Lleva ya unos días funcionando a toda máquina la sexta edición del Icónica SantaLucía Sevilla Fest, un festival que ha sabido de manera ejemplar añadir a su esencia el espíritu urbano de la ciudad hispalense como marco monumental de un festival asentado a base de una organización modélica y una propuesta variada en distintos días del verano sevillano capaz de satisfacer a distintos grupos de atención. Recién estrenado julio, las temperaturas se cebaban con la ciudad sevillana pero eso no era impedimento para que la preciosa Plaza de España registrase un lleno espectacular para recibir la visita de Lenny Kravitz.

Fotografía de Niccolo Guasti, cedida por el Icónica SantaLucía Sevilla Fest
Pasadas las 22 horas y con los termómetros marcando más de treinta y tantos grados a pesar de que la noche hacía al fin presencia en el cielo de Sevilla, Lenny Kravitz saltaba al escenario entre la algarabía general de un numeroso público que contribuía a aumentar más aún tanto la temperatura corporal como la emocional. Guitarras que rugen y «Bring it on» toma la noche ante una multitud de cuerpos que se mueven rítmicamente a la par que Lenny Kravitz y sus compañeros de escenario inundan de acordes el maravilloso recinto que los acoge. La emoción del momento permite coger aire durante un segundo para de nuevo navegar sobre el riff de «Dig in» en un eléctrico y electrizante comienzo.
Tras el reprise rockero de las dos primeras canciones, llega el turno de «TK421» y el funk se convierte en el soberano de una multitud que se deja llevar por el rítmico ataque sonoro del escenario y los movimientos pélvicos de un Lenny Kravitz en un extraordinario estado de forma física y vocal, que incluso empuña el bajo para marcar el paso de un funk profundo y lascivo. Si el arranque del show se había basado en la fuerza de las guitarras frente a la sexualidad travestida de línea vocal con la que Lenny Kravitz dota a sus canciones, el funk da paso a ese soul pop que es «What the… are we saying» que consigue hacer fluir de manera natural dulzura a la vez que fuerza, empujado al límite por el sonido del saxo.
Toca recuperar músculo y ¿sabes alguna manera mejor que «Always on the run»? donde la batería de Jas Kayser, por cierto la más aplaudida por el público durante la ronda de presentaciones de los músicos por parte de Lenny Kravitz, dota de una fuerza sobrenatural una canción que ya rueda de por sí sola gracias a su conocido riff -con su inseparable, hermano como le llamó el vocalista, Craig Ross a la guitarra- y la melodía vocal. Sin bajar la intensidad suena «Live», funk rock caliente como la noche sevillana. ¿Puedes sentir la intimidad rodeado de miles de personas?, por supuesto, y Kravitz consigue con «Fields of Joy» hacer surgir sentimientos tan personales como compartidos por todos aquellos que chocaban involuntariamente hombro con hombro al litúrgico ritmo de la música.

Fotografía de Oscar Romero, cedida por Icónica SantaLucía Sevilla Fest.
Lenny Kravitz se muestra sexy de manera natural, de esa forma que se desprende de la piel sin buscarlo y muestra ese poder que tan solo unos cuantos atesoran cuando suenan canciones como «I belong to you» o la sentida «Stillness of heart» donde busca la colaboración cómplice de una audiencia totalmente entregada. El secreto de Lenny Kravitz es su capacidad para convertir en propia todas las influencias de las que se nutre su música, construir un ejercicio sonoro propio que a pesar de la diversidad suena como un reforzado conjunto, y da igual que vibres con los guitarrazos hard rock de «Beyond the 7th Sky» o el funk/soul de «Low», el funk rock de «The Chamber» donde toma el escenario el cantaor Israel Fernández añadiendo el flamenco de su garganta privilegiada a la formula magistral, un choque sonoro donde todo se imbrica para convertirse en reconocible.
El final del show es de vértigo, las canciones más «populares» según los estándares del «mainstream» toman el Icónica SantaLucía Sevilla Fest en un delirio incontrolado que se extiende entre las numerosas filas de sudorosas personas entregadas a la causa. Suenan entre el enorme coro humano que las abrazan canciones como «It Aint over til its over», la rockera «American Woman» o «Fly away». Pero si hay una canción que termina de desatar una locura que ya andaba a sus anchas desde casi el comienzo del concierto vino de la mano del reconocido riff de «Are you gonna go my Way», con la gente saltando al ritmo de las guitarras de Kravitz y Ross, dejándose la garganta como tan solo los himnos inmortales del rock son capaces de conseguir dejando a los asistente exhaustos y satisfechos. Kravitz volvió para el ritual del bis con «Let love rule» como un conquistador que contempla desde la altura su gesta. Si tuviese que buscar un titular para este apabullante concierto, no sería otro que: «Lenny Kravitz puso la noche sevillana a bailar».
(Todas las fotografías cortesía de Icónica SantaLucía Sevilla Fest y autoría de Niccolo Guasti y Oscar Romero)

















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