A Amyl no le gusta la miseria. Está guiada por ángeles que seguramente se han cansado de un cielo que no es cielo. La voz de amyl parece desordenada pero no lo es, es melódica, melódica punk y no es fácil cantar así, aunque lo parezca.
Para eso los ángeles, que no quieren ser definitivos pues ya sabemos que Rilke el poeta decía que todo ángel es terrible, están guiando a Amyl para que ella decida, porque necesitan esa actitud, ese arranque.
Las guitarras simulan ese hervir de la sangre, cuando esa energía corre por las venas sin control. Todo en el universo es en bruto. Pero nosotros somos conscientes.
Es una energía especial, que no se acaba, pero hay que contenerla, como cualquier energía. Parece ser que Amyl tiene que llegar a sentir esa energía sin compañía, ese es el paso previo.


