Alien, El octavo pasajero (Alien, 1979)

Publicado el 14/04/2017 | por Luis Cifer | Cine
Valoración
90

"En el espacio nadie puede oír tus gritos"

Alien Covenant supone el regreso de Ridley Scott al universo Alien. Visto lo visto en los trailers, la cosa no pinta nada bien. Detengámonos un momento en el origen de la saga.

“En el espacio nadie puede oír tus gritos” con esta mítica frase se publicitaba este film de Ridley Scott en su estreno allá por 1979.  Alien era la segunda película de Scott, tras la estupenda Los duelistas. Tras ver Star Wars, Scott decidió que la ciencia ficción espacial no era un género del pasado y aceptó rodar el guión de un desconocido Dan O’Bannon.

En 1974 Dan O’Bannon y John Carpenter (sí, el de Halloween) habían estrenado Dark star, un film barato de ciencia ficción en el que unos astronautas se enfrentaban, entre otros peligros, a un extraterrestre (con la ridícula apariencia de una pelota de playa con garras) que se había colado en su nave. A pesar del escaso presupuesto (60.000 dólares de la época) y de la irrisoria apariencia del extraterrestre, el film contiene suficientes elementos de interés. Sobre todo si pensamos que estaba rodada por estudiantes. Sin embargo, la relación entre Carpenter y O’Banon se deterioró irremediablemente. Carpenter aparecía como único director de Dark Star mientras O’Bannon figuraba como guionista, actor y técnico de los cutres efectos especiales. Insatisfecho con el resultado, O’Bannon fue reclutado para el frustado proyecto de Jodorowsky para adaptar Dune. Allí descubrió la perturbadora obra del diseñador suizo H. R. Giger, también implicado en el fallido proyecto, que acabó obsesionándole. Arruinado tras la cancelación del Dune de Jodorowsky, O’Bannon aparcó su faceta de escritor para centrarse en la de técnico. Tras trabajar como técnico de efectos especiales en Star Wars, O’Bannon se decidió a reescribir una antigua historia sobre los soldados de un bombardero de la Segunda Guerra Mundial que luchan por expulsar del mismo a un extraterrestre. Así se fraguó la idea de Alien.

El guión definitivo de O’Bannon para Alien nos sitúa dentro de una nave de carga Nostromo cuyos 7 tripulantes están hibernando durante el largo viaje de regreso a la tierra. La Nostromo porta minerales extraídos de lejanas colonias en el espacio, tanto la nave como la carga son propiedad de la compañía (cuyo nombre no se cita en el film pero sí aparece su logo y así sabemos su nombre: Weyland-Yutani). La hibernación de los tripulantes es interrumpida antes de tiempo al recibirse una señal de socorro proveniente del planeta no habitado LV-426. El ordenador de a bordo, llamado Madre (quien guarda bastantes similitudes con HAL9000 de 2001) decide despertar a la tripulación. Según las normas de la compañía, no se puede negar la asistencia ante una transmisión de socorro, por lo que una expedición formada por el capitán Dallas (Tom Skerrit), Kane (John Hurt) y Lambert (Veronica Cartwright) va en busca de la fuente de la emisión. Mientras tanto, la teniente Ripley  (Sigourney Weaver) se queda al mando accediendo al cuarto de comunicaciones de Madre. Ripley opina que la transmisión recibida no es de auxilio sino de advertencia. Informa de ello al oficial científico, Ash (Ian Holm), quien no parece darle importancia, ya es muy tarde para  hacer volver a la expedición. El origen de la señal proviene de una nave alienígena que parece llevar mucho tiempo varada en el planeta. El interior de la nave es espectacular, de formas orgánicas que recuerdan más a un ser vivo que a una nave espacial. Allí los tres tripulantes se encuentran con el cuerpo fosilizado de un extraterrestre aferrado a una especie de cañón (el llamado space jockey). Parece como si de su pecho hubiera salido algo que lo mató. Pero no será el último descubrimiento de los tripulantes ni el más terrible. Cerca descubren unos huevos que esconden en su interior una desagradable sorpresa.

Alien es realmente un film de suspense y terror ambientado en una nave espacial. Tiene más en común con Naves misteriosas que con Star wars. Aunque su atmósfera fría y su ritmo emparentan con el cine de los años 70, con quien más similitudes guarda es con el film de ciencia ficción de 1951 El enigma de otro mundo. En ambas películas un grupo de humanos se encuentra con un alienígena hostil en un entorno no menos peligroso. En la primera es el polo norte, en Alien es el espacio. También en ambas hay un científico que se siente fascinado por el alienígena y pretende aprender de él. Incluso el diálogo de Ash con Ripley se parece bastante al del científico del film de 1951. En ambos se hace referencia a la falta de sentimientos del alienígena, quien no ve entorpecida su capacidad de matar por sentimientos de ningún tipo.
El guión de Dan O’Bannon ofrece un certero retrato de cada uno de los 7 tripulantes de la Nostromo, todos quedan perfectamente definidos al inicio del film. Un complejo retrato de personajes y sus motivaciones que no suele ser habitual en este tipo de cine. Incluso quedan perfectamente definidos los dos ingenieros encargados del mantenimiento de la nave: Parker (Yaphet Kotto) y Brett (Harry Dean Stanton) ambos vienen a ser la clase obrera que se siente explotada y no pierde oportunidad de pedir una mejora en sus condiciones laborales o un aumento de salario. Un detalle que los humaniza y acerca bastante al espectador medio. Incluso vemos cómo Parker domina claramente a Brett debido a la debilidad de carácter de este último.

Alien nos regaló a una de las pocas heroínas de la ciencia ficción: la teniente Ellen Ripley. Ripley  al principio parece ser un miembro más de la tripulación y no destaca especialmente, incluso tarda bastante en tomar el protagonismo. Su liderazgo se hace por eliminación, conforme van quedando menos personajes, Ripley se erige en la única capaz de hacer frente al monstruo. En el montaje original Ripley tenía más escenas al principio del film: mantenía una relación sentimental con Dallas e incluso se peleaba con Lambert. Para terminar con los personajes, debemos mencionar por último a Jonesy, el gato, quien nos proporciona algún que otro susto muy imitado en el cine de terror posterior.

Hay que destacar los espectaculares diseños de H.R. Giger, tanto la nave extraterrestre como el Alien son unos hallazgos que marcaron época e influyeron decisivamente en la ciencia ficción posterior. Ya hemos dicho que tanto Giger como Dan O’Bannon habían sido reclutado por Jodorowsky para su frustrado proyecto de adaptar Dune y buena parte de aquellas ideas se acabaron plasmando en Alien. Los extraterrestres ya no eran pequeños seres cabezones de apariencia inofensiva, eran seres letales con un infalible sistema defensivo. También las naves y el planeta diseñados por Giger tenían formas orgánicas, eran casi seres vivos con formas sinuosas. Pero los diseños de Giger y las secreciones viscosas del monstruo no eran suficientes para crear un icono del cine de terror. Hacía falta algo más. El ingrediente que faltaba era la tensa atmósfera que Ridley Scott supo crear. Una atmósfera que se va tornando cada vez más asfixiante hasta llegar a un clímax difícilmente superable, aunque muchas veces imitado. La dirección de Scott es simplemente perfecta y  redefinió el género de la ciencia ficción y el terror con esta obra maestra. Scott logró crear un monstruo casi a la altura de los monstruos clásicos de la universal a base de mostrarlo muy poco. Su alienígena es tan aterrador como el tiburón de Spielberg y en ambas películas la forma de mostrar al monstruo es fundamental a la hora de crear la sensación de miedo en el espectador. El hombre bajo el traje de alien de Scott era un estudiante nigeriano de más de 2 metros de altura llamado Bolaji Badejo. Para evitar que no se notara que había un hombre debajo del traje, Scott decidió mostrar al monstruo muy brevemente, siempre en penumbra y nunca de cuerpo entero. Algunas escenas fueron eliminadas del montaje final debido a que se notaba demasiado que había un hombre dentro del traje. Así Scott lograba crear una mayor sensación de miedo en el espectador, siempre se teme más a lo que no se ve. Los efectos especiales y las babas viscosas hicieron el resto.

Alien es una gran película, ya sé que no os descubro nada, vista casi 40 años después de su estreno se mantiene claustrofóbica y terrorífica como el primer día.  Es cierto que ciertos aspectos han envejecido un mal: la tecnología no se ha desarrollado de igual manera y las pantallas de ordenador nos parecen rudimentarias, pero en 1979 no podían ni imaginar nuestras pantallas LED actuales. El film tiene varias escenas míticas, como la llegada a la nave extraterrestre, la cena en la que el alien sale del pecho de Kane, la revelación de la naturaleza de Ash o todo el tramo final del film: las sirenas sonando, ese vapor y esas luces estroboscópicas son de un efecto aterrador que nunca se había visto antes en una película. Especialmente aterradora me parece también la imagen del monstruo sonriendo mientras observa a Jonsey encerrado en su jaula.

Como decía Ed Chigliak en Doctor en Alaska: “Da igual lo mucho que te hablen de Alien. Cuando la ves, es mucho mejor de lo que te habían contado.”

Sobre el autor

Luis Cifer, nació en la ciudad del viento en el seno de una familia de joteros aunque nunca le interesó la Jota. Se dice que siempre viste negro, que Luis no es su nombre real, que no duerme apenas y que no sabe leer la hora. Otros dicen que tiene un trabajo decente e incluso que es padre de familia, pero no hay nada confirmado. También se le puede encontrar en su blog de cine.

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