Al borde de la extenuación física, el enfermo canturrea con aparente facilidad las distintas partes del Confutatis, como si vinieran susurradas por la divinidad. Salieri, papel y pluma en mano, permanece a los pies de la cama y toma nota apresurada de todo cuando balbucea el moribundo; lo que quede sin anotarse se perderá en el limbo de la historia. Juan José Carreras

El Teatro de la Maestranza de Sevilla, dentro de su programación 2026/2027, presenta una de las composiciones más trascendentales de la historia de la música: El Réquiem de Mozart. Obra misteriosa en su concepción, son innumerables las leyendas y especulaciones en torno a Mozart y su última obra inacabada. Emil Cioran habla de que “un soplo del más allá planea sobre él [Réquiem]”. Mientras que Milos Forman, el director de la aclamada Amadeus, juega con la idea del encargo de un mecenas misterioso y “la superstición de que el Réquiem habría de sonar en su propio funeral”.
Para algunos estudiosos, es probable que Mozart nunca hubiera compuesto una misa de difuntos de no haber recibido un encargo; a pesar de que la música religiosa era la forma de composición predilecta de Mozart. Recordemos que meses antes de su muerte, había solicitado al Ayuntamiento de Viena ocupar la posición de adjunto al Kapellmeister en la catedral de San Esteban.

El Réquiem -considerado el testamento musical de Mozart- se puede entender como un diálogo con Dios o, quizás expresa el drama interior del genial músico; una obra no compuesta para un público, sino para él mismo. Pieza inacabada, el misterio se cierne sobre el autor que la llevó a su fin. Ahora tenemos la oportunidad de disfrutar de toda su belleza gracias a la Camerata Salzburg, una de las orquestas de cámara más antiguas y prestigiosas del panorama musical. Se le reconoce, en su interpretación, un “sonido transparente, energía y gran intensidad emocional”. Estará acompañada, en esta ocasión, por Vox Luminis XL, un reconocido conjunto vocal especializado en música antigua, con un amplio repertorio inglés, italiano y alemán.
Además de la Misa de Réquiem en re menor, K. 626 podrá escucharse la Misa en re menor “Misa in Agustiis”, Hob. XXII:11, de Joseph Haydn, quien coincidió con Mozart en la ciudad de Viena. Ambos han escrito “dos de las misas más grandiosas e imponentes del repertorio, trascendiendo los límites de la liturgia católica”.
Eduardo Suárez Fernández-Miranda para Rockthebestmusic

