La construcción del AVE del desierto en Arabia Saudí fue todo un acontecimiento, pero más aún para España porque se otorgó a un consorcio español, por varios miles de euros, la construcción de tamaña obra. Sin embargo, es difícil encontrar novelas negras ambientas en el mundo árabe, siendo Yashmina Khadra, Matt Beynon Rees o Naïri Nahapetian los más conocidos. Si centramos nuestra mirada en Arabia Saudita se reduce muchísimo más el cabal, quizás Zoë Ferraris y su novela “La ciudad de los velos”, pero si cerramos más todavía el círculo, la construcción del conocido como AVE del desierto, mi mente queda totalmente en blanco.
Aquí aparece Álex Moure para, viviendo de la experiencia de haber vivido allí y trabajado en ese proyecto, trasladar la investigación del asesinato de un español en la base que alberga a la mayoría de los que trabajan en él.
Adrián es un funcionario del CNI cuyo pasado en la policía le hace perfecto para la investigación de un asesinato. Un español que trabaja en la construcción del AVE por el desierto de Arabia ha sido asesinado y las implicaciones políticas van mucho más allá de lo visible. La llegada de Adrián a Jeddah, gran ciudad entre La Meca y Medina, nos va metiendo en el calor, humedad y caos que supone trasladar las costumbres españolas a las árabes.
Por un lado va la investigación del crimen, atando cabos muy poco a poco, con entrevistas a los diversos implicados, apareciendo detalles sin parar para marcar y centrar la indagación puramente policial. Pero por otro, y ahí aparece lo que más me ha gustado de la novela, es la forma en que el autor nos cuenta lo que vive el protagonista allí. El calor agobiante, la soledad, las tradiciones de Arabia (rezos, vestimenta, la comida…), el caos circulatorio, la religión que lo marca todo, etc… convirtiendo una novela negra más en algo especial y apasionante.
Lo calmado y cerebral que aparece narrado todo detalla a la perfección la personalidad del protagonista, dejando un capítulo para contar de dónde viene y cómo ha llegado allí. Esas charlas que siempre dejan hablar al otro, ese acercamiento a todos los implicados sin llegar a ser demasiado próximos, manteniendo un invisible distancia entre él y los demás, y esa serenidad para atar cabos, despacio pero implacablemente, convierten a un asesinato en mucho más que eso.
El talento y estilo propios del autor dan a entender que ahí hay una mente que lleva mucho tiempo labrándose, a fuego lento, para surgir abruptamente, dando voz a esos miles de autores escondidos entre la multitud de internet y la cultura invisible, donde el cine, la música y la literatura van de la mano. Algunos guiños a su pasado musical o a su cinefilia (un capítulo se titula como uno de los discos fundamentales del metal de los 90 y otro como una de las películas más emblemáticas de los últimos años, etc…) dan a entender que su propuesta es real y se ha basado en experiencias propias y desarrollar sus virtudes a base de leer y escribir mucho.
Puede que estén dudando qué leer en breve y estén cansados de las típicas novelas de lectura fácil, pues aquí tienes una que devorarás sin darte cuenta y que quedará en tu memoria sin darte cuenta.

















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