¿Sabes esos idiotas que ofrecen sabiduría online aplicada al arrejunte? En plan: lee las vibraciones, interpreta el lenguaje corporal, descifra esa energía femenina… Yo soy el tipo menos instintivo del continente euroasiático. Soy absolutamente incapaz de interpretar si ese silencio, si esa pose o si esa cara de oler a pedo con la que me miras es porque me vacilas o porque no me soportas. Por eso, cuando de vez en cuando mi instinto me dice algo concreto, paramos el mundo y nos ponemos a bailar. Como base, empecemos diciendo que Varas es lo más grande que ha dado Madriz, quizá mejor que el bocata de calamares. Cuando este proyecto empezó a volar, subió un par de videos de su directo, y al verlo tocar, mirando de soslayo a Alber, a Lino o a Javi… irradiaba felicidad. No seamos ingenuos: ser feliz no es un botón que tocas dentro de tu cabeza e inmediatamente todo empieza a ser maravilloso, pero sí que hay momentos en que el universo parece girar para ti y, cuando Varas toquetea su instrumento en presencia de los otros tres, irradia felicidad. Un, dos, tres… ¡Rata!
Universal. Qué difícil de encajar se me hace. Técnicamente es una especie de pop-rock, con un aire indie. Digamos… Correos (los de Donosti, no los de los sellos), Sexie Sadie… la sala de máquinas tiene momentos leñeros, destellos a Muse, a Kings of Leon… pero la voz tiene un rollo más popero. Tienen ese ingrediente U2: Varas lleva el peso en las estrofas, con la guitarra perdiendo peso específico, lo que hace que el guitarreo en los estribillos y las estrofas te reviente el coco. No me atrevería a meterlos en el campo rock, porque es muy pegadizo, pero tampoco es pop en plan radiofórmula… y aunque son inclasificables, son entran en el capítulo Grim Paradise, otra de esas bandas alérgicas a las etiquetas, pero capaces ambas de hacer temas altamente silbables.
Ayer. Primer disparo desde fuera del área. Red Hot Chilli Peppers. Fortune Faded. Creo que es la guitarra, un toque a lo Frusciante, pero Varas también asume un papel a lo Flea —ojo, «a lo», porque a este cabrón no hay quien le eche el guante—, y la batería, dicho sin desprecio, sólo faltaba, queda reducida a un bombo y una caja, sacrificada para no eclipsar a los demás. Un Charlie Watts de la vida. El caso es que las canciones derivan a ese terreno extraño. Red Hot Chilli Peppers tiran al rock, Jamiroquai al funk… pero estos cabrones… en el pop-rock los meto. No encuentro la definición que se les ajuste mejor.
El último baile. Ahí va un triple a lo Globetrotter: Rammstein. Hilf mir. Es sólo un espejismo y dura dos respiraciones, el primer guitarreo, pero el eco me saca una sonrisa. En cuanto entra la guitarra, la batería… en esa especie de crescendo hasta llegar al estribillo. Seguramente será la mejor conexión que tienen guitarra y bajo, formando una especie de melaza sónica. Es espesa, pero está encajada en el mandato percusivo. La voz simplemente surfea, como si todo estuviese cocinado ya y fuera cuestión de rematar.
La lección. Es complejo tirar paralelismos porque todas las canciones que menciono son más cañeras, así que ponte las gafas del pop-rock y quítale un 40% de satanismo destructor a todo lo que te digo. Sigo en pie, de Dikers, aquella banda que tenía Iker Piedrafita, el hijo del guitarra de los Barri —si me lee esto, igual me hostia. Menuda biografía le acabo de escribir—. En cuanto a la letra, al mensaje… tiene un eco lejano a 20 de abril, de los Celtas Cortos.
Gracias. Esa guitarra me recuerda a Amour, amour, de Rammstein. A ver, es que ese sonido es casi casi metal. Y el bajo suena poderoso. Y la batería es leñera, pero los juntas… y te sale ese sonido rock ulta melódico, o pop-rock… llámalo como quieras. Me gusta ese estribillo Aquí están los que están presentes / aquí están los que no se van / aquí morimos por nuestra gente / por el pasado y por el presente / y por las cosas que vendrán. Puede valer para los últimos troyanos, al lado de Eneas, con Héctor ya muerto, antes de caer Troya; puede ser el compañero de Primo Levi en el campo de concentración, harto de repetirse a sí mismo que pronto vendrían a liberar el campo… o puede ser para los vecinos del último portal sin viviendas turísticas de Madrid, dándose de hostias contra ese ente invisible que lleva la mano del mercado a tu garganta. A lo mejor es que me gusta darme pisto… o a lo mejor es el mensaje más profundo que van a mandar.
Para los que sienten esa felicidad casi romántica por el arte —a mí me pasa escribiendo, pero aplícalo a la música, a la pintura o al origami—, enlaces de la banda:
Spotify open.spotify.com/intl-es/artist/6kGPCz9xLPGboOKo05obXd?si=VsqmjddQTFOriHpVyB3pkQ
Instagram instagram.com/herederosdelninorata
Facebook facebook.com/herederosdnr
Tiktok tiktok.com/@herederosdelninorata?is_from_webapp=1&sender_device=pc
Bandcamp herederosdelniorata.bandcamp.com
herederosdelninorata@gmail.com















0 comentarios