GRUPO: VINNIE MOORE
DISCO: MIND’S EYE
FECHA DE PUBLICACIÓN: 1986
SELLO: SHRAPNEL RECORDS
BANDA:
Vinnie Moore: guitarras
Tommy Aldridge: batería
Tony MacAlpine: teclados
Andy West: bajo
TRACKLIST:
1.- In Control
2.- Daydream
3.- Saved By A Miracle
4.- Hero Without Honor
5.- Lifeforce
6.- N.N.Y.
7.- Mind’s Eye
8.- Shadows Of Yesterday
9.- The Journey
FACEBOOK: www.facebook.com/pages/Vinnie-Moore/17509424829
Lo cierto es que me vienen muchos nombres a la cabeza a la hora de elegir un disco instrumental de un guitarrista de nivel. Joe Satriani, Steve Vai, Eric Johnson, Tony MacAlpine, Joey Tafolla, Yngwie Malmsteen y muchos más, pero no sé muy bien porqué me he decantado por Vinnie Moore. Bueno, en parte sí que lo sé, y es que este disco me marcó mucho en una época concreta de mi vida y Vinnie Moore se convirtió en uno de mis guitarristas favoritos.
Pero hablemos de Vinnie que es para lo que escribimos estas líneas. Un joven Vinnie Moore de 12 años se interesó por la guitarra y con su primera Kay empezó a tocar versiones de sus ídolos Jeff Beck, Led Zeppelin o Queen. A los 14 ya había montado su primera banda, pero llegó un momento en que se cansó y decidió seguir por su cuenta. Sus intenciones pasaban por crear su propia música e interesarse por experimentar todo lo que se le pasara por la cabeza. Después de muchas horas y esfuerzo grabó una demo que envió a la revista Guitar Player, donde un tal Mike Varney, ejecutivo de Shrapnel Records escribió una columna sobre él y lo fichó para su sello.
Hoy en día Vinnie Moore es mundialmente conocido y Mike Varney un nombre célebre en la industria discográfica. De esa unión de talentos salió este primer disco de Vinnie Moore, una auténtica joya del mundo guitarrero. Vendió más de 100.000 copias y fue elegido “mejor nuevo talento” por varias revistas especializadas, entre ellas Guitar Player, una de esas casualidades de la vida.
Hay dos cosas que llaman poderosamente la atención cuando investigas un poco en esta obra. La primera es la calidad de los músicos que rodean a Vinnie en este proyecto, porque amigos estamos hablando del gran Tommy Aldridge a la batería, el genio Tony MacAlpine a los teclados y el clásico Andy West (miembro fundador de los Dixie Dregs de Steve Morse) al bajo. El trabajo de los 3 es asombroso, especialmente la especial delicadeza de Tony a la hora de meter arreglos y la brutal variedad que disfrutamos al oír todos los componentes de la batería de Tommy.
El otro foco de atención es la premura de tiempo para grabar las complejas 9 canciones que componen este disco, y es que Vinnie solo tuvo 11 días para grabarlo todo, incluidas las mezclas. En 2 días grabó todas las guitarras rítmicas y en 3 días se encargó de meter todos los solos, armonías y melodías de guitarra. Visto el resultado podemos afirmar que es ¡¡¡increíble!!! De hecho, hay un tema llamado N.N.Y. (No Name Yet) porque no le dio tiempo a ponerle título.
¿Qué es lo que encontramos en este álbum? Velocidad, digitación vertiginosa, cientos de notas por minuto, versatilidad, técnica, imaginación, y más velocidad. Encajado dentro del estilo neoclásico nos topamos con un guitarrista de 22 años con una técnica brutal, capaz de hacer volar a su Ibanez, con una digitación sobre el mástil impoluta y un sonido tremendo. Hay solos de guitarra de todos los colores, fraseos deslumbrantes y riffs de puro speed metal, acompañados siempre por la imaginativa acción de los teclados de Tony y la ampulosa producción de la batería de Tommy.
Mucha gente dice que estos discos son repetitivos, meras excusas para que los corremástiles nos muestren su técnica, pero hay algunos que son especiales y este es uno de ellos. La gran diferencia la marcan las melodías de guitarra que son especialmente devoracerebros. ¿Cuántos estribillos nos sabemos de memoria de grandes canciones de la historia? Pues estas canciones consiguen que te sepas todos y cada uno de los movimientos de púa de Vinnie. Enganchan desde el principio y son capaces de meterse en tu cerebro y obligarte a hacer air guitar y cabecear junto a él.
La intro de “In control” ya muestra lo que vamos a escuchar durante los casi 45 minutos que dura el compacto. La batería de Tommy suena muy variada, con multitud de recursos al servicio de la canción y con una producción con cierto efecto espacial, como un reverb sideral que encaja muy bien con las constantes diabluras de Vinnie con la guitarra. Tony, por su parte, es capaz de asumir un rol secundario para meter un colchón de teclados o meter un solo de órgano que acompañe a los solos de guitarra. “Daydream” incide en la misma propuesta, pero con otra melodía pegadiza y unos solos brutales.
“Saved by a miracle” es una de mis favoritas, más variada que las anteriores. Comienza con una guitarra acústica en plan medieval, pero Vinnie es Vinnie y se pone a correr por el mástil de la guitarra española para empalmar con la entrada de la eléctrica y la banda, con un riff genial y una melodía que se te mete en el cerebelo y no te abandona durante mucho tiempo. Este es uno de esos cortes por los que vale la pena que se hayan inventado los discos instrumentales. Además, justo a mitad de la canción Tommy nos regala un solo de batería que empalma de nuevo con el riff principal. Genial.
“Hero without honor” es el tema más largo (casi 8 minutos) y más melódico de todos. Ahí sigue la velocidad y la prestidigitación, pero con un componente más ambiental, con los teclados casi al mismo nivel que la guitarra y unas bases más centradas en el ritmo hasta que Vinnie te vuelve a atacar (casi 2 minutos después) con otra de esas melodías marca de la casa que consigue volarte la cabeza. Cerca del final hay un final muy ambiental, con guitarras acústicas y teclados que le da un punto más al solo más tranquilo y relajado de todo el álbum. Insisto en que la gran diferencia con otros discos del estilo es que Vinnie Moore ha conseguido crear unas melodías geniales y pegadizas a más no poder.
Llegamos al tema que más me impactó en su momento y que sigo disfrutando como el primer día. Un trallazo en toda regla llamado “Lifeforce”, cercano al speed metal, con un riff atronador, una melodía bestial y unos solos espectaculares. El ejemplo perfecto de porqué Vinnie Moore tiene que estar entre los elegidos de la guitarra eléctrica. Atención a la guitarra que suena en segundo plano durante los fraseos, complementando perfectamente las florituras constantes de los dedos de Vinnie. Mi canción favorita y el riff definitivo de la carrera de Vinnie.
“N.N.Y.” y “Mind’s eye” son las canciones más cortas y siguen la línea marcada por el resto, con mucha velocidad, magia sobre el mástil, técnica a raudales y feeling en las rítmicas. Tony mete el mejor solo de teclas en la primera, y Vinnie el solo más rápido en la segunda.
“Shadows of yesterday” vuelve a darle un punto más melódico a las guitarras y los teclados aportan un sustento importante al resto. Quizás sea la menos compacta de todas, pero para nada suena a relleno. Cerramos con “The journey”, quizás la menos reconocible respecto a las demás, con un tempo más relajado, dando más importancia al sentimiento de lo tocado que a la velocidad imperante anteriormente.
En resumen, uno de esos discos que deberías meter en cualquier compilación del género junto a los “Surfing with the alien” de Joe Satriani, “Ah, via musicom” de Eric Johnson o el “Passion & warfare” de Steve Vai. Un disco imprescindible.
Vinnie siguió con su carrera en solitario con álbumes tan notables como “Time odissey” o “Out of nowhere” hasta que, llegado el siglo XXI, se unió a una de las bandas más clásicas de la historia del hard rock, los británicos UFO, dándoles un aire nuevo y acoplándose perfectamente a lo que es convivir en una banda de este calibre. Sus últimos discos son muy recomendables también.


















0 comentarios