Siento mucho respeto, cariño y agradecimiento a aquellos músicos que con sus canciones remueven mis sentimientos y Raúl Lupiañez y su proyecto personal Somewhereout además es de los que no solo cuela sus composiciones como un viento huracanado que me provoca reacciones sino que también es capaz de conseguir centrar mi atención en un estilo del Rock y el Metal como es su vertiente progresiva con la que soy muy crítico porque nunca tuve con el género en cuestión una arraigada relación de fe profesa. Consciente de que tratar de definir la música de SomewhereOut en ese espacio común de indefinidas fronteras llamado Metal Progresivo es tan audaz como posiblemente práctico a la hora de marcar una seña de inicio. “The Court of Sunrise” no sé realmente si calificarlo de continuación de “Providence”, porque aunque Raúl incide en explorar el universo Lovecraft y en este nuevo lanzamientos, ha incorporado conscientemente guiños cómplices que atan cabos, “The Court of Sunrise” es un nuevo paso adelante penetrando en la atmósfera oscura que recorre la obra de Lovecraft con un halo de luz en el que baña para la ocasión intencionadamente su sonido.

Si siempre es preciso destacar -como padre, hijo y espíritu santo de SomewhereOut- la mano creadora de Raúl en cada arista de este disco, pero además es necesario resaltar la labor vocal de Alba Bermejo cuya voz y la elaboración de las melodías de las que hace gala contribuyen de manera precisa -y preciosa- a aumentar el valor de un disco cuya presencia sonora se eleva con cada corte. Además de Raúl y Alba, en “The Court of Sunrise” encontramos la batería de Matt Smith, la ya habitual y siempre importante de John Serrano (responsable también del arte gráfico del disco) y la sorpresiva incorporación de la flauta de Iván Emo-Martinez. El disco lo abre “The Silver Key” que se asoma profunda, guitarra poderosa, recreación metálica que se funde con elementos progresivos, un riff dominante, a veces monolítico, otras recreando efluvios melódicos entre referencias al Prog Rock de corte más clásico y la voz de Alba que te envuelve a la vez que añade momentos épicos a la música de SomewhereOut.
En “The grey path” comprobamos cómo Alba crea líneas vocales melódicas que no por ello renuncian a la potencia que se incrementa en los pasajes instrumentales de la canción al cobrar protagonismo la guitarra de Lupiañez que se realza en el duelo con los teclados mientras la batería aporta una controlada contundencia antes de que el regreso vocal de Alba confronte melodía y fuerza como conjunción necesaria para comprender lo que la canción representa. Llega mi canción preferida del álbum, quizás la menos -hasta ahora- SomewhereOut de Somewhereout con la dificultad que ello representa y que Raúl Lupiañez maneja con precisión. Me trae recuerdos de aquel Metal de finales del siglo anterior, principios de este que adquirió para sí mismo el término Gothic y convocó y expandió el protagonismo de las voces femeninas. “Still Mine” es un metálico medio tiempo que borda la voz de Alba, un ejercicio de fuerza contenida por parte de los músicos coronado con un excelente solo de flauta y un precioso y preciso estribillo donde Alba reclama la atención continua de mis oídos.
“Arrival” reclama atención absoluta, su melódica entrada que se ve rota por la contundencia, el poder con el que acometen la canción tanto Lupiañez como Smith, con esos sincronizados arranques en forma de musculoso riff entre guitarra y batería que encaran la faceta más Metal de Somewhereout contrastada por la inclusión de la flauta de Martínez que añade elementos folk progresivos y un excepcional solo de guitarra de John Serrano como colofón que aúna toda la destreza, talento y virtuosismo de unos músicos en los cuatro minutos y pico que dura la canción. “Sunrise” pone punto y final a este viaje por la esencia de Lovecraft, por su espíritu más onírico siempre tapado por su más evocada faceta de terror cósmico. “Sunrise” es un inmenso medio tiempo, sombrío y esperanzador a la par donde los teclados juegan un papel fundamental mientras la guitarra se muestra excelsa sin necesidad de estridencias fuera de contexto, todo ello mecido por las líneas vocales que narran la historia, meciéndola, acunándola, sirviendo de hilo conductor.
No tengo duda alguna, ni un solo instante, “The Court of Sunrise” es un trabajo impecable, donde se desarrollan atmósferas durante todo el disco que te incitan a un onírico viaje a través de la ensoñación construida grano a grano por Raúl Lupiañez y evocada por sus acompañantes en esta travesía por la intensa oscuridad que se concentra en un disco que dentro de ella transporta una esperanza de luz venidera, una continuación con su anterior trabajo, “Providence” que a su vez rompe con él sin cortar todos los hilos que impiden una separación definitiva. Un disco a escuchar con ansia en la primera escucha, con atención en las siguientes para disfrutar de los detalles.

