Lo primero que me llama la atención es la portada del disco y comenzamos ahí mal, porque acostumbrado al buen trabajo en ese aspecto del que suelen hacer galas me da la sensación de un frío que quizás no relaciono con ellos y mira tú, que lo mismo eso puede terminar siendo buena señal. Lo cierto es que la primera impresión que me llevo tras una escucha inicial de «The God Machine» es que Blind Guardian se han dejado de malabares y artificios para centrarse en endurecer su sonido y presentar una propuesta muy contundente como según mis cánones debe de ser y tal vez, en contra de ese power metal excesivamente adornado y sinfónico que ellos ayudaron a crear.
«Deliver us from evil» es la prueba de fuego de que esta vez Blind Guardian van directos a recuperar una potencia y una velocidad propia de sus primeros trabajos y a poner en primera línea todos aquellos detalles que popularizaron el power metal como es ese doble bombo o la forma de acentuar los coros. ¿Necesitáis más pruebas?. «Blood of elves» es endiabladamente rápida y mira de frente a sus primeros discos, adornada con un riff demoledor. ¿Más?. «Violent shadows» es otra canción para castigar tus cervicales y que si llevan al directo puede provocar una explosión entre el público con esa parte intermedia de la estrofa donde bajan concienzudamente la potencia para de nuevo pisar a fondo. ¿Otra?. Venga. «Damnation» con ese comienzo que me recuerda a «Sleeping in the fire» de W.A.S.P. y una parte central que roza con la yema de los dedos los tiempos de «Imaginations from the other Side» algo que también se hace palpable en «Architects of doom».
Tranquilos, aunque Blind Guardian hayan decidido apuntarse a los duros del barrio, también siguen recordando como afrontar esas canciones de corte más relajado e intenso como «Life Beyond spheres» que seguramente sea de lo que más puede recordar a los últimos tiempos del grupo aunque sin orquestaciones ni artificios impostados o «Destiny», un medio tiempo repleto de juegos vocales que encaja perfectamente entre la dureza natural que emana de este disco y cuya presencia se afina para terminar el disco. Tal vez porque mis expectativas no eran excesivas, de primeras «The God machine» me ha convencido de todas y todas y ha sido capaz de engancharme a un grupo del que me había alejado con la intención de posiblemente, no regresar más. No sé que me deparará próximas escuchas del disco, cuando se haya diluido el factor sorpresa – por ejemplo, el de Helloween, que mis expectativas eran muy altas, al principio me dejó con dudas y sin embargo, posteriores escuchas sin esa ansiedad, me han llevado a convencerme de que es un grandísimo disco – como se irá asentando en mi memoria y presente. De momento, mi pulgar apunta bien estirado hacia arriba.

