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Revisando a DREAM THEATER – 2ª parte: later days

Publicado el 24/01/2016 | por Eva Plaza | Especiales

Continuamos con el especial sobre Dream Theater, de nuevo dedicando párrafos a las andaduras discográficas de la banda. La carrera musical del grupo ha estado plagada de éxito, qué duda cabe, pero también ha tenido altibajos, fruto quizás a estar bajo presión y en el punto de mira de una comunidad progresivamente creciente de fans. A medida que transcurría el tiempo, ha ido labrándose una legión de seguidores acérrimos que propiciaron la febril ascensión del quinteto hacia el triunfo absoluto.

De este modo, cada uno de los integrantes del grupo – en 1999 eran James LaBrie, John Petrucci, John Myung, Jordan Rudess y Mike Portnoy -, consiguieron forjarse una fama y un renombre a título individual; y consecuentemente, Dream Theater dejó de ser un grupo normal y corriente para convertirse en un supergrupo articulado por grandes figuras cuya celebridad trascendía de la limitación que imponía el distintivo Dream Theater. Su fama iba más allá; edificaron su propia personalidad dentro del grupo, dieron rienda suelta a su virtuosismo y libre albedrío musical, y colocaron su propio sello identitario en la banda, alcanzando de este modo la formación su sonido definitorio, hilando su propio emblema sónico con el carácter diferenciado que cada uno de los componentes aportaba. Dicha popularidad de los músicos no se consiguió únicamente ocultándose tras Dream Theater, todo sea dicho, sino que el prestigio de los mismos fue acrecentándose a base de proyectos paralelos, tales como Liquid Tension Experiment, OSI (Office of Strategic Influence), Transatlantic, Neal Morse o G3 (con Joe Satriani y Steve Vai), entre otros, y de álbumes solistas.

En esta segunda entrega, hablaré del periodo desde 1999 hasta la actualidad. A finales de la década de los 2000, se produjo la mayor ruptura en el seno de la formación en sus 30 años de vida: la marcha de Mike Portnoy marcó un antes y un después en la carrera del conjunto, tanto que los dos discos posteriores a su despedida tuvieron títulos muy enigmáticos, sobre todo A Dramatic Turn Of Events (traducido: un giro dramático de los acontecimientos). Y es que el baterista era uno de los líderes del grupo – realmente, el frontman nunca fue el cantante LaBrie, al contrario que ocurre en otras bandas -, era uno de los productores de buena parte de los discos y uno de los que componían las letras de las canciones. De hecho, en varias de ellas plasmó sus vivencias personales, (como en “A Change of Seasons”, que comenté en la primera parte). Fue un patrón constante e inamovible desde antes de que Dream Theater fuera Majesty, y diversas facetas de la vida de Portnoy entablaron lazos íntimos con la carrera de Dream Theater, (comenzando por el propio nombre de la banda, que fue elegido por el padre del músico). Quizás la sombra de Portnoy era tan extensa y su carácter tan marcado, que, con una serie de circunstancias a su favor, los restantes cuatro decidieron prescindir de él y reivindicarse como una banda de potestad equitativa. Razón ésta por la que su último disco publicado se llama Dream Theater: Con este título homónimo, el grupo quiso dar a entender que volvían a ser ellos pese a la tremenda escisión en 2010 y que la esencia de los neoyorkinos continuaba intacta.

 

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Pero me estoy adelantando en el tiempo; centrémonos ahora en 1999 y en la publicación de Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory. En este trabajo ya participaba Jordan Rudess a los teclados, quien había estado girando con Dixie Dregs y por ese motivo no se había incorporado con anterioridad. En 1997, los miembros volvieron a invitar a Rudess a Dream Theater cuando nació Liquid Tension Experiment, proyecto paralelo  en el que intervenían Portnoy, Petrucci, Tony Levin y Rudess, quien accedió finalmente a unirse a Dream Theater.

 

 

Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory supuso la ruptura con el mandato de la discográfica Elektra Records de no publicar álbumes de mayor duración. Aquí la banda impuso sus condiciones y el tiro les salió bien parado: lanzaron un disco dividido en actos y escenas. El mismo además era conceptual y estaba basado en parte en la Eneida de Virgilio, centrándose también en temas como la traición, el asesinato o la ambición entre dos hermanos, aunque el motor en este caso era el amor.

Al disco le siguió una gira mundial y la grabación del primer DVD, Metropolis 2000: Scenes from New York, en el que un elenco de actores escenificaba parte de la historia, y estas imágenes se intercalaban con las de los músicos tocando. Así que esta obra se elevó a una dimensión más cinematográfica.

Es posible que la opinión generalizada de que Falling Into Infinity era demasiado radiable, sirviera de aliciente para que el quinteto se aventurara a crear un álbum más compacto y ambicioso que terminó de pulir el sonido característico del grupo, algo que después repetirían, encorsetados en sus propias pautas que les auguraban la aceptación por parte de gran parte del público.

En 2002 lanzaron Six Degrees of Inner Turbulence, un trabajo de dos discos a partir del que la faceta más metalera de Dream Theater salió a la luz. En los álbumes anteriores, la melodía era principal. A partir de 2002 inclusive estalló el estilo más agresivo del grupo, que les acompañaría en buena parte de los discos sucesivos. Aquí empezaba la “Twelve-Step Suite” (Suite de los Doce Pasos), una serie de canciones escritas en referencia a los problemas de alcoholemia de Mike Portnoy, compuestas como terapia. Dentro de la Suite de los Doce Pasos se encuentra “The Glass Prison”, y la siguiente pieza incluida en dicha suite se encuentra en el siguiente disco.

 

 

Aquí empezaron a hacerse audibles las voces negativas que ponían en duda si la labor vocal de LaBrie era la adecuada. De hecho, el propio grupo estuvo planteándose seriamente si expulsarle de la formación, cosa que al final no ocurrió.

En 2003 llegó Train of Thought, sin duda el trabajo más oscuro de los neoyorkinos. Está nuevamente cargado de simbolismos, como ya es habitual. Por ejemplo, el primer tema “As I Am” fue escrito por Petrucci en respuesta a Mike Stone, guitarrista de Queensrÿche, que le aconsejaba a Petrucci cómo debería tocar la guitarra. Petrucci escribió la canción, dando a entender que le dejara tranquilo y que su modo de tocar era ése. El tema “Vacant” está inspirado en la hija de LaBrie, quien cayó en coma inexplicablemente – Am I losing you? (¿Estoy perdiéndote?), dice la letra -. También el siguiente tema se titula “Stream of Consciousness” (estallido de consciencia) por esa misma razón.  “This Dying Soul” forma parte de la “Twelve-Step Suite”.

 

 

Dos años después, en 2005, salió al mercado Octavarium. Su nombre no es casual: es el octavo álbum de estudio e incluye ocho canciones. El artwork tampoco es casual: hace referencia constantemente al número ocho, muestra de que absolutamente todo en Dream Theater está perfectamente calibrado. Octavarium es un disco de contraste; si Train of Thought era el más oscuro, Octavarium es el más sinfónico, y la vertiente progresiva vuelve a reconciliarse con el grupo.

 

 

En el 2007 fue el turno para Systematic Chaos, publicado con la discográfica Roadrunner Records. El estilo de Systematic Chaos está entre los dos anteriores, aunque no es equidistante de ambas; pues prioriza la corriente más heavy antes que la parte más melódica. En una línea parecida se encauzaba Black Clouds & Silver Linings de 2009. La pista “The Best of Times” está inspirada en el padre de Portnoy, quien murió durante la composición del disco.

Mike Portnoy, consciente de que la banda ya había dado sus últimos estertores en cuanto a creatividad, propuso a los demás miembros hacer una pausa. Prácticamente todos los discos habían estado publicándose en un lapso de uno o dos años, y esa rutina le había terminado desgastando. Quería un hiato de 5 años, tiempo durante el cual centrarse en otros proyectos. Pero el resto de integrantes no compartía su punto de vista, y el baterista acabó dejando la banda en 2010.

La noticia de que Dream Theater había convocado audiciones para ser el nuevo baterista corrió como la pólvora, y famosos músicos se presentaron a las mismas, como Virgil Donati, Marco Minnemann o Aquiles Priester, eligiéndose finalmente a Mike Mangini.

Con Mike Mangini grabaron A Dramatic Turn of Events (2011), Dream Theater (2013) y el próximo The Astonishing. Como ya se ha comprobado, nada en Dream Theater es fortuito y sus obras se han trabajado siempre de forma matemática. Sólo me queda decir que en unos días podremos saber si The Astonishing es o no realmente asombroso.

 

 

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Sobre el autor

Graduada en Farmacia. Perfeccionista frustrada. Humorista e irónica por naturaleza. Apasionada de la escritura. Progger de 24 horas, heavy y rockera en los ratos libres. Colaboradora activa en varias webs de música y en mi blog propio Keep the Dream Alive.

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