ONCE HUMAN – EVOLUTION

Publicado el 16/01/2017 | por Lolo García | Reviews

Con poco menos de dos años en escena, ya hay mucho que decir, y muy bien, de Once Human, banda encuadrada dentro de un death metal melódico que sigue siendo tan popular hoy en día como hace algunos años pero con artífices curtidos ya en más de una batalla, pues cuenta como principal culpable responsable de este engendro con Logan Mader, guitarrista original ni más ni menos que de Machine Head (ahí lo tienen ustedes en aquel maravilloso Burn My Eyes) y los primeros años de Soulfly. Ahora resulta que después de pasarse sus buenos años en la nevera, produciendo a multitud de otros grupos (una lista tan larga que incluye nombres como WASP, Gojira, Fear Factory, Devildriver, Five Finger Death Punch y otro extenso etcétera), el colega ha decidido volver a colgarse la guitarra y adentrarse en esos sonidos tan característicos del frío norte.

Y no anda errado el caballero, no. Si la veteranía es un grado, está más que demostrado que Mader tiene la tarea más que hecha y sabe qué teclas pulsar, principalmente en la formación de una banda compenetradísima destacando a un versátil Skyler Howren a las seis cuerdas y a una vocalista que atiende por el nombre de Lauren Hart y que en el trabajo que nos ocupa está sencillamente inmensa. Es la voz de Hart lo que sin duda me ha llamado más la atención de este trabajo que estoy seguro que no bajaría de correcto para el gusto del más sibarita fan del género en cualquier otra faceta y creo más firmemente aún que es lo que ha querido aprovechar y explotar Mader, convirtiendo la garganta de Hart, más que en punta de lanza, en cabeza de ariete bárbaro.

En esta misma reseña podéis encontrar el vídeo perteneciente a Eye of Chaos, a la sazón primer single de este Evolution. Muy buen indicativo de por donde van los tiros, con esos grooves etéreos tan cercanos a las tendencias más actuales del sonido en el que se reconocen y buscando matices que Hart consigue exprimir estupendamente. Pero no todo van a ser alabanzas para esta salvaje vocalista, pues el resto del conjunto no desmerece y consigue darle solidez al disco, principalmente en sus temas más directos y contundentes, que son los que más han convencido a un servidor, destacando la brutal Mass Murder Frenzy y Gravity, que me recuerda en ocasiones al doom noventero.

Por contra, es el talento de sus responsables la lona que cubre las carencias que he encontrado en este álbum que no es un mal trabajo ni mucho menos, pero quizás me resulta demasiado complaciente con respecto al sonido que busca. Comparando con su anterior y primer trabajo, The Life I Remember, me parece ver una pérdida de fuerza en los instrumentos en detrimento de la voz, que gana en matices pero tampoco mucho más. No dudo que Mader vaya buscando un sonido sobrio pero me acaba resultando excesivamente plano, lo que llega a resultar doloroso en secciones en las que no consigo evitar echar de menos un poco de presencia en el bajo, unas baterías más envolventes y unas guitarras más potentes. Todo suena en su sitio, sí, pero sin mucho esfuerzo; tanto es así que, a mitad del álbum, me llevo la sensación de que ya lo he escuchado todo, si bien me han gustado mucho algunos de los cortes finales como la hipnótica Paragon o la final Passenger, donde sí me ha parecido ver esa fuerza que me gustaría sentir y que me recuerda a la fiereza de los primeros Soulfly, supongo que no en vano.

En conclusión, es un disco interesante y que estoy seguro de que entusiasmará a los fans del bruterío mecánico. En el peor de los casos, seguro que no les defraudará. Yo me he llevado una grata sensación, máxime al ser uno de los primeros trabajos que me llevo a las orejas en este ya estrenado 2017, y mayor será esta sensación si Mader, Hart y compañía siguen por este camino, pero quizás con unas cuantas revoluciones de más, si no es mucho pedir.

Sobre el autor

Rory Gallagher se me apareció y me dijo que yo sería una estrella del rock pero, por desgracia, solo lo escuché yo y ahora nadie me cree. Mientras espero a que llegue "mi gran momento", paso mis días en Londres, donde me dedico a la localización y traducción de videojuegos mientras sigo engalanando mis riffs y metiéndome en vena libros, cómics, películas, series y mucha, mucha música.

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