At The Gates – The ghost of a future dead

El fantasma de un futuro difunto titulan At The Gates su más reciente obra, póstuma de Tomas Lindberg, su última vez, la definitiva. Se me secan las palabras para tratar de introducir esta obra de una de las bandas referentes del metal sueco, se cruzan oleadas de sentimientos mientras resuenan los poderosos riffs que sirven de ariete para derribar defensas escoltando las últimas palabras de Lindberg. Tristeza ante la lógica aplastante de un adiós definitivo, anhelo ante la idea de que la inmortalidad le abraza cada vez que su legado se reproduce estrenduoso en tus altavoces, en los míos. La muerte es el final, realizar cábalas sobre lo que venga luego lo dejo a la introspección personal de cada uno. Tomas se despide de cada uno de nosotros de la manera que siempre queremos recordarlo, con esa manera de afrontar las voces tan potente, un no lloréis por mi que en mi garganta os dejo mi alma. At The Gates ya decidirán si como banda hay un futuro, una decisión que ahora no importa más allá de las canciones que pueblan este “The ghost of a future dead”.

Un -enorme- punto a favor de este disco es el regreso de la guitarra de Anders Björler cuyo peso compositivo juega y mucho en el resultado final de la grabación, esa magnífica cohesión entre los solos melódicos y la agresividad constante y definida por los aguerridos riffs consiguen que la fortaleza que desprende este “The ghost of a future dead” no se diluya ni un solo instante y perviva incluso cuando a conciencia introducen pasajes melódicos que determinan su personal concepto de cómo deben sonar. “The ghost of a future dead” avanza comandado por la garganta de Lindberg cuyo “último” esfuerzo nos recompensa a todos aquellos que recibimos sus ecos de desesperación y fuerza, abrazados a sus cuerdas vocales.
Pero aunque la fuerza bruta cicatriza mostrándose como marca hiriente durante todo el disco, At The Gates siguen demostrando por que fueron capaces de volver las cabezas de todos nosotros para no perder constancia de esa manera magistral con la que son capaces de introducir y acoplar a su música distintos registros en pos de construir su particular visión de lo que debe significar el Death Metal cuando viene bajo su mando. Canciones como “In dark distortion” en la que una aplastante atmósfera distorsionada navega sobre un manto de potencia desacelerada a conciencia mientras que por otro lado su faceta más visceral y acelerada como en “Of interstellar death” deja constancia o ese ataque frontal titulado “A ritual of waste”.
“The ghost of a future dead” atesora momentos álgidos como demuestra “Tomb oh heaven” cuya parte melódica se presenta como un magistral instante para volver a continuación a la carga o la  oscuridad intrínseca de las guitarras de “The dissonant void”. En definitiva “The ghost of a future dead” es quizás lo más cercano de “Slaughter of the soul” que At the Gates podían grabar para cerrar el círculo sin perder en ningún momento su idiosincrasia actual. Un disco brillante, donde las emociones viajan en el filo de la navaja provocando reacciones de ida y vuelta desde que comienza a sonar hasta su última nota. Probablemente T. Lindberg no podía dejar mejor legado y At The Gates han estado a la altura.