Crónica de Santiago & The Soulmovers en Sala Milwaukee (El Puerto de Santa María (Cádiz), 28-09-26)

Si hablamos de blues en directo, la promotora Lestrato suele ser un seguro en cuanto a calidad se refiere, ya que gracias a ellos podemos disfrutar de bandas europeas —en su mayoría británicas— que, de otra forma, sería complicado poder ver. Más aún en estas latitudes tan meridionales.

Ejemplo claro es Santiago & The Soulmovers, poderoso trío formado por su líder, el guitarrista y vocalista argentino Santiago Periotti, acompañado por una base rítmica formada por un batería italiano y el bajista checo Robin Thunders, todos afincados en Londres desde hace tiempo. Un combo que cuenta con la inestimable colaboración en la composición de temas de gente tan influyente en este estilo musical como Oli Brown, estrella de las seis cuerdas, de dilatada trayectoria y a quien en la provincia de Cádiz hemos podido disfrutar en el pasado en festivales como La Isla del Blues o el recordado Serie Z.

En esta ocasión llegaban a la Sala Milwaukee en un fin de semana protagonizado por la concentración de Harley-Davidson, que finalizaba con este evento el domingo, aunque quizás por ello la afluencia de público fue escasa. Pero quienes asistieron ese día, creo, salieron satisfechos, pues la formación demostró sus tablas sobre el escenario durante una hora y cincuenta minutos de actuación, en la que dejaron gratas sensaciones con un repertorio donde mezclaron temas propios con clásicos de bandas míticas.

Así, en la noche portuense pudimos deleitarnos con el Hey Joe de Jimi Hendrix, el Just Got Paid y el cierre con La Grange de ZZ Top, el funk de Superstition de Stevie Wonder o Cat Scratch Fever de Ted Nugent, alternados con composiciones de envergadura como The Kind of Love, una Lost My Faith que sonó excepcional, Hold On to Me o We’ll Be One.

Santiago & The Soulmovers sonaron engrasados, dejando Periotti espacio para el lucimiento del resto, como en el imponente solo de batería, pero su protagonismo es indiscutible, tanto por su voz como, sobre todo, por su instrumento estrella: las seis cuerdas. Así que, con su Gibson Firebird, nos dejó una buena dosis de trucos y técnica, jugando con el slide y largos y afinados solos que encandilaron a los presentes.

Una velada en la que consiguieron nuevos seguidores, nos presentaron sus últimos discos, uno homónimo y Live at the Bedford, y además prometieron regresar. A buen seguro que en la siguiente ocasión tendrán bastante más público, pues su carta de presentación es notable. La verdad es que Santiago & The Soulmovers lo merecerían, pues aúnan puesta en escena con versiones llevadas a su terreno y temas propios de envergadura. Como unir a Gary Moore con Billy Gibbons y Stevie Ray Vaughan.