Poemas Traducidos – Las Flores Del Mal / Bendición – Charles Baudelaire

Publicado el 17/02/2017 | por Angel | En Papel, Especiales

En esta segunda entrega de las Flores del Mal, Charles Baudelaire plasma su génesis a través del siguiente título “El hastío de la vida y el ideal”, principalmente en su primer poema que es el que os traigo hoy, llamado “Bendición”. Espero que lo disfrutéis.

LAS FLORES DEL MAL – CHARLES BAUDELAIRE

BÉNÉDICTION

Lorsque, par un décret des puissances supremes,
Le Poëte apparaît en ce monde ennuyé,
Sa mère épouvantée et pleine de blasphèmes
Crispe ses poings vers Dieu, qui la prend en pitié :

— « Ah ! que n’ai-je mis bas tout un nœud de vipères,
Plutôt que de nourrir cette dérision !
Maudite soit la nuit aux plaisirs éphémères
Où mon ventre a conçu mon expiation !

Puisque tu m’as choisie entre toutes les femmes
Pour être le dégoût de mon triste mari,
Et que je ne puis pas rejeter dans les flammes,
Comme un billet d’amour, ce monstre rabougri,

Je ferai rejaillir ta haine qui m’accable
Sur l’instrument maudit de tes méchancetés,
Et je tordrai si bien cet arbre misérable,
Qu’il ne pourra pousser ses boutons empestés ! »

Elle ravale ainsi l’écume de sa haine,
Et, ne comprenant pas les desseins éternels,
Elle-même prépare au fond de la Géhenne
Les bûchers consacrés aux crimes maternels.

Pourtant, sous la tutelle invisible d’un Ange,
L’Enfant déshérité s’enivre de soleil,
Et dans tout ce qu’il boit et dans tout ce qu’il mange
Retrouve l’ambroisie et le nectar vermeil.

Il joue avec le vent, cause avec le nuage,
Et s’enivre en chantant du chemin de la croix ;
Et l’Esprit qui le suit dans son pèlerinage
Pleure de le voir gai comme un oiseau des bois.

Tous ceux qu’il veut aimer l’observent avec crainte,
Ou bien, s’enhardissant de sa tranquillité,
Cherchent à qui saura lui tirer une plainte,
Et font sur lui l’essai de leur férocité.

Dans le pain et le vin destinés à sa bouche
Ils mêlent de la cendre avec d’impurs crachats ;
Avec hypocrisie ils jettent ce qu’il touche,
Et s’accusent d’avoir mis leurs pieds dans ses pas.

Sa femme va criant sur les places publiques :
« Puisqu’il me trouve assez belle pour m’adorer,
Je ferai le métier des idoles antiques,
Et comme elles je veux me faire redorer ;

Et je me soûlerai de nard, d’encens, de myrrhe,
De génuflexions, de viandes et de vins,
Pour savoir si je puis dans un cœur qui m’admire
Usurper en riant les hommages divins !

Et, quand je m’ennuierai de ces farces impies,
Je poserai sur lui ma frêle et forte main ;
Et mes ongles, pareils aux ongles des harpies,
Sauront jusqu’à son cœur se frayer un chemin.

Comme un tout jeune oiseau qui tremble et qui palpite,
J’arracherai ce cœur tout rouge de son sein,
Et, pour rassasier ma bête favorite,
Je le lui jetterai par terre avec dédain ! »

Vers le Ciel, où son œil voit un trône splendide,
Le Poëte serein lève ses bras pieux,
Et les vastes éclairs de son esprit lucide
Lui dérobent l’aspect des peuples furieux :

— « Soyez béni, mon Dieu, qui donnez la souffrance
Comme un divin remède à nos impuretés
Et comme la meilleure et la plus pure essence
Qui prépare les forts aux saintes voluptés !

Je sais que vous gardez une place au Poëte
Dans les rangs bienheureux des saintes Légions,
Et que vous l’invitez à l’éternelle fête
Des Trônes, des Vertus, des Dominations.

Je sais que la douleur est la noblesse unique
Où ne mordront jamais la terre et les enfers,
Et qu’il faut pour tresser ma couronne mystique
Imposer tous les temps et tous les univers.

Mais les bijoux perdus de l’antique Palmyre,
Les métaux inconnus, les perles de la mer,
Par votre main montés, ne pourraient pas suffire
À ce beau diadème éblouissant et clair ;

Car il ne sera fait que de pure lumière,
Puisée au foyer saint des rayons primitifs,
Et dont les yeux mortels, dans leur splendeur entière,
Ne sont que des miroirs obscurcis et plaintifs ! »

 

BENDICIÓN

Cuando, por un decreto de los poderes supremos
el Poeta sale a la luz en este mundo aburrido
su madre horrorizada y llena de maldiciones
nerviosa, los puños hacia Dios, quien apiadándose:

_ “¡Ah! ¡Cómo no he parido todo un nido de víboras
en lugar de alimentar esta ridiculez!
¡Maldita sea la noche de los placeres efímeros
donde mi vientre concibió mi expiación!

¡Ya que me has elegido de entre todas las mujeres
para ser el desprecio de mi triste marido
y que tampoco puedo rechazar en el fuego,
como un billete de amor, este engendro esmirriado

haré recaer tu odio que pesa sobre mis hombros
sobre el instrumento maldito de tus crueldades
y retorceré tan bien este árbol miserable,
que no podrá hacer crecer sus brotes apestosos!”

Ella se traga así la espuma de su odio
y no incluye los interminables designios
Ella misma prepara al fondo del Infierno
los carniceros consagrados a los crímenes maternales

Aun así, bajo la custodia invisible de un Ángel
el niño desfavorecido se embriaga de sol
y en todo lo que bebe y come
encuentra la ambrosía y el néctar rojizo

Él juega con el viento, gracias a la nube
Y se deleita cantando al camino de la cruz;
y el espíritu que le sigue en su peregrinaje
llora de verle feliz como un pájaro del bosque

Todos aquellos a los que quiere amar le observan con temor
o bien, se envalentonan por su tranquilidad
buscando quienes sabrán lanzarle una denuncia
y formar sobre él, el ensayo de su ferocidad

En el pan y el vino destinados a su boca
ellos, mezclan ceniza con impuros escupitajos;
con hipocresía tiran lo que toca
y se acusan de haber metido sus pies en sus pasos

Su mujer va gritando por las plazas públicas:
“Dado que le parecí lo bastante hermosa para adorarme
desempeñaré el oficio de los antiguos ídolos
y como ellas, quiero hacerme pulir

Y me emborracharé de nardo, incienso y mirra,
de genuflexiones, carne y vinos,
para saber si puedo, en un corazón que me admira
¡usurpar riendo los honores divinos!

y cuando me aburra de estas impías travesuras
pondré sobre él mi frágil y fuerte mano;
y mis uñas, parecidas a las de las arpías,
sabrán hasta su corazón, abrirse camino

Como un solo joven pájaro que tiembla y palpita
arrancaré ese corazón todo rojo de su pecho,
y para saciar mi animal favorito,
¡lo tiraré al suelo con desdén!”

Hacia el Cielo, donde su ojo ve un trono espléndido
el Poeta, sereno, levanta sus brazos piadosos
y los grandes relámpagos de su lúcido espíritu
le robarán el carácter de la masa enfurecida:

_”¡Bendito seas, Dios mío, quien da el sufrimiento
como divino remedio a nuestras impurezas
y como la mejor y más pura esencia
que prepara los fuertes a los santos placeres!

Sé que conservas un lugar para el Poeta
en las bienaventuradas filas de las santas Legiones,
y que le invitas a la eterna fiesta
de los Tronos, las Virtudes, los Dominios

Sé que el dolor es la única nobleza
donde no mordemos nunca la tierra ni los inframundos
y que es necesario para tejer mi corona mística
Imposición por todos los siglos y universos

Pero las joyas perdidas de la antigua Palmira,
los metales desconocidos, las perlas del mar,
por vuestra mano instaladas, no podrían bastar
a esta bella, deslumbrante y luminosa Diadema

Porque no será hecha más que de pura luz,
extraída del hogar santo de los rayos primitivos,
y entre ellos, los ojos mortales en su total esplendor
¡no son sino oscurecidos y tristes espejos!”

 

 

 

Sobre el autor

Melómano empedernido, me divierto traduciendo canciones y poesía. Me gusta escribir. Soy un eterno aprendiz y creo firmemente que todos tenemos el germen del arte en nuestro interior.

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