Blade Runner (1982)

Publicado el 26/06/2015 | por Luis Cifer | Cine
Valoración
80

 Sí, ya sé que Blade runner es un clásico de la ciencia ficción y no pienso negarle ninguno de sus méritos. Yo mismo fui un gran fan de la película de Ridley Scott… hasta que leí el libro. Desde que leí la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se me cayó un mito al suelo y opino que el film podría haber sido mucho mejor.

Básicamente, Blade runner revolucionó la ciencia ficción por su impactante estética y su trama detectivesca. Ridley Scott llevó a cabo otra obra cumbre de la ciencia ficción tras hacer lo propio con Alien (1979). Pero, más allá de la estética cyberpunk, la música de Vangelis y los costosos decorados, Blade runner no deja de ser una estupenda película de cine negro ambientada en el futuro.

La novela de Philip K. Dick se publicó en 1968 y transcurre en 1992, obviamente Dick fracasó en sus predicciones sobre el futuro al igual que Arthur C. Clarke y su 2001.  En la novela, la tierra es un planeta casi inhabitable, un polvo radiactivo cubre el planeta y la ONU aconseja partir hacia las colonias en el espacio. Los varones llevan protecciones en sus genitales para evitar quedar estériles. Las ciudades están casi abandonadas, llenas de apartamentos vacíos. Miles de pequeños objetos inservibles (kippel) se acumulan por doquier. Muchas especies se han extinguido, tener una oveja o un perro como mascota es todo un lujo. Tener una réplica eléctrica es también un signo de status social. Si no tienes una mascota eléctrica, no eres nadie. La esposa de Rick Deckard quiere una de esas costosas mascotas eléctricas, sólo por ello Deckard acepta el encargo de encontrar a unos androides (nunca se menciona en el libro el término replicante) que se han escapado. Dichos replicantes (usaremos este término en adelante) son robots de forma humana que se usan como esclavos para trabajar en el espacio y tienen una vida limitada. Algunos de estos replicantes han escapado y campan a sus anchas por la tierra. Deckard emprenderá la búsqueda de los replicantes. A través de unos tests se puede adivinar si un sujeto es o no un replicante, ya que muchas veces ni ellos mismos lo saben, sus recuerdos son implantados cuando son creados.

En la novela los humanos son retratados como seres apáticos y deprimidos que necesitan cambiar su estado de ánimo de forma artificial gracias al Órgano de Ánimos Penfield. La percepción de la realidad (tema habitual en las novelas de Dick) es modificada a voluntad del usuario. Cuando alguien está deprimido, sólo tiene que desearlo y se encontrará animado. Muchas de las opciones de tan terrible aparato inducen a comprar o a ver más televisión. Precisamente en televisión triunfa un talk show diario de 23 horas en el que un cómico/telepredicador habla sin parar. Todo indica al lector que tal personaje es una gran estafa, nadie puede estar 23 horas en antena ininterrumpidamente y en directo. O va muy drogado o es una elaborada farsa… o es un replicante.

Tampoco la religión dominante es presentada por Dick como trigo limpio. Los ciudadanos tienen en su casa un aparato eléctrico o caja de empatía. Al agarrarse a las asas del aparato experimentan una especie de alucinación en la que entran en comunión con otros cientos de seres mientras sienten en primera persona el calvario, muerte y resurrección de Wilbur Mercer, el fundador del mercerismo. Los seres humanos dejan de sentirse abrumadoramente solos sólo durante los momentos en que se sienten parte de esa gran comunidad de personas enganchadas a esta máquina. Cuando los creyentes se funden, comparten sentimientos y experiencias, pudiendo sentir las emociones de los demás creyentes. Pero no olvidemos que lo hacen a través de una máquina electrónica, no hay magia ni sentimientos verdaderos en su religión, es pura tecnología controlada por alguien en beneficio propio. ¿Quiso Dick elaborar una crítica al instinto gregario del ser humano? ¿Es la religión el gran hermano de Orwell? Cuando las cosas se ponen feas es cuando el ser humano se aferra a lo intangible en busca de una respuesta o un sentido a una oscura realidad.
 Así pues Dick no cree en la raza humana. Nos presenta un futuro muy negro en el que el ser humano se ha cargado el planeta y ha perdido totalmente su libertad. La libertad de sentirse mal, la libertad de poder estar triste y solo. Por medios externos, los humanos cambian artificialmente su humor pero, a la larga, acaban sumidos en una fuerte apatía y depresión. Aunque los recuerdos de los replicantes pueden ser artificiales, sus deseos y sus sentimientos son reales. Incluso muchas veces tienen más ganas de vivir que muchos humanos. Ellos son nuestro espejo, sienten nuestra misma angustia existencial: buscan respuestas sobre el sentido de su existencia y su caducidad. las mismas cuestiones que han aterrado al ser humano desde el inicio de los tiempos. Los replicantes buscan a su creador, pero su creador es sólo un hombre, están solos y sin respuestas. Su existencia no tiene sentido, sólo les queda la pataleta y aceptar su destino.

Los replicantes no se conectan a la caja de empatía y por ello mismo escapan del control del estado. Deckard nunca ha sentido una real empatía cuando se conecta ¿es por ello un replicante?. Nunca estamos realmente seguros de nada en la novela: las mascotas son eléctricas, los sentimientos son inducidos, la televisión miente, la religión es falsa e incluso es casi imposible distinguir a un replicante de un humano.

En el guión de Blade runner se eliminaron pasajes enteros del libro como el de la comisaría de policía formada integramente por replicantes. Las calles desiertas del libro se convirtieron en abarrotadas calles adornadas por anuncios publicitarios. Tampoco se trasladó el hecho de que las replicantes Rachael y Pris son idénticas, en la película fueron interpretadas por Sean Young y Daryl Hanna, dos actrices muy diferentes. También hicieron cambios menores como convertir a Deckard (Harrison Ford) en divorciado o transformar en bailarina exótica a una replicante que en el libro es una afamada cantante de ópera (Luba luft). Al morir ésta, Deckard se da cuenta que no tiene sentido eliminar a los replicantes ya que son capaces de crear e interpretar verdaderas obras de arte. Por una vez, Deckard siente empatía, pero no hacia un humano.

En mi humilde opinión, en el guión de Blade runner se obviaron un buen montón de aspectos interesantes que hubieron mejorado aún más al film. Los animales eléctricos, el status social, la religión, los recuerdos, las drogas, la identidad y el poder sedante/controlador de los medios de comunicación son elementos que no se trasladaron a la pantalla. Philip K. Dick murió antes del estreno de Blade runner y no sabemos qué hubiera opinado de la adaptación que de su libro dirigió Ridley Scott. Tampoco sabemos qué hubiera opinado de películas que adaptaban relatos suyos como Desafío total o A scanner darkly, aunque me inclino a pensar que la primera no le hubiera gustado demasiado.

Desde luego, nadie puede negar que Blade runner es todo un clásico, pero creo que simplificó demasiado el complejo mundo creado por Philip K. Dick. Quien sabe si todos estos elementos no incluidos en el film original aparecerán en la rumoreada secuela Blade runner 2.

Sobre el autor

Luis Cifer, nació en la ciudad del viento en el seno de una familia de joteros aunque nunca le interesó la Jota. Se dice que siempre viste negro, que Luis no es su nombre real, que no duerme apenas y que no sabe leer la hora. Otros dicen que tiene un trabajo decente e incluso que es padre de familia, pero no hay nada confirmado. También se le puede encontrar en su blog de cine.

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