Rancho Dutton

El universo de Yellowstone continúa expandiéndose a pasos agigantados. A la serie matriz se le unieron dos precuelas, 1883 y 1923, y actualmente cuenta con dos spin-off: Marshals: Una historia de Yellowstone y Rancho Dutton. Además, ya se esperan nuevas producciones ambientadas en este universo, así como nuevas temporadas de las series existentes.

Es cierto que se nota la ausencia de Taylor Sheridan detrás de Marshals y Rancho Dutton, aunque también es justo reconocer que la serie que nos ocupa resulta bastante superior a las aventuras policiales de Kayce Dutton. Beth y Rip ya eran dos de los personajes más interesantes de la obra original: ella, una mujer vengativa, de escasa empatía, poderosa, bella y con rasgos cercanos a la psicopatía; él, un duro capataz honesto, infatigable y leal, con tendencia a resolver los conflictos a golpes y con muy poca «mano izquierda» en el trato con los demás. Ambos terminaban enamorándose y, pese a lo inverosímil de algunas situaciones -como la adopción de un hijo adolescente-, el talento de Sheridan como guionista conseguía que todo funcionara con naturalidad.

Ahora ambos emprenden un nuevo camino que los lleva desde su Montana natal hasta Texas, donde intentan levantar un nuevo rancho. Allí deberán enfrentarse a una poderosa familia encabezada por una matriarca y sus dos hijos, que pronto se convertirán en sus principales rivales. Al mismo tiempo, Carter, el hijo adoptivo de la pareja, iniciará una relación con Oreana, nieta de Beulah Jackson, la gran adversaria de los Dutton. Los nueve episodios funcionan razonablemente bien, sin alcanzar la brillantez de los diálogos de Taylor Sheridan, pero conservando el tono y el espíritu que definían a sus protagonistas.

Su creador, Chad Feehan, ha preferido no innovar y mantener la fórmula que hizo de Yellowstone un éxito, tanto en el guion como en la fotografía y la dirección. En estas dos últimas facetas destaca Christina Alexandra Voros, directora de fotografía de Yellowstone y 1883, además de realizadora de varios episodios de ambas series y de la excelente The Madison, la última producción de Sheridan. Aunque esta última quede fuera del universo de Yellowstone, comparte con él tanto la localización como buena parte de su espíritu. La puesta en escena de Voros resulta eficaz y, aunque no especialmente original, sostiene con solvencia una trama que satisfará a los seguidores de la serie matriz.

En el apartado interpretativo, Kelly Reilly y Cole Hauser continúan siendo las grandes bazas de la producción. Ambos vuelven a encarnar a Beth y Rip con absoluta naturalidad, aunque sin aportar demasiados matices nuevos respecto a sus personajes en Yellowstone. Entre los secundarios destaca la agradable sorpresa de encontrar a Annette Bening, que da vida a una antagonista de gran complejidad, así como a Ed Harris, cuyo personaje deja entrever un potencial que todavía está por desarrollarse. Seguramente las próximas temporadas profundizarán en él, ya que Rancho Dutton dispone de material más que suficiente para mantener el interés del espectador. Si el resultado final ya es correcto, resulta inevitable preguntarse hasta dónde habría llegado la serie si Taylor Sheridan hubiera participado también en el guion y no únicamente como productor ejecutivo.