La deriva hacia el vacío del nuevo cine de acción vol. 6: Assassin’s creed

Publicado el 19/11/2017 | por Luis Cifer | Cine
Valoración
35

Otra mala película basada en un videojuego.

De todos es conocido que las adaptaciones de videojuegos suelen dar como resultado muy malas películas. No tengo nada en contra de los videojuegos, el problema está en que el complejo mundo de los videojuegos no suele estar bien plasmado en pantalla. Las películas suelen reducir las tramas hasta dejarlas casi inexistentes para que sirvan de excusa para las escenas de acción. El cine y el videojuego son medios de entretenimiento distintos. El cine cuenta una historia en la que el espectador es mero observador (tiene un rol pasivo), mientras en el videojuego se involucra mucho más (es activo). Sin embargo, al trasladar la espectacularidad y el ritmo trepidante del videojuego al cine, se suele dejar de lado la historia. Esta premisa se vuelve a cumplir una vez más en Assassin’s creed.

No he jugado nunca al videojuego de Assassin’s creed ni tengo ni idea de qué va, aunque intuyo que la trama debe ser mucho más compleja y adictiva que lo mostrado en el film. El film es una reducción llena de falsedades históricas.  No es que el film contenga más patadas a la historia que otras muchas superproducciones, el problema es que nos damos cuenta cuando se trata de una cultura cercana. Esa simplificación tramposa de la historia de España acaba siendo un batiburrillo que confunde los caballeros templarios con los reyes católicos. El rigor histórico es algo que nunca se debe exigir a una superproducción de acción, pero digo yo que entre los cientos de millones de dólares de presupuesto habría dinero para pagar a un historiador. Por cierto, esa instalación secreta gigante al lado del estadio Vicente Calderón me pareció una ida de olla genial. Assassin’s creed es otro blockbuster cuyo guión ha sido escrito bajo los efectos de las drogas. No puede haber más despropósitos en una historia llena de tópicos y lugares comunes que da como resultado una indigesta mezcla. Admito que estamos ante un cine de evasión, lo cual no impide que la trama sea mínimamente coherente. Eso de la memoria genética es un completo disparate que no hay quien se lo crea. Por no hablar de lo de ese inverosímil McGuffin que serviría para erradicar la violencia. Ni más ni menos que la manzana del edén. Aún no entiendo cómo los actores consiguieron contener la risa durante el rodaje de ciertos diálogos. Por no mencionar a esa Isabel la Católica con un maquillaje a lo Björk. Aunque únicamente vayas al cine por las escenas de acción, te mereces un respeto y que no te traten de idiota. O que si lo hacen, todos seamos conscientes de ello y lo hagan con gracia. No es el caso. Si al menos las escenas de acción estuvieran rodadas con brío la cosa tendría cierto pase. Aquí las escenas de acción resultan bastante anodinas a pesar del gran trabajo de los especialistas y los saltos imposibles. Por no hablar de un decepcionante final en el que los templarios aparecen como si fueran masones. Bonito lío llevaban en la cabeza los guionistas.

Justin Kurzel  (Macbeth, Snowtown) me parece un director solvente pero está claro que este encargo no le ha salido bien. Kurzel  domina el drama pero el  cine de acción a base de CGI se le resiste, no creo que toda la culpa sea suya sino más bien de un mediocre guión. Su film adolece además de un ritmo lleno de parones y unas interpretaciones muy planas. Por no hablar de uno de los finales menos conseguidos de los últimos años. Vamos, que ni los actores se creen sus personajes. Michael Fassbender es un excelente actor y da el pego como intérprete de acción o como lo que quiera, pero con un guión así de lamentable es muy difícil hacer algo digno. Los personajes resultan planos, sin matices y sin ningún atractivo para el espectador. Sigo pensando que contratar a secundarios de relumbrón para dar algo de prestigio a los films de acción es malgastar su talento. Poderoso caballero es don dinero. El otrora gran actor Jeremy Irons lleva décadas dejándose ver en superproducciones palomiteras de muy dudosa calidad en pequeños papeles alimenticios. Otra vieja gloria que se pasea por esta cinta sin motivación ninguna más allá del suculento cheque es Charlotte Rampling, al verla nos damos cuenta de cuánto tiempo ha pasado desde Portero de noche o El corazón del ángel. Esperemos que no le ocurra lo mismo a la gran Marion Cotillard, pero su personaje en este despropósito no puede ser más insulso y previsible. El guión es tan malo que hasta buenos actores resultan caricaturescos, ahí está Javier Gutiérrez haciendo lo que buenamente puede con un Torquemada de lo más risible. No solamente el castellano de algunos actores extranjeros es patético (se lo podrían haber currado bastante más, la verdad) sino que los actores cuya lengua materna es el castellano tampoco resultan creíbles.

Assassin’s creed es un horror al que no le salvan ni los efectos especiales ni las peleas.

Sobre el autor

Luis Cifer, nació en la ciudad del viento en el seno de una familia de joteros aunque nunca le interesó la Jota. Se dice que siempre viste negro, que Luis no es su nombre real, que no duerme apenas y que no sabe leer la hora. Otros dicen que tiene un trabajo decente e incluso que es padre de familia, pero no hay nada confirmado. También se le puede encontrar en su blog de cine.

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *