Era obvio que tras las sensaciones del primer capítulo, que ya contamos con todo detalle anteriormente, había que permanecer atento a los siguiente cuarenta minutos para saber si la primera impresión era la correcta, y la verdad es que aquí, en Z Nation, parece que todo va a estar permitido, y si a los que en un primer momento eran una masa enfurecida moviéndose a toda velocidad, hay que pararlos de golpe para acabar pareciéndose a esos típicos errantes a los que es más fácil dar caza, más en la onda de The Walking Dead, pues se para sin problemas, y esa es posiblemente la gran sorpresa que nos ha deparado este segundo capítulo.
Un capítulo que se centra en dos escenarios, donde por una parte asistimos a las peripecias del Citizen Z, sin duda lo mejor hasta el momento de lo que llevamos de serie, donde el bueno de Qualls consigue darle al personaje la desenvoltura y la dosis cómica necesaria que requiere su personaje, mientras que a miles de millas de ahí el grupo protagonista, de nuevo muy a lo The Walking Dead, tiene su particular enfrentamiento con la habitual horda de errantes. Un escarceo que se las trae, y no sólo por lo largo que se acaba haciendo, que también, sino porque en algunos momentos la acompasada danza en la escalera de marras acaba rayando la ridiculez, aunque hemos tenido una primera pincelada de que no tardaremos mucho en ir descubriendo alguna que otra historia personal de alguno de los que forman el hasta ahora grupo protagonista, cosa que agradeceremos.

Y para todos aquellos que se pregunten por el tema gore, que en la crítica del primer capítulo asomaba, que no se preocupen, la masa enfurecida podrá convertirse en simples errantes, pero la dosis de gore no nos va a faltar, y aquí hemos tenido varias muestras, sobre todo una, de que nos vamos a poner las botas.
