Palmar de Troya reivindican la naturaleza más arisca y corrosiva del Noise Rock de los 90, sin concesiones, un baño de distorsión destinada -ojalá- a dominar el mundo. Lucía, Willy, José Romero, J.A.Salinas y Toto se lanzan a derribar estructuras armados con guitarras redefinidas como armas de distorsión masiva. Este nuevo e.p. “III” es la prueba irrefutable de la fe en la crudeza en un país donde musicalmente con tal de figurar en todos los frentes, aplicamos espectros alternativos a bandas que difieren de la realidad que el submundo musical representa. “The Method” es un árido ejercicio de post-punk refrito en un bajo preponderante y unas guitarras como auténticos subterfugios que colapsan con la estridente línea vocal.

“She, the destroyer” retumba en tu cabeza con esa dicotomía perpetua entre la peculiar melodía vocal y la agresividad musical, un retorno seguro a los 90. Lucía y su voz actúan como contrapeso del infranqueable muro que construyen sus compañeros de banda y “Come back” es ejemplo de ello. “Guide dog” es frenética, una invitación a un pogo continuo, una violenta lección de Hardcore pasado por el filtro de Palmar de Troya, capaces de pisar el acelerador para colocar la canción a la velocidad adecuada. “Shakes in hates” suena como una plegaria al dios del “ruido”, capaz de construir líneas vocales que golpean rudas mientras permean el incansable ataque directo de las guitarras.
“Sand eater” desafía los sentidos a base de un afilado y nihilista punk que se funde en un corrosivo cocktail explosivo de escaso minutaje. “Waiting so long” es lo más “accesible” que vas a encontrar en este disco y entrecomillo el adjetivo a conciencia porque limita su alcance de violenta pegada en pos de una atmósfera que termina tornando opresiva.”III” es un complejo ejercicio de Noise Rock de herencia de los años 90 del pasado siglo pero con conciencia de actualidad sabiendo entrevolar entre dos eras que se distancian en el tiempo más que en la memoria. “III” es un corrosivo artefacto de distorsión desaforada. “III” es una auténtica maravilla.















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