GRUPO: THE DOORS
DISCO: L.A. WOMAN
FECHA DE PUBLICACIÓN: 1971
SELLO: ELEKTRA RECORDS
BANDA:
Jim Morrison: voz
Robby Krieger: guitarra
Ray Manzarek: piano/órgano
John Densmore: batería
TRACKLIST:
1.- The Changeling
2.- Love Her Madly
3.- Been Down So Long
4.- Cars Hiss By My Window
5.- L.A. Woman
6.- L’America
7.- Hyacinth House
8.- Crawling King Snake
9.- The Wasp (Texas Radio And The Big Beat)
10.- Riders On The Storm
FACEBOOK:
Lo cierto es que me parecía impensable que, con todos los años que lleva Metal4All por la red, no hayamos reseñado ninguna obra de una de las bandas más grandes de la historia. Podría haber elegido cualquiera de sus obras, pero me he decantado por este álbum porque supuso el fin de muchas cosas, porque supuso el inicio de otras muchas, y por qué no decirlo, porque es una jodida joya. The Doors eran muy grandes, pero que muy grandes en los Estados Unidos, y Jim Morrison se había convertido en un icono del movimiento musical americano, trascendiendo el apartado musical. Su nombre siempre irá aparejado a la de figuras como Jimi Hendrix o Janis Joplin que nos dejaron con pocos meses de diferencia y, todavía hoy, más de 40 años después, siguen en la memoria de muchísima gente. Llegados a este punto la tensión en el seno de la banda, especialmente por la controvertida personalidad de su líder, la desmesurada fama a la que habían llegado, la decisión de Jim de dejar la música y largarse a París a escribir poesía, los problemas con su productor de toda la vida Paul A. Rothchild, las drogas, el alcohol y cualquier otro tipo de adicción, convirtieron este “L.A. Woman” en el canto de cisne de una de las bandas icónicas de finales de los años 60. The Doors estaban en una posición en que decidieron hacer el disco que quisieron para despedirse. Jim se había convertido en un grasiento oso barbudo alcoholizado, pero su inspiración lírica y, especialmente su voz, habían alcanzado un punto difícilmente superable. Como en todos sus discos, podemos encontrar piezas que se han convertido en parte principal de la música popular mundial, como “L.A. Woman” o “Riders on the storm”, pero la grandeza de este redondo, es que si prestamos atención nos encontramos con pequeñas gemas que son capaces de abarcar muchos generos, y todas ellas son destacables. Pasamos por un acercamiento al pop/rock con preeminencia de los teclados de Ray y las guitarras abiertas de Robbie, combinadas con continuos punteos en el caso de “Love her madly”. Una de las grandes pasiones de todos ellos era el blues y dejan huella con la magnífica versión del clásico de John Lee Hooker “Crawling king snake”, así como su propia contribución al género con la hipnótica y susurrante “Cars hiss by my windows”, un tema que he cantado infinidad de veces al volver a casa al amanecer. “Been down so long” es un blues/rock electrizante donde destaca la rudeza y fiereza de Jim en las voces, compitiendo con el constante ritmo de las bases y los juegos de las guitarras. Otro temazo. “L’America” es una canción más experimental, con un inicio muy siniestro donde los instrumentos se van incorporando a la melodía principal, convirtiéndose en un corte muy tétrico, mientras Jim nos va desgranando las grandezas y miserias del país de la libertad. “Hyacinth house” por su parte, es la canción más poppie y aparentemente simple, con un riff y unas melodías muy delicadas. Es de las pocas de las que podemos afirmar que no tiene vocación de single. La parte poética y visceral de Jim viene de la mano de “The wasp (Texas radio and the big beat)”. Un recorrido instrumental experimental sobre las recitaciones líricas de Jim Morrison. Hay gente que no aguanta estos desvaríos poéticos de Jim en versión The Doors, pero yo soy de los que disfrutan mucho con la combinación de la inspiración musical de Ray, Robbie y John sobre la mente tremendamente inquieta de Jim. Dejamos para el final los dos temas más icónicos de este disco. “L.A. Woman” es la declaración de amor de Jim hacia la ciudad que le hizo grande. Suena la motocicleta, el bajo, los platos, los teclados, la caja, entra Ray en primer plano y le sigue Robbie. Ya nos ha convencido, apenas hace falta mas, pero es uno de esos temas que van creciendo y creciendo y cuando llega Jim ya te ha atrapado por completo y todavía dispones de más de 6 minutos para disfrutarla. Se ha convertido en uno de los iconos de la banda y aparece en casi todos los recopilatorios de música perfecta para la carretera. El cierre viene de la mano de otro de sus clásicos inmortales. “Riders on the storm” supone la despedida por todo lo alto de la discografía oficial de The Doors. La tormenta ha llegado y las líneas de bajo, los platos de John y la maravillosa intro de Ray con los teclados dan paso a la combinación de Jim con el micro y Robbie con la guitarra. El solo te Ray con los teclados es uno de los más conocidos. La tormenta se aleja, la banda se separa, la leyenda continua… Hay que resaltar la colaboración de músicos externos al grupo en la grabación de estos 10 cortes. Jerry Scheff se encargó del bajo y Marc Benno de la guitarra rítmica. También es destacable que el hasta ahora ingeniero de sonido Bruce Botnick se encargó de la producción debido a los problemas personales que tenían con un cansado Paul A. Rothchild. Han aparecido varias grabaciones en directo, decenas de recopilatorios, programas especiales para televisión, documentales, incluso la controvertida película de Oliver Stone, que han mantenido la llama encendida todos estos años. De hecho, la tumba de Jim Morrison es el segundo monumento más visitado de París según unas estadísticas publicadas hace unos años. El resto es historia. Jim y Pam se fueron a París, Jim murió en extrañas circunstancias, se convirtió en leyenda y The Doors, pese a un fallido intento de continuar con sus andanzas musicales (“Full circle”) dejaron de existir para pasar a formar parte del olimpo de los dioses. Hace unos cuantos años Ray Manzarek y Robbie Krieger decidieron recuperar el legado del grupo y volvieron a girar por todo el mundo, pese a los problemas legales mantenidos con John Densmore que les obligaron a cambiar de nombre. Yo tuve la suerte de verlos con Ian Astbury en las voces y fue una experiencia arrebatadora e inolvidable.















0 comentarios