MEDEA de Eurípides – Balbo Teatro. El Puerto de Santa María, febrero de 2017

Publicado el 11/02/2017 | por José Luis Díez | Cine, Teatro

Aprovechando la “V Muestra de Teatro Portuense”, nos acercamos al coqueto Muñoz Seca de El Puerto de Santa María a comprobar que había realizado con esta nueva producción de Medea, un grupo del que somos fervientes admiradores y seguidores.

Y es que Balbo Teatro, es una compañía aficionada pero con gran prestancia, cuidando mucho sus montajes, siempre basados en obras clásicas de Grecia y Roma. No en vano hace unas semanas conseguían el importante Primer Premio del Certamen Nacional de Teatro Greco- Latino a la mejor comedia con su divertido montaje de “Pseúdolo” de Plauto. Un premio más que merecido, que podrían haber logrado con un “descacharrante” “Epídico” del mismo autor, aunque hoy tocaba una de las inmortales tragedias de Eurípides como es “Medea”. Del mismo autor vi representada por la compañía portuense un interesante “Ifigenia en Aúlide”. Como sucedía en esta se siguen encontrando similitudes en su forma de trabajar. La primera es la escenografía; minimalista, con cuatro bases de columna desperdigadas por el escenario que sirven de asiento a los personajes, una madera que sirve de mástil en la introducción con los argonautas, comandados por Jasón en su búsqueda del “vellocino de oro” y un baúl donde se sacan los funestos regalos entregados a Glauce o el cuchillo con el que asesinar a sus hijos. No se necesita más que eso y unas túnicas acertadas para que entremos en la obra. El punto fuerte es la iluminación, que como en todos los montajes que he visto de ellos es interesante y el uso de la música que aunque en este caso no sea original, desde el prólogo a ritmo de la compuesta por Johan Johansson para “Sicario”, esa obra maestra del terror moderno sin ser película de terror, consigue que podamos entrar en el horror y la sin razón de Medea, que no pudiendo soportar el abandono de su marido y su condena al destierro, planea una de las peores venganzas que puedan entrar en cabeza humana.

Se agradece iniciativas como esta, donde los actores son estudiantes y cumplen a la perfección, donde el drama está aliviado y sus aproximadamente dos horas se reducen a hora y diez minutos, con la importancia del coro, siempre en escena. Una dramaturgia correcta que respeta el texto y con una dirección escénica de Emilio Flor trabajada.

Una pena que en España haya poca tradición en el teatro aficionado, del que me considero absoluto defensor, pues esta es la forma de incorporar a todos los estratos sociales la cultura y es una labor necesaria que hay que fomentar. En otros lugares como el Reino Unido sí que se prima esta forma de entender la escena. Ejemplos hay, pero me quedo con la película de Kenneth Branagh “En lo más crudo del crudo invierno”, todo un canto a las dificultades de “poner en pie” una obra. Y hablando de cine, tiene gracia que la primera versión que pude ver de “Medea” fuese la que a finales de los sesenta dirigió Pier Paolo Pasolini, con Maria Callas de protagonista en su único papel en el séptimo arte, luego llegaron la lectura, el teatro y la ópera, pues es uno de los mitos que nunca pasan de moda y que por desgracia sigue asolando, aunque en el siglo XXI suelen ser hombres que acaban con la vida de sus hijos para llenar de dolor extremo a sus parejas. Y muchas veces por abandono de esa persona amada. La historia se repite.

Sobre el autor

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exortizar sus demonios interiores en su blog personal su blog el curioso observador

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