Es cierto que Europe siempre ha sido una banda tachada de blanda: singles como ‘The Final Countdown’, ‘Rock The Night’, ‘Carrie’ o ‘I´ll Cry For You’ mostraban esa faceta melancólica que el mercado parecía exigir a las bandas de los ochenta; pero el paso de tiempo, sobre todo con el inicio del siglo XXI nos presentó a una formación que, en aras de la madurez, supo cómo gestionar la faceta mercantil y la musical, entregando discos en los que dejaban de lado los infecciosos estribillos para centrarse en las canciones y discos que escuchaban desde que eran jóvenes. Trabajos como Start From Dark, Secret Society, Last Look Eden o Bag of Bones, editados en 2004, 2006, 2009, 2012, ahondaban -especialmente el último- en un Hard setentero con influencias de la música Blues que a muchos nos sorprendió gratamente: Europe parecía una banda fresca y que había logrado despojarse de muchas de sus ataduras. Y así muchos lo consideramos.
Sobre su último trabajo hay que decir que, aun siendo un disco bueno, no exuda ni la calidad y la frescura de antaño; de hecho, hay varios puntos que, a juicio del que suscribe esta crítica, logran que la percepción de este trabajo sea inferior respecto a los anteriores. El primer punto, sin lugar a dudas, es la mala elección del single. ‘War of Kings’, aun siendo un tema pasable, no aúna las características de un single: frescura, pasión y, sobre todo, electricidad. Su riff, más cercano al sonido que Black Sabbath desarrollaron en los setenta que al propio credo musical de los suecos, ralentiza de una forma un tanto absurda el deber que ha de cumplir el tema que abre un plástico: meter desde el primer momento al oyente en la obra. Repito: sin ser un mal corte y pese a ganar con las escuchas, la sensación que deja es un tanto febril. En varios cortes del álbum, como por ejemplo ‘Hole In My Pocket‘ sí recuperan superficialmente la frescura de álbumes anteriores, recreándose en el uso de wah-wah y en la escuela que Hendrix o Page, maestros del siempre efectivo John Norum, patentaron en los sesenta y comienzos de los setenta.
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Uno de los patrones musicales más repetidos a lo largo del álbum, al igual que sucede con el tema que da título al disco, es el del abuso del ‘groove’ de la guitarra de Norum: composiciones como ‘Second Day’ o ‘Praise of You’, dan la sensación de querer ser sendos homenajes a unos sesenta y setenta que no vivieron en vez de querer sonar a ellos mismos. En cambio, sí que hay que loar la labor del órgano hammond: omnipresente en todos los temas, refuerza la imagen de independencia conseguida con el anterior trabajo y acerca a la banda a una tonalidad menos oscura. Los grandes estribillos, marca de la casa de un Joey Tempest al que se le empieza a notar bastante justo en lo que a cuerdas vocales se refiere, no brillan, pero sí logran salvar la correcta sección rítmica de ‘Children of the Mind’ o ‘Days of the Rock n Roll’. ‘Angels (With a Broken Hearts)’, haciendo bascular, esta última, del lado del Blues, e incluso del Soul una más que interesante ‘americanización’: el órgano hammond vuelve a hacer una excelente labor; y Norum, desposeyéndose de su influencia europea, nos recuerda a una especie de Bluesman europeo en cada uno de los punteos y melodías. Excelente tema que se complementa a la perfección con ‘Light Me Up’ y su tributo, una vez más al rock de los sesenta.
¿Qué decir de este War of Kings? Un disco solvente, correcto, tedioso en ocasiones y que, desgraciadamente, no ha conseguido refrendar la senda seguida por el magistral Bag of Bones. Si hay algún acérrimo del conjunto sueco que despuntó en los ochenta, que se olvide de este álbum, ya que, en ese sentido, al menos, ni están ni se les esperan. Si, en cambio eres seguidor de aquel grupo refundado en 2004, seguramente disfrutes este disco aunque es posible que con reservas. En un siglo como este en el que muchas formaciones coetáneas a los suecos han repetido esquemas, en la mayoría de los casos, de forma un tanto desafortunada y viven de giras de cementerios de elefantes, Europe han perdido con este disco una oportunidad inmejorable de seguir con la escalada que iniciaron con Start From The Dark. Aun así, todavía podemos disfrutar de un más que interesante directo. Otra vez será.

