Poemas Traducidos: Canto a mi mismo (edición de 1855)- Walt Whitman 2ª entrega

Publicado el 19/01/2017 | por Angel | En Papel, Especiales

Os traigo la segunda entrega de Canto a mí mismo de Watl Whitman. Un largo poema perteneciente a su obra de vida Hojas de Hierba, la cual, revisó varias veces con el fin de mejorarla. Es este caso, he decidido traducir la versión de 1885, la primera sin revisar, debido a que puede ser más fiel a la realidad que las posteriores. Espero que la disfrutéis.

CANTO A MI MISMO (EDICIÓN DE 1855) – WALT WHITMAN

Clara y tierna es mi alma …. y claro y tierno es todo lo que no es mi alma
Falta uno, faltan ambos…y lo desconocido queda demostrado por lo conocido, hasta que se vuelve desconocido
y se verifica a su vez.

Mostrando lo mejor y separándolo de lo peor, una generación confunde a la siguiente
Conociendo la perfecta adecuación y ecuanimidad de las cosas, mientras ellos discuten, yo guardo silencio,
y voy a bañarme y me admiro a mí mismo.
Bienvenido es cada órgano y atributo mío, y de cualquier hombre cordial y limpio
Ni una pulgada ni una partícula de pulgada me es vil, y ninguna me será menos familiar que las demás.

Estoy satisfecho…miro, bailo, río, canto;
Como Dios, acude un tierno compañero de cuarto y duerme a mi lado toda la noche
y cercano, en la madrugada del día
deja para mí canastos cubiertos con blancas toallas que llenan la casa
con su abundancia

Aplazaré mi aceptación y realización, y gritaré a mis ojos
que se giren hacia la noche estrellada y el tiempo venidero
y que me descifren de inmediato y me muestren al centavo
el contenido exacto de uno y el contenido exacto del otro ¿y lo que está por delante?

Turistas y preguntones me rodean

La gente que conozco…. el efecto sobre mí de mis primeros años de vida…del barrio y la ciudad
en la que vivo…de la nación.
Las últimas noticias…descubrimientos, invenciones, sociedades…viejos y nuevos autores, mi cena, mi ropa, socios, aspecto, negocio, elogios, pagos.
La real o imaginaria indiferencia de algunos hombres y mujeres me encanta
La enfermedad de uno de mis padres, o la mía…o
las malas obras…o la pérdida o la falta de dinero…o las crisis o entusiasmos
me llegan durante días y noches y se alejan de mi otra vez
mas no son yo mismo.

Aparte de la tracción y de lo que tiro con fuerza, sigue en pie lo que soy
Sigue en pie, entretenido, complaciente, compasivo, ocioso, individual,
mirándose, se yergue, apoya un brazo sobre un impalpable y definitivo descanso
mira con la cabeza ladeada curioso, lo que viene después
así dentro, como fuera del juego, también observando y maravillándose por ello.

Retraído, miro dentro de mis días en donde sudaba a través de la niebla con
lingüistas y rivales.
No tengo burlas ni argumentos…presencio y espero.

Creo en ti alma mía …. el otro que soy no debe humillarse a sí mismo por ti
y tú no debes ser humillada por el otro.

Holgazanea conmigo en la hierba…suelta el tope de tu garganta
No son palabras, no es música, ni versos lo que quiero…. no es costumbre, ni discurso,
ni siquiera el mejor
Sólo me gusta la tranquilidad, el canturreo de tu modulada voz.

Me importa cómo nos tendimos en junio, esa transparente mañana de
verano
Colocaste tu cabeza transversalmente a mis caderas y delicadamente
entregado sobre mí, separaste la camisa de mi íntimo pecho y hundiste tu
lengua en mi desprotegido corazón y te estiraste hasta sentir mi barba y
hasta que alcanzaste y agarraste mis pies

Rápidamente te levantaste y esparciste a mi alrededor la paz y alegría y los
conocimientos que sobrepasan todo arte y argumentos de la tierra;
Y sé que la mano de Dios es mi propia experimentada mano.
Y sé que el espíritu de Dios es mi propio hermano mayor
y que todos los hombres que han nacido en todo el mundo son también
mis hermanos…y las mujeres, mis hermanas y amantes

Y que la sobrequilla de la creación es el amor
e ilimitadas son las firmes o caídas hojas en los campos
y las doradas hormigas en los pequeños hoyuelos bajo ellas
y la costra musgosa de la valla y las amontonadas piedras
y el saúco y la candelaria y la altasara.

 

Walt Whitman
Leaves of Grass (1855)
Traducido del Electronic Text Center, University of Virginia Library

Sobre el autor

Melómano empedernido, me divierto traduciendo canciones y poesía. Me gusta escribir. Soy un eterno aprendiz y creo firmemente que todos tenemos el germen del arte en nuestro interior.

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