Kintsugi es una palabra japonesa que significa «reparar con oro». Las piezas de algo roto podrían ser los instrumentos y la voz de Irene, que ha ganado en fuerza, suena más decidida, jugándosela. Vaciándose, reluce como un destello entre las grietas de esa reparación. El silencio es peor, ella lo sabe.
La banda suena redonda en este single. Unas guitarras incontestables, algo a lo que nos tienen acostumbrados Mira Polar, suenan a rock del de siempre, fresco, natural, contundente con la cambiante batería. Pero esta vez la voz de Irene se ha sumado a esa fuerza, a ese abrazo que no reniega de sus cicatrices para la reconstrucción.
Cuando el corazón se rompe, ese hilo de oro simula la unión de sus partes. Oro irrigado en las venas ramificadas como aceptación de una imperfección que denuncia la polaridad del bien y el mal. Somos personas, vulnerables, imperfectas buscando un sentido a nuestras vidas.
Termina la melodía con un ritmo pesado, decidido, lento pero seguro y en una sola dirección. Hacia delante pase lo que pase. Unos pasos que agrietan el suelo cuando avanzan.
Nadie se rompe por el mismo sitio, ni se repara de la misma forma. No hay dos Kintsugis iguales. ¿Cuál es el tuyo?


