Revisando a Bob Dylan – Capítulo I: el principio de un largo camino

Publicado el 01/01/2015 | por Laurent Berger | Especiales

Retomo los post sobre los discos de Dylan que escribí en mi blog personal para compartirlos con los selectos lectores de Rock, TheBestMusic. Se desgranarán, poco a poco, la práctica totalidad de su discografía, dejando de lado sus Bootlegs Series y algún que otro largo más.

Empecemos.


Tenemos aquí el primer álbum de estudio del futuro icono del siglo XX. Aquel primer artefacto de Bob Dylan lo publicó Columbia Records en 1962, cuando Bob contaba con apenas veinte años de edad. El disco es una colección de viejas canciones del folk tradicional, donde se hallan dos únicas composiciones recientes. El álbum fue producido por John H. Hammond, a quien conoció en el apartamento que Dylan compartía con Richard Fariña y su mujer, Carolyn Hester. Hammond asimismo fue quien sedujo a Dylan para Columbia Records, firmando de inmediato un contrato por cinco años.

BobDylanLPEs posible que este sea el primer disco de lo que ahora se denomina “americana”, término que posiblemente Dylan acuñó al entrar por primera vez en un estudio. El álbum se grabo en tres sesiones. Columbia gastó “cerca de 402 dólares” en la grabación. Nunca unos miserables dólares fueron tan fructuosos. Dylan ya apuntaba maneras y era bastante suyo a la hora de grabar.

Se grabaron diecisiete canciones: cinco saldrían al mercado en singles: “Baby Let Me Follow You Down”, “In My Time Of Dyin'”, “Gospel Plow”, “Highway 51 Blues” y “Freight Train Blues”; cuatro canciones descartadas igualmente serían publicadas en singles; cuatro temas adicionales finalmente serían incluidos en The Bootleg Series Volumes 1-3 (Rare & Unreleased) 1961-1991: “Ramblin’ Blues”, de Woody Guthrie, “House Carpenter”, “He Was A Friend of Mine” y una composición propia, “Man on the Street”.

El disco empieza con una corta pieza titulada “You’re No Good”, tema compuesto por Jesse Muller que fue sobre todo conocido por su tema “San Francisco Bay Blues”.

“Talkin’ New York” es el segundo tema en el que Bob describe sus sentimientos y sus emociones al llegar por primera vez a la gran manzana, sus vivencias para salir adelante y obtener la posibilidad de grabar sus temas. En el tema ya se intuye la personal lírica de Dylan.

“In My Time Of Dyin” es un tema de gospel tradicional del cual Blind Willie Johnson hizo la primera grabación; Led Zeppelin la puso en boca de todos.

Le sigue “Man of Constant Sorrow”, popularizada por la película de los hermanos Cohen Oh Brother. Originalmente grabada por Dick Burnett, un violinista medio ciego al le dispararon en la cara en 1907. Seguimos con el blues “Fixin ‘to Die Blues”, escrito por Booker T. Washington White, un blues que también interpretaban los Zeppelin en directo. La cara A se cierra con un tema de Curtis Jones, “Highway 51 Blues”, uno de tantos pianistas de blues ignorados por muchos. Entre sus canciones más conocidas están “Lonesome Blues Bedoom” y “Tin Pan Alley”.

Image: Bob DylanLa cara B se inicia con “Gospel Plow” tema tradicional también conocido como “Hold On”. Existen bellísimas versiónes de Duke Ellington, de Old Crow Medicine Show y de Screaming Trees.

Le sigue “Baby, Let Me Follow You Down” adaptada por Eric Von Schmidt , un blues man de finales de 1950. Fue un tema característico de los cafés del Greenwich Village.

“The House of Rising Sun”, también conocida como “Rising Sun Blues”, fue sobre todo popularizada por la versión de The Animals. Algunos afirman que se refiere a un burdel. La versión mas antigua data de 1928 y fue recogida por Alan Lomax para la Biblioteca del Congreso.

“Freight Train Blues” es un blues de Elizabeth “Libba” Cotten, una blues woman con un particular y propio estilo al tocar la guitarra. Este es seguramente su tema mas emblemático. Además de la de Dylan, existen versiones de Taj Mahal y de Jerry Garcia entre otros. Como curiosidad, Elizabeth, tras unos años en la música, comenzó a trabajar como empleada del hogar cuidando de los hijos de la familia Seeger.

En cuanto a “Song to Woody”, es su segundo tema propio en surgir y, cómo no, expresa el agradecimiento de Dylan hacia su héroe y leyenda del folk , Woody Guthrie. La melodía del tema esta basada en la canción de Woody “1913 Massacre”.

Termina el disco un blues clásico de Blind Lemon Jefferson, “See That My Grave Is Kept Clean”, que Dylan volvería a grabar junto a The Band para su disco The Basement Tapes.

Dylan era aún un completo desconocido, y tanto Hammond como el propio Bob no se tomaron en serio los pobres resultados de aquel primer álbum y las pobres ventas que cosechó. Según Mitch Miller, jefe de A&R, se vendieron apenas unas 3000 copias. En la compañía querían finiquitar su contrato, pero Hammond y Johnny Cash lo defendieron y creyeron en el futuro de este joven judío. Dylan diría que las notas del disco eran mejores que el propio disco.

Bob nunca estuvo satisfecho con aquel primerizo trabajo y expresaría su desacuerdo en años posteriores. Un mes después de su lanzamiento, Bob viajó a Minneapolis. Él y su amigo Tony Glover visitaron a Bonnie Beecher. Se hizo una grabación informal en el apartamento, interpretando 26 canciones que se convirtieron en las famosas The Minnesota Tapes, una golosina para coleccionistas.

dylan62Aquellas grabaciones caseras son en realidad un perfecto retrato de los primeros años de Dylan como cantante de folk, y son mucho más representativas que su disco debut. Bob se sentía mas libre en el apartamento de su amigo que en los estudios de grabación y aquello se refleja perfectamente. Dylan también grabó varias canciones bajo el seudónimo de Blind Boy Grunt para la revista de música folk Broadside Magazine.

Seguramente este es el disco de Dylan que mas injustamente ignorado, pero es necesario para comprender plenamente al bardo y, sobre todo, para valorar en lo que más tarde se convertiría después. Blues, folk, góspel… todo ello cantado y expresado desde el alma por un hombre joven, sin artificios. El hombre junto a su armónica y su guitarra.

Para concluir, unas líneas sobre la portada donde un rechoncho Dylan, con cara de no haber roto un plato, posa con su guitarra. En sus ojos se puede adivinar que llegaría lejos, muy lejos.

A partir de aquel momento, la vida de Robert Allen Zimmerman ya no volvería a ser la misma. Tampoco la de muchos que empezaron a creer en sus palabras.

Nada de folkie o poeta. Es la gran bestia del rock and roll.
(Chuck Berry)

Sobre el autor

Tsi – Na – Pah estudió Bellas Artes y más tarde cocina. Actualmente recorriendo Andalucía vendiendo y comprando viejos vinilos. Apasionado del rock progresivo y del rock americano de los setenta. Colaborador en distintas revistas musicales y tiendas de música en la época donde se vendía música de verdad.

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