Boikot, aunque llevan décadas al pie del del cañón, poniendo sus canciones al servicio de la crítica social, desde aquel comienzo de raíces punk hasta encontrar hace ya más de una década su base donde inmortalizar palabras a base de ska y punk rock. Después de aquella revisión de algunos de sus temas señalados en clave folk balcánico con aquel “Balkan acoustic” ahora cinco años después recuperan su sonido más identificable de los últimos tiempos. Y no, Boikot no callan ni se amedrentan ante los tiempos grises que amenazan ya mucho más cerca del horizonte, Boikot no silencia su mensaje porque esa es su premisa, y extiende el dedo para señalar todo aquello que navega en dirección contraria a aquello en lo que creen, a base de ritmos bailables como los de “Toro”o “Hey libertad”, o bien con cañonazos punk rock que resisten en canciones como “ La otra mitad”.

Toques folk aparecen con brío y fuerza, acompañados por la gente de Kaos Urbano en “Con voz de Barricada”, un canto libertario de resistencia. Para no dejar de mover tus pies con el ritmo de “El pueblo” donde fusionan vientos, punk rock y un combativo estribillo para cantar con garganta clara y puño alto. De guitarras aguerridas presume “Cenizas en el corazón”, punk rock directo, patada en salva sea la parte a los “representantes del pueblo”. Derrochan melodía vocal con “Ayer tuve un sueño” y un estribillo a corear en directo al igual que ocurre con “Arde” que se acelera musicalmente gracias a la batería y ese ritmo ska que le guía. “Que te den” es pegadiza, esa parte instrumental comandada por el violín que te invita a bailar. La unión con Ska-P en “Me levantaré otra vez” no por obvia deja de ser interesante y productiva. “Hijos de bruja” es puro rock con fuerza, músculo y un estribillo que levanta la canción.
Ara Malikian hace acto de presencia en “Los últimos niños”, una canción dura por su letra, con unos arreglos maravillosos de Malikian y un doloroso recital vocal junto a un fantástico giro aflamencado. “En su voz” cuenta con la colaboración de Talco, Isabel Marco y Judith Mateo, que construyen un encadenado sonido hímnico. “Tan de verdad” presume de letra, manera de vivir, franqueza y honestidad. Una manera inmejorable de poner punto y final a este buen disco.

