El año pasado escribí que el concierto de Rosalie Cunningham en esta misma sala fue vibrante y cautivador. Este 9 de octubre me quedé corto: lo que ofreció en el Rock & Blues fue un conciertazo.

Rosalie llegaba con la gira Breaking The Fourth Tour y el repertorio dejó claro desde el principio por dónde iba la noche. Sonaron Heavy Pencil y Timothy Martin’s Conditionary School, dos temas de To Shoot Another Day que ya me habían gustado más en directo que en disco la vez anterior. Esta vez lo confirmaron con más pegada. A ellos se sumaron Ride On My Bike, Rabbit Foot y Medical Trials, que sonaron como auténticas bombas sonoras que demuestran que el rock progresivo sigue siendo poderoso en las manos adecuadas. Y para abrir el lado más folk de su discografía llegó Tristitia Amnesia, de Two Piece Puzzle, que volvió a demostrar que Rosalie lo mismo funciona a todo volumen que bajando la intensidad.

Su presencia escénica y su voz siguen siendo notables y hay que seguir hablando también de la base rítmica. Claudia Haze (Claudia González Díaz) hizo sonar su Rickenbacker como si no hubiera un mañana. El resto de la banda tampoco se quedaron cortos, Rosco Wilson (guitarra y voces), Lucas Tadini (teclados) y Raphael Mura (batería) estuvieron simplemente geniales.

Salí de la sala con la sensación de haber visto a una artista en plena forma y a una banda que sabe exactamente lo que hace. Si el año pasado me convenció, este año me ha conquistado. Un conciertazo en toda regla.


