JULIAN MAESO – Sala El Pelícano Musicafé – 07/11/15 Cádiz.

Publicado el 11/11/2015 | por Carlos Tizón | Conciertos, Opinión

JMBasta. Ya está bien de hablar de promesas, sobre todo cuando los hechos demuestran que las tornas se han vuelto realidad. Que a estas alturas, alguien pueda albergar alguna duda sobre Julián Maeso, o se empeñe en presentarlo, como el próximo, quien sabe que, probablemente no ha redimido sus pecados frente a un músico en extrema forma de gracia como es el de Toledo. Cualquier halago bien intencionado, queda en paparrucha, cuando la música, su música, suena, porque esas dos horas y media de liturgia mágica convertida en canciones, que Maeso regala desde el escenario, es difícil de describir y necesario vivirlo, sentirlo, disfrutarlo, a ser posible, en buena compañía.

Una intensa gira por tierras andaluzas, cinco días seguidos dejándose el alma y la garganta, en los escenarios del sur del sur, llegaba a su final en la trimilenaria Cádiz, que se rendía a los pies de Julián Maeso. Sold out absoluto en El Pelícano Músicafé, 180 gargantas dispuestas a sumarse a la ceremonia de la hermandad que se genera, cuando el rock es el vínculo.

Con la sala expectante, y de bote en bote, a las 23:30 daba comienzo el ritual. Cinco días seguidos, dos horas y media cada noche, aprovechando ratos libres para grabar, deben de pasar factura, pero la fuerza, las ganas y la clase que este tipo desprende cuando se sube a un escenario, es la mejor medicina. En formato de sexteto, corista incluida, nos fue llevando en ese viaje lleno de rock con matices folk, Soul y country, bañado de autenticidad y buen hacer, de calidad y sapiencia, de un Maeso que se crece en directo y una banda a la altura de las expectativas. Sonaron imprescindibles, “It’s been a hard day”, “A hurricane is coming”, “Leave it in time”, “A change os gonna come”… Junto a imperecederos de los Stones, Mavis Staple o Billy Cobham, mostrándonos cual es su escuela. Al final, su voz se resiente, pero a estas alturas da igual, no hay vuelta atrás para la mayoría de los que estuvimos allí esa noche.

Cariño recíproco entre músicos y público. Respeto ganado sobre el escenario, donde nadie te regala nafa. La alegría de ver la sala llena, en estos tiempos que corren, la satisfacción de comprobar, que nos resistimos a que el rock and roll muera. Julián, gracias por la música, gracias por otro buen momento vivido que llevarnos a baúl de los recuerdos de la memoria. Esperamos disfrutar pronto de tu magia, otra vez, las que sean necesarias.

Sobre el autor

Licenciado en el arte de apoyar el codo en la barra de bar. Comencé la carrera de la vida y me perdí por el camino, dándome de bruces con el rock and roll. Como no pude ser una rock star, ahora desnudo mi alma cual decadente stripper de medio pelo en mi blog, Motel Bourbon.

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