Gracias a Silvia Cantero y a Cuestión de Medios, en esta revista hemos podido hacernos eco de los primeros pasos de esta nueva banda. Hace unos días recibí su primer LP, publicado el pasado 15 de octubre, y, tras varias escuchas, aquí os dejo mi reseña.
Lavanda se formó en Málaga en 2024 y, al año siguiente, publicaron su primer EP, “Peligro de Invasión”. Ahora dan un paso más con este larga duración, en el que apuesta por desarrollar un estilo propio dentro de la escena del rock alternativo.
No debemos confundirla con la banda uruguaya del mismo nombre, formada íntegramente por mujeres. Este proyecto malagueño está integrado por Pepe Martínez Carvajal, a la voz y los teclados; Raúl García Borrego, a la guitarra y los coros; Pedro Benítez Herrero, al bajo; y Juanan Aguilera Márquez, a la batería.
“Un Sueño Cercano” ha sido grabado y mezclado en Wave Nation Studio, en Ronda (Málaga), por José María Tornay, conocido por sus trabajos con artistas y bandas como Xavi Road (Siloé), Sôber y María Villalón.
La portada, obra de Ana Cordero Lanzac, se presenta como un collage de imágenes articulado alrededor de una ventana central. Los tonos negros y grises conviven con rojos y morados, mientras que imágenes de carácter íntimo y corporal contrastan con un fondo de cielo estrellado. La composición parece representar la contradicción que atraviesa el disco: lo distante frente a lo cercano, lo frío frente a lo pasional y la introspección frente al deseo de contacto. La ventana actúa así como una frontera entre mirar y participar, entre permanecer al otro lado y atreverse a cruzarlo.
Las fotografías de la banda son obra de Gaby White.
El disco gira alrededor del deseo como fuerza que mueve a las personas, tanto en su necesidad de conectar con los demás como en la búsqueda de libertad, identidad y nuevas experiencias. Un viaje que arranca con “Televisión Nacional”, tema cuyo videoclip acompañó la publicación del álbum. La canción se construye sobre un riff de bajo repetitivo e hipnótico que contrasta con unas guitarras crudas y directas en los estribillos. La atmósfera, marcada por los elementos electrónicos, va ganando intensidad hasta desembocar en un final contundente. Un comienzo intenso y potente que deja claras las intenciones de Lavanda.
Le sigue “No Soy el Mismo”, recuperada de su EP “Peligro de Invasión”. Tras una introducción casi orquestal a cargo de los teclados, el tema continúa por esa senda electrónica, con un aire casi de discoteca. La contundente pegada de la batería marca el tempo y acompaña a las guitarras y los teclados, envolviendo la canción en una atmósfera intensa y muy emocional.
Otro tema rescatado de su EP de debut es “Modo Avión”, una canción que nos ayuda a bajar las revoluciones. Estamos ante una composición más sentimental, que nos invita a aislarnos del mundo y mirar en nuestro interior mientras disfrutamos de la música, lejos del ruido y de las interrupciones del exterior.
Cerrando este primer bloque de canciones recuperadas de su EP, nos encontramos con “Sonrisas de Plástico”. El tema retoma el componente electrónico de los cortes iniciales del disco. Comienza de forma tranquila y pausada, pero va ganando ritmo e intensidad a medida que avanza, hasta desembocar en un final salvaje y bastante agresivo. Sin embargo, cuando parece que todo va a terminar de la manera más explosiva, la canción recupera la calma del comienzo y cierra el círculo.
Con “Fantasmas de Ayer” nos adentramos en una vertiente más íntima y melancólica. Las guitarras evocadoras, los delicados pasajes de piano y una base rítmica que sostiene la atmósfera construyen una canción que crece progresivamente hasta alcanzar un desenlace instrumental intenso, con los teclados y la guitarra como protagonistas. Es uno de los cortes que mejor representa esa combinación de sensibilidad y energía que caracteriza a Lavanda.
“Diciembre” nos remite al cierre de ciclos y a esa dimensión temporal que acompaña al recuerdo y a la nostalgia. La canción, que ya cerraba el primer EP de la banda, funciona aquí como una tranquila transición hacia el tramo final del álbum. Su medio tiempo relajado nos permite disfrutar especialmente del registro vocal de Pepe Martínez, que encuentra espacio para desplegar sus matices sin necesidad de recurrir a estruendosas explosiones instrumentales.
Pero la calma dura poco. “La Joya” nos saca abruptamente del relax del tema anterior con un corte técnico y agresivo, de tempo endiablado y espíritu salvaje. El piano y las guitarras nos conducen por uno de los temas que más me gustan del disco. Lavanda abandona aquí su vertiente más reposada para dejarse llevar por la oscuridad y la intensidad, culminando con un final vocal que me recuerda a Serj Tankian, de System of a Down.
“El Festín” continúa por esa senda de rock frenético, aunque introduce un pulso más bailable y claras influencias de la electrónica dance. Una nueva muestra de la voluntad de Lavanda de moverse entre el rock directo y otros territorios sonoros sin complejos, ampliando su paleta musical sin renunciar a la contundencia.
Y llegamos al cierre del disco con “El Mago”, un extenso corte de siete minutos, tranquilo y embaucador. Su atmósfera nos conduce por ese territorio ambiguo en el que se encuentran el deseo y la realidad, apoyándose en los efectos de las guitarras y los teclados. El estribillo, repetitivo y envolvente, va calando poco a poco, mientras la voz cambia de registro y contribuye a que la canción se introduzca en nuestra mente. Un cierre pausado que contrasta con la energía de otros momentos del álbum y nos deja sumidos en su particular atmósfera.
En definitiva, estamos ante un disco que recorre las distintas formas que tenemos de relacionarnos con quienes nos rodean, con un rock intenso y emocional que se mueve entre la energía y la sensibilidad. Lavanda crea atmósferas sonoras que nos envuelven en cada canción, apoyándose en las melodías de las guitarras y los teclados, una base rítmica contundente y unos estribillos muy pegadizos.
“Un Sueño Cercano” es un paso adelante para una banda que empieza a definir su propia identidad, combinando pasajes introspectivos con momentos de poderosa intensidad y demostrando que no tiene miedo a explorar diferentes registros dentro de su propuesta.
Valoración: 7,5





