Crystal Lake

Parece que en los últimos tiempos la televisión ha encontrado un filón en las precuelas de conocidos clásicos del cine o la literatura de terror. Uno de sus impulsores es Brad Caleb Kane, que creó para HBO la serie It: Bienvenidos a Derry, estrenada la pasada temporada, un producto irregular, aunque no exento de aspectos positivos.

Para este 2026 nos presenta Crystal Lake, que ahonda en el universo creado por Sean S. Cunningham en Viernes 13, del que se han realizado con anterioridad diez películas, un remake y otra en la que se unían fuerzas asesinas con Freddy Krueger. Para esta primera incursión en la pequeña pantalla vuelve a contar con HBO como distribuidora, aunque la producción corre a cargo de A24, cada vez más asentada como marca de calidad.

Y, como sucedía en It: Bienvenidos a Derry, estamos ante un serial que no termina de funcionar, aunque tiene evidentes puntos a favor. Crystal Lake está bien ambientada en los setenta y aporta alguna subtrama convincente sobre cómo la señora Voorhees se convierte en la homicida del primer largometraje. A ello se suman unos crímenes lo suficientemente efectistas como para que el amante del cine de terror quede complacido. En el debe encontramos una ridícula historia de amor con el jefe de policía y un personaje, el de Jason, que queda lejos de ese moderno «hombre del saco» que obsesionó a toda una generación.

Lo interesante del Viernes 13 original y de todas sus secuelas es que cualquiera podía sufrir los actos del psicópata: la guapa, el gracioso, el líder o la acomplejada. Todos iban a morir de la forma más atroz, como sucedía en las icónicas La matanza de Texas o La noche de Halloween, en las que se inspiró la cinta de Cunningham y que contribuyeron a consolidar, a partir de la década de los ochenta del siglo pasado, ese subgénero tan querido por los seguidores del horror como es el slasher. Por desgracia, aquí los crímenes parecen tener una especie de justificación moral, lo que anula el espíritu de Jason y su madre.

Aun así, los guiones tienen potencia en bastantes momentos y se agradece encontrar entre sus autores, aparte del propio Brad Caleb Kane, a gente de la importancia de Bryan Fuller, creador de esa incomprendida joya del art-gore llamada Hannibal. Las realizaciones son competentes y los aspectos técnicos mantienen vínculos con el filme de 1980, como demuestra la presencia de Victor Miller, responsable de la creación del personaje, en funciones de productor asociado, la célebre banda sonora de Harry Manfredini o los estupendos títulos de crédito.

Otro acierto es contar con una protagonista como Linda Cardellini, sin duda lo mejor del apartado interpretativo. Ella sostiene sin problemas un papel complejo que eleva el nivel de la producción.

Crystal Lake es un correcto revival que nos conduce a otros tiempos en los que, dentro del audiovisual, todo era más cruel, aunque posiblemente también más democrático, pues la maldad igualaba a todos: daba lo mismo lo bueno o malo que fueses para acabar destripado, decapitado, asaeteado o desmembrado por el Jason de turno. No existían disquisiciones morales en sus crímenes. Ni en los de él ni en los de su enfurecida progenitora, que culpaba a todos los jóvenes de la muerte de su hijo.