Crónica de Supersuckers y Los Farelli en la Guarida del Ángel (Jerez de la Frontera (Cádiz)- 03-11-26)

Un acontecimiento de los importantes en estas latitudes tan meridionales era la llegada de Supersuckers a La Guarida del Ángel de Jerez de la Frontera, repitiendo local y ciudad tras su paso por allí hace un par de años.

Lo cierto es que la vinculación de la autoproclamada como «la banda más grande del Rock & Roll del mundo» con la provincia de Cádiz viene de lejos, pues al concierto jerezano antes referido hay que sumar el acústico de Eddie Spaghetti en solitario en 2013 y el mítico concierto junto a Planet of Zeus de 2014, ambos en la extinta Sala Supersonic de Cádiz. Por entonces, actuaban como cuarteto y resultaban todavía más brutales dentro de su sonido rockero, punk y country.

De aquellos tiempos solo queda el fundador, Eddie Spaghetti, al bajo y la voz, acompañado por Metal Marty Chandler a la guitarra y Chris Von Streicher a la batería. Su sonido sigue siendo sucio y distorsionado, aunque quizás no tan compacto como durante sus muchos años como cuarteto (y he tenido ocasión de verlos tanto en sus conciertos por Cádiz como en festivales como el Azkena Rock o en Londres, junto a los Thin Lizzy de Ricky Warwick). Es cierto que este año teníamos la suerte de recibirlos presentando su nuevo trabajo, Liquor, Women, Drugs & Killing. Así, pudimos escuchar por primera vez temas como Maybe I’m Just Messin’ With You, Tried to Write a Song, Unsolveable Problems o Rocket 69, esta última en la parte final del concierto.

Pero también hubo un repaso a todas sus épocas, incluida la vertiente country-cowpunk, con Roadworn and Weary. No faltaron los momentos de lucimiento para Chandler, a quien cedieron la voz en sus propias composiciones: Workin’ My Ass Off, Goddamn Divorce e Idaho, Baby!. El inicio fue letal, con All of the Time, The Evil Powers of Rock and Roll, Rock-n-Roll Records (Ain’t Selling This Year), Coattail Rider y Creepy Jackalope Eye. Y el final estuvo a la altura, con Pretty Fucked Up, una versión muy a su estilo de Cowboy Song, de Thin Lizzy, y su mítica Born with a Tail.

Una hora y cuarto de directo que nos dejó con ganas de más y que estuvo precedida por una banda de lujo como Los Farelli. El cuarteto de Sanlúcar de Barrameda dejó claro que su rock & roll enérgico funciona a la perfección en cualquier circunstancia. Desde el comienzo, con Nada personal, El bautizo y Entre los muelles, hasta el desenlace con Haz lo que tengas que hacer y Uomini Rispetatti, pasando por sus dos Omertà, demostraron su absoluta entrega y el talento que destilan Pete, Joe, Fat Tino y Sonny Farelli. Una fiesta allá donde van y el perfecto aperitivo para el plato central de la noche: Supersuckers.