ALIAS GRACE

Publicado el 07/04/2018 | por José Luis Díez | Cine
Valoración
65

El pasado año el nombre de la novelista Margaret Atwood dejaba el territorio de la literatura para pasar al de la pequeña pantalla gracias a “El cuento de la criada”, un futuro distópico donde tras una guerra se volvía a los principios religiosos puritanos, supeditando a las pocas mujeres fértiles al servicio de los hombres poderosos y que ha “barrido” en toda entrega de premios donde se ha presentado. Un éxito arrollador que hace que se espere con ansia la segunda temporada.

Pero de la propia Atwood y de la mano de Netflix, nos llega esta miniserie canadiense titulada “Alias Grace” con bastantes puntos a su favor, perfecta para hacer un “maratón”, pues sólo son seis episodios de unos cuarenta y cinco minutos, para narrarnos la historia real de Grace Marks, una inmigrante irlandesa a mediados del Siglo XIX condenada a cadena perpetua por el brutal asesinato de su patrón y amante que la emplearon como sirvienta en su mansión en Canadá. Un doctor, especializado en las primeras técnicas psiquiátricas intentará descubrir la verdad de los sucedido ya que Grace no recuerda nada del incidente que provocó el crimen. Un “thriller” psicológico ambientado en el pasado que estamos seguros que provocará controversia, sobre todo por su final, pero que gustará a los aficionados al policíaco y al cine de investigaciones complicadas. De hecho, hay numerosas “trampas argumentales” para que no sepamos si Grace miente, es una farsante con enorme frialdad o es la delicada mujer que se muestra al exterior, víctima de alguna conspiración, muy en la línea del cine de David Mamet cuando quiere que el espectador no desvele lo que va a suceder en cintas como “House of games”, “La trama” o “El último golpe”. No es el único director donde se ven influencias, pues la idea de la nueva carne, esos procesos mentales que trastocan el cuerpo, es el “leitmotiv” del cine de David Cronenberg, que no en vano aparece en un papel de predicador, y que en algunas conversaciones entre médico y paciente recuerda a “Un método peligroso”, su acercamiento al psicoanalisis de Jung. A eso hay que sumar que la protagonista es Sarah Gadon, una extraordinaria actriz, que descubrimos con el “Enemy” del también canadiense Denis Villenauve, uno de los más talentosos realizadores de su generación y que Cronenberg ha utilizado en sus últimas producciones. Gadon consigue que su Grace tenga la suficiente debilidad o fuerza, según convenga y consigue dotar al personaje de una ambigüedad digna de encomio. Junto a ella funciona bien Anna Paquin, quien no llegó nunca a ser la estrella que se esperaba cuando ganó el Oscar con tan solo once años con “El piano” pero que cumple con creces, en un reparto donde brillan el propio Cronenberg, Rebecca Liddiard, Paul Gross, Kerr Logan, Edward Holcroft (el co- protagonista) y sobre todo Zachary Levi. Como vemos bien interpretada pero con una puesta en escena bien ambientada y dirigida sin complicarse demasiado por Mary Harron, quien tuvo relativa fama con “Yo disparé a Andy Warhol”, película independiente de mediados de los noventa que narraba la relación de Warhol y Valerie Solanas, donde bordaba la interpretación Lili Taylor, y el guion de la célebre “American Psycho”. Aquí el guion es de la antigua actriz Sarah Polley, que ha reconvertido su carrera detrás de las cámaras, a pesar de haber sido musa de Isabel Coixet o Atom Egoyan, del que también se nota su influencia en algún capítulo, aunque solo sea por la magnífica banda sonora de Mychael Danna, su compositor de referencia y lejos de su papel protagonista en el extraordinario debut en el cine de zach Snyder con la nueva versión del “Zombi” de George A. Romero titulado “El amanece de los muertos”.

“Alias Grace” es otro ejemplo más del buen momento que viven las series de televisión y a pesar de no ser una obra maestra, se ve con agrado y se perdonan las “trampas” en el guion, sobre todo en sus últimos episodios, y su dirección demasiado académica por lo intrincado de la trama, su buena factura y ambientación y por una dirección de actores brillante y que consiguen mantener el interés durante toda la miniserie.

Sobre el autor

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exortizar sus demonios interiores en su blog personal su blog el curioso observador

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