M Clan continúa inmerso en su gira XXX Aniversario, repasando la trayectoria de una carrera que abarca nueve discos de estudio, además de varios álbumes en directo y recopilatorios. Una banda que ha sabido reinventarse desde sus orígenes, cuando practicaba un rock de raíces americanas, hasta alcanzar una propuesta capaz de conjugar ese sonido con un marcado carácter comercial. Una evolución que pudo comprobarse en el concierto celebrado en Bodegas Las Copas, que rozó el lleno.

La formación murciana volvió a demostrar que es todo un ejemplo de solvencia sobre el escenario. Al fantástico estado vocal de Carlos Tarque —tanto con M Clan como en su proyecto en solitario— se suma un conjunto de ocho músicos de enorme nivel: una potente sección de metales formada por Marcos Crespo, Ernesto Millán e Iván del Castillo; una base rítmica de altura con Sergio Bernal a la batería y el bajista Chapo González, que ofreció toda una lección de cómo interpretar las cuatro cuerdas; el teclista Lucas Albadalejo; y las guitarras del miembro fundador Ricardo Ruipérez y de toda una guitar hero como Mara Rubio, que exprimió al máximo su Fender, tocando sin púa y maravillando con el slide.

El grupo dejó un excelente sabor de boca desde los primeros compases con «Calle sin luz» y «Para no ver el final», dos ejemplos del disco homónimo de esta última, del que también sonaron durante la noche jerezana «Basta de blues» y «Gracias por los días que vendrán», muy bien recibidas por el público. Sin embargo, el primer momento de auténtico paroxismo llegó pronto con «Llamando a la Tierra», su ya clásica adaptación del tema de Steve Miller Band.

El público vivió el concierto en plena comunión con la banda, coreando las canciones a medida que avanzaba el repertorio. Sonaron el geográfico estribillo de «Souvenir», el intimismo de «Roto por dentro» y «Las palabras que me dijiste», así como la siempre vigente «Los periódicos de mañana». Antes de interpretarla, Tarque recordó a las víctimas del reciente asalto a la frontera española en Ceuta, un mensaje que dio paso al tramo final del concierto, donde no faltaron clásicos para sus seguidores como «Las calles están ardiendo», «Pasos de equilibrista», «Miedo» y un primer cierre con otra adaptación, «Maggie despierta», basada en el célebre «Maggie May» de Rod Stewart.

Tras un breve amago de despedida, la banda regresó al escenario para afrontar el primer bis con dos de sus mayores éxitos, «Sopa fría» y «Quédate a dormir», que convirtieron la Bodega González Byass en una auténtica fiesta. Pero el público aún quería más, y en una segunda tanda de bises llegó «Carolina», probablemente su canción más popular, aunque no siempre forme parte del repertorio. Basta recordar su actuación en el Azkena Rock Festival hace ya unos cuantos años, cuando, imbuidos por el espíritu más rockero del certamen vitoriano, decidieron no interpretar ninguno de sus temas más conocidos en una jornada en la que compartían cartel con The Smashing Pumpkins y The Black Crowes.


El broche definitivo lo puso «Concierto salvaje», culminando una actuación que pasó volando. Resultaba difícil creer que una hora y cuarenta y cinco minutos de concierto hubieran transcurrido con tanta rapidez. Una prueba más del excelente momento que atraviesa una de las bandas más sólidas y fiables del panorama del rock en español.
Archivo Fotográfico de Tío Pepe Festival – fatou.es.


