simultáneas: Los americanos bombardearían de día industrias de guerra vitales y los británicos de noche, atacarían poblaciones.
Durante el verano y el otoño del 42 los americanos realizaron pequeñas incursiones sobre Francia para probar sus fuerzas, con resultados satisfactorios pero engañosos porque habían disfrutado de buen tiempo y la oposición de los alemanes había sido escasa. En invierno muchas de las misiones de la octava fuerza aérea tuvieron que ser canceladas por el mal tiempo.
En el 1943 se retomo la ofensiva de bombardeo sobre Alemania, esta vez de manera conjunta cuando consiguieron reunir un buen número de aparatos.
La RAF ejecuto la operación Gomorra: durante 10 días, bombarderos de la RAF atacaron Hamburgo por la noche del 24 de julio al 2 de agosto con bombas incendiarias. La Tormenta de fuego que se desato fue mayor que la de Colonia : según se desencadenaban incendios el aire sobre la ciudad se sobrecalentaba rápidamente, ascendía y bajaba una gran cantidad de aire frio que avivaba aun mas los incendios creándose un inmenso remolino infernal (a 700C) de 4 km de alto por 2,5 de diámetro. Nada pudo detener esta devastadora tormenta de fuego que barría todo a su paso incinerando edificios y personas por igual, se estima que murieron 50000 personas. Nunca se había producido un ataque de tal devastación sobre una ciudad.
Hitler fue informado que de repetirse más ataques como este, Alemania perdería la guerra. Se decidió entonces que la defensa aérea del Reich era prioritaria y para ello era necesario una potente fuerza de cazas que interceptara a los bombarderos. Una consecuencia directa de este cambio supuso que se trajeron todos los cazas que pudieron del frente ruso, a partir de ese momento y hasta finales de la guerra los soviéticos disfrutaron de superioridad aérea en todo el frente.
Mientras tanto los americanos realizaban ataques diurnos bombardeando los astilleros y puertos alemanes, pero se dieron cuenta que los ataques de cazas y el fuego antiaéreo se volvía cada vez más eficaz; en dos misiones sobre Kiel perdieron 40 bombarderos de una fuerza de 200. Pero la gran ofensiva que los americanos estaban preparando era un ataque sobre las industrias de rodamientos en Schweinfurt, Bavaria, sin estos la industria bélica alemana quedaría paralizada. Se realizo un ataque el 17 de agosto y se utilizando más de 200 bombardeos que se tuvieron que enfrentar sin escoltas a más de 300 cazas alemanes sufriendo cuantiosas pérdidas, (casi un tercio fue derribado (60), más de la mitad resultaron muy dañados y se perdieron más de 600 tripulantes). En octubre se volvió a repetir el ataque con resultados parecidos, 60 bombarderos derribados y el resto dañados; aunque se consiguió infligir graves daños a las industrias de rodamientos la fuerza de bombarderos americana quedo tan diezmada que no pudo continuar, quedando demostrado que sin una escolta adecuada los bombardeos diurnos no eran viables.
La solución llego en forma de caza de escolta, el P51 Munstang un caza americano con motor británico muy maniobrable, veloz y con gran autonomía, que podía escoltar a los bombarderos hasta la propia Alemania. Entro en servicio a finales del 43. También se mejoro la autonomía del resto de cazas por lo que a partir del 1944, todas las misiones de bombardero diurno contarían con cazas de escolta en todo su trayecto. Era el principio del fin para Alemania. La única esperanza que tenían para detener la inminente marea de bombarderos que se les venía encima era acelerar el desarrollo del caza más avanzado de la época, el messerschmitt me-262 un avión a reacción con una velocidad insuperable para sus rivales, pero continuos retrasos en su desarrollo y la imposición de Hitler para que fuera utilizado también como bombardero ligero no permitió que fuera puesto en servicio hasta que ya era demasiado tarde.
A principios de 1944 el objetivo de la ofensiva aérea sobre Europa cambio para preparar la futura invasión del continente del próximo verano. Ahora el objetivo era destruir la fuerza aérea alemana, en tierra, en el aire y en las fábricas. La gran ofensiva se lanzo el 20 de febrero y se prolongo durante casi una semana. Los americanos habían conseguido reunir una gran fuerza de 1000 bombarderos escoltados por 700 cazas que atacaron las fábricas de aviones durante el día mientras que la RAF con una fuerzas similar lo hacía durante la noche. Cuando el 25 de febrero se dio por terminada la gran semana los aliados habían destruido más de 700 cazas en las cadenas de montaje y 600 en el aire a cambio de perder 220 bombarderos.
El golpe fue muy duro para la Luftwaffe pero el problema no eran los aviones, por esas fechas la producción, gracias a las medidas adoptadas por el nuevo ministro de armamento Albert Speer, se había incrementado, el problema eran los pilotos. Los pilotos experimentados cada vez sometidos a una mayor presión iban cayendo; estas pérdidas eran irremplazables por lo que cada vez se utilizaba pilotos novatos, a los que la escasez de combustible no permitía que tuvieran muchas horas de vuelo, se les lanzaba contra las ya veteranas fuerzas aliadas. En los tres primeros meses del 44 habían sido derribados 1000 cazas. La Luftwaffe se estaba quedando sin recursos.
Mientras tanto los aliados lanzaron su siguiente ofensiva fue durante los meses previos al dia-D fijado para junio. Ahora el objetivo era destruir todas las comunicaciones terrestres: carreteras, puentes, líneas e instalaciones ferroviarias, desde Francia hasta los Países Bajos; esto impediría a los alemanes enviar refuerzos a las playas de invasión. A los bombarderos pesados se les unió todas las fuerzas aéreas aliadas de bombarderos ligeros y medios, así como los cazas que serian utilizados para escolta y misiones de barrido. Como añadido las fuerzas aéreas aliadas siguieron con la presión sobre la Luftwaffe atacando todos los aeródromos de la zona; para el mes de mayo la Luftwaffe había sido barrida de los cielos de Francia y los aliados tuvieron una superioridad aérea aplastante durante toda la operación Overlord.
Después de la liberación de Francia se retomo la campaña de bombardeo estratégico sobre Alemania ya sin apenas oposición y en oleadas de 1000 en 1000. Las ciudades e industrias alemanas fueron machacadas. La reserva de 1200 cazas que se había creando para ser lanzada contra los bombarderos con la esperanza de infringirles una cantidad grave de bajas que al menos detuviera temporalmente los ataques fue desperdiciada en el contraataque de las Ardenas. En 1945 Alemania estaba totalmente indefensa.
Si bien los ataques aéreos de entre 1942 y 1944 podían resultar “éticamente discutibles pero necesarios políticamente”, los que tuvieron lugar entre septiembre de 1944 y abril de 1945, ese “crescendo final” en palabras de los autores, tiene mucha menos justificación, ni siquiera desde una perspectiva utilitarista.
Al final con ya todo perdido, los bombarderos aliados retumbaban sobre las ruinas del Tercer Reich sin apenas resistencia. Para febrero todas las ciudades alemanas de más de 100000 habitantes habían sufrido graves pérdidas. Una de las peor paradas fue Dresden, conocida como la Florencia alemana, era una ciudad carente de valor militar y que alojaba a más de un millón de habitantes, la mitad de ellos refugiados que huían de los rusos. El 13 de febrero fueron lanzadas las primeras bombas incendiaras que produjeron una tormenta de fuego similar a la de Hamburgo. Se repitió el ataque dos días más reduciendo la ciudad a cenizas; se estima que murieron 135000 personas, una catástrofe similar a las bombas atómicas que serian lanzadas sobre Japón. Debido a esta atrocidad Churchill reclamo un cambio en la estrategia de bombardeo pasando a atacar solo objetivos militares aunque ya poco más quedaba en una Alemania derrumbada.
PELÍCULAS
Memphis Belle, Michael Caton-Jones (1990)
En 1943, el afamado director William Wyler, realizó una serie de documentales sobre el bombardero Memphis Belle, el primero en completar todas sus misiones hasta la fecha. Y en 1990, el director escocés Michael Caton-Jones dirigió esta película basada en esas filmaciones. Apoyándose en un guión que se centra en los detalles personajes de los 10 tripulantes de la aeronave y en los detalles técnicos del avión, y apuntalando la carrera en alza de un puñado de jóvenes actores como Matthew Modine, Eric Stoltz, Billy Zane o Sean Astin, y la más consolidada de los oficiales David Strathairn o John Lithgow.
La camaradería entre los soldados, la nostalgia y heroicidad con que muestra su historia consigue que la veas con agrado y conozcas otra visión del bombardeo de Dresde.
LA BATALLA DEL ATLANTICO – 2ª Parte (1943-1945)
A principios de 1943 los submarinos eran los únicos que podían poner en cuestión el dominio del mar de los aliados.
Marzo de 1943 marcaria un punto de inflexión de la ofensiva submarina contra la flota aliada. Las épicas batallas de convoyes producidas entre marzo y mayo fueron cuando la balanza de la ventaja paso de manera decisiva del triunfo de los submarinos a su desastre.
Entre el 16 y el 20 de marzo se produjo la mayor batalla de submarinos contra convoyes aliados. En cualquier momento dado había miles de barcos mercantes aliados en alta mar, probablemente hasta 20 convoyes, más cientos de barcos que navegaban en solitario por todos los océanos. Al evolucionar la guerra marítima los convoyes cada vez se habían hecho más grandes, uno de 60 o hasta 90 barcos era más eficiente que uno de 30, el numero de escoltas en cambio seguía siendo el mismo, limitado por la producción de los astilleros y otras necesidades como la escolta de convoyes de tropas.
El servicio de inteligencia alemán sabía que el 13 de marzo de 1943 un convoy lento SC-122 con 51 barcos de diferentes tipos, con 7 escoltas de proximidad partiría de Nueva York. Unos días después le siguió el convoy rápido HX-229 con 41 navíos y 4 escoltas. El almirante Dönitz dispuso a sus submarinos a patrullar en mitad del Atlántico, era una zona clave donde todavía existía un vacio que no cubrían por completo los aviones aliados. La suerte les favoreció cuando el U-653 por un problema en sus motores se rezago y se cruzo de lleno con el HX-229, el capitán del U-Boot envió un mensaje al cuartel general de Dönitz indicando el rumbo del convoy. Como un mecanismo relojería 21 submarinos convergieron sobre el desafortunado convoy. La clara noche de luna del 16 al 17 de marzo era ideal para el cazador que además fue afortunado porque esa misma noche se decidió reducir la marcha del convoy para esperar a barcos que se habían quedado rezagados. El capitán del U-603 fue el primero en atacar y tenia donde elegir porque todo su horizonte estaba lleno de objetivos. Su víctima fue el carguero Elin K que se hundió en 4 minutos, cuando las escoltas fueron en busca del submarino y a rescatar a los supervivientes otro submarino ataco a placer por otro flanco hundiendo 4 mercantes más. Continuo el acoso al convoy toda la noche, los escoltas desesperados lo único que podían hacer el rescatar supervivientes.
Más al este el convoy SC-122 también había sido localizado por un submarino que iba a unirse al ataque del HX-229, pero se detuvo y atacó con tal pericia que de 5 torpedos que lanzo hundió 4 barcos. El día 17 los aliados se encontraron en una situación crítica, tenían dos grandes convoyes atrapados en medio del Atlántico con unas escoltas insuficientes y con submarinos enemigos acercándoseles para asestarles el golpe de gracia. Los ataques continuaron hasta el día 19 cuando los convoyes alcanzaron la zona segura de protección aérea de las bases del Norte de Irlanda e Islandia. Cuando finalmente llegaron a puerto se hizo el recuento de supervivientes. Se habían perdido 31 mercantes de los 90 que componían los dos convoyes. Los alemanes solo perdieron un submarino, pero estos resultados ya nunca más se producirían.
El cambio que ocurrió los meses siguientes fue increíble y espectacular. Entre junio y mediados de septiembre se hundían más submarinos que mercantes, solo en el mes de mayo los alemanes perdieron 40 submarinos. ¿Qué había ocurrido?
Las diferentes medidas y avances que se iban incorporando al sistema de convoyes dieron por fin sus frutos en el verano de 1943: Nuevos equipos de detección más precisos y fiables, la incorporación un mayor número de escoltas con nuevos tipos de corbetas y fragatas, pero sobre todo el factor más importante y decisivo fue el poder aéreo. No había enemigo que el submarino temiera más que los aviones. La incorporación de aviones de largo alcance basados en tierra como los B-24, con equipos específicos para la detección y destrucción de submarinos, así como la incorporación de portaviones de escolta a los convoyes que permitían que estos siempre estuvieran bajo el paraguas aéreo cerró definitivamente la brecha atlántica en los que cobertura aérea se refiere. Por último a todo lo anterior se une que el equipo ULTRA comenzó a superar a su homologo alemán a principios de 1943, por lo que también se desvanecía la ventaja de la inteligencia para estos.
Aunque Alemania en 1943 producía mas submarinos que nunca, las pérdidas de estos obligaron a Dönitz suspender el ataque a convoyes y reasignarlos a zonas más lejanas mientras evaluaba su próximo movimiento. A principios de 1944 reanudo su ofensiva pero los resultados fueron decepcionantes, 37 U-Boot perdidos frente a 3 mercantes. La batalla del Atlántico se había perdido y el mayor ejemplo fue entre junio y agosto, durante la mayor invasión anfibia de toda la historia con miles de barcos en el canal de la Mancha, allí los submarinos de Dönitz solo lograron hundir 5 buques.
Los aliados consiguieron la victoria final en el Atlántico pero fue obtenida a un alto coste. Los aliados perdieron 3500 mercantes y 175 barcos de guerra, pereciendo más de 70000 marineros. El coste para los alemanes también fue muy alto, perdieron más de 700 submarinos, tres cuartas partes de los hombres que sirvieron en ellos murieron, y prácticamente toda su flota de superficie fue hundida antes de acabar la guerra.
EL ASALTO AL REICH (1945)
Los Balcanes
En el otoño de 1944 el frente oriental se había estabilizado a lo algo del rio Vístula. El principal interés de Stalin era consolidar el mayor territorio posible del este de Europa. Según los acuerdos sobre las zonas de influencias que habían llegado con los aliados, a la URSS del correspondía Rumania, Bulgaria y un indefinido 50/50 sobre Hungría y Yugoslavia, pero según su razonamiento sería difícil contradecir la razón de los hechos si sus tropas ya estaban allí cuando acabara la guerra.
Antes de la operación Bagration entre el 8 de abril y el 6 de junio se lanzaron varios ataques con el objetivo de superar las defensas alemanas en el norte de Rumania y poder entrar en los Balcanes, pero fracasaron. Una segunda ofensiva esta vez con éxito se lanzo el 20 de agosto, los alemanes fueron cercados y el gobierno pro-naci depuesto el día 23, inmediatamente el nuevo gobierno firmo la paz con los aliados. Esto llevo a que unos días después ocurriera lo mismo en Bulgaria, lo que permitió a los rusos ocuparla el 8 de septiembre. Ahora los rusos tenían abierto el acceso a los Balcanes y al centro de Europa.
En Yugoslavia lo tuvieron fácil porque las guerrillas bien organizadas del mariscal Tito, que llevaban varios años combatiendo a los alemanes, se entendieron perfectamente con los rusos para expulsar definitivamente a los alemanes del país y reconquistar la capital Belgrado en una campaña de empezó el 15 de septiembre y acabo el 24 de noviembre.
En Hungría por el contrario encontraron una férrea resistencia tanto de los alemanes como de los húngaros que no estaban dispuestos a caer bajo el dominio de los soviéticos. El mando soviético fuertemente presionado por Stalin lanzó varias oleadas de ataques entre el 29 de octubre y el 24 de noviembre, pero aunque conquistaron toda la parte este de Hungría fueron detenidos en las cercanías de Budapest con grandes pérdidas. Una vez consolidada Yugoslavia, el 3 de noviembre se lanzo una fuerte ofensiva desde allí por el sur junto con otra por el norte que logro cercar la capital el día 26. Hitler ordeno trasladar unidades desde el frente del Vístula para liberar la ciudad, para desesperación del estado mayor que veían inminente la próxima ofensiva soviética. Los alemanes lanzaron varios intentos para romper el cerco entre el 1 hasta el 26 de enero de 1945 pero fracasaron. Finalmente los soviéticos que habían acumulado fuerzas para asaltar la ciudad lanzaron su ataque definitivo a finales de enero produciéndose una desesperada y sangrienta batalla en la ciudad hasta que los últimos defensores se rindieron el 12 de febrero. Lo que sucedió a continuación fue peor. Asesinatos, violaciones y pillaje a un nivel nunca visto.
Del Vístula al Oder
A principios de enero de 1945 los rusos habían acumulado una inmensa fuerza al este del Vístula. Guderian como jefe del estado mayor del ejército había alertado a Hitler de la inminente ofensiva soviética pero este se negó a aceptarlo, su obstinación era mantener Hungría, la ultima fuente de petróleo que le quedaba al Reich y antesala de Viena.
Stalin quería tener toda Polonia en su poder antes de la siguiente conferencia de los aliados prevista para febrero en Yalta, por lo que aunque ese invierno fue uno de los más fríos de la guerra, la ofensiva soviética comenzó el 12 de enero con el grupo de ejércitos del sur dirigidos por Konev, desde la cabeza de puente de Sandomierz, en dirección a Cracovia para luego encaminarse hacia el Breslau en el Oder. Al día siguiente otro frente de ejércitos ruso en el norte ataco Prusia, por último los ejércitos de Zhukov atacaron el 14 por el centro sobrepasando Varsovia.
Todo el frente alemán se desmorono y comenzó una desesperada retirada bajo unas condiciones climáticas aterradoras, de hecho los rusos no avanzaron más deprisa no por la resistencia alemana sino debido principalmente a problemas logísticos por mal tiempo y las malas condiciones de las carreteras. Junto con los soldados una marea humana de millones de refugiados los seguía huyendo de los rusos y su sed de venganza. El 22 de enero los ejércitos soviéticos llegaron a la desembocadura del Vístula en el Báltico aislando Prusia Oriental.
En el flanco sur las tropas de Konev entraron en una Cracovia abandonada y en su avance hacia el este el día 27 descubrieron uno de los símbolos más terribles de la historia moderna: el campo de exterminio de Auschwitz donde los nazis habían realizado su fría, cruel y metódica solución final al “problema” de los judíos.
El 30 de enero, el 12 aniversario del régimen nazi, Hitler transmitió por radio el que sería su último mensaje al pueblo alemán, ese mismo día las vanguardias de Zhukov estaban ya en el Oder a escasos 70km de la Berlín. Se establecieron algunas cabezas de puente sobre el helado rio. Los alemanes desesperados formaron unidades improvisadas de milicias (Volkssturm) e intentaron formar una línea defensiva a lo largo del Oder, la división de elite Grossdeutschland fue enviada a las colinas de Seelow, un pequeño macizo en el Oder que constituiría la última línea de defensa de la capital del Reich. A los generales soviéticos se les planteaba el dilema de seguir avanzando hacia Berlín ahora que el enemigo estaba desorganizado y sus defensas eran débiles o consolidar sus posiciones. Stalin zanjo el asunto ordenando despejar el “balcón del Báltico” antes de atacar Berlín.
El asalto del Rin
Después de la ofensiva de las Ardenas los aliados habían recuperado todo el territorio perdido pero no consiguieron atrapar a las fuerzas alemanas, que se retiraron en orden a sus líneas defensivas de la línea Sigfrido. Estas se extendían desde Holanda hasta la frontera de Suiza y a pesar del fracaso de las Ardenas, estaban bien organizadas y los aliados lamentarían no haberlas superado en septiembre debido a sus problemas de suministro. Aunque los defensores en muchos casos eran una mezcla variopinta de soldados regulares, hombres de la Luftwaffe, de las SS y de la “Vokssturm” o milicias que se formaron por reclutamiento forzoso, la mayoría formada por jóvenes y viejos con escaso armamento, su determinación de defender su patria era aun muy fuerte.
Muchos soldados americanos se preguntaban ¿Por qué seguían luchando los alemanes cuando era evidente que estaban derrotados? Existen varias respuestas pero quizás la más acertada sea que los dirigentes nazis sabían que iban a ser ejecutados por crímenes de guerra. Hitler había arrastrado a toda Alemania a la guerra y había implicado a todas las autoridades civiles y militares en los crímenes de su régimen. Estaban acabados pero no podían rendirse.
Los Ejércitos aliados comandados por Eisenhower se distribuían de norte a sur de la siguiente manera. Al norte en Holanda el grupo de ejércitos de Montgomery con tropas principalmente británicas y canadienses. En el centro los americanos del grupo de ejércitos de Bradley cuya principal unidad era el III Ejercito de Patton, y al sur un grupo de ejercito de americanos y franceses. Eisenhower planteo una ofensiva a lo largo de todo el frente cuyo primer objetivo era expulsar a los alemanes de la orilla oeste del Rin, para posteriormente lanzar un asalto sobre esta última barrera defensiva y poder en tomar la importante región industrial de Rurh.
El ataque principal sería llevado a cabo por Montgomery desde Nimega en Holanda, entre el Rin y el Mosa, que era el camino más corto a la gran región industrial del Rurh. Hitler los sabía y por eso era el sector mejor defendido del frente. El ataque comenzó el 8 de febrero pero pronto derivo en una costosa batalla, ralentizada por el poco espacio de maniobra entre los dos ríos para las fuerzas móviles de los ingleses y la lluvia. El 22 los británicos consiguieron al fin llegar al Rin pero no habían podido cruzarlo. Los alemanes mantuvieron mientras una cabeza de puente en Wesel que les permitió evacuar a sus tropas al otro lado del gran rio. El 10 de marzo una vez concluida su retirada volaron los puentes.
Mientras Montgomery combatía su batalla en el norte los ejércitos americanos empezaron su avance en febrero a lo largo de todo el frente consiguiendo expulsar también a los alemanes de toda la zona al oeste del Rin para finales de marzo. Pero tuvieron más fortuna que los británicos. El 7 de marzo en Remagen, al sur de Bonn, la detonación de uno de los puentes fallo y elementos de vanguardia de la 9º división acorazada americana aprovecho la ocasión para cruzarlo y establecer una cabeza de puente al otro lado antes de que los alemanes pudieran reaccionar. Hitler furioso ordeno acabar con esa cabeza de puente enviando tropas de otras zonas, lo que fue aprovechado por Patton para cruzar el río en una audaz maniobra por un sector desprotegido al sur de Coblenza.
Cuando Stalin fue informado que los americanos habían cruzado el Rin fue consciente de que había empezado la carrera hacia Berlín. Para el existían dos razones de peso para tomar Berlín antes que los aliados: por la simbología que suponía acabar con el centro del poder de los nazis y como recompensa a los grandes sacrificios que había sufrido la unión Soviética en su lucha contra Alemania. Pronto fue tranquilizado por el propio Eisenhower que descarto la posibilidad de avanzar sobre Berlín, no tenía la intención de luchar una batalla a muerte por la capital y pagar su coste en vidas. En vez de eso dio instrucciones para que los ejércitos de Montgomery una vez cruzado el Rin en Wesel se dirigieran hacia Hamburgo y Dinamarca, también ayudarían a los americanos para realizar un movimiento envolvente y rodear el Rurh, entonces se realizaría el avance principal por el centro y el sur de Alemania.
Las fuerzas anglo-americanas una vez superado el Rin avanzaron por Alemania con relativa facilidad. Salvo algún punto aislado de resistencia, los alemanes se rendían. Incluso los partidarios más leales a Hitler veían que la guerra estaba perdida y preferían rendirse a los aliados que sufrir el destino que les esperaba frente a los rusos.
En su avance por Alemania los americanos atravesaban pueblos intactos para de repente encontrarse ciudades arrasadas por los bombardeos. El 4 de abril descubrieron todos los horrores del régimen nazi, encontraron su primer campo de concentración: Buchenwald, posteriormente descubrieron muchos más quedado horrorizados de ver el aspecto de los supervivientes y al conocer lo que se había estado habiendo allí.
Los aliados se detuvieron en el Elba a mediados de abril. Eisenhower quería evitar a toda costa un enfrentamiento con los soviéticos que estaban a punto de lanzar su última ofensiva sobre Berlín. Ya se había establecido los límites de la ocupación soviética al este del Elba y la partición de Berlín cuando acabara la guerra. Roosevelt falleció el 12 de abril a consecuencia de una hemorragia cerebral.
El 8 de abril a medida que sus enemigos estrechaban el cerco, los nazis ejecutaron a numerosos prisioneros relevantes, para según ellos evitar una puñalada por la espalda, sobre todo los encarcelados después del intento de asesinato de Hitler en julio y todos aquellos que anteriormente fueron acusados de traidores. Se establecieron tribunales sumarios itinerantes que ejecutaban a todo aquel acusado de deserción o de retirarse frente al enemigo.
Hitler encerrado en su bunker debajo de la cancillería del Reich no podía aceptar la derrota, el dia 19 de abril decreto que toda Alemania fuera arrasada para no dejar nada a sus enemigos, pensaba que si el pueblo alemán no podía conseguir la victoria no merecía sobrevivir. Uno de sus más cercanos colaboradores Albert Speer, con el apoyo de otros dirigentes y generales consiguió que no se llevara a cabo esta orden. Se encerró así en un mundo irreal y paranoico desconfiando de casi todos.
La Batalla de Berlín
El plan del ataque sobre Berlín había sido esbozado por el alto mando soviético a principios de marzo. Zhukov y Konev, sus dos mariscales más prestigiosos, liderarían la ofensiva en una competición fomentada por el propio Stalin por ver cuál era el primero en conquistar la ciudad.
En la operación participaron dos millones y medio de soldados, 6000 tanques y 7000 aviones y debería. El esfuerzo principal recaía sobre los ejércitos de Zhukov que ocupaban cabezas de puente sobre en Oder en el eje principal hacia Berlín y que avanzaría directamente sobre la capital por el centro. Konev debía de lanzar un ataque por el sur y Rokossovsky por el norte, para en un movimiento de pinza, avanzar hacia el oeste y luego rodear la ciudad por ambos extremos.
El día 16 a las 3 de la mañana todos los cristales aun intactos en los suburbios del este de Berlín comienzan a resonar. El horizonte se llena de un estremecimiento suave pero continuo que hiela los corazones. En el Oder 22000 cañones han abierto fuego contra las posiciones alemanas. Empieza la ofensiva final.
Por la mañana siguió un bombardeo de la aviación y comenzó el avance de los ejércitos de infantería de Zhukov, pero había subestimado el nivel de las defensas del las colinas de Seelow y vio con horror como su ofensiva era detenida por los alemanes. Consciente de que si no lograba romper el frente enemigo Stalin le daría la oportunidad de tomar Berlín a Konev, descargo su furia sobre sus generales a los que amenazo con degradarlos, desesperado lanzo su ejército de blindados sobre Seelow, pero no hizo más que aumentar la confusión ya que los tanque no eran apropiados para avanzar por el terreno empinado de Seelow. Al anochecer las colinas todavía estaban en manos de los alemanes.
Al sur los ejércitos de Konev a pesar de no tener cabezas de puente gracias al fuerte bombardeo artillero y aéreo consiguieron cruzar el rio y establecerse firmemente al otro lado, mientras se construían rápidamente puentes de barcazas. A mediodía los tanques de Konev comenzaron su avance. Viendo que la ofensiva de Zhukov estaba atascada, Stalin ordeno a Konev que dirigiera sus tanques hacia el norte en dirección al sur de Berlín. Konev vio que podía por fin satisfacer su ambición de llegar a Berlín antes que Zhukov, espoloneo a sus generales para que avanzaran sin detenerse. Sus columnas blindadas estaban llegando a Zossen donde estaba situado el cuartel general del ejército alemán sin que estos lo sospecharan.
Zhukov que fue informado por el propio Stalin de los avances de Konev, desesperado lanzo ataque tras ataques sobre las posiciones alemanas que al fin cedieron el día 18. Esa misma tarde una brigada acorazada comenzó un rápido avance por la carretera principal hacia la capital. El coste para los rusos fue muy alto, mas de 30000 muertos frente a los 12000 perdidos por los alemanes.
El 20 de abril esta marcado en gruesas letras rojas en los calendarios alemanes: Hitlergebursttag, el aniversario del Führer. La derrota no suspende el ritual de la celebración. En los devastados salones de la cancillería Hitler recibe primero a un grupo de jóvenes berlineses que se han distinguido con los cañones antiaéreos y luego a los altos dignatarios de su régimen moribundo. Entre los presentes estaban el almirante Dönitz, Ribbentrop, Speer, Goering y el mariscal Keitel, todos buscaron la ocasión una vez acabado el acto de abandonar Berlín antes de que fuera rodeada completamente por los rusos, el único que tenía la intención de quedarse con el Führer hasta el final fue Goebbels.
En vísperas de la catástrofe Berlín es sin discusión uno de los espectáculos más extraordinarios de la historia. La ciudad, parcialmente evacuada en 1944 debido a los bombardeos aliados, se ha repoblado con un millón y medio de refugiados que acampan donde pueden, entre ellos se mezclan viejos de la Volkssturm, algunos mutilados, con niños de las Hitlerjugend que aprenden el manejo de los Panzerfäust, un arma de un solo uso contra tanques. En otros sitios se excavan trincheras. La vida diaria prosigue con una intensidad que parece surrealista entre el decorado de las ruinas de los edificios. Las fábricas trabajan, las oficinas funcionan. La multitud circula. Parece como si a los berlineses les fuerza difícil imaginar que se fuera a luchar en sus calles.
El 21 en una mañana primaveral comienzan a caer los primeros obuses. La artillería soviética ya tenía la ciudad a tiro. Fue un día frenético en la Cancillería. Hitler telefoneaba en todas direcciones lanzando órdenes y amenazas para evitar que los soviéticos rodearan la ciudad y aun, en su mundo de fantasía, con la esperanza de infringirles una seria derrota. Al día siguiente en la sesión informativa habitual Hitler según testigos exploto en un ataque de rabia al ver que sus planes no habían sido realizados, acusando a sus generales de la derrota y declarando que la guerra estaba perdida. Luego expreso a su círculo de más fieles seguidores que no abandonaría Berlín, los cuales quedaron perplejos porque ya se habían realizado preparativos para trasladarse al sur de Alemania y continuar desde allí la lucha.
El día 22 los rusos prácticamente han cercado la ciudad. Zhukov se halla a solo 5 kilómetros de Spandau y Konev llega al sur de Postdam. El 24 el cerco esta completo. El 25 los rusos y los americanos se han dado la mano en el Elba en la localidad de Torgau, gesto simbólico que corta Alemania en dos. La víspera los ingleses han entrado en Bremen. En Italia el desmoronamiento alemán es total.
En todas partes la lucha se va extinguiendo y se acepta la derrota menos en Berlín. Donde ya desde el día 22 han comenzado los primeros combates callejeros. Con prisas por acabar las tropas de Zhukov dirigen un asalto general hacia el centro de Berlín, el objetivo es la Cancillería. Siguen días de duras luchas donde se combate edificio a edificio que son tomados por los rusos para luego ser retomados por defensores surgidos de las ruinas.
El 28 es un día de tregua. Los rusos agotados han llegado a la Alexanderplatz, tiene a la Cancillería a tiro, pero no han conseguido pasar de allí. Sobre Berlín cae una lluvia de cenizas que hace invisible al sol. El polvo de yeso y cemento levantado por un millón de proyectiles vuelve a caer sobre la ciudad mezclado con el hollín de millares de incendios.
El 29 de abril Hitler se casa con su compañera Eva Braun y redacta su testamento, expone que: “Mi mujer y yo hemos decidido morir para evitar la vergüenza de la captura. Queremos que nuestros cuerpos sean inmediatamente quemados en el lugar donde, durante doce años, he cumplido la mayor parte de mi esfuerzo al servicio de mi pueblo”. Por la noche se despide de sus secretarias, excusándose de no darles como último recuerdo más que un poco de veneno y lamentando no haber tenido generales tan fieles como ellas.
El 30 de abril Hitler después del almuerzo se despide de sus más directos colaboradores en silencio, solo con un apretón de manos, luego él y Eva Braun se encierran en su habitación privada del Bunker. Cuando un poco después entra su criado y algunos otros son las 15.30 Hitler se ha pegado un tiro y su esposa yace muerta por el efecto del cianuro. Fueron envueltos en unas mantas grises de la Wehrmacht y quemados con gasolina en el jardín de la Cancillería según su voluntad.
El día 2 de mayo se apodero de la ciudad ennegrecida y humeante una extraña calma. Había acabado la batalla. La bandera roja había sido izada en la cancillería como un día antes lo había sido en el Reichstag. La mayoría de los dirigentes nazis se habían suicidado, muy pocos consiguieron huir. Los civiles que salían de sus refugios contemplaron un dantesco campo de batalla con cadáveres por todos lados entre las calles llenas de escombros, tanques destruidos. Había acabado la guerra en Europa.
PELÍCULAS
El puente de Remagen, John Guillermin (1969)
El reputado director británico, especialista en dirigir películas de acción, es el encargado de dar forma al ataque de los aliados al puente de Remagen, último bastión para cruzar el río Rhin y dirigir sus fuerzas hacia el interior de Alemania. Algunas caras conocidas, como Robert Vaughn como el mayor Kruger al mando de las fuerzas nazis destinadas allí, George Segal como el Teniente Hartman encargado de dirigir al pelotón que debe cruzar el puente, o Ben Gazzara como uno de los soldados al que la guerra va cambiando, son los encargados de dar vida a esta historia que realmente ocurrió en marzo de 1945 y permitió, finalmente, a los aliados penetrar en el centro germano.
El hundimiento, Oliver Hirschbiegel (2004)
El director alemán Oliver Hirschbiegel nos mete en el búnker de Adolf Hitler durante los últimos días de vida del mismo. La presión que la Wehrmacht soporta por parte del ejército rojo en los lindes de Berlín y la angustia que soporta el personal atrincherado junto al Führer provoca una ansiedad y violencia inherente que la extraordinaria interpretación de Bruno Ganz como Hitler eleva a su máximo exponente.
La mezcla de historia, crítica, reflexión, documentación y cine la convierten en una cinta imprescindible para mostrar los últimos días del III Reich y de la IIGM en el frente europeo. Visto desde los ojos de Traudl Junge (Alexandra Maria Lara), secretaria personal de Hitler, y con la presencia de algunos de los protagonistas más representativos de la dictadura nazi, casos de Joseph Goebbels y su familia, Albert Speer, Heinrich Himmler, los generales Krebs y Jodl, o Eva Braun, vemos la derrota personificada en sus rostros, acciones y actitudes mostradas de forma magistral.
La española “Mar adentro” le arrebató el Oscar a mejor película internacional, aunque sí obtuvo múltiples galardones internacionales y la actuación de Ganz cosechó alabanzas por doquier.
El puente, Bernhard Wicki (1959)
Un grupo de jóvenes de 16 años residentes en una pequeña población alemana acuden al colegio mientras fantasean con ser llamados a filas y enrolarse en la Wehrmacht para defender a su país. Cuando finalmente llega la orden, sus familias tratan de disuadirlos sabiendo que están ante los últimos estertores de la contienda, pero el veneno inoculado en los chavales es tal que no contemplan nada más que alistarse y acudir al frente.
El oficial que les toca les encarga defender un inútil puente que será destruido para intentar proteger sus vidas, pero la realidad y el fanatismo superan todo lo imaginable y desembocará en una imparable violencia.
Bernhard Wicki, que lograría una nominación al Oscar a mejor película de habla no inglesa, es el responsable de una de las críticas más duras surgidas de la RFA, lo que le llevaría a ser uno de los elegidos para dirigir “El día más largo” y tener una corta carrera en USA.
LA GUERRA EN EL PACIFICO – 2ª PARTE
GUADALCANAL (agosto 1942 – febrero 1943)
Aunque Midway fue un punto de inflexión, la batalla de Guadalcanal fue donde se paró la expansión japonesa.
En el verano de 1942 los japoneses estaban realizando una ofensiva terrestre en la zona del mar del Coral, en Nueva Guinea, las islas Salomón; luego avanzaron más al sur y tomaron la isla de Guadalcanal, donde comenzaron la construcción de un campo de aviación. El objetivo final era preparar una ofensiva sobre Australia.
Los americanos eran conscientes de que el avance japonés en esta zona ponía en peligro la línea de comunicaciones con Australia, por lo que en cuanto de enteraron de la construcción del aeródromo en Guadalcanal, lanzaron una contraofensiva para tomar la isla.
La recién formada 1ª división de marines desembarco por sorpresa en Guadalcanal el 7 de agosto, arrebatando el aeródromo el día siguiente a unos sorprendidos japoneses que no esperaban un ataque de tal intensidad. Siguieron 6 meses de brutales luchas en las junglas de la isla, donde al principio los japoneses intentaron recuperar el aeródromo y los americanos defenderlo.
Los americanos pronto descubrieron que los soldados japoneses eran muy tenaces; estaban adoctrinados según el código del Bushido donde es preferible morir a ser capturado, por lo que el nivel de brutalidad de los combates era muy alto. Además, por sistema, subestimaban la capacidad de sus enemigos, una actitud que les llevaría al desastre en Guadalcanal.
Como ambos bandos combatían en el extremo de sus líneas de suministro, su supervivencia dependía de los refuerzos trasportados por sus respectivas marinas, que se vieron arrastradas a una guerra de desgaste durante toda la campaña sufriendo ambas partes numerosas bajas, de hecho en Guadalcanal se perdieron tantos buques de guerra que las aguas de la costa norte de la isla se conocerían como el “estrecho del Fondo de Hierro”.
El aeródromo rebautizado por los americanos como Henderson Field, fue el centro de los combates en Guadalcanal durante los primeros meses en los cuales los japoneses intentaron recuperarlo lanzando feroces ataques, casi siempre mal organizados, que son rechazados con fuertes pérdidas. A finales de octubre los japoneses llegaron al límite de sus fuerzas y necesitaban refuerzos urgentemente para ello se organizaron una serie de operaciones navales también con el objetivo de bombardear y neutralizar Henderson Field que ya había sido terminado por los americanos. Esto lleva a que se produzcan varias acciones navales importantes en el mes de noviembre.
En la que se llamo primera batalla de Guadalcanal, una flota japonesa con dos acorazados que se dirige a bombardear Henderson por la noche es interceptada por una fuerza de cruceros americanos; se produce una caótica batalla naval donde estos pierden varios cruceros y destructores, resultando dañados el resto y son obligados a retirarse. Los japoneses pierden un acorazado y dos destructores, pero aunque su situación es más favorable, deciden abortar su misión. Dos días después los japonés lo vuelven a intentar pero ahora los americanos han mandado a la zona 2 acorazados de refuerzo. En el feroz combate que se produjo los japoneses pierden un acorazado y son obligados a retirarse. Estas batallas fueron decisivas para los americanos que a partir de entonces tuvieron superioridad naval sobre la isla e impidieron la llegada de refuerzos y suministros condenado a los soldados japoneses en Guadalcanal. Las fuerzas supervivientes fueron evacuadas el 9 de febrero de 1943.
Tokio Express eran como llamaban lo americanos al desesperado sistema que estaban utilizando los japonés para suministrar a sus tropas en la isla. Barcos rápidos tipo destructor se acercaban de noche y lanzaban al mar provisiones en bidones sellados para que la marea los arrastrara a la costa. Solo un tercio de estos suministros llegaron a las tropas japonesas que literalmente se estaban muriendo de hambre y enfermedades.
Guadalcanal se convirtió en el arquetipo de operaciones navales y combates en la jungla que continuaría los americanos en toda la campaña del Pacifico. Proporciono a estos la experiencia para los sucesivos ataques a otras islas en poder de los japoneses. La propia Guadalcanal se convirtió en una importante base y punto de partida para las siguientes operaciones anfibias, además de eliminar la amenaza sobre Australia.
CAMPAÑA DE RABAUL (junio – noviembre 1943)
A mediados de 1943 el vasto perímetro de conquistas japonesas en el Pacifico estaba intacto. En Japón la población creía, gracias a la censura, que la guerra hacia meses que había acabado victoriosamente.
Después de la campaña de Guadalcanal el mando americano del Pacifico puso en marcha su siguiente movimiento. Debido a que todavía existía un equilibrio en las fuerzas navales no podían atacar directamente sobre el centro de la potencia enemiga, se decide realizar una operación periférica: Neutralizar la importante base japonesa de Rabaul, uno de los mayores puertos naturales del mundo, su captura supondría eliminar totalmente la amenaza sobre Australia y abriría una brecha directa hacia Japón. La ofensiva seguirá dos ejes convergentes desde puntos ya consolidados: uno desde Port Moresby hacia el norte de Nueva Guinea y otro desde Guadalcanal por las islas Salomón. Los efectivos japoneses para defender la zona son escasos, los aliados les superan ampliamente tanto en hombres como en aviones, por lo que el alto mando japonés trae a la zona refuerzos de Corea, China y otras regiones.
Antes de comenzar la campaña se produce un hecho relevante. El día 18 de abril de 1943 dos bombarderos japoneses son rápidamente abatidos por cazas americanos. El gran almirante Yamamoto ha muerto. Volaba en uno de los aviones japoneses en una misión de supervisión de las defensas de las Salomón. No era un encuentro fortuito, los americanos descifraban siempre los códigos de los japoneses y sabían perfectamente quien y hacia donde iban los aviones enemigos. Lo increíble es que los japoneses no se dieran cuenta de esto en toda la guerra.
La ofensiva comienza simultáneamente el 30 de junio con un ataque de los australianos en Nueva Guinea sobre la localidad de Lae al norte y un desembarco de los americanos en Nueva Georgia en las islas Salomón. Es una ofensiva lenta por las dificultades logísticas y del terreno salvaje. Lo que antaño era parajes evocadores de aventuras en los lejanos mares del sur, ahora es el escenario de una guerra cruenta entre selvas claustrofóbicas, insectos, enfermedades y muerte. Para desalojar a los japoneses de las Salomón los americanos tardan meses. En noviembre las fuerzas americanas desembarcan en Bougainville, la última isla importante que quedaba antes de Rabaul y donde los japoneses mantienen importantes fuerzas y varios aeródromos. Casi simultáneamente al desembarco en Bougainville se lanza una poderosa ofensiva aérea sobre Rabaul durante varios días tanto desde bases aérea de las islas cercanas, como desde portaviones; 26 buques son hundidos y muchos más sufren daños. La flota imperial es obligada a abandonar el puerto trasladándose a Truk, la base japonesa más importante del Pacifico a unos 1300km de distancia.
En los cielos de las Salomon y Rabaul se producen encarnizados combates aéreos donde los japoneses pierden a la mayoría de sus pilotos veteranos. Los americanos los han adelantado en la innovación aérea y han desarrollando nuevos cazas que dejan obsoleto al temible caza Zero que había dominado los cielos en el 41 y el 42. Desde ahora y hasta el final de la guerra la supremacía aérea pertenecerá a los americanos.
En el otro eje el avance Dirigido por MacArthur es igual de penoso. Se consigue realizar un efectivo bloqueo naval y aéreo que deja a las tropas japonesas en Nueva Guinea hambrientas y desmoralizadas, cebándose sobre ellas las enfermedades que hacen verdaderos estragos. Aun así no fueron desalojados de la costa hasta octubre y se tardo otros dos meses para echarlos de las montañas cercanas del interior. El 15 de diciembre se efectúa por fin desembarcos en Nueva Bretaña la isla donde se encuentra Rabaul. Al haberla abandonado la marina imperial ya no es urgente su conquista; su guarnición es cercada y bombardeada hasta casi el final de la guerra.
La estrategia de EEUU contra Japón para el año 1944 residía en dos propuestas: por un lado el general MacArthur defendía la propuesta de avanzar por Nueva Guinea y las Molucas para reconquistar las Filipinas; por otro el almirante Nimitz y la marina eran partidarios de un avance más directo isla a isla por el Pacifico Central. Era tal el poder de los recursos con los que contaba EEUU en ese momento, que Roosevelt para no enemistar a sus dos comandantes decidió que podían hacerse las dos propuestas a la vez, lo que se llamo la estrategia de los “Dos ejes” en el Pacifico.
LA LUCHA POR LAS ISLAS (noviembre 1943 – septiembre 1944)
No había acabado la ofensiva sobre Rabaul cuando la marina de los EEUU lanza un ataque sobre las islas Gilbert, el archipiélago en posesión de los japoneses más cercano a Hawái, el 18 de noviembre.
El programa de rearme naval americano ya está funcionando a pleno rendimiento y sus expectativas superan a la de los más optimistas. A finales del 43 los americanos ya poseen una flota superior a la que utilizaron los japoneses contra Pearl Harbor sólo hace menos de dos años. Contra las Gilbert los americanos lanzan una flota de invasión de más de 200 buques con 10 portaviones y 7 acorazados. Es en la isla de Tarawa donde se producen los más duros combates. Los japoneses tienen una guarnición de 5000 hombres, los bombardeos naval y aéreo previos al desembarco han dejado fuera de combate a la mitad, pero cuando se produce la invasión el 20 de noviembre una mala planificación deja a los marines (2ª división de marines) varados en el arrecife, estos tienen que llegar a la playa a través de las olas y bajo un fuego asesino que mata a cientos, aunque consiguen afianzar su posición por la noche. Al día siguiente desembarcan más refuerzos y avanzan hacia el interior limpiando los bunkers donde se atrincheran los japoneses con lanzallamas, cargas explosivas y gasolina. El día 23 ha acabado todo, prácticamente no ha sobrevivido ningún japonés. Los americanos han perdido un millar de hombres y 2000 heridos, un precio muy alto por un diminuto atolón que conmociono a la opinión pública en EEUU.
La conquista de las islas Gilbert fue el comienzo de una campaña — Este patrón se repetiría durante el año y medio que duro la ofensiva que iba quitando a los japoneses isla a isla, reduciendo su perímetro defensivo hasta llegar al propio Japón.
Una vez asimiladas las enseñanzas de Tarawa se empezó a planificar el siguiente asalto que seria sobre las islas Marshall. En ese momento la superioridad naval de los EEUU era ya abrumadora, disponían de 12 portaviones de ataque y muchos más en construcción, a estos se unían 8 nuevos acorazados, portaviones de escolta y decenas de cruceros y destructores. El 31 de enero de 1944 adelantándose a la flota de invasión se machaco Kwajalein, la isla principal, durante días por aire y por mar, de tal manera que cuando se produjo el desembarco el 1 de febrero los marines lo tuvieron mucho más fácil acabando rápidamente con la guarnición japonesa.
Los americanos rápidamente se prepararon para su próximo objetivo, el atolón de Eniwetok a 650km más al oeste. Esta vez Nimitz decidió ser más agresivo y atacar la base principal japonesa de Truk en las Carolinas, para eliminar cualquier peligro de un contraataque. Del 17 al 18 de febrero siete portaviones lanzaron oleada tras oleada de aviones sobre la base japonesa, destruyendo 200 aviones, instalaciones y hundiendo más de 40 barcos. Los japoneses vieron como su base principal del Pacifico era destruida dejando desamparadas a las guarniciones de numerosas islas. Eniwetok y las islas vecinas fueron ocupadas sin problemas.
El siguiente objetivo eran las importantes islas Marianas desde las cuales los americanos podían ya lanzar directamente a sus súper-fortalezas B-29 a bombardear Japón. Con sus más de 500 barcos de guerra, la Escuadra 58 del almirante Spruance era la mayor del mundo y ahora se dirigía a Saipan la isla principal de las Marianas a la que sometió al previo bombardeo pero esta vez no fue tan efectivo. Cuando el 15 de junio desembarcaron los marines fueron sometidos a un intenso fuego de ametralladoras y morteros, pero a pesar de las dificultades por la noche la cabeza de playa estaba consolidada con unos 20000 hombres.
Ese mismo día un submarino americano detecto al grueso de la armada imperial japonesa cerca de las costas de Filipinas dirigiéndose a las Marianas para librar una batalla decisiva; contaban con 9 portaviones con 400 aviones y 200 más que les apoyarían desde Guam, 5 acorazados y 13 cruceros, frente a ellos la Escuadra 58 contaba con 15 portaviones y 800 aviones, 7 acorazados y 21 cruceros. El almirante americano ordeno a su flota interceptar a los japoneses antes de que llegaran a las Marianas.
El día 18 los japoneses detectaron primero a los americanos y lanzaron un ataque aéreo a primera hora del día siguiente pero la falta de pilotos experimentados frente a la superioridad numérica y técnica de los americanos era ya insalvable: los japoneses perdieron más de 200 aviones, la mitad de su fuerza sin dañar apenas a la flota enemiga. Los japoneses cuando vieron que los aviones no regresaban pensaron que habían aterrizado en la isla de Guam y permanecieron en la zona. Esto permitió a los americanos ir a por ellos y atacarles al día siguiente; el 20 de junio a última hora de la tarde 200 aviones americanos se precipitaron sobre la flota japonesa barriendo a los cazas de escolta y hundiendo 1 portaviones y varios barcos más. En total los japoneses perdieron 3 portaviones y más de 600 aviones, fue el último clavo del ataúd de la antaño poderosa fuerza de portaviones japonesa.
La batalla en Saipán evolucionaba de forma lenta pero los japoneses poco a poco se vieron arrinconados en un extremo de la isla. El día 7 de julio los supervivientes lanzaron el ataque banzai (carga suicida) mas impresiónate de la guerra. Más de 3000 japoneses cargaron contra los americanos con bayonetas, espadas y granadas, estos no podían disparan tan rápido para abatir a todos y se produjo una salvaje melee. Al cabo de dos días todo había acabado. Los americanos tuvieron 14000 bajas entre muertos y heridos; prácticamente todos los japoneses murieron, unos 30000, a los que hay que unir más de la mitad de 12000 habitantes de la isla que se suicido arrojándose al mar. Conforme los americanos se iban acercando a Japón la lucha se hacía más salvaje y desesperada.
Después de Saipán fueron invadidas Tinian y Guam, el primer territorio de los EEUU reconquistado, con lo que en agosto las Marianas estaban bajo el poder de los americanos y estos no perdieron el tiempo: rápidamente empezaron a ampliar los aeródromos de las islas para adecuarlas al uso a los B-29. Desde las Marianas se podía bombardear Japón mejor que desde sus bases en China.
Como movimiento previo a la invasión de las islas Filipinas, las fuerzas de Nimitz invadieron las islas Palau el 15 de septiembre, donde se hallaba la última gran base japonesa del Pacifico central. Fue una dura lucha ya que esta vez los japoneses no se lanzaron de manera suicida contra los marines, sino que los esperaron en sus posiciones atrincheradas, preludio de los que ocurriría en Iwo Jima unos meses después. Los últimos combates se prolongaron hasta noviembre, el camino hasta las Filipinas por el este y por el sur estaba abierto.
LAS FILIPINAS (octubre 1944 – marzo 1945)
Las filipinas eran un territorio clave para los japoneses, perderlas supondría cortar su línea de suministro de petróleo de las indias holandesas, por ello.
Las tropas de MacArthur invadieron la isla de Leyte el 20 de octubre desembarcando cuatro divisiones sin ningún incidente, el propio MacArthur con el nuevo presidente de Filipinas desembarcaron también esa misma tarde cumpliendo su ansiada promesa de regresar a las islas (“I Shall Return”).
Los japoneses reaccionaron enviando a su flota para atacar a la flota de invasión en el Golfo de Leyte. Como ya no tenían aviones ni pilotos veteranos en sus portaviones, utilizaron a estos como cebo para atraer a los buques de batalla americanos y así poder atacar a los transportes y escoltas de la fuerza de invasión con su fuerza de acorazados, que incluía a los gigantescos Yamato y Musashi.
Su estratagema salió mal porque submarinos americanos detectaron primero a la fuerza de acorazados y no a los portaviones, por lo que la tercera escuadra que cubría a la flota de invasión lanzo un ataque desde sus 16 portaviones que bombardearon a la flota de ataque japonesa consiguiendo hundir al Musashi, que recibió el impacto de 16 bombas y 19 torpedos, mas varios cruceros y destructores. El Yamato y el resto de buques de la flota también sufrieron daños por lo que los japoneses no tuvieron más remedio que dar la vuelta. Toda la operación acabo en desastre, los portaviones que hacían de cebo fueron atacados y hundidos. En total los japoneses perdieron 4 portaviones, 3 acorazados, y 10 cruceros, por lo que se esfumó cualquier amenaza contra las fuerzas de invasión que afianzaron sus cabezas de playa y empezaron su avance hacia el interior, pero el mal tiempo y la llegada de refuerzos japoneses ralentizaron la marcha, y no fue hasta diciembre cuando se puede considerar que ceso toda resistencia japonesa en la isla.
El ultimo día de los combates navales en el Golfo de Leyte los japoneses utilizaron contra los americanos una “nueva arma”: los kamikazes o viento divino, pilotos suicidas, la mayoría eran jóvenes pilotos sin apenas instrucción de vuelo que eran guiados por veteranos hasta sus objetivos y se lanzaban como bombas volantes inmolándose contra los barcos enemigos. De esta forma hundieron un portaviones de escolta y dañaron otros tres, causando una gran conmoción entre los americanos.
El objetivo principal era la isla de Luzón donde se hallaba la capital Manila. Como paso previo se aseguro la isla de Mindoro al suroeste de Luzón en diciembre, las bases aéreas de allí cubrirían la invasión. Esta comenzó el 6 de enero de 1945 con un bombardeo previo pero la flota americana sufrió continuos ataques de kamikazes que consiguieron hundir y dañar a varios buques pero cesan rápidamente, no por falta de voluntarios sino por falta de aviones. El Sexto Ejercito americano desembarco en el golfo de Lingayen el día 9 sin apenas oposición, en la misma playa que fue utilizada por los japoneses tres años antes. Por la noche 100000 hombres ya están en tierra y comienzan su avance hacia el sur.
El general Yamashita era el encargado de defender Luzón, su estrategia era hacerse fuerte en las montañas del centro y el norte de la isla con el grueso de sus fuerzas. Un contingente más pequeño defendería la península de Bataan y la zona de las colinas al este de Manila. Después de las perdidas en Leyte sufría escasez de tropas y pertrechos, y como tanto el aire como el mar eran dominados por los americanos, no esperaba recibir muchos refuerzos, además sus líneas de suministro era constantemente atacadas por las guerrillas filipinas.
Mac Arthur pensaba que los japoneses no lucharían por la capital, y esperaba entrar en Manila antes del día de su cumpleaños el 26 de enero, pero se desespero al ver el lento avance de sus tropas, mas por problemas logísticos que por la resistencia del enemigo. Un día después de su cumpleaños los americanos toman la principal base aérea de la isla, el aeródromo de Clarkfield, a mitad de camino. Los japoneses rápidamente se repliegan hacia la ciudad.
Yamashita había dado instrucciones para desalojar la ciudad, pero debido a la tozuda rivalidad entre el ejército y la marina, el Almirante Okoshi ordena al Vicealmirante Iwabachi, que mandaba sobre la guarnición de la marina en la ciudad, que no se retire y resista hasta el último hombre; las unidades del ejército que quedaban se vieron obligadas a unirse a ellos, son 19000 japoneses que combatirán en la ciudad hasta a la muerte y que obligaran a los americanos a efectuar una lucha casa por casa.
MacArthur ve consternado como sus ilusiones de realizar un desfile de la victoria por las calles de la capital se desvanecen. Más de 600000 civiles se vieron atrapados en una batalla que comenzó el 3 de febrero. Los marinos de Iwabachi se atrincheran en Intramuros, la antigua ciudad colonial española. Conforme el cerco se estrechaba sobre los soldados japoneses, su desesperación y fanatismo aumento. Se vengaron asesinando a los civiles y violando a muchas mujeres antes de acabar con ellas. Se estima que unos 100000 habitantes de Manila murieron en esa batalla que se prolongo hasta el 3 de marzo.
Para esas mismas fechas la península de Batan esta también asegurada y la roca de Corregidor cae el 26 de febrero. Gran parte de Luzón y cierto número de islas como Mindanao aun están en poder de los japoneses pero la campaña de las Filipinas esta esencialmente concluida. El general Yamashita resistió en las montañas al norte de Luzón hasta la extenuación, rindiéndose solo al final el día de la capitulación, el 2 de septiembre de 1945.
LA CAMPAÑA DE BIRMANIA (1942 – 1945)
Aunque dentro de escenario de la guerra en el Pacifico y Asia fue un frente secundario, para el ejército japonés que combatía en China, la ocupación de la colonia inglesa de Birmania (Burma) era un objetivo muy importante, ya que una vez que controlaron toda la costa desde Corea a Singapur, la única forma que tenían los aliados de hacer llegar material de guerra al ejercito nacionalista chino era a través de la ruta de Birmania.
La invasión de Birmania empezó casi simultáneamente al ataque a la península de Malaca, el día 18 de enero de 1942 por la frontera de Tailandia que había permitido el paso de las tropas japonesas desde Indochina. Ese mismo año el Ejército Japonés con la ayuda de insurgentes birmanos expulsó a las fuerzas británicas y chinas ocupando la mayor parte del país y cortando la vital carretera de Birmania. Durante una año y medio debido a prioridades en otros lugares, el frente se mantuvo sin cambios.
La zona tenía la peculiaridad de estar sometida a los monzones, durante los 6 meses que duraba la temporada de lluvias era casi imposible el movimiento táctico en la frontera boscosa y montañosa entre la India y Birmania, por tanto las oportunidades ofensivas eran limitadas, además las escasas rutas hacían que tanto los aliados como los japoneses se enfrentaron a severas limitaciones logísticas.
En marzo de 1944 los japoneses, apoyados por el Ejército Nacional Indio intentaron avanzar hacia la India en la región de Manipur, pero después de varios contraataques aliados en junio con graves problemas de suministro se retiraron.
A finales del 44 una ofensiva sino-británica capturaría el norte de Birmania, y luego ya en 1945, se ejecutaría otra ofensiva que expulsaría a los japoneses de Birmania para siempre.
IWO JIMA Y OKINAWA (febrero – julio 1945)
Mientras MacArthur reconquista las Filipinas las Superfortalezas B-29 de la fuerza aérea americana comienzan a bombardear Japón desde sus nuevas bases de las islas Marianas.
El alto mando decide invadir Iwo Jima y su aeródromo para eliminar toda amenaza contra los B-29 y además poder utilizarlo para que sus propios cazas den escolta a las Superfortalezas.
Iwo Jima quiere decir isla sulfurosa, debido a su origen volcánico tiene un suelo muy duro cubierto de una espesa capa de cenizas negras. Mide solo 8 km de largo por 4 de ancho y en su extremo meridional se encuentra el monte Surabachi un pequeño volcán apenas extinguido de unos 200 metros de altura.
Los 21000 defensores de Iwo Jima están bajo las órdenes del general Kuribayashi, que consciente de cuál sería el resultado final de la batalla, había preparado sus posiciones para aguantar el mayor tiempo posible renunciando a defender las playas. Hizo construir una extensa red de cuevas y túneles apoyados por búnkeres de hormigón, donde se protegía su artillería y ametralladoras.
El desembarco tiene lugar el 19 de febrero con dos divisiones de marines. La aviación había machacado la isla durante más de dos meses, y la flota se invasión estuvo tres días lanzado obuses de gran calibre, pero la dureza del terreno hizo que el bombardeo no fuera muy efectivo. La isla queda atravesada y el monte Suribachi al sur aislado desde el primer día, los americanos se atrincheran esperando un contraataque que no se produce, Kuribayashi había prohibido las cargas banzai. En los días siguientes los marines se elevan metro a metro por las empinadas flancos del volcán, limpiando cada túnel y bunker con cargas de detonación, granadas de fosforo y lanzallamas. Después de 3 días de duros combates los marines alcanzan la cima y clavan en ella una estaca con la bandera de los EEUU. La escena fue vivida con júbilo y lagrimas de alivio tanto en tierra como en el mar. Un día después llevaron una bandera más grande que colocaron seis hombres y quedo inmortalizado en una famosa fotografía parte ya de la iconografía de la 2ª Guerra Mundial.
Surabachi había costado la vida de 800 marines pero todavía no está consagrada la conquista de la isla. Kuribayashi ha concentrado el grueso de sus fuerzas en las colinas de la parte norte oculto bajo la tierra volcánica en aquel paisaje estéril e infernal. Sigue una lucha salvaje. Las dificultades son inmensas, el suelo móvil hace difícil todo, desde la descarga de material hasta buscar cubierto a rastras. Otra división de marines llega de refuerzo pero aumenta el atasco de las playas e intensifica las perdidas, que no hacen más que aumentar. Cada posición japonesa no se conquista hasta que el último defensor no ha muerto, apenas se hicieron prisioneros. El avance de un barranco a otro, de una colina a otra a las que los marines pusieron nombres como: Picadora de carne o valle de la muerte, fue lento y sangriento. Cuando al fin acabo la batalla el 25 de marzo, los marines han perdido más de 6000 hombres y otros 19000 están heridos, todos los japoneses han muerto.
Okinawa
La isla de Okinawa de unos 100km de largo y unos doce de ancho y con una población de 450000 habitantes era la isla principal de las Ryuku, a solo 550km al suroeste de Japón. Anexionada en 1879 es parte del territorio nacional japonés pero sus habitantes mantienen sus propias tradiciones y su cultura es muy distinta a la japonesa. Por su densidad de población y carácter montañoso el estado mayor americano considera que las condiciones de combate serán similares a las que se podían esperar en el propio Japón y su conquista seria el paso previo para una invasión del territorio nipón.
Su defensa recaía en unos efectivos superiores a los cien mil hombres al mando del general Ushijima Mitsuru, que al igual que Kuribayashi en Iwo Jima no tenía la mas mínima intención de defender la costa, decidió atrincherar a la mayor parte de sus tropas al sur de la isla en torno a las ciudades principales de Shuri y Naha, desde allí plantará cara hasta el final en una batalla de desgaste.
La invasión de Okinawa comienza el 1 de abril, domingo de Pascua por parte de 4 divisiones con 60000 soldados que desembarcan en mitad de la isla. Las lanchas llegaron a las playas sin recibir ni un solo disparo,. Dividiendo sus fuerzas unas se dirigen al norte donde siguen sin encontrar al enemigo, era como si a los japoneses se los hubiera tragado la tierra. Las divisiones que se dirigen al sur pronto entran en un región de colinas de piedra caliza donde los japoneses han excavado túneles y preparado posiciones defensivas, comienza aquí la verdadera batalla en tierra.
Mientras en Japón el alto mando reacciona ante la invasión enviado contra la flota americana en Okinawa 700 aviones, más de la mitad de ellos kamikazes cuyo objetivo son los portaviones, pero por su escasa formación casi todos se lanzan sobre el primer objetivo que ven, la peor parte se la llevan los buques de escolta. No queriendo quedarse atrás la marina envía al su único acorazado superviviente en una misión suicida: el súper-acorazado Yamato de 70000tn en una de las misiones más absurdas de toda la guerra. Localizado por los aviones de reconocimiento mucho antes de llegar siquiera a acercarse a la flota americana fue sometido a un bombardeo de los aviones de los portaviones que impactan repetidamente con bombas y torpedos haciéndolo estallar por los aires, los aviones estadounidenses también hunden un crucero y 4 destructores de su escolta, en total 3665 marinos muertos por 10 aviones y 12 pilotos derribados.
Siguen varios días más de ataques en masa de kamikazes pero poco a poco van perdiendo intensidad, el fanatismo patriótico y un mal entendido sentido del honor hace que no falten voluntarios, lo que escasean son los aviones. En total unos 1900 kamikazes se sacrifican durante toda la batalla, la aviación japonesa pierde más de 7000 aviones, han hundido 29 buques menores y averiado otros 120, entre ellos varios portaviones, es un balance claramente de derrota.
La lucha en el sur de la isla se intensifica y el avance americano se ralentiza. El terreno barrancoso y muy fortificado permite una defensa encarnizada hasta tal punto que en los alrededores de Shuri tras nueve días de duros combates las divisiones americanas están bloqueadas. El 19 de abril los americanos bombardean intensamente las líneas japonesas y la ciudad de Shuri con todo los que tienen, para preparar un asalto con tres divisiones que finalmente fracasa. Se ordena a las divisiones que estaban en el norte de la isla que se dirijan al sur. El 10 de mayo se lanza una ofensiva general ahora con 5 divisiones sobre la línea Shuri, en una batalla encarnizada que duro varios días los americanos van tomando a un gran coste todas las posiciones defensivas japonesas, pero cuando al fin el 21 de mayo llegan a un terreno donde pueden utilizar sus tanques comienzan unas intensas lluvias tropicales que lo enfanga todo y atasca a los vehículos. Ushijima aprovecha para replegar a sus fuerzas hasta las últimas posiciones defensivas.
Se lucha desesperadamente pero el final se acerca, el día 22 de junio los americanos ya ocupan toda la costa, los japoneses ya solo resisten en refugios separados. El propio general Ushijima se despidió de sus oficiales. Se arrodilló en una tela blanca, se abrió el kimono y se hundió el cuchillo en el vientre antes de que un ayudante le cortara la cabeza con un golpe de katana. Los combates todavía se alargaron una semana más, hasta el 2 de julio. Habían muerto 15.000 norteamericanos, la mayoría de los 100.000 defensores japoneses y unos 42.000 civiles.
Para la opinión pública americana el precio en sangre de la conquista de Okinawa parece gigantesco, además la naturaleza suicida de su defensa hizo que Washington se replanteara su estrategia.
JAPÓN SE RINDE (agosto 1945)
Según todas las normas razonables Japón está vencido ya. Su marina está totalmente destruida, su aviación incapacitada. El bloqueo agota sus recursos y hace surgir la amenaza del hambre. Sus ciudades e industrias son arrasadas sistemáticamente por los bombardeos americanos. La producción de guerra se ha reducido en tres cuartos. La capitulación de Alemania libera contra ellos fuerzas aplastantes, sin embargo nada anuncia la rendición del Japón.
Se estudian diferentes planes de invasión para finales del 45 o principios del 46 pero se estima que se necesitaran unos 5 millones de efectivos entre ejercito marina y aviación y se calcula que las pérdidas en vidas podrían llegar al medio millón, algo que muchos consideran inadmisible. El triunfo reciente sobre Alemania ha costado a los americanos 200.000 vidas. Pero hay otra vía.
PELÍCULAS:
La condición humana III, Masaki Kobayashi (1961)
Abarca toda la huida tras la derrota frente al ejército rojo y su lucha interior contra la guerra, sus ideas, la moral humana y su único objetivo de reencontrarse con su esposa.
Uno de los frescos más absolutamente devastadores de la guerra.
Yamato, Junya Sato (2005)
Épica adaptación de la premiada novela de la escritora japonesa Jun Henmi, donde Katsumi Kamio (Tatsuya Nakadai), un soldado superviviente del acorazado Yamato de la IIGM, lleva a una joven, de nombre Mamoru Uchida (Shidô Nakamura) al lugar donde se supone que están los restos del buque.
Durante el trayecto, Katsumi recuerda lo acontecido desde su alistamiento con 15 años, asignado al buque más grande jamás construido en la contienda bélica, y las diversas batallas en las que participó hasta su hundimiento.
La dureza del entrenamiento, la poca humanidad con la que los oficiales trataban a los soldados, la camaradería que se establecía entre ellos, la dureza de las condiciones vividas en alta mar, el alejamiento y pérdida de los seres queridos por el paso de la guerra, todo va dejando claro que, con todas las licencias que el cine permite, el cine japonés también sabe enfrentarse al cine bélico. Las escenas de guerra son espectaculares y la emoción que se consigue transmitir en algunas situaciones, sabiendo lo que se sabe hoy en día, es magnífica.
La película se rodó para conmemorar el 60º aniversario del hundimiento del acorazado Yamato, buque insignia de la Armada imperial nipona.
Infierno en el pacífico, John Boorman (1968)
John Boorman, que un años antes ya maravilló con “A quemarropa”, y años después confirmaría su estilo propio en “Deliverance” o “Excalibur”, consigue que 2 únicos actores, en una isla desierta, nos lleven de la mano por los límites de la supervivencia.
Toshiro Mifune del bando nipón, y Lee Marvin del lado estadounidense, comienzan enfrentados, luchando por el agua, por el poder en la isla abandonada tras la batalla que ambos bandos lucharon en ella. Poco a poco se van acercando y luchando por lo mismo, por la vida, por resistir y sobrevivir a las duras condiciones que la soledad y el abandono ofrecen.
Finalmente, la humanidad vence y la amistad entre ellos les lleva a construir una balsa y salir de allí y Boorman nos pone en bandeja las constantes de su cine.
Objetivo: Birmania, Raoul Walsh (1945)
Una de las películas más icónicas de la IIGM en el frente del Pacífico, con Errol Flynn como el oficial al mando de un destacamento de paracaidistas encargado de destruir una estación de radar japonesa. La maestría de Raoul Walsh para convertir la selva y sus dificultades en un miembro más del reparto y el indiscutible liderazgo de Flynn convierten la película en uno de los clásicos más indiscutibles de la época.
Puede pecar de parcialidad en algunos aspectos, pero el dramatismo y la mezcla de aventuras y cine puramente bélico en un escenario que, siendo rodada casi íntegramente en un parque estadounidense, te mete de lleno en las selvas y bosques del sudeste asiático.
El arpa birmana, Kon Ichikawa (1956)
Al final de la guerra en el Pacífico, un grupo de soldados japoneses se rinde a los británicos al conocer que su país ha sido bombardeado y han perdido la guerra. El soldado Mizushima (Shôji Yasui) es enviado a notificar a otro pelotón cercano de las noticias para que se unen a ellos en su rendición, pero se niegan y son bombardeados y aniquilados. Mizushima sobrevive pero el horror le cambia y se convierte en un monje budista que se autoimpone una misión.
Sus compañeros no paran de buscarle e intentar convencerle para que vuelva a Japón con ellos, pero para poder seguir debe conseguir la paz para sus muertos.
La película fue un gran éxito y mostró un punto de vista alejado del mostrado por occidente, aunque bastante alejado también de lo que el ejército imperial nipón hizo en Birmania, pero su poético misticismo y el poderoso alegato antibelicista presente en toda ella consigue que te fijes más en eso o su poderosa fotografía en b/n que en lo que no cuenta.
Llegó a estar nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa (ganó La Strada de Fellini), incluso el propio Ichikawa hizo otra versión en color 30 años después.
Fuego en la llanura (Nobi), Kon Ichikawa (1959)
En febrero de 1945 los japoneses pierden las Filipinas y aquí vemos a unos soldados restantes que intentan sobrevivir en un camino sin retorno. Durísima película desde el punto de vista nipón, donde Tamura (Eiji Funakoshi), un soldado con tuberculosis, va desde la cabaña de su oficial hasta el hospital y, tras el ataque, vaga sin parar para no morir.
La dureza con que se plantea la trama (se le encomienda el suicidio si no le aceptan en el hospital), y la perfecta combinación de primeros planos y contrapicados explícitos sobre unos rostros muy expresivos te meten directamente en el horror de la guerra en el Pacífico. Las barbas crecen a la misma velocidad que merman las carnes y la humanidad de los que intentan vivir un día más.
Kon Ichikawa es uno de los grandes del cine japonés y “Nobi” es, probablemente, su mayor muestra de talento.
Cartas desde Iwo Jima, Clint Eastwood (2006)
Año en que Clint Eastwood estrenaba 2 películas ambientadas en la IIGM, siendo esta la mejor desde todos los puntos de vista. Desde el punto de vista nipón se trata la defensa de la isla que representó la batalla más cruenta y definitiva en el frente del Pacífico. Su insignificancia se multiplicó por mil dado su gran valor estratégico y el ejército japonés centró su defensa para evitar que los norteamericanos llegaran a Japón. Eastwood nos ofrece una visión totalmente japonesa, rodada en japonés y centrada en los soldados del ejército nipón, con sus miserias, dramas y personalidades, que deben defender a su patria y las órdenes de sus superiores. Técnicamente impoluta y moralmente asoladora.
Hasta el último hombre, Mel Gibson (2016)
Divido la película en 2 partes. Por un lado la 1ª hora, todavía en USA, que narra la vida de Desmond en su desestructurada familia, y en su instrucción una vez alistado, con todos los problemas que le acarrea su objeción a portar armas. Esta parte recuerda a una forma de hacer cine muy clásica en los años 40, acordándote de “El sargento York”, de Leo McCarey, con un reparto y un color geniales. La 2ª parte nos traslada a Okinawa, con el protagonista ya en el servicio médico del ejército y es abrumador. Las escenas bélicas son brutales, impecablemente filmadas por Gibson, con un manejo del ritmo, la cámara, la música y el arte cinematográfico muy grande. Me ha dejado muy impactado. Le quitaría 20 minutos, los más proselitistas, donde Mel da rienda suelta a sus idealismos religiosos y que subrayan, en exceso, el mensaje claro de la peli, pero este hombre tiene mucha clase y estoy seguro que se le valorará mucho más cuando ya no pise este planeta, porque se le juzga por su fanatismo al mismo nivel que por su obra.
Proyecto Manhattan
El 2 de agosto de 1939, Albert Einstein dirigió una carta a Franklin Roosevelt, reclamando su atención sobre las investigaciones realizadas por los científicos Enrico Fermi y Leó Szilárd, mediante las cuales el uranio podría convertirse en una nueva e importante fuente de energía alertando sobre la posibilidad de un nuevo tipo de bomba : “Este nuevo fenómeno podría conducir a la fabricación de bombas y, aunque con menos certeza, es probable que con este procedimiento se puedan construir bombas de nuevo tipo y extremadamente potentes”.
Los Estados Unidos, con la ayuda del Reino Unido y Canadá diseñaron y fabricaron las primeras bombas atómicas bajo lo que fue llamado «Proyecto Manhattan». La investigación científica fue dirigida por el físico estadounidense Robert Oppenheimer. Tras un largo camino a lo largo de 4 años se hace la primera prueba real el 16 de julio de 1945 en Alamogordo, Nuevo Méjico. Inmediatamente es informado del éxito el presidente Truman que se encontraba en la conferencia de Potsdam, donde se discutían el nuevo orden mundial después de la caída de la Alemania nazi.
Hay que decir que el vicepresidente Truman prestó juramento dos horas después de la muerte de Roosevelt el 12 de abril, ese mismo día es informado de que América acaba de poner a punto un explosivo de un poder destructivo inconcebible. Unos días después el director del proyecto describe al estupefacto nuevo presidente la empresa que desde 1941 les ha llevado a conseguir la bomba atómica. En esos momentos la guerra con Alemania está a punto de acabar y la alianza forjada con la URSS contra Hitler se está deteriorando rápidamente. Truman no se dejo encandilar por Stalin como lo hizo Roosevelt. La bomba le proporcionaba un as bajo la manga contra los soviéticos.
El 26 de los aliados firman una proclama contra la Japón instando a este a que deponer las armas, mantendrán la soberanía sobre las cuatro islas metropolitanas, podrán tener las industrias necesarias para la vida nacional y podrán participar en el comercio internacional, además de poder elegir la forma de gobierno que deseen, esto último era la concesión más importante y la única vía ya que los japoneses nunca aceptarían una rendición si ello supusiera el derrocamiento del emperador. Si se negaban no les quedaría más alternativa que una rápida y absoluta destrucción.
La respuesta de Japón llega el 29 decidiendo “ignorar” el ultimátum, aunque esto desde la óptica japonesa no cierra la puerta, los americanos lo consideran definitivo. El presidente Truman da la orden de utilizar sus dos bombas atómicas contra el Japón el 5 de agosto.
La madrugada del 6 de agosto de 1945, siete bombarderos B-29 despegan de su base en las Islas Marianas. A las 8.15 de la mañana, el Apocalipsis. El Enola Gay lanza la primera bomba atómica de la historia sobre la población civil en Hiroshima. 70.000 muertos y 130.000 heridos de una tacada. Miles de supervivientes deambulan por las calles en estado de shock. Tienen quemaduras en el 95 por ciento del cuerpo. Algunos se arrastran sobre muñones. Muchos no tienen ojos. Y el hueco donde estaban sus bocas es incapaz de articular sonidos. No gritan. Emiten un murmullo como de cigarras. La septicemia acabará con ellos en cuestión de días. La radiactividad, de la que todavía se sabe poco, lo hará en cuestión de semanas, meses, años.
La historia se repite en Nagasaki el 9 de agosto. Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 166 000 personas en Hiroshima y 80 000 en Nagasaki, totalizando unas 246 000 muertes, aunque solo la mitad falleció los días de los bombardeos.
Seis días después de la detonación sobre Nagasaki, el 15 de agosto, el Imperio de Japón anunció su rendición incondicional a los «Aliados», haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. La Segunda Guerra Mundial había acabado.
BONUS:
La IIGM ha dado muchísimo juego en el cine y va mucho más allá de las películas bélicas, los biopics o las dramatizaciones de hechos históricos, y muchos géneros se han ambientado en dicho período para centrar la acción de sus argumentos, así que vamos a seleccionar 7 cintas de géneros distintos al puramente bélico o de acción para abrir el abanico e intentar incluir películas que deben estar en cualquier recopilación sobre la Segunda Guerra Mundial por orden estrictamente cronológico.
7 sobre campos de concentración:
1.- Kapo, Gillo Pontecorvo (1960)
Edith (Susan Strasberg) vuelve a casa después de su lección de piano en París y ve como los nazis se llevan a sus padres, y no puede evitar correr hacia ellos, por lo que todos acaban en un campo de concentración. Pero los separan y ellos son enviados a la cámara de gas al llegar y ella se escapa y le ayudan a cambiar de nombre (Nicole) y de personalidad. Al poco se convierte en una Kapo, una de las prisioneras con privilegios que se encargan de controlar y vigilar al resto de detenidos. Ello la hace cambiar radicalmente y la convierte en una carcelera despiadada, sin moral y tan brutal como sus carceleros.
Al llegar unos soldados rusos, Nicole vuelve a ser Edith por unos momentos, y vuelve a convertirse en judía, en una niña enamoradiza que intenta ayudar a los demás.
Pontecorvo, muestra con crudeza y sin sentimentalismos la transformación de una persona en situaciones límite, donde la supervivencia se come cualquier atisbo de humanidad.
2.- La lista de Schindler, Steven Spielberg (1993)
Steven Spielberg, de raíces judías, filma con toda crudeza la invasión de Polonia, el gueto de Varsovia y la cantidad de vidas que salvó Oskar Schindler, un afiliado al partido nazi que gastó toda su fortuna para crear una fábrica con obreros judíos sacados de los campos de concentración y exterminio. La dureza de lo que cuenta, la gran maestría de cómo lo filma, la extraordinaria fotografía en b/n de Janusz Kaminski, la detallada adaptación de la novela original de Thomas Keneally, el fantástico reparto, el dramatismo a flor de piel y la hermosura de unas imágenes tan contundentes le llevaron a ganar 7 Oscar, entre ellos a mejor película, director, guión adaptado y fotografía.
Cabría destacar las actuaciones de Liam Neeson como Schindler, Ben Kingsley como su contable Itzhak Stern y Ralph Fiennes como el sádico oficial de las SS que regenta el campo Amon Göth. Spielberg rodó en la misma Cracovia en b/n para dar más realismo y veracidad a la historia.
3.- La zona gris, Tim Blake Nelson (2001)
En otoño de 1944, en el campo de concentración de Auschwitz, un grupo de sonderkommandos se rebelan contra los nazis. Se alían con las mujeres que fabrican armas y balas para el ejército nazi y les hacen explosivos para intentar destruir los crematorios. La lucha por sobrevivir, intentar luchar contra la doble moral y la culpa que les atenazaba día a día, y hacer algo por acortar el sufrimiento vivido allí dentro viene de la adaptación de la novela autobiográfica de Miklos Nyiszli, un médico húngaro que se convirtió en ayudante de Mengele por su habilidad en la profesión.
Con Allan Corduner dándole vida, y David Arquette, Steve Buscemi, Michael Stuhlbarg, Mira Sorvino o Harvey Keitel en el reparto, se une al conjunto de obras que apuestan por la frialdad y la seca distancia severa para narrar lo acontecido allí.
4.- Sin destino, Lajos Koltai (2005)
Paso a la dirección del afamado director de fotografía Lajos Koltai, especialmente por sus colaboraciones con Istban Szabo, donde Imre Kertész, premio Nobel de literatura adapta al cine su propia novela.
Un joven judío de Budapest es separado de su familia y enviado a los campos de concentración de Auschwitz y Buchhenwald, donde pasa todas las penalidades posibles, pero consigue sobrevivir.
Su pasado como director de fotografía le ancla en determinados momentos, donde parece que es más importante cómo cuenta las cosas que lo que cuenta. Fría, dura y muy poco moralista, destaca por su brillante fotografía (obra de Gyula Pados) y el actor que da vida al joven protagonista (Köves Gyuri).
5.- Los falsificadores, Stefan Ruzowitzky (2007)
El mejor falsificador del mundo es judío y se gana la vida en Berlín cuando estalla la IIGM y es apresado y enviado a un campo de concentración. Allí es seleccionado junto a otro puñado de judíos para protagonizar la Operación Bernhard, donde, a cambio de unas mejores condiciones de vida, debían fabricar moneda inglesa falsificada perfecta.
Se trasladaron al campo de Sachsenhausen, aislándolos en los barracones del bloque 19. Los dotó de mejores ropas, camas, comida y atenciones, así como de material y maquinaria necesaria para la falsificación. La relación entre los presos es compleja, pues reúne a bolcheviques, artistas, criminales y devotos judíos especialistas en caligrafía, dibujo, imprenta o color, que deben convivir con la constante duda moral de hacer bien su trabajo y alagar la guerra a favor de sus captores o boicotearlo para alargar su producción lo máximo posible.
Su frialdad y exposición de un hecho poco conocido le llevó a ganar el Oscar a Mejor película de habla no inglesa.
6.- El hijo de Saúl, Lâszló Nemes (2015)
Película húngara sobre el campo de concentración de Auschwitz, donde un judío encargado de limpiar las cámaras de gas intenta redimir parte de su moralidad enterrando el cuerpo de un niño al que salva de ser quemado tras ser gaseado.
Nos enseña también cómo utilizaban los nazis a los Sonderkomando, prisioneros judíos que ejercían cierta autoridad entre los suyos para obedecer las órdenes de los nazis dentro del campo.
Agobiante, angustiosa y mostrando el dolor en primer plano, con la cámara pegada todo el rato a Saul Ausländer (Géza Röhrig), exponiendo la emotividad de los protagonistas y la supervivencia a flor de piel.
Recibió multitud de premios, entre ellos el Oscar a mejor película de habla no inglesa y el Gran premio del jurado de Cannes, suponiendo un debut exitoso para László Nemes tras la cámara.
7.- Paraíso, Andrei Konchalovski (2016)
El director ruso se acerca a la II GM desde una perspectiva cruda, artística y desnuda. 3 personajes entrecruzan sus vidas durante esos años. Por un lado está el policía francés, colaboracionista con el régimen nazi, por otro una princesa rusa condenada a un campo de concentración, y por último un oficial nazi de origen aristocrático.
Los 3 sirven para lanzar dardos a la aristocracia, a la burocracia y a la dictadura del poder en todos sus niveles. Los impresionantes primeros planos, acentuados por el extraordinario trabajo de la fotografía en b/n de Aleksandr Simonov, sirven para desvestir la violencia con la que se gestiona la fuerza de la autoridad.
La cruda interpretación de Yuliya Vysotskaya como Olga, la aristócrata rusa desposeída de todo artificio, incluso de cualquier señal de humanidad, y el enorme trabajo de Andrei Konchalovsky tras la cámara le sirvieron para obtener un puñado de premios internacionales (Festival de Venecia entre ellos) y grandes críticas favorables.
7 sobre fugas y cárceles:
1.- Traidor en el infierno, Billy Wilder (1953)
Segundo largometraje de Billy Wilder sin Charles Brackett en la colaboración del guión, y se adentra en un campo de prisioneros donde, en uno de los barracones, descubren que hay un delator.
Adaptando una obra teatral, Wilder consigue darle algo de aire sacando a los prisioneros del barracón donde se desarrolla la acción y mostrando el campo por completo. El guión, repleto de humor y comicidad, se va complicando y mostrando una cara más dura conforme van pasando los minutos. Los gags, casi siempre protagonizados por R. Strauss o H. Lembeck, se apoyan en las apariciones del portador del correo y las noticias, W. Pierson, y del alemán encargado de supervisar ese refugio, Sig Ruman. Queda para William Holden, que ganó el Oscar por su interpretación, Neville Brand o la aparición de Otto Preminger como oficial al cargo del campo de prisioneros, la parte más dramática, convirtiendo, como Wilder nos tenía acostumbrados, esa mezcla de drama y comedia en una auténtica joya.
2.- Un condenado a muerte se ha escapado, Robert Bresson (1956)
Maravilloso drama carcelario rodado con una frialdad y una contención tan premeditada que congela al espectador. Un joven francés que pertenece a la resistencia es detenido por la Gestapo y llevado a la prisión donde es condenado a muerte. Allí Fontaine, que así se llama, vive encerrado por muchas cosas, no solo por las paredes de la cárcel. Un blanco y negro helador, una interpretación reprimida y una ampliación de los sentidos que da vida a todo lo que vemos en la pantalla, más allá de los diálogos y los protagonistas. Los ruidos, los tiros, el agua, todo el sonido toma parte de la escena carcelaria, y Bresson aprovecha todo ello como ningún otro director europeo.
3.- El puente sobre el río Kwai, David Lean (1957)
Primera de las míticas epopeyas que hizo David Lean, adaptando una novela de Pierre Boulle (responsable también de El planeta de los simios entre otras). El duelo entre el Coronel Nicholson (Alec Guiness) y el Coronel Saito (Sessue Hayakama) sirve de distracción para enfocar la vida en un campo de prisioneros japonés en el sudeste asiático donde deben construir un puente para el ferrocarril del ejército. Las luchas morales y combates internos sirven para que, casi sin darnos cuenta, William Holden pase de pasota conformista a héroe y que la extraordinaria dirección artística, banda sonora, fotografía y montaje acrediten una cinta que va mucho más allá del género bélico o del drama carcelario.
4.- La gran evasión, John Sturges (1963)
La película de fugas carcelarias en la guerra por excelencia. John Sturges dirige la adaptación de J. Clavel y W.R. Burnett del libro de Paul Brickhill sobre la historia real de un grupo de soldados aliados que pretenden una fuga masiva de un campo de prisioneros nazi.
La mítica de algunas escenas, lo legendaria en que se convirtió la BSO de Elmer Bernstein, el brillante reparto encabezado por la icónica imagen de Steve McQueen golpeando la pared con su pelota de beisbol o conduciendo su motocicleta y la dinámica narración de Sturges mezclando compañerismo, comicidad, aventuras, drama, suspense y guerra la convierten en un icono absoluto del género.
5.- La colina de los hombres perdidos, Sidney Lumet (1965)
Un grupo de soldados británicos son encerrados en una prisión del norte de África y allí sufren las iras de un sádico sargento que se encarga de mandar y desplegar su poder en el campo.
La osadía y distancia con la que Lumet se asoma a la guerra nos lleva a ver una película ambientada en la IIGM sin presenciar ni una batalla, sin atisbar un tanque o una disputa con los nazis. Apoyado en un gran reparto de actores británicos, con Sean Connery en pleno apogeo a la cabeza, Sidney Lumet nos lanza su grito antibelicista, donde un negro, un homosexual, un gordo sinvergüenza, un buscavidas y el sargento interpretado por Connery encabezan este aullido contra la violencia dentro del ámbito castrense.
6.- Evasión o victoria, John Huston (1981)
En un campo de prisioneros alemán coinciden dos ex jugadores de sus respectivas selecciones. Por el bando alemán el Mayor Karl von Steiner (1ª vez en que Max von Sydow aceptó ponerse el traje de un oficial nazi) y por el bando aliado el Capitán John Colby (Michael Caine). Entre ambos deciden organizar un partido de futbol que se les va de las manos y termina jugándose en París entre la selección alemana (donde destaca Werner Roth, un ex futbolista del Cosmos de NYC) y un combinado aliado (entre los que destaca Pelé, Ardiles o Bobby Moore).
El desafío deviene en algo más que un simple partido de futbol, un acto de rebelión, una oportunidad para humillar al que manda desde abajo. Aunque previsible y poco creíble, John Huston consiguió una épica memorable y una cinta inolvidable.
7.- Camino al paraíso, Bruce Beresford (1997)
Supuso la vuelta de Bruce Beresford al cine de su país natal, contando la historia real de un grupo de mujeres que son enviadas a un campo de prisioneros en Sumatra cuando Japón invade Singapur. Las mujeres y los niños acaban alejadas del resto, sobreviviendo como pueden y creando un coro como única vía de escape a la realidad.
El reparto está liderado por Glenn Close y Frances McDormand, pero sirve, sobre todo, para presentarnos a Cate Blanchett, que posteriormente se convertiría en una estrella mundial.
El mayor logro del director es bordear la línea entre la realidad y la conmoción sin llegar a tocar la versión más fácil del tremendismo blandengue. Muy dura y dramática, pero con momentos para la emoción y la ternura.
7 comedias y sátiras:
1.- El gran dictador, Charles Chaplin (1940)
Solo por su discurso final ya valdría la pena haber rodado esta peli. Maravillosa, sincera, sobrecogedora y, pese a todo, cómica. Chaplin tira de repertorio de su época muda en la parte satírica, pero dota de poder al discurso portentoso que avisa a la humanidad sobre el peligro de determinados comportamientos populistas.
Como siempre, adelantado a su época, en 1940, antes de que EEUU entrara en la IIGM, Chaplin lanza este mísil a la misma base del discurso nacionalsocialista de Hitler a base de chanzas, sonrisas y bofetón cruzado en toda la cara. Imprescindible.
2.- Ser o no ser, Ernst Lubitsch (1942)
La farsa definitiva al régimen nazi. El maestro Lubitsch, alemán y judío, convoca todo su talento, en plena IIGM, cuando Hitler dominaba más de media Europa, para reírse de él y sus teorías raciales, mezclando dramatismo y comedia en un guión repleto de dobles sentidos y la arrolladora comicidad de Carole Lombard.
Con Werner R. Heymann encargado de la música, con el que ya había trabajado en títulos como “Angel” o “Ninotchka”, o Rudolph Maté como director de fotografía, que había trabajado con W. Wyler, K. Vidor, A. Hitchcock o L. McCarey, la obra de Lubitsch se encarama entre las más grandes comedias de todos los tiempos y la sátira definitiva contra el nazismo, con Carole Lombard como protagonista absoluta del disparate más absoluto.
3.- La novia era él, Howard Hawks (1949)
Divertida comedia en la que Hawks convierte a Cary Grant en un oficial francés a punto de retirarse. La colaboración aliada le obliga a repetir con la Teniente C. Gates (Ann Sheridan) en su última misión y desemboca en una entretenida farsa que podemos dividir en dos partes.
Por un lado vemos la típica comedia donde la guerra de sexos, ambientada en el campo militar, campa a sus anchas, y los típicos engaños entre un hombre y una mujer que, superficialmente, parece que no se soportan deviene en matrimonio. Por otro lado vemos una crítica muy cachonda a la burocracia, en este caso militar. Dada la complejidad de sus normas deben casarse hasta en 3 ocasiones, y ninguna de los matrimonio les libra de pasarlas canutas para poder viajar juntos hasta su destino final en EE.UU.
La desbordante comicidad de Cary Grant, protagonista absoluta de la película, con la complicidad de Ann Sheridan, contrapunto algo forzado pero sostenible, y la impactante visualización de Grant vestido de campesino o de mujer hacen el resto.
4.- Operación Pacífico, Blake Edwards (1959)
Divertida comedia en la que el Capitán Matt Sherman (Cary Grant) acude a despedir al submarino con el que combatió en la IIGM. A partir de ahí rememora todas las vivencias que acumuló con la llegada del Teniente Nichols Holden (Tony Curtis), al que nombró jefe de suministros, el acogimiento de un grupo de mujeres del ejercito para acompañarlas a un puerto seguro, los bombardeos sufridos en guerra o la pintura de rosa del mismo. Con un guión plagado de situaciones cómicas, Tony Curtis en plenitud dando rienda suelta a su vis cómica, las continuas controversias generadas al mezclar a ambos sexos en sitios cerrados por tiempo indefinido, y un Cary Grant excelso, tan sencillo y sucinto que la comedia sale de sus ojos casi sin pestañear.
5.- ¿Qué hiciste en la guerra, papi?, Blake Edwards (1966)
Estamos en 1943, en Sicilia, y los aliados deben reconquistar la isla antes de pasar a la península itálica. Ordenan al Capitán Cash (Dick Shawn) que se haga cargo de una unidad para tomar un pueblo clave para seguir con las operaciones. Con la inestimable ayuda del Teniente Christian (James Coburn) y el Sargento Rizzo (Aldo Ray) se hace con las tropas y al llegar al poblado se encuentran con unos italianos que solo quieren celebrar unas fiestas y, a cambio, se rinden. El Capitán Oppo (Sergio Fantoni) lidera al comando italiano que prefiere una buena juerga que enfrentarse a los aliados.
A raíz de esta simple iniciativa surge esta farsa que, en manos del maestro Blake Edwards, se plaga de situaciones tronchantes, descalabrantes y descacharrantes, donde los soldados se dejan llevar por las mujeres y unas botellas de alcohol con tal de engañar a todo el mundo.
6.- Los violentos de Kelly, Brian G. Hutton (1970)
Un pelotón norteamericano, caracterizado por su apatía, cambia su predisposición al capturar al Coronel Dankhopf y enterarse que hay un banco lleno de oro tras las líneas enemigas. Big Joe (Telly Savalas), Kelly (Clint Eastwood), Cowboy (Jeff Morris), Little Joe (Stuart Margolin) y demás deciden hacerse con el botín, pero tienen que negociar con el conseguidor Crapgame (Don Rickles), el hippie Oddball (Donald Sutherland), el cenizo Moriarty (Gavin MacLeod) y sus tanques y algunos más que les facilitarán la tarea de conseguirlo sin que se enteren los jefes.
La enorme química conseguida entre todo el reparto, el tremendo ritmo impuesto por Brian G. Hutton, que acababa de hacer “El desafío de las águilas”, el magnífico guión repleto de acidez y comicidad de Troy Kennedy-Martin y la marchosa música de Lalo Schifrin la convierte en referente ineludible del género, porque ni la mala sombra de Moriarty evitará que haya un puente para echar unas risas y tener un poco de fe.
7.- Mediterráneo, Gabrielle Salvatore (1991)
Un grupo de s italianos son enviados a una isla griega perdida en el Mar Egeo en junio de 1941 por su valor estratégico. Solo hay niños, mujeres y ancianos y terminan por integrarse y hacerse a las costumbres de allí al perder el barco que les llevó y la radio que les comunica con el exterior.
El Teniente Montini pinta, los hermanos Munaron se enamoran de una pastora local, el Sargento Lorusso intenta llevarlo lo mejor que puede con sus gritos, el soldado Eliseo Strazzabosco consigue a un burro al que llama Garibaldi, Colasanti se enamora de un compañero, Corrado Noventa echa mucho de menos a su mujer y familia y siempre está escribiéndole e intentando escapar, y Farina se enamora de la prostituta del pueblo.
Todas las acciones que van determinando que pasen toda la guerra allí confinados se impregnan de una capa cómica para escaparse e intentar olvidar. Una maravillosa historia de amor, compañerismo, perdón y unidad ante el fanatismo, con una sonrisa siempre por bandera.
Ganó el Oscar a mejor película de habla no inglesa y un merecido reconocimiento internacional.
7 dramas bélicos:
1.- Casablanca, Michael Curtiz (1942)
Una de las películas más míticas de la historia también bordea el dramatismo de la IIGM para contarnos una historia de amor, espías, corrupción, heroísmo y arrastrando multitud de historias sobre su rodaje.
Rick Blaine (Humphrey Bogart) es el dueño del Rick’s Cafe, un garito de moda de la noche en Casablanca durante la ocupación nazi. Allí se refugian espías, fugitivos y gente que intenta huir como sea. Uno de ellos es Victor Laszlo (Paul Henreid), líder de la resistencia checa, que llega con su esposa Ilsa Lund (Ingrid Bergman), antigua amante de Rick, intentando escapar de los nazis con la ayuda de Rick.
Todo despierta el amor dormido entre Rick y Elsa y deviene en la filmación más mítica del Hollywood clásico, ganador de 3 premios Oscar (película, director y guión adaptado) y convirtiéndose en una de las películas más icónicas de la historia por mérito propio.
2.- Esta tierra es mía, Jean Renoir (1943)
2ª película americana de Jean Renoir tras huir de la Francia ocupada por los nazis y tras obras maestras de la talla de “La gran ilusión”, “La bestia humana” o “La regla del juego” en su país, donde se unió al guionista Dudley Nichols para hacer un alegato a favor de la libertad y contra la ocupación, que en esos momentos sufría su Francia natal.
Apoyándose en el protagonismo del maestro de escuela timorato y vergonzoso Albert Lory (Charles Laughton), pone voz a la injusticia que sufre cualquier nación al ser invadida por otra. Aquí pone cara y voz a los invasores (los nazis) con el mayor Erich von Keller (Walter Slezak) a la cabeza, a los colaboracionistas con George Lambert (George Sanders) como estrella, y a los rebeldes encabezados por Paul Martin (Kent Smith).
El discurso final de Albert frente al juez y los jurados pasa a la posteridad como la belleza de Maureen O’Hara o la humildad de Charles Laughton aceptando su destino.
3.- Roma, ciudad abierta, Roberto Rossellini (1945)
Uno de los iconos más grandes del neo-realismo italiano viene de la mano del maestro Roberto Rossellini. Rodada antes de acabar la IIGM, el director contó con la colaboración de Federico Fellini en el guión, destacando la realidad de los exteriores y de los dramas planteados.
Basándose en la vida del cura Luigi Morosini, el padre Pietro (Aldo Fabrizi) da cobijo a un grupo de partisanos contra la dominación nazi, entre los que se encuentra Manfredi (Marcello Pagliero), el tipógrafo Francesco (Francesco Grandjacquet), su novia Pina (Anna Magnani) y su hijo Marcello (Vito Annicchiarico) y un grupo de personas que conviven con ellos y que llevarán la celebración inminente de la boda entre Francesco y Pina al dramatismo más puro que la guerra puede llevar.
4.- Juegos prohibidos, René Clément (1952)
Los nazis bombardean Francia y las ciudades se vacían. En uno de esos bombardeos fallecen los padres y el perro de Paulette que va a parar a casa de los Dollé, donde es acogida por la familia y, desde el principio traba amistad con Michel, el pequeño de la familia. Ahí es donde salta la chispa que convierte una película en algo conmovedor hasta decir basta. Con Narciso Yepes acariciando su guitarra tocando “Romance anónimo” surge una relación de amistad extrema entre dos críos que se esconden de los odios entre las familias, de la muerte del hermano de Michel, de la guerra, de la doble moral (la escena en que la hermana mayor intenta sonsacar a Paulette es fantástica), de todo lo que les rodea para abrazar lo único puro que queda en sus vidas. La escena final es angustiosa. Fue galardonada con muchos premios, entre ellos el León de Oro del Festival de Venecia.
5.- La infancia de Iván, Andrei Tarkovsky (1962) frente oriental
Debut en la dirección de Andrei Tarkovsky que, ambientado en el frente ruso durante la IIGM, ya da muestras de que su visión es distinta al resto de cineastas.
El inicio de Iván cruzando las aguas para llegar al campamento ruso y dar cuenta de lo visto durante el espionaje deviene en un drama intimista y sombríamente mágico.
La poética de las imágenes y el lirismo de lo que vemos supera la dureza de lo narrado, sentando las bases del cine de Tarkovsky, y dejando claro que, al tomar un proyecto iniciado por el director Eduard Abalov, consigue hacerlo tan suyo como el resto de su obra.
6.- La noche de los generales, Anatole Litvak (1966)
Anatole Litvak fue uno de esos directores europeos que, por su origen judío, fue emigrando de país en país hasta que el auge al poder de Hitler le llevó a Estados Unidos. Aquí nos lleva a Varsovia en 1942, donde un general nazi asesina salvajemente a una prostituta. Su implicación en el ideario nazi y su liderazgo en el campo de batalla le hacen intocable para todos, menos para el Mayor Grau, encargado de la investigación porque la mujer asesinada era una agente de los alemanes. Su deambular le lleva de Varsovia a París en el verano de 1944 y a Hamburgo en 1965.
Junto a iconos del cine de David Lean como Peter O’Toole (Lawrence de Arabia), Omar Sharif (Doctor Zhivago y Lawrence de Arabia) o Tom Courtenay (Lawrence de Arabia), aparecen grandes actores como Donald Pleasence, Philip Noiret o Christopher Plummer para dar enjundia a esta mezcla de thriller policíaco y drama bélico.
7- Adiós, muchachos, Louis Malle (1987)
Durante la ocupación nazi de Francia, un grupo de niños reflejan la amistad, el sufrimiento, la angustia, el congojo o la fidelidad que se va desarrollando entre ellos mientras el país se juega la vida. El centro educativo, católico, acoge subrepticiamente a niños judíos que son perseguidos por la policía colaboracionista y el ejército nazi. Louis Malle vuelve a demostrar que su talento y su credibilidad cinematográfica están por encima de cualquier duda y, tanto su dirección como su guión original (supuestamente basado en recuerdos biográficos) ponen sobre la mesa la magnífica puesta en escena y el excelente pulso narrativo de una historia tan dura como tierna, tan complicada como preciosa. Ganó muchos premios y tuvo un reconocimiento, tanto a nivel nacional como internacional, que deja a las claras la sincera sensibilidad de un maestro de su talla.
7 sobre la postguerra:
1.- Los mejores años de nuestra vida, William Wyler (1946)
William Wyler fue uno de los directores que se alistó en el Cuerpo Aéreo del Ejército Estadounidense para rodar documentales bélicos. Los 2 que rodó fueron muy bien recibidos, pero quizás sea esta película la que mejor refleja la vida de los soldados que volvieron del frente una vez finalizada la IIGM.
Al volver en el avión que les trae juntos a EE.UU., Al (Fredrich March), Fred (Dana Andrews) y Homer (Harold Russell) traban una fuerte amistad que les unirá a la hora de intentar recuperar su vida normal y volver con sus familias. Al vuelve a su trabajo en el banco, pero recurre a la bebida para intentar sobrellevar las injusticias que ve día a día y no pagarlo con su esposa Milly (Myrna Loy). Fred descubre que su mujer no le quiere y que se ha enamorado de la hija de Al, Peggy (Teresa Wright), a la que no le espera ningún futuro con él. Y Homer no quiere anclar a su novia Wilma (Cathy O’Donnell) a una vida dedicada a un minusválido, ya que ha perdido las 2 manos en la contienda.
Todo el dramatismo que la acción va presentando entremezcla el agradecimiento y admiración recibido con el dolor y penurias que sus mentes sufren. La maestría de Wyler en la dirección y el impacto que supuso al año de acabar la guerra la convierten en referente ineludible.
2.- Alemania, año cero, Roberto Rossellini (1948)
Cuatro familias viven como pueden en la misma casa de uno de ellos. La postguerra en Berlín está siendo tan dura como en el resto de Alemania y las cartillas de racionamiento, las enfermedades, la falta de recursos y la destrucción son la norma común.
Edmund (Edmund Moeschke) es un chaval de 12 años que se busca la vida para intentar llevar algo de comida a su padre enfermo, su hermano escondido y su hermana que sale por la noche para conseguir algunos cigarrillos con los que intercambiar algo.
El drama, presentado tan crudo y desolador, es el protagonista absoluto de los 74’ que dura, dando rienda suelta a los más bajos instintos para vivir un día más, dejando al maestro Rossellini como el protagonista absoluto de lo que vamos viendo.
3.- ¿Vencedores o vencidos? (El juicio de Nuremberg), Stanley Kramer (1961)
Superproducción de 3 horas que retrata los juicios que se llevaron a cabo en la ciudad de Nuremberg, sede principal de los actos más icónicos del nazismo, sobre 4 jueces que son acusados como cómplices en las políticas de limpieza étnica del III Reich.
El director y productor Stanley Kramer se apoya fundamentalmente en la fotografía en b/n de Ernest Laszlo y el extraordinario reparto encabezado por Spencer Tracy.
El juez Haywood (S. Tracy) preside el estrado que juzga al Dr. Ernst Janning (Burt Lancaster), a Emil Hahn (Werner Klemperer), a Friedrich Hofstetter (Martin Brandt) y a Werner Lampe (Torben Meyer), defendidos por Hans Roffe (Maximilian Schell) frente a la acusación personalizada por el Coronel Tad Lawson (Richard Widmark). Completados con rostros tan competentes y de presencia tan impactante como Monty Clift, Marlene Dietrich, Judy Garland o William Shatner, la filmación avanza con un ritmo y un poder constante que atrapa y, la magnífica adaptación que Abby Mann hace su obra, consigue que nos mantenga pegados a la pantalla sin pestañear.
Un tema muy controvertido que S. Kramer consiguió llevarlo al gran público.
4.- Lluvia negra, Shôei Imamura (1989)
Aunque la película empieza con la caída de la bomba atómica sobre Hiroshima, trata sobre las consecuencias sobre la población civil de dicho hecho crucial. Un matrimonio (Kazuo Kitamura y Etsuko Ichihara) se hacen cargo de una sobrina que es sorprendida por la lluvia radioactiva (lluvia negra) en los alrededores de Hiroshima y las posibles consecuencias que ello arrastrará.
Su relación con los vecinos, todos afectados en mayor o menor medida por la guerra, tanto física como psicológicamente, y las secuelas de los dimes y diretes de la posible exposición de Yasuko (Yoshiko Tanaka) a la bomba atómica. Los pretendientes llegan y se van ante las dudas sobre si está enferma o podrá tener hijos y la deriva hacia la que decae la vida de la familia va acorde con las muertes que el pueblo va acumulando.
Durísimo retrato de las distintas ramificaciones que el final de la guerra dejó entre la población japonesa, filmado en b/n y con un guión muy comedido, aunque con frases para la historia (“una paz injusta es mejor que una guerra justa).
5.- La caja de música, Costa-Gavras (1989)
Michael Laszlo (Armin Mueller-Stahl) es un inmigrante húngaro que vive en Chicago desde el fin de la IIGM. Tiene un hijo (Michael Rooker) y una hija abogada (Jessica Lange). Un día recibe una citación del Gobierno acusándole de crímenes de guerra, de haber pertenecido a una sección especial de las SS en Hungría y de un puñado de crímenes y barbaridades contra la humanidad.
Una de las pocas incursiones de Costa-Gavras en Hollywood, poniendo su estilo por delante de todo, donde el retrato psicológico de los personajes y de las acciones que los acompañan es más importante que los efectos especiales o los juegos de funambulismo varios. La remarcada música de Philippe Sarde o la cruda fotografía de Patrick Blossier son muy importantes a la hora de ver lo que vemos y cómo lo vemos, pero por encima de todo destacan las actuaciones de Armin y Jessica, que logró un puñado de grandes críticas y estuvo nominada a Mejor actriz en los Oscar y Globos de Oro.
6.- El caso Fritz Bauer, Lars Kraume (2015)
El cine alemán sigue mirando atrás y aquí rasca una de las heridas que más le duele. Cuenta la vida del fiscal Bauer (Burghart Klaubner) en los años 50 en Alemania, luchando contra todo para encerrar a los criminales nazis que siguen campando a sus anchas. Es 1957 y su búsqueda se centra en Adolf Eichmann (Michael Schenk), gran responsable de la solución final y los campos de concentración.
Su mezcla de thriller, suspense y cine de espías la hace crecer mucho, aderezada con los tópicos del género (fotografía, música…), logrando un gran éxito en el cine alemán de ese año merecidamente.
7.- Land of mine (Bajo la arena), Martin Zandvliet (2015)
Una vez finalizada la IIGM, en la costa danesa hubo grupos de jóvenes soldados alemanes, dirigidos por oficiales locales, obligados a desenterrar las minas que los nazis habían colocado en las playas.
La mezcla de dureza militar y maltrato personal, consigue una mixtura propicia de emoción, tensión y dramatismo, mostrando una de los episodios menos conocidos de la postguerra. El sargento Rasmussen (Rolland Moller) es el encargado de que un grupo de niños, que son los que acabaron la guerra, cumplan la pena impuesta a los supervivientes del ejército alemán. Y los chavales luchan por sobrevivir, por comer, por dormir, por pasar un día más.
El buen hacer de su director les llevó a ganar varios premios internacionales y a ser nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa.
7 series de televisión que merecen un visionado:
1.- La fuga de Colditz (1972)
2.- Holocausto (1978)
3.- Hermanos de sangre (Band of brothers) (2001)
4.- The Pacific (2010)
5.- Hijos del Tercer Reich (Unsere mütter, unsere väter) (2013)
6.- Operación Telemark: La batalla del agua pesada (Kampen om tungtvannet) (2015)
7.- Das boot: El submarino (2018)
Eduardo Garrido & Vicente Sáez

















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