El Padrino (The Godfather, 1972)

Publicado el 24/06/2015 | por Luis Cifer | Cine
Valoración
90

The-Godfather-Poster Siempre que se hace un estudio de las mejores películas de la historia hay una película que está siempre en los primeros lugares: El Padrino.

Cuando parecía que el cine de gángsters había pasado de moda hacía varias décadas, llegó un joven italo-americano de 31 años llamado Francis Ford Coppola a realizar la obra maestra del género. El Padrino es, así de claro, una de las mejores películas de la historia.

Basada en el genial libro de Mario Puzo, El Padrino fue la película que colocó a Coppola en el Olimpo de los directores y puso en el mapa a ese gran actor que era Al Pacino. También sirvió para que Marlon Brando ganara un Oscar. El Padrino sólo ganó 3 premios de la academia, siendo Cabaret (otro gran film por motivos muy distintos) la gran triunfadora de la noche. Pero da igual los premios que ganara o no ganara El Padrino, es un gran film y punto.

La novela de Mario Puzo había vendido 21 millones de ejemplares y los derechos fueron comprados por el mítico productor Robert Evans para los estudios Paramount. Como director se barajaron varios nombres pero el elegido fue el joven Francis Ford Coppola. Coppola había fundado con su amigo George Lucas la productora American Zoetrope en 1969, siendo THX1138 (dirigida por Lucas) su primera producción. Pero el film de Lucas fue un completo fracaso y casi llevó a la ruina a la pequeña productora de los dos amigos. Coppola necesitaba dinero y aceptó encargos como el de escribir el guión del film Patton (por el que ganaría un Oscar en 1971) y el de dirigir El Padrino. La película iba a ser inicialmente una película pequeña sin demasiada personalidad, una más de gángsers, pero Coppola se fue integrando en el proyecto y acabó dándole un nuevo sentido. El encargo se convirtió en algo personal.

Coppola colaboró con Mario Puzo en la elaboración del guión, otorgando a cada escena un papel de un color determinado, obviamente las escenas violentas eran de color rojo. Con este sencillo sistema Coppola y Puzo lograron un guión con un ritmo sobresaliente, perfectamente estructurado y armonizado. También eliminaron los constantes saltos temporales de la novela, con este cambio se perdió algo del elemento sorpresa pero se ganó en estilo narrativo y coherencia. Coppola supo trasladar el universo mafioso creado por Puzo a unas imágenes sobresalientes, que sintetizaron lo esencial de la novela e incluso mejoraron algunos pasajes gracias a una fuerza visual apabullante. Todo el apartado técnico es sobresaliente, destacando especialmente la música de Nino Rota, la fotografía de Gordon Willis, el montaje y la dirección artística.

Coppola resultó no ser un director tan fácil de controlar como pensaron los productores (de hecho, estuvo a punto de ser despedido del rodaje varias veces). El presupuesto se disparó, los enfrentamientos con Gordon Willis eran continuos y los productores no estaban dispuestos a consentir las excentricidades del conflictivo Marlon Brando. Pero Coppola se sobrepuso a todos los contratiempos y entregó esta obra maestra del cine. Coppola demostró que era inmejorable a la hora de dirigir actores, planificar escenas y crear una tensa calma que explota violentamente. El Padrino y Coppola crearon escuela, una clase magistral de estilo y narración cinematográfica.

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Con El Padrino, el cine moderno (nacido en los años 60) llegó a su mayoría de edad. Era un cine con un fuerte contenido crítico, un cine formalmente perfecto pero que no gustaba de finales felices ni dejaba un regusto agradable en el paladar del espectador. Los buenos ya no siempre ganaban en el cine. El padrino es una amarga radiografía de los felices y prósperos años de la post guerra. El film refleja un país hecho de inmigrantes en el que muchos creaban sus propias normas al margen de la ley (como bien se encarga de recordar Don Vito Corleone al principio del film). Una sociedad en la que las influencias y los sobornos estaban ya al orden del día.

Por cierto, siempre se ha especulado mucho si el personaje de Johnny Fontane estaba directamente inspirado en Frank Sinatra. La verdad es que ambos eran cantantes de origen italiano muy bien conectados con la mafia y que lograron un Oscar por su interpretación en un film bélico (Sinatra lo obtuvo en 1953 por De aquí a la eternidad). Tales coincidencias son muy sospechosas. ¿Puede la mafia presionar para que un actor consiga un papel? No me extrañaría lo más mínimo. ¿Puede hacer la mafia que un actor gane un Oscar? Visto lo visto, yo diría que sí.

No podemos dejar de mencionar que escenas como la de el caballo, el asesinato en el restaurante, la paliza o el atentado en el coche que se quedan marcadas a fuego en la memoria del espectador. También pasaron a la historia frases como “No es personal, sólo negocios” o “Le haré una oferta que no podrá rechazar” Un film inolvidable.

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El Padrino tiene mucho de tragedia griega y de Shakespeare, los grandes temas son universales. Don Vito tiene algo de Rey Lear (un poderoso rey que afronta el final de su vida mientras sus tres hijos se pelean por el trono). El personaje de Michael (hijo de Don Vito) no quiere participar en los turbios negocios de su familia ni mancharse las manos de sangre. Michael ha vuelto a casa convertido en un héroe de la Segunda Guerra Mundial y desea alejarse de su familia. Los negocios familiares no van con él. Sin embargo, una guerra entre familias le obligará a tomar partido. Michael conocerá el amor escondido en Italia y lo perderá de forma violenta a manos de sus enemigos. Michael sufre una transformación y dejará de ser el joven idealista, dándose de bruces con la sangrienta realidad. Por motivos estratégicos, Michael será el más indicado para asestar el golpe de gracia a la familia rival, convirtiéndose en todo aquello que repudiaba y odiándose a sí mismo para siempre. Michael será el heredero que nunca quiso ser. Conocerá el poder y la soledad del hombre en la cima.

De ejemplo de la grandeza de esta película podríamos poner muchos momentos, pero me quedo con la escena final. Michael está en su despacho (su salón del trono) con varios colaboradores tratando unos asuntos. Tras mentir a su esposa sobre la naturaleza de sus negocios, ésta sale a prepararle una copa esperando que él le devuelva una mirada o un gesto de complicidad. Por respuesta sólo recibe una puerta que se cierra. En un único gesto, Coppola expresa la tremenda distancia que separa a ambos esposos. No hace falta nada más. Michael ha sido absorbido por los negocios de la familia sacrificando así su matrimonio y su vida.

La historia se repite, una vez más. La familia es lo primero.

Sobre el autor

Luis Cifer, nació en la ciudad del viento en el seno de una familia de joteros aunque nunca le interesó la Jota. Se dice que siempre viste negro, que Luis no es su nombre real, que no duerme apenas y que no sabe leer la hora. Otros dicen que tiene un trabajo decente e incluso que es padre de familia, pero no hay nada confirmado. También se le puede encontrar en su blog de cine.

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