Uno de las variedades más populares, recurrentes y exitosas en taquilla son, los que antiguamente se llamaban “películas de amores”. Cogiendo de la mano a otros géneros, el drama, la comedia, el bélico, el musical…, el amor estaba integrado en casi todas las cintas que inundaban las pantallas y, prácticamente en todas, había una relación romántica, y hacía más accesible para el gran público la historia que centraba la acción del film.
Ya en el cine mudo encontramos obras maestras incontestables como “Amanecer” de Murnau, “El séptimo cielo” de Borzage o “Luces de las ciudad” de Chaplin, pero vamos a centrarnos cuando el sonoro llegó al mundo del séptimo arte y, como casi siempre, en Hollywood y las islas británicas, con las excepciones ineludibles que nos parecen indiscutibles para reflejar la importancia de la historia que nos están contando.
Seguramente no están todas las que son pero sí son todas las que están. En algunas puede que el dramatismo sea lo más recordado y, en otras, podemos confundirlas con una comedia o las califiquemos como un musical sin más o la adaptación de una famosa novela al celuloide, pero lo indiscutible es que son grandes ejemplos del cine romántico en toda la historia del cine.
Así como las mudas, hemos dejado fuera títulos que, aunque románticos, presentan una desviación inequívoca hacia otro talante. “La fiera de mi niña” de Howard Hawks o “Historias de Filadelfia” de George Cukor son calificadas por la grandísima mayoría, incluido yo mismo, como comedias, incluso hay ejemplos de películas primordialmente violentas de acción como “Amor a quemarropa” de Tony Scott que, primordialmente, son una historia de amor. Hay otras que acapararon un éxito muy popular unido a su calidad cinematográfica, como “L’Atalante” de Jean Vigo o “Doctor Zhivago” de David Lean que provocó un aumento exponencial del nombre de Lara entre las hijas de los que la vieron en su momento. He visionado un montón de cintas que podrían aparecer aquí porque poseen una historia romántica fuerte en su texto, casos de “Lo que queda del día”, un amor contenido y subyacente en las estrictas normas de comportamiento británico o “Las normas de la casa de la sidra”, otra historia romántica tan dura como tierna, incluso el desamor de “Olvídate de mí” o el amor desesperado y alcoholizado de “Leaving Las Vegas”. Pero vamos a intentar centrarnos en aquellas cuya historia romántica centre la historia principal que cuenta.
Amores imposibles, deseos prohibidos, malentendidos cómicos, anhelos inalcanzables, pasiones frustradas o engaños hilarantes. Espero que sepas disculpar mis errores y aprecies si te incito a ver o volver a ver esta o aquella porque te ha resultado bastante atractiva o interesante para hacerlo. Lo voy a dejar en 30 selecciones, intentando abarcar todas las épocas, pero es uno de esos géneros que nunca pasan de moda y admiten remakes en todas las épocas o nuevas visiones desde un punto de vista actual. Por orden cronológico, siéntate y disfruta y, como siempre digo, gracias por leer.
1.- La dama de las camelias de George Cukor (1936)

Uno de los dramas románticos definitivos de la historia. George Cukor adapta la obra de Alejandro Dumas jr., con Greta Garbo y Robert Taylor como protagonistas absolutos de esta historia tan dramática. Margarita, conocida como “La dama de las Camelias”, es una cortesana a mediados del siglo XIX en París. Allí juegan, bailan y beben para atraer los favores de los hombres adinerados, hasta que un día se enamora de Armand Duvall, pero da sus favores al Barón de Varville. La lucha entre el amor verdadero y subsistir en la vida lujosa que el Barón si puede proporcionarle le lleva a la enfermedad y al dolor más intenso. Con la actuación de secundarios del nivel de Lionel Barrymore, Henry Daniell o Jessie Ralph se ha convertido, de lejos, en la mejor adaptación al cine de una novela romántica del siglo XIX.
2.- Cumbres borrascosas de William Wyler (1939)

Adaptación de la famosa novela de Emily Bronté de la mano de todo el clasicismo hollywoodiense. William Wyler en la dirección, Laurence Olivier, Merle Oberon o David Niven en el reparto, Alfred Newman en la dirección musical o Gregg Toland como director de fotografía. Heathcliff y Cathy se crían juntos en Wuthering Heights y creciendo se enamoran sin posibilidad de futuro porque él es mozo de cuadras y ella la hija del amo. Él emigra a Estados Unidos y, al volver adinerado, la encuentra casada con Edgar aunque su amor o la relación de Isabela, la hermana de Edgar, con Heathcliff, no surte el efecto que preveían. Una de los dramas románticos por excelencia, con unas interpretaciones modélicas para el género, un diseño de producción fantástico y una fotografía maravillosa en blanco y negro que se llevó el Oscar. Se han hecho multitud de adaptaciones al cine y la televisión, pero ninguna supera la que William Wyler llevó a la gran pantalla.
3.- El bazar de las sorpresas de Ernst Lubitsch (1940)

Matuschek y Compañía es una tienda de Budapest en la que trabaja Alfred Kralik. Él se cartea con una mujer de la que está enamorado sin conocerla. Un día aparece Klara Novak buscando empleo y su simpatía, amabilidad y profesionalidad hacen que lo consiga. Ella también se cartea con un hombre de la que se enamora sin conocerlo, pero en el trabajo choca con Alfred. Sus discusiones constantes ocultan la realidad, aunque las sucesivas conexiones y la llegada de la navidad y el trabajo en Nochebuena termina por revelar la verdad. Ernst Lubitsch lleva a la gran pantalla la obra de Miklòs Làszló con su maestría habitual de dobles sentidos y equívocos divertidísimos convirtiendo la película en una obra maestra de la comedia romántica, aprovechando hasta el límite la química entre James Stewart y Margaret Sullavan, y la presencia magistral de una pléyade de secundarios de lujo encabezados por Frank Morgan. Una joya que en los 90 vivió un remake exitoso con Tom Hanks y Meg Ryan en los papeles principales, aunque no le llegue ni a la suela de los zapatos.
4.- Casablanca de Michael Curtiz (1942)

Rick regenta un café-bar en Casablanca durante la IIGM, una ciudad en el norte de África que alberga a multitud de personas para conseguir unos pasaportes que les lleven a Lisboa y, de ahí, a Estados Unidos. La cantidad de personajes que habitan sus poderes, como el Capitán Renault, Ugarte, Ferrari, el Mayor Strasser…, comparten protagonismo con la llegada de Victor Laszlo, líder de la resistencia, y su esposa Ilsa. Rick e Ilsa mantuvieron un romance en París mientras Victor estaba en un campo de concentración y su llegada rememora los felices momentos, hasta que Rick convierte su cinismo en un acto de amor puro. Una obra maestra maravillosa que tantos años después sigue enamorándonos cada vez que la vemos porque “You must remember this, a kiss is just a kiss, a sigh is just a sigh, the fundamental things apply, as times goes by”.
5.- Breve encuentro de David Lean (1945)

Laura está casada y tiene 2 hijos, tiene una vida rutinaria en la que 1 vez a la semana se escapa a la ciudad de compras, al cine y va a la estación para volver en tren. Allí suele esperar en el bar tomando un té o leyendo y, una de esas ocasiones, le unen a Alec, un doctor que le quita una polvorilla que le ha entrado en el ojo. Ahí comienza una relación que les hace verse todas las semanas, ir al cine, a pasear o a remar al lago, entablando un amor imposible que se basa en las palabras, las miradas, las ilusiones…, que David Lean aborda con una maestría insolente, convirtiéndola en una cinta ineludible cuando hablamos del género romántico. Celia Johnson y Trevor Howard encarnan a las 2 personas que aman y sufren con nosotros. Una joya por la que no pasa el tiempo.
6.- Carta de una desconocida de Max Ophuls (1948)

El amor perdido, el amor idealizado, el amor deseado también se convirtió en una joya del maestro Max Ophuls, con Lisa Berndle sublimando su visión adolescente del vecino Stefan Brandt, su vecino músico que es considerado como el nuevo genio y vive su vida entre conciertos, citas, conquistas y caprichos. Comenzamos en Viena en 1900 cuando él, ya mayor y pendiente de un duelo, recibe una carta de ella en que le cuenta su vida y le confiesa todo lo perdido. Una maravillosa visión de la novela de Stefan Zweig en manos de un maestro de la talla de Ophuls. Louis Jourdan siempre será recordado por este trabajo y Joan Fontaine, siempre perpetuada por sus 2 trabajos con Hitchcock, está aquí mejor que nunca.
7.- La heredera de William Wyler (1949)

Vuelve William Wyler adaptando la obra de Henry James que otorgó el Oscar a Olivia de Havilland como mejor actriz. Catherine es la hija solterona del Doctor Sloper y vive a su servicio, cuidándolo y honrándolo porque nunca ha tenido un pretendiente. Pero, en una fiesta, conoce a Morris Townsend, un vividor joven y atractivo que le hace la corte con intención de casarse con ella. Ella se enamora, pero su padre lo despide porque piensa que solo quiere su dinero y el drama supera al romance por goleada. La profundidad del dramatismo juega con la refinada puesta en escena de Wyler y las grandes interpretaciones del elenco, encabezado por Olivia de Havilland, Montgomery Clift, Ralph Richardson y Miriam Hopkins, que la convirtió en un éxito, ganadora de 4 premios Oscar y referente absoluto del género.
8.- El hombre tranquilo de John Ford (1952)

Sean Thornton, un ex boxeador estadounidense, vuelve a Irlanda para comprar la casa familiar y establecerse en Inishfree, su pueblo natal. Al llegar se queda prendado de Mary Kate Danaher, una pelirroja solterona de fortísimo carácter, pero las tradiciones irlandesas y su hermano se lo ponen realmente difícil. Los engaños del pueblo y de los párrocos, católico y protestante, consiguen engañar a Will Danaher. Los continuos guiños cómicos, con la impagable presencia de Michaleen, y la cantidad de escenas míticas, la convierten en un referente impagable del cine, de la obra de John Ford, de la comedia romántica y de la carrera de todos sus participantes. Obtuvo 2 Oscar, incluido el 4º para Ford, y para la fotografía en color de las 7 nominaciones que tenía. La magia de un pueblo imaginario trasladado en imágenes. Todos relacionamos a John Ford con el western, pero hay que recordar sus intrusiones en otros géneros, la mayoría igual de maravillosas y geniales.
9.- Vacaciones en Roma (1953)

La princesa Ana está recorriendo Europa y, al llegar a Roma, se escapa de sus obligaciones durante un día y, con un hombre al que conoce en el recorrido, vive un día normal de cualquier persona que ella no puede hacer. Se corta el pelo, come un helado, toma una copa en una terraza, sin saber que él es periodista y está trajinando un artículo. Pero se enamoran y termina por desistir y ambos deben volver a sus vidas corrientes. Deliciosa comedia romántica que pasea por Roma, todos sus monumentos más conocidos, el Coliseo, el Foro, la Boca de la verdad…, creando un placentero recorrido por la Ciudad Eterna que supuso la llegada de Audrey Hepburn a Hollywood por todo lo alto, Oscar a Mejor actriz incluido. Otra obra de William Wyler para Paramount que se convierte en ineludible.
10.- Tú y yo de Leo McCarey (1957)

Nickie es un playboy que siempre ha huido del compromiso, y Terry una mujer adulta que realiza un último crucero por Europa antes de casarse. Ambos se conocen en el barco y pasan tiempo juntos, hacen excursiones y se enamoran. Ante los compromisos de ambos al volver a Nueva York quedan en el Empire State Building un día concreto a una hora concreta, pero sucede algo que impide a Terry llegar y deja a Nickie esperando todo el día. Al tiempo coinciden en el teatro, él acompañado por la mujer que le iba a hacer hincar la rodilla y ella por el hombre que la iba a llevar al altar. Leo McCarey hace un remake en color de su propia obra de 1939 con Cary Grant en lugar de Charles Boyer y Deborah Kerr en vez de Irenne Dunne, creando una de las cintas imprescindibles cuando hablamos de romanticismo.
11.- El apartamento de Billy Wilder (1960)

Un drama romántico envuelto en comedia con el inconfundible sello de Billy Wilder. C.C. Baxter es un empleado de una gran compañía de seguros en Nueva York que deja su piso a compañeros jefes creyendo que le ayudaran a subir en la empresa. Su modestia y bondad le hacen pasar penurias, pero se enamora de la ascensorista del edificio que sufre una de esas situaciones con un jefazo. La maravillosa química entre Shirley MacLaine y Jack Lemmon llevan a la gran pantalla un enorme guión del propio Wilder y I.A.L. Diamond sobre la ambición a cualquier precio y la honestidad cuando un buen hombre se cruza con la mujer adecuada. Una cinta por la que no pasa el tiempo y que proporcionó 5 Oscar a la misma (película, director, guión original, montaje y dirección artística) que la encumbraron como una de las joyas que el maestro nos regaló en su filmografía. Auténticamente colosal.
12.- Un extraño en mi vida de Richard Quine (1960)

Larry es un arquitecto de éxito que abandonó su empresa para dedicarse a su trabajo personalmente y Maggie es la esposa de Ken, que se conocen en la parada del autobús recogiendo a sus hijos al colegio. Se sienten atraídos al momento y él la lleva a un solar que le han encargado hacer una casa. La construcción de la parcela va encadenada al intento de un amor imposible, construido por la infidelidad de ambos. La fuerza de Kirk Douglas y la belleza marmolea de Kim Novak le allanan el trabajo a Richard Quine convirtiéndola en su mejor película. Un drama romántico que no para de crecer cada vez que la veo. Nadie recuerda a Richard Quine y pocos recurren a esta cinta en las filmografías de Douglas o Novak, pero es una de esas joyas escondidas que unos cuantos adoran por razones obvias.
13.- West Side Story (Amor sin barreras) de Jerome Robbins y Robert Wise (1961)

Espectacular adaptación del clásico de Shakespeare “Romeo y Julieta” al género musical, trasplantando la Italia medieval al Manhattan del siglo XX. 2 bandas de adolescentes, los Jets de emigrantes europeos y los Sharks de emigrantes portorriqueños, se disputan un barrio neoyorquino y traspasan todo su odio cuando Tony, antiguo fundador de los Jets, y María, hermana del líder de los Sharks, se enamoran. Las canciones de Leonard Bernstein, las coreografías de Jerome Robbins, la dirección de Robert Wise, las interpretaciones de todo el elenco de bailarines que dan vida a los 2 bandos, encabezados por Richard Beymer y Natalie Wood, todo es una maravilla que la ha llevado a considerarse uno de los mejores musicales de la historia. Obtuvo 10 Oscar, incluidos película, dirección, actores de reparto y, como no podía ser de otra manera, banda sonora original. El drama clásico llevado al extremo entre bailes, saltos y canciones.
14.- Tal como éramos de Sydney Pollack (1973)

Hubbell es un destacado atleta en la universidad y Katie una revolucionaria de izquierdas implicada en la política. Él intenta disfrutar de la vida todo lo posible y ella es conocida por su vocación contestataria, siempre al frente de alguna protesta. Siempre se ha dicho que los polos opuestos se atraen y se enamoran, viven una fuerte relación de amor y amistad siempre rodeada de los conflictos que los distintos modos de encarar la vida les ocasionan. La tremenda química entre Robert Redford y Barbra Streisand y la sempiterna música que rodea la filmación coronada por el mega éxito de “Memories”, cantada por la propia Barbra, la convirtieron en un éxito absoluto en los 70 y da una muestra distinta del romanticismo en el cine. Tanto la banda sonora como la canción lograron el Oscar y es otro punto imprescindible en la carrera de Sydney Pollack.
15.- Manhattan de Woody Allen (1979)

Isaac es un neurótico que odia su trabajo, a su ex mujer, y sale con una jovencita de 17 años a la que no ama porque los diferencia 25 años y se siente fuera de sitio, y vive en Manhattan. Inicia una relación con Mary, de la que se enamora perdidamente, pero ella termina con su amigo Yale. Hay guión divertido y ágil, pero Allen abandona las comedias más desternillantes para centrarse en unas relaciones más adultas y complicadas, y su amor por Mary o Tracy solo es comparable con su amor por Manhattan. Con una maravillosa fotografía en b/n de Gordon Willis o una BSO de George Geshwin igualmente deslumbrante, Woody Allen corriendo para buscar a Mariel Hemingway antes de irse a Europa consolidó su paso adelante.
16.- Memorias de África de Sydney Pollack (1985)

Karen es una danesa que se traslada a Kenia para montar una granja con su amigo, el Barón Blixen, con el que se ha casado para alejarse de habladurías y chismorreos. Termina enamorándose de África, la gente que le rodea y le ayuda a llevar su granja de café día a día, y de Denys, un aventurero que vive y trabaja allí para huir de los compromisos. Viven una historia de amor muy fuerte a la vez que él lucha por mantener su libertad intacta y ella le presiona para aceptar su compromiso mutuo. La maravillosa fotografía, música o guión van de la mano de unas interpretaciones maravillosas con Meryl Streep y Robert Redford como la pareja protagonista y Klaus Maria Brandauer o Malick Bowens como secundarios de lujo. La obra de Isak Dinesen se adaptó a la gran pantalla con todo lujo de detalles, obteniendo 7 premios Oscar que la encumbró como la obra cumbre de 1985, dejando a la favorita “El color púrpura” de S. Spielberg con la mochila vacía. Un canto al amor, tanto a la pareja como al continente negro, justo antes de la IGM.
17.- Cuando Harry encontró a Sally de Rob Reiner (1989)

Sally pasa a recoger a Harry para ir juntos desde la Universidad de Chicago hasta Nueva York. Se odian. 5 años después vuelven a encontrarse, ella con pareja y él a punto de casarse. 5 años más tarde se reencuentra cuando ella ha roto con su pareja y él va a divorciarse. Y se hacen amigos, muy amigos y pasan los peores momentos del otro y los mejores juntos. Años después terminan en la cama, rompiendo esa barrera que les hacía los mejores amigos, hasta que descubren que están enamorados y terminan casándose. Con Rob Reiner en la dirección, Barry Sonnenfeld en la fotografía o Nora Ephron, que fue nominada al Oscar, como guionista, encumbran a Billy Cristal y a Meg Ryan como una de las parejas definitivas de la comedia romántica. Carrie Fisher o Bruno Kirby aparecen como secundarios y ha dejado frases para la historia con diálogos divertidísimos y situaciones tan cómicas como románticas. Una maravilla que sigue arrancándome risas y emoción a partes iguales.
18.- Cyrano de Bergerac de Jean-Paul Rappeneau (1990)

Cyrano es un maestro de las palabras cuyo físico le aleja de su amada Roxane que, enamorada de sus textos, cede su corazón al joven Christian, pensando que sus cartas son propias y su ingenio enamorado tan apasionado como el suyo. El director francés Jean-Paul Rappeneau pone en las manos de Gerard Depardieu la adaptación del clásico de Edmond Rostand, combinando romanticismo, drama, aventuras y guerra. Un destello deslumbrante del talento ajeno a todo convencionalismo. Con los años llega el drama fundido entre sangre de la batalla y dolor del compromiso verdadero. Obtuvo 5 nominaciones al Oscar, incluido Mejor actor, de la que logró 1, convirtiéndose en un icono del género y una narración tan imprescindible en el mundo de las letras como del celuloide.
19.- Tierras de penumbra de Richard Attenborough (1993)

C.S. “Jack” Lewis es un profesor de la prestigiosa y encorsetada universidad de Oxford que vive allí con su hermano Warnie mientras da clases y ha escrito la famosa saga de novelas de Narnia. Un día recibe una carta para conocer a una poetisa estadounidense que va de visita a Inglaterra y quiere conocerle. Ahí empieza una relación de amistad que crece cuando ella se divorcia y se establece en Inglaterra con su hijo y le pide que se casen para conseguir con mayor facilidad los papeles legales. La 1ª parte de la filmación narra ese conocimiento y crecimiento de la amistad, hasta que aparece el cáncer y esa filiación se transforma en amor y el dramatismo creciente del futuro irremediable apenas hace sombra a la necesidad que Jack siente por su ficticia esposa para convertirla en real y establecer una conexión que va mucho más allá. Richard Attenborough comenzó como actor y logró un Oscar por “Gandhi”, siendo más conocido para las nuevas generaciones como el millonario Hammond de “Parque Jurásico”, pero nunca se ha acercado a la sensibilidad y maestría con que trata un material tan real y delicado como este. Se apoya en un guión maravilloso de William Nicholson y en un reparto espectacular, con un Anthony Hopkins y una Debra Winger maravillosos. El amor tardío y apasionado llevado al extremo con una delicadeza extraordinaria.
20.- Cuatro bodas y un funeral de Mike Newell (1994)

Antes de su éxito como director conocí a Richard Curtis como guionista y esta sería la película que le dio fama mundial. Mike Newell se encargó de la dirección y un enorme elenco de actores brillantes dieron vida al grupo de amigos que pasan por varias bodas y un funeral, centrando la historia de amor en los personajes de Charles y Carrie. Se conocen en la 1ª boda y van pasando por varias diatribas personales hasta que, en medio de la lluvia, se da el desenlace idóneo a una de las mejores comedias románticas de los últimos 30 años. Hugh Grant, Andie MacDowell, Kristin Scot Thomas, Simon Callow, John Hannah, James Fleet, Charlotte Coleman, Corin Redgrave, Rowan Atkinson… un grupo de actores que consiguieron que “4 bodas y un funeral” siga siendo recordada como una marca indeleble en la memoria de todos los que la vimos en su momento.
21.- Los puentes de Madison de Clint Eastwood (1995)

Francesca es una italiana que se casó con un militar norteamericano al que conoció durante la IIGM y se fue a vivir a Iowa y tuvo 2 hijos. Robert es un fotógrafo de National Geographic que aparece por su casa pidiendo ayuda para encontrar un puente mientras su marido se ha ido a Chicago con sus hijos para asistir a una feria. Esos 4 días que pasan juntos viven una historia de amor que marcaría el resto de la vida de ambos y sus hijos lo están descubriendo al fallecer ella y leer el testamento y las cosas que ha dejado para ellos. Meryl Streep y Clint Eastwood viven una de las historias de amor más emblemáticas de la historia del cine, traspasando la pantalla y consiguiendo que las fotografías que toma Robert o el té helado que prepara Francesca formen parte de una historia universal y los sueños abandonados para formar una familia sean las ilusiones de todos. Esa imagen con Clint empapado mirando a Meryl esperando que tome la decisión correcta es abrumadora.
22.- Sentido y sensibilidad de Ang Lee (1995)

El taiwanés Ang Lee llegó al cine europeo adaptando uno de los clásicos de la literatura británica. Emma Thompson adaptó el clásico drama romántico de Jane Austen, con un reparto espectacular y unos paisajes alucinantes. El cabeza de la familia Dashwood fallece y hereda el hijo mayor, fruto de su primer matrimonio, dejando a su segunda esposa y sus 3 hijas a merced de sus designios. Se mudan a una propiedad bastante más modesta y sus 2 hijas mayores van sufriendo los desmanes del amor querido y el conveniente mientras su futuro se torna oscuro. Con la propia Emma Thompson, una joven Kate Winslet, Hught Grant, Alan Rickman, Gemma Jones o Tom Wilkinson en su versión más dramática, tiene el acierto de añadir las figuras de Imelda Staunton o Hugh Laurie para darle un punto de comedia necesaria a la acción. Emma logró el Oscar al Mejor guión adaptado, de las 7 nominaciones con las que contaba la película. Un compendio de talento conjunto al servicio de la narración.
23.- El paciente inglés de Anthony Minghella (1996)

Hana es una enfermera que cuida de los heridos en plena IIGM. Uno de ellos es el Conde de Almasy que sufre gravísimas quemaduras por todo el cuerpo y los dejan en un abandonado monasterio en ruinas. Allí va conociendo la historia que le llevó a sufrir una aventura romántica con una dama británica casada en el Egipto bélico. Las imágenes oníricas del desierto, el dramatismo del amor vivido por ambos, la intensidad de las historias de cada uno de los protagonistas, el manejo del ritmo y la narración por parte de Minghella, que se encargó también de adaptar la novela de Michael Ondaatje, la música, la brillante fotografía, todo le llevó a ganar 9 Oscar y ser la gran triunfadora del año. Siempre nos dejará una historia emocionante con un final abrumador. Ralph Fiennes demostró su variedad de esquinas, Kristin Scott Thomas nunca estuvo tan encantadora, Juliette Binoche demuestra lo gran actriz que es, y el reparto se completa con presencias enormes como Willen Dafoe, Colin Firth, Jurgen Prochnow o Naveen Andrews.
24.- La buena estrella de Ricardo Franco (1997)

Tenía que elegir una película española, y hay muchas donde elegir, pero al final la cabra tira al monte y me quedo con una que me toca la fibra cada vez que la veo. Nunca Ricardo Franco rodó nada igual, nunca Antonio Resines estuvo mejor, nunca Maribel Verdú me ha llegado tanto como en esta película, y jamás Jordi Mollá se ha acercado a este límite. Rafa es un hombre adulto que sufre de esterilidad y un día salva a Marina de Dani, el chulo que le está dando una paliza en plena noche. La lleva a casa y le ayuda a recuperarse y le da una vida mientras Rafa llena su vida con ella y la niña que lleva en el vientre. Dani acaba saliendo de la cárcel y va a su casa a buscarla sabiendo que le ayudará, pero es Rafa el que sacrifica todo por el amor que siente por ella. La versión más dramática del drama romántico llevado al extremo hasta el final, con una sensibilidad y una maestría en cada escena que quita el hipo. Terminó ganando 5 premios Goya, incluidos película, director, actor y guión. Cuando poco más de 90 minutos duelen.
25.- Mejor… imposible de James L. Brooks (1997)

Una comedia romántica que te hace reír a carcajadas, con un guión brillante, unos actores en estado de gracia y la dirección perfecta con el punto adecuado entre comedia desternillante y romance. Melvin es un escritor exitoso de novelas románticas que vive en Manhattan cuando en realidad es maniático a nivel extremo, con un trastorno obsesivo-compulsivo y un tacto inexistente en el trato con los demás. Su vecino es un pintor gay que sufre un ataque y se hace cargo de su perro que le hace cambiar y, dentro de sus infinitas manías, empezar a tener unas relaciones más normales, incluida con la camarera que le sirve la comida todos los días. Brillante, divertidísima y que otorgó 2 Oscar a Jack Nicholson y Helen Hunt por sus brillantes interpretaciones.
26.- El camino a casa de Zhang Yimou (1999)

Luo regresa a casa para el funeral de su padre y va contando la historia de amor que unió a sus padres cuando eran jóvenes. Ella vivía en un pequeño pueblo del campo cuando él es destinado allí como el nuevo maestro. Enseguida se enamoran y va contando los sucesivos problemas que van teniendo hasta que, finalmente, se establecen y ella consigue enterrar a su marido dónde y cómo quiere con el cariñoso respeto de todos los que lo conocieron. Una de esas películas pequeñas, intimistas, que derrochan amor en cada uno de sus fotogramas y conquistó a la crítica de todo el mundo. Los paisajes de la China rural, con su nieve invernal y sus enormes prados son suficientes para decorar una historia tan conmovedora como la de Zhao y Luo. Contada en b/n en el presente y en color en el pasado. Maravillosa.
27.- Orgullo y prejuicio de Joe Wright (2005)

El director británico Joe Wright encara, con una elegancia y un clasicismo preciosista, la adaptación de la novela de Jane Austen, una de las cabezas del drama romántico decimonónico. La familia Bennet, con el matrimonio y 5 hijas, son los protagonistas de la búsqueda incesante de la madre por encontrar marido a sus hijas, 5 muestras de la diversidad en la que destaca la inteligencia y poderoso carácter de Elizabeth. Jane, Lizzy, Mary, Kitty y Lydia son las bazas que la señora Bennet va jugando para enamorar al hombre que se ponga a tiro, pero la vida enfrenta al Señor Darcy con Elizabeth, creando uno de esos dramas que están obsesionados a enfrentarse. Los maravillosos paisajes, los caracteres diversos de sus protagonistas, las costumbres de la época, los modos sociales imperantes y las extraordinarias interpretaciones de sus protagonistas la convierten en una de las adaptaciones de Austen más logradas y en un icono del género romántico. Su elenco, con Keira Knightley y Matthew MacFayden al frente, secundados por emblemas como Donald Sutherland, Brenda Blethyn o Judi Dench, y futuras estrellas como Rosemund Pike, Carey Mulligan, Jena Malone, Kelly Reilly, Rupert Friend o Tom Hollander la siguen reconociendo como una de las mejores adaptaciones, con momentos icónicos como la llegada del Sr. Darcy a través del páramo, en pleno amanecer, para terminar de conquistar su amor. La cinta obtuvo 4 nominaciones al Oscar, pero el paso del tiempo la ha ido convirtiendo en el clásico indiscutible que es considerada hoy en día.
28.- El velo pintado de John Curran (2006)

A principios del siglo XX, Kitty es una joven inglesa que recibe una petición de matrimonio en una fiesta y acepta para huir de sus padres. Él es Walter, un médico que se traslada a China para investigar y tratar los brotes de cólera. Ella entabla una relación con Charlie dejando de lado a su marido que lo sabe todo a la vez que empieza a estallar la revolución china y explota una epidemia de cólera. La evolución de la enfermedad va paralela a la evolución del matrimonio, a la par que empeora una mejora el otro hasta que finalmente cruzan caminos y el drama romántico se apodera por completo de la tragedia, los paisajes o la revuelta popular. Naomi Watts y Edward Norton protagonizan y producen esta adaptación de la famosa novela de Somerset Maugham contando con la aportación de ilustres nombres de la interpretación como Toby Jones, Liev Schreiber o Diana Rigg en uno de los melodramas románticos que más me han gustado en este siglo. Si logras entrar sin complejos la disfrutarás enormemente.
29.- Una cuestión de tiempo de Richard Curtis (2013)

Tim cumple 21 años y su padre le revela un secreto familiar. Los hombres de su familia pueden viajar en el tiempo, con distintas restricciones, pero pueden cambiar las cosas hasta cierto punto. La decisión de Tim es volver para conquistar a Mary y crear su vida con ella. Richard Curtis siempre ha sabido rodear el romanticismo de comedia, sabiendo distribuir las emociones en las dosis adecuadas. Aquí cuenta con un fantástico guión propio y un reparto compartido por jóvenes talentosos como Domhnall Gleeson o Rachel McAdams y mayores experimentados como Bill Nighy o Lindsay Duncan para dotar de verdad lo que está contando. Rostros conocidos como Tom Hollander o Margot Robbie terminan de dotar a una comedia romántica plenamente londinense en algo universal, trasladable a cualquier entorno.
30.- La vida de Adèle de Abdellatif Kechiche (2013)

Adèle es una adolescente, que estudia bachiller en el instituto, está descubriendo su sexualidad. Un día se cruza con una joven con el pelo azul que va con una chica de la mano y su primer encuentro sexual con un chico le descubre que hay otras opciones y su lucha interna contra sus compañeros de colegio y su enamoramiento de esa chica le llevan a su verdad. Hay varias cosas que resaltar en esta película. Por un lado habla de un amor exacerbado, de la lucha contra la sociedad, del descubrimiento, del deseo, de la traición…, todo ello mostrado con una maestría apabullante. Kechiche rueda con una cercanía y una verdad deslumbrantes, consiguiendo que todo suene a real. El amor lésbico impresiona en un primer visionado, pero cuando escarbas ves una ternura y una lírica a flor de piel. Brillante el reparto, con una mención especial para Adèle Exarchopoulos que está alucinante, viendo en primer plano el dolor y la pelea constante, consiguiendo que la Palma de Oro que obtuvo en Cannes se quede corta. 3 horas de vida delante de nuestras narices.
Pues hasta aquí unas cuantas propuestas para sentarte a reír, llorar, sentir lo que solo el ser humano es capaz de compartir. Quizás quede algo cojo o haya elegido alguna filmación que no es de tu agrado o deje fuera otras que para ti son imprescindibles, pero es un género tan trillado desde los inicios que siempre encontrarás una película que no conozcas o que no te canses de ver. Pase lo que pase, insisto, gracias por leer.
Eduardo Garrido


