Punkornio – Somos punkornio (2026)

En la variedad está el gusto. Siempre he tenido tres grandes vertientes del guitarreo: Padre, hijo, y… ahí va, calla: punk, rock, y heavy metal, con todas sus variedades y todos sus estados intermedios. A veces, el devenir de las bandas (aquí no hay sistema, voy reseñando lo que me cae en las manos, o en las orejas) me lleva a terrenos más metaleros, otras a sonidos más urbanos. Esta banda me va a caer bien fijo, por tres razones: una, son extremeños; dos, los recomienda Pedro Barroso y tres, son punkis. Un, dos, tres… 

Anarquía. Empieza con un riff a lo Piperrak en Gora Sartaguda, y el sonido, una vez que bajo y batería entran a mansalva, me trae al coco a los Porretas por la voz, o a los Agua Bendita, salvando las distancias, que estilísticamente no es que sean fotocopias. Más que lo que suena, es el espíritu. Aquí hay tres pollos pasándolas putas en un local para sacar algo bueno. Más que ver músicos, veo a tres amigos en plena colaboración, tratando de echar una mano al de al lado. 

Punkornio. Ese riff a lo Hotel Monbar, de los Kortatu, anunciaba algo que luego no hemos visto. No sé definir en qué, pero no me imaginaba para nada como se han ensamblado los instrumentos a partir de los primeros compases. Con el mismo espíritu de y nos llaman los Porreoe… ¡Los Porretas!, pero con un sonido más Agua Bendita (en esta canción aún les veo más ese rollo), lanzan un mensaje con base histórica, que todos sabemos qué ocurrió en la plaza de toros de Badajoz. 

El tripi de Jimi. Me recuerda ese punteo languideciente del comienzo al de Reincidentes, tocando con el Drogas Yahvé se esconde entre las rejas, en el directo, Algazara. Pensamiento lateral: que el Algazara tenga 30 años y la puta canción siga con la misma vigencia que entonces… los humanos no avanzamos, o damos medio pasito adelante y medio pasito atrás. El caso es que de cómo empieza una canción a cómo ensambla cuando entran los demás instrumentos, despista. Experiencias lisérgicas, esto sí que trae al coco a los Eskorbuto, o a algunas de los M.C.D. Parece increíble los años que han pasado, pero todavía conservo las casetes (¡y funcionan, joder!) 

El tiempo. Es la versión punky del comiendo de Nos vimos en Berlín, de los S.A. Esta igual es la canción más punk-rock. Baterías galopantes, riffs desbocados y estrofas a gritos. Por eso el punk es tan divertido y mola tanto. En cuanto a la letra, filosofía bajo pendientes, tattoos y camisetas rotas. Es una suerte de relativismo, de beatus ille. Una especie de «hay tiempo para todo». Estaba esperando un mensaje más como Heráclito (un hombre no puede bañarse dos veces en el mismo río, porque ya no es el mismo hombre, ni tampoco es el mismo río), pero no, esto tiene un poso más a lo Horacio. 

Para los que berrean como los Boikot aquello de: «que no se vende, y que nunca se venda el punk rock», enlaces de la banda: 

Spotify https://open.spotify.com/intl-es/album/1t3ImTnWeJbfPpiNZGrF7B?si=fG63PEFKQ82mJLjuUOq1oA&nd=1&dlsi=f390f1b59d2c4fb9 

YouTube https://www.youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_nZoYafmJh7h6v36JbtbRfTx5gSd10d56o