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Crítica de la quinta temporada de HOMELAND: Carrie imparable creando tensión

Publicado el 25/04/2016 | por Pupilo Dilatado | Cine

Tal y como el titular reza, Carrie Mathison (Claire Danes) está cada vez más tremenda y es que, recurriendo a una frasecilla famosa que aparecía en un disco llamado The Downward Spiral, de un tal Trent Reznor, en donde rezaba: “NIN is Trent Reznor”, lo mismo se puede aplicar con contundencia al hablar de la serie de Showtime porque Homeland is Carrie Mathison’. Pero no me gustaría quitar el clarísimo mérito que tienen los que la rodean, está claro que la serie no sería tan perfecta sin su espectacular guión, su rigurosa puesta en escena y, por supuesto, su potentísimo reparto encabezado por Mandy Patinkin (Saul Berenson), en su eterno rol de jefe y protector de Carrie, y Rupert Friend (Peter Quinn), como contrincante de Carrie en la CIA y reconvertido en implacable mercenario y enamoradizo compañero.

Pero la gran sorpresa de esta quinta temporada es que a este trío de actorazos se les une sorpresivamente una actriz/personaje, Mirando Otto como Alison Carr que le va a hacer sudar la camiseta a nuestra protagonista y, a su vez, seguir sacando lo mejor de sí misma. Los duelos interpretativos entre ambas son espectaculares y me ha gustado que, por fin, Carrie tenga a un enemigo/réplica de su categoría.

Es a día de hoy cuando vuelvo a acordarme de aquellas tres primeras temporadas con el lastre ‘Nicholas Brody’ (Damian Lewis) y sus problemillas de adaptación familiares y pienso en lo bien que han sabido reciclarse Howard Gordon y Alex Gansa (guionistas y creadores) dándole a Carrie todo el protagonismo, quitando tramas domésticas supérfluas, además de acercarse más que nunca en esta quinta temporada a la actualidad más rabiosa con los dramáticos atentados que estamos viviendo en los últimos meses.

Otro punto a su favor es centrar la trama en Europa, en concreto en Berlín. Para mi gusto gana muuuuuchos enteros, y no sólo porque se note en exteriores, sino porque también se aprecia en el ritmo y en la falta de ‘machadas yankies’ que sí se tuvieron en anteriores temporadas. Esta quinta temporada es más sobria, mucho más fría pero clarisimamente más apasionante y entretenida. Lo tenía difícil con una cuarta temporada también majestuosa pero para mi gusto se han superado.

Brevemente, nuestra bi-polar favorita anda retirada de la CIA y hace labores de jefa de seguridad en una Fundación de un multimillonario, Otto Düring, además de tener pareja estable con un compañero. Unos Hackers entran fortuitamente en los archivos que la CIA comparte con Alemania bajándoselos para venderlos al mejor postor por lo que Saul Berenson se ve obligado a viajar a Berlín para volver a ‘reclutar’ a la Mathison y que los Rusos y los Yihadistas no puedan aprovecharse de la ventaja pero claro, la jefa de la CIA, Alison Carr, muy pronto empezará a mostrar su verdadera cara a parte de ser la amante de Berenson y a partir de aquí todo se complicará cada vez más entre agencias, espías, agentes dobles, periodistas hambrientos por publicar la verdad y, los a priori más escondidos fundamentalistas de la Yihad que, a lo suyo, se van a convertir en los más implacables en el devenir de los hechos.

En conclusión, una quinta temporada de sobresaliente de la que The Americans debería aprenderlo absolutamente todo. Y no le pongo el 100% porque no me gusta demasiado cómo un mercenario de la categoría de Quinn, habiéndoselas visto de mil y un colores, acabe de la forma que acaba, como un personaje casi de reparto desde la mitad hasta el final. Quizás Alison Carr (Miranda Otto) le haya quitado el puesto con todo el merecimiento porque, ¡qué gran actriz es esta mujer!, y eso que me pareció sosísima como Eowyn en Lord Of The Rings pero me ha dejado temblando y babeando, así de claro.

 

Sobre el autor

¡Pupilo Dilatado ante todo! Licenciado en Bellas Artes y profesor en secundaria de 'marías' audiovisuales en la provincia de Castellón, ¡hasta aquí lo serio!, je,je, pero lo que uno lleva dentro es la melomanía enfermiza, mis manías bizarras, morbosas, iconomaníacas y 'fanzinerosas', mi alma rock'n'roller hasta la médula y una obsesión generosa por las Pin-Ups de otra época. Para acabar, soy hijo del 'Popu' y bastardo del "Appetite for Destruction"... aunque me derrita con Madonna y Shirley Manson (Garbage). También se me puede encontrar en mi blog

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