Revisando a ELVIS COSTELLO – Segunda parte: This Years Model

Publicado el 02/01/2016 | por Laurent Berger | Especiales, Reviews

ecTras el impulso de su primer disco, Elvis Costello sigue sembrado y se saca un tremendo segundo disco de la chistera, el primero con la banda de su vida The Atractions.  Elvis tendrá muchas bandas a lo largo de su carrera, pero ellos fueron los mejores sin ninguna duda. La gente se olvida muy a menudo de que The Atractions eran sencillamente uno de los mejores grupos de respaldo en la historia del rock, a la misma altura que unos Heartbreakers o la E Street Band.

Bruce Thomas al bajo es el motor que propulsa la banda desenfrenadamente , el batería Pete Thomas es una especie de Keith Moon de la new wave y al teclado el maestro Steve Nieve, un tipo que merece al él solo una estatua en el museo de rock. Pero vamos con ese segundo álbum bautizado con el nombre de This Years Model, estamos en 1978 y solo ha pasado un año de My Aim is True; es el año del caballo en el calendario chino, el año cuando salió la fiebre del sábado noche en los cines españoles. La cocaína corría como nunca, pura y barata, “Pump it Up” es una oda al consumo del polvo blanco, todos ellos inconscientes de los estragos que causara a músicos y actores se pasaban el día empolvándose la napia.  Y bajo este panorama Costello da luz 12 trallazos que empiezan con la anfetaminica, “No Action” dando el pistoletazo de salida a un disco enchufado a 220 voltios.  Un disco donde la temática oscila entre el odio y la venganza en el que Costello escupe sus letras viscerales con rabia, sin moderación. Nada de “mariconadas”, aquí todo el mundo tiene su parte de crítica y desprecio ; las modelos en “This Year’s Model”, los enamorados en “Hand in Hand”, a las groupies en “Lip Service, ” a la radio en ”Radio Radio, etc… Elvis destila enojo como nadie, es más punk en el alma que cualquier tipo con una cresta de mohicano.

 

 

El Inglés no se muerde la lengua, y no deja títere con cabeza, a veces rozando lo políticamente correcto como en la letra más polémica con “Night Rally”, omitida de la versión original en los EEUU por sus referencias a la Alemania nazi y siendo remplazada por “Radio, Radio”, donde tampoco dulcifica su mensaje ya que arremete contra las emisoras de radio. Costello la interpreto en la televisión americana a pesar de que le exigieron que no lo hiciese. Declan Patrick MacManus acaba de concluir una gira americana donde ha salido triunfador, algunos le proclaman el nuevo mesías, el Dylan Ingles. Elvis se permite hasta burlarse del Bruce en su propio territorio, en pleno Asbury Park, que tiempos! Desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente y hace tiempo que apagó su rabia, pero eso es otra historia.

Ahora estamos en plena efervescencia y Costello va a sacar sus tres primeros álbumes que no son sólo sus tres mejores discos, son tres de los mejores discos editados por cualquier artista de aquella época, aunque sinceramente nuestro amigo el gafotas no tiene disco malo, digamos que la trilogía primera es la más visceral, la más rebelde. El hambre de éxito es palpable y real, ya que estos discos están atiborrados de canciones que marcaran para siempre la vida del músico y que raramente se olvidara de interpretar sobre los escenarios, quien no ha oído “Pump it Up” en algún bolo suyo.  Este hombre es un maestro en confeccionar una música a la vez elegante y furiosa, pasional y rebelde.

Elvis Costello arruinó su primer matrimonio con las drogas y el sexo, pero siempre se tomó en serio su música y mantuvo las riendas bien sujetas por muy desembocada que pareciese ir su vida, prueba de ello es que posee una de la carreras más longevas en este “negocio”. Como ya dije en el anterior post, poco artistas han sabido reinventarse a cada disco, listos y astuto como pocos supo diversificarse a la perfección.

Sobre el autor

Tsi – Na – Pah estudió Bellas Artes y más tarde cocina. Actualmente recorriendo Andalucía vendiendo y comprando viejos vinilos. Apasionado del rock progresivo y del rock americano de los setenta. Colaborador en distintas revistas musicales y tiendas de música en la época donde se vendía música de verdad.

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