Crónica del IV PALACIO METAL FEST

Publicado el 12/03/2018 | por José Luis Díez | Conciertos

Con humildad y con un enorme amor a la música, el Palacio Metal Fest ha conseguido llevar los sonidos más duros a la zona del Bajo Guadalquivir con enorme tesón y capacidad de sacrificio pues es de sobra conocido el erial en el que se ha convertido Andalucía en cuanto a festivales rockeros o de metal. De momento la difícil empresa ha finalizado su cuarta edición con buenas expectativas de futuro pues, no en vano, están nominados en la categoría de “Mejor festival de pequeño formato” en la III edición del Iberian Festival Awards, cuya gala se celebrará el 15 de marzo en Lisboa.

Y esta cuarta entrega se volvía a celebrar en la localidad sevillana de Los Palacios aunque cambiando el recinto del coqueto Parque de Las Marismas por el Polideportivo Jesús Navas. Una decisión meditada y tomada viendo las inclemencias del tiempo al encontrarse sumidos en medio de un temporal con fuertes y continuas lluvias, lo que consiguió que no se suspendiese el festival aunque el sonido fue mejorando según se iba llenando el recinto y amortiguando los ecos y rebotes de las notas musicales entre un techo de madera y uralita.

Los primeros en aparecer eran los cántabros PANDEMIA, “trash metal” clásico, muy en la línea de formaciones como Slayer y Kreator y que en sus cuarenta y cinco minutos de actuación dejaron buenas sensaciones a los presentes, entre los que podemos mencionar a miembros de bandas como Necrophiliac, Brutal Slaughter o Scape Land, junto a unos cuantos promotores y una ingente cantidad de público que abarrotó el Polideportivo. Mención aparte merecen los cambios de grupos, ya que se hicieron con precisión milimétrica, cosa que es de agradecer, ya que todas las formaciones empezaron y acabaron a la hora convenida por lo que no hubo el más mínimo retraso. Cambio de veinte minutos que dejaba paso a los sevillanos MARABUNTA, que sustituían a última hora a Abductum. Hardcore combativo con letras contra el fascismo y lo que no les gusta de la sociedad, cantado a dos voces, a lo Defcom dos, con una más rapera y otra más gutural, acompañado por una formación conjuntada a los que notamos toques a lo Suicidal Tendencies y que dejaba el escenario caliente para toda una leyenda como ZARPA, con sus casi cuarenta años de trayectoria. Los valencianos fueron los que peor sonaron pero hay que descubrirse ante temas como “Esto es heavy metal”, “Herederos de un imperio” o “Fantasía” que hicieron disfrutar a los presentes en sus casi sesenta minutos. Otros con casi veinte años de historia eran los vascos VHÄLDEMAR, con su flamante último trabajo “Against all kings”, con el escenario lleno de banderas verdes y el telón con el nombre de la banda detrás, demostrando los de Barakaldo lo bien que conecta su “heavy” con tintes de “power metal” en una hora donde comulgaron con los asistentes, cediendo el testigo a uno de los “platos fuertes” como son los alemanes DEBAUCHERY, todo un referente en el death metal y que por primera vez pisaban suelo español. Sonaron contundentes demostrando su calidad y los diez discos que les avalan, con una puesta en escena impactante donde el trío germano apareció enmascarado y al perder sus monstruosas máscaras se encontraban con el rostro pintado imitando la sangre.

Su ritual de hora y diez minutos dejó gratas sensaciones. El otro “cabeza de cartel” eran los griegos SUICIDAL ANGELS, herederos de la mejor esencia del “trash metal” y que demostraron el por qué han acompañado a bandas como Satyricon en su hora y cuarto sobre las tablas del Polideportivo Jesús Navas. Tras los helenos cerraban este IV PALACIO METAL FEST, los catalanes BELLAKO, joven formación que repasaron en su hora sobre el escenario su divertido “harcore” con toques de metal y punk, dos discos y un Ep que sirvieron de colofón a un festival cada vez más asentado en el panorama patrio y que dede aquí apoyamos pues propuestas como esta son las que consiguen que la gente vuelva a volcarse con la música en directo. Desde aquí nuestro más sincero aplauso.

Sobre el autor

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exortizar sus demonios interiores en su blog personal su blog el curioso observador

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