Los mejores discos de 2014

Publicado el 15/12/2014 | por Edgar Corleone | Especiales, Informes y listas

Para el balance musical del primer año tras nuestro gran cambio –la nueva Rock, TheBestMusic se estrenó junto a 2014– hemos contado exclusivamente con los miembros del staff y los colaboradores más frecuentes. En un principio aunar criterio, pero la discusión se nos fue tanto de las manos que la redacción se convirtió en las oficinas de Jordan Belfort en The Wolf Of Wall Street, así que alguien, justo antes de dar un portazo, sentenció que cada uno hiciese su lista como le viniese en gana.

Al final, como evidencian las listas, sólo nos hemos puesto de acuerdo en una cosa: la ausencia de Pink Floyd y U2 en cada Top 10.


Los mejores discos de 2014: la lista de Alex Palahniuk

imelda may tribal1. Imelda May – Tribal: a nadie debería sorprenderle esto. May lleva, de un tiempo a esta parte, una meteórica carrera en los que, con tan sólo cuatro discos, ha conseguido que muchas de las viejas canciones del rock de los cincuenta, así como el jazz o el blues, recuperen la vigencia y la mística que tenía antiguamente. Guapa y llena de talento, ha conseguido portadas a base de esfuerzo, tesón y trabajo. Si su carrera en solitario no tiene fisuras de ningún tipo, sus diversas colaboraciones con el Dios Jeff Beck nos presentan una carrera que si es bien gestionada, puede convertirse en un clásico contemporáneo imprescindible.

2. Lucinda Williams – Down Where The Spirits Meets The Bone (crítica aquí): no conocía, a decir verdad, a esta venerable señora hasta que diversos amigos bloggeros empezaron a entronizar este álbum. ¿Qué me he encontrado? Unas canciones que, como decía en el álbum de Imelda May, rinden un grandioso homenaje a figuras como Eddie Cochran, Gene Vincent o Gram Parsons y a todos los grandes del sonido de la ciudad de Nueva Orleans. No queda más que rendirse ante una de las grandes vocalistas femeninas evocadoras del sur de Estados Unidos junto con Beth Hart o Lisa Fischer.

3. Jack White – Lazaretto (crítica aquí): nunca fui fan de este caballero. Los White Stripes y The Raconteurs no dejaron de ser, según mi criterio, bandas con mucho más nombre que méritos discográficos y con un líder carismático, sí, pero que tampoco era la panacea del talento que la atribuían. Pues bien: esas palabras uno ha de tragárselas cuando escucha los dos últimos álbumes en solitario de este hombre; especialmente este Lazaretto que, fusionando elementos de la música británica, americana, mas el peculiar estilo de su creador, ha conseguido firmar un producto difícil de mejorar y que, sin lugar a dudas, merece su puesto en esta lista. ¡Prejuicios fuera!

4. Cynic – Kindly To Be Free Us: han pasado más de veinte años desde que Paul Masvidal y Sean Reinert revolucionaron el panorama del Metal como guitarrista y batería respectivamanete de Death en la grabación y gira del Human o la genialidad vanguardista de Focus, su ópera prima. De aquellos tiempos, el metal no existe, pero sí tenemos una banda más que madura, sólida y con los lazos con el pasado más reforzados que nunca en un disco que, si bien no es tan rompedor como los anteriores, para todos aquellos que admiramos la categoría y el impresionante talento de los de Florida, nos hace pensar que experimentación, vanguardia y talento no son términos necesariamente del pasado.

5. Ace Frehley – Space Invader: el mítico ‘Spaceman’ está de vuelta con un álbum que, -no vamos a negarlo-, es una parodia y un autoplagio, sí, ¡pero ejecutado de forma inapelable! Guitarrazos, estribillos fáciles de corear, solos incendiarios y lo más importante: una frescura que Gene Simmons y Paul Stanley perdieron hace tiempo.

6. Anathema – Distant Satellites (crítica aquí): los hermanos Cavanagh lo han vuelto a hacer. Conozco pocas bandas que hayan sabido sortear tan bien los embates del tiempo como ellos. Esa evolución del doom y el metal gótico de principios y mediados de su carrera hacia un sonido más ambiental y progresivo como el actual, casa ni que pintado con el credo musical de una banda que siempre ha citado a Pink Floyd como una de sus referencias. Otro triunfo en forma de composiciones bellas y elegantes, con excelentes secciones de viento que harán las delicias de los amantes del progresivo y, sobre todo, de un grupo que sin hacer mucho ruido, se ha convertido en una de las formaciones más fiables que hay actualmente.

7. Exodus – Blood In, Blood Out: la vieja guardia del thrash de la Bay Area de los ochenta golpea de nuevo y de qué forma. Recuperando para la causa a Steve ‘Zetro’ Souza como cantante en detrimento de un Rob Dukes por cuya forma de cantar siempre fue criticado por su cercanía con el Metalcore en ocasiones, Exodus ha conseguido pergeñar un compacto furioso, rápido, ágil, violento, agresivo y demoledor. Una vez más, el nuevo trabajo de los californianos ha venido a confirmar que Gary Holt no es sólo uno de los guitarristas más virtuosos que ha dado la escena, sino, también, un gran compositor. Que Kerry King cuente con él si quiere que sus Slayer recobren la fuerza y la frescura que perdieron en estudio hace tiempo.

8. The Contortionist – Language: con tan sólo tres discos, la banda de Indianapolis, está consiguiendo, junto con Between The Buried and Me, Periphery o Cult of Luna, que un movimiento como el djent y el math estén calando hondo entre la nueva generación de metalheads actual. Cortes frescos, complejidad instrumental, reminiscencias de Tool, Rush, Dream Theater e, incluso de Brian Eno perlan las canciones de una formación que, al igual que el género, va aumentando de prestaciones a un ritmo vertiginoso.

9. Swans – To Be Kind: el universo de Michael Gira, alma máter de Swans, es difícil de clasificar. Siempre lo he visto como una especie de Lou Reed moderno y (más) cínico. Con To Be Kind hace resonar el eco de la modernidad y de las bandas alternativas de rock de los ochenta. Más de hora y media de música donde se citan elementos, también, del Free Jazz o el rock industrial alemán, coronando las bases sonoras de un combo tan arriesgado como innovador y complejo a la hora de escuchar. Una experiencia, cuanto menos, diferente. De eso estoy seguro.

10. Wilko Johnson & Roger Daltrey (crítica aquí): ¿quién iba a decir que dos viejas glorias como éstas iban a sonar tan bien, dándole un sonoro repaso tanto a coetáneos, maduros y jóvenes? El caso es que, el mítico vocalista de The Who y el reputado Wilko Johnson, han firmado un disco de los de toda la vida en los que historia, modernidad, estilo, clase y elegancia se juntan con el espíritu aventurero y la juventud. ¿Que los años hacen que el espíritu se marchite y el cerebro no trabaje igual? Hagan el favor de ponerse este álbum y me darán la razón cuando les diga que va a ser la mejor media hora que hayan invertido en su vida.


Los mejores discos de 2014: la lista de Edgar

ryan adams1. Ryan Adams – Ryan Adams (crítica aquí): escrito desde las entrañas e interpretado con sinceridad, a pecho descubierto, sin complejos. A sus cuarenta años, Ryan Adams se dejó de preocupar por lo que la gente esperase de él e hizo lo que le dio la gana, lo que le salió de dentro. El resultado es un álbum influenciado por Petty y Springsteen hasta arriba de joyas, producido de forma sublime. El vinilazo del año.

2. Lucinda Williams – Down Where The Spirit Meets The Bone (crítica aquí): cuatro caras de profundas raíces americanas, de la voz más dulcemente maternal descarnada para la ocasión. Lleno de canciones tristes, pero también pegadizas. Sombrío y honesto. Una cantautora en plena madurez.

3. Wilko Johnson & Roger Daltrey – Going Back Home (crítica aquí): si Wilko Johnson tocó para este álbum como si fuese el último, es porque en aquél momento, probablemente lo fuera. Luego superó su cáncer de páncreas, pero las grabaciones se hacen para perdurar. Tenemos suerte de poder atesorar este álbum por mucho tiempo, porque la dupla formada por estas dos instituciones del rock es irrepetible. Lo clásico, lo juvenil, interpretado con la experiencia  de más de cinco décadas.

4. Chuck Ragan – Till Midnight: si la Williams hace sonar las raíces con crudeza, Ragan lo hace al contrario. La tradición americana suena en este disco más pomposa y más eléctrica, con más capas que, innecesarias o no, enriquecen canciones de por sí voluminosas.

5. Rival Sons Great – Western Valkyrie (crítica aquí): el rock más eléctrico que he escuchado este año. La producción está envejecida adrede, pero le otorga más personalidad que flecos a cortar. Cuentan en sus filas con un vocalista a la altura de los clásicos, y en este álbum hay menos artificio que en gran parte de la nueva hornada de retrorock. Adictivo como pocos en esta lista, también.

6. Soulbreaker Company – Graceless (crítica aquí): tenemos en la península a una banda única cuya gama estilística es enorme, y el público mirando para otro lado. Me gustaría que hubiese tenido más repercusión esta maravilla llena de folk, prog, hard y psicodelia, y espero que el tiempo le haga justicia. Variado, espacial y muy completo.

7. The Brew – Control (crítica aquí): el mejor trabajo de su discografía, encargado de catapultarlos al Olimpo de los mejores grupos en directo. Los temas de este álbum son tan directos y musculosos que es imposible parar de escucharlo. Lleno de estribillos para toda ocasión, una producción de lujo y unas interpretaciones sólo posibles gracias al rodaje que cientos de conciertos les han hecho ganar.

8. Pendejo – Atacames (crítica aquí): risas y headbanding a ritmo de riffes sabbathicos. ¿Qué más se le puede pedir al stoner rock?

9. Anathema – Distant Satellites (crítica aquí): como Weather Systems, una delicadeza atmosférica llena de detalles y melodías celestiales. A este le sobra algún interludio electrónico que casi, casi, le hace bajar del sobresaliente. Pero no, con varias escuchas no queda más que dejarse llevar por este compendio de ambientes y sentimientos.

10. Berri Txarrak – Denbora Da Poligrafo Bakarra: el ambicioso nuevo trabajo de los navarros ha resultado ser una montaña de emociones que aúna diversidad de estilos de toda su discografía y que, además, va un paso mas allá. Duro a ratos, popero a otros, y punk para terminar. Tres álbumes con una veintena de temas entre la que hay poco o ningún relleno. Las melodías vocales son tan buenas que dan ganas de aprender euskera para disfrutar de las letras como se merecen.

Dos discos decepcionantes:

Asia – Gravitas (critica aquí): indigno no sólo de su trayectoria o su nombre, sino del listón que han levantado desde su regreso. Duerme a las ovejas por monótono, desganado y opaco. Totalmente prescindible.

Gaslight Anthem – Get Hurt (critica aquí): a las bandas que me gustan les exijo bastante, y en este caso, no llegaron a lo que esperaba. Después de Handwritten, los escarceos con estilos que les son extraños me descolocaron, y aunque esconde parte de lo que me hizo interesarme tanto por ellos, el resultado es desequilibrado.


Los mejores discos de 2014: la lista de Perem

81gekwtd95l-sl1400-13977605211. Wilko Johnson y Roger Daltrey – Going Back Home (crítica aquí): estaba cantado, y sólo hay que leer el último párrafo de mi crítica del disco para saber que en lo más alto de lo mejor del año estaría esta monumental obra maestra.

2. Alcest – Shelter: Neige es un puto genio y detrás de esa timidez se esconde un genio de proporciones similares a la de Steven Wilson y la grandeza de su Shelter es de proporciones épicas, y sólo bastan Wings, Opale, y sobre todo esa monumental obra de arte llamada Délivrance  para que todo a tu alrededor desaparezca y ante ti visualices océanos de esperanza. De no ser por Wilko, el disco iba directo al primer puesto.

3. Grand Magus – Triumph and Power (crítica aquí): también estaba cantado, y lo mismo que en el caso de Wilko, sólo hay que leer el último párrafo de la reseña.

4. Anathema – Distant Satellites (crítica aquí): no llega a la excelencia de su anterior trabajo, el maravilloso Weather Systems, pero cerca se le queda, y si bien tiene todos los mimbres para estar en lo más alto, este año se tendrá que conformar con el cuarto. Tal como ya comenté en su momento el disco llega a la excelencia.

5. Jackson Browne – Standing in the Beach: para muchos habrá pasado desapercibido este último trabajo del que un día nos regalara esa joya llamada Running on Empty, pero mejor que vayan poniendo remedio a ello, ya que este nuevo disco es de lo mejor que ha manufacturado Jackson en las últimas décadas. Un disco absolutamente delicioso.

6. Ryan Adams – Ryan Adams (crítica aquí): y llegamos a la gran sorpresa del año, y es que hasta hace poco, poca era la atención prestada a Ryan, pero a raíz de una recomendación expresa de que escuchase su disco, sólo puedo decir que es una autentica delicia.

7. Robert Plant – Lullaby and… The Ceaseless Roar (crítica aquí): no es el Plant que quisiéramos muchos, ya que por su culpa tenemos a Pagey recluido en su residencia, pero es ese mismo Plant que junto a Alison nos brindó esa joya llamada Raising Sand, y si bien aquí, en parte por culpa de algunas experimentaciones que nunca me han convencido, hay un par o tres de temas olvidables, hay otros momentos excelsos donde de nuevo queda claro que Plant es el puto amo.

8. Tom Petty – Hypnotyc Eye (crítica aquí): y hablando de putos amos… aquí tenemos al bueno de Petty que, sin que el disco sea de lo mejor que nunca ha manufacturado, sirve para recordar el porqué con los años se ha convertido en lo que es, una leyenda.

9. Lucinda Williams – Down Where the Spirit Meets the Bone (crítica aquí): ha costado poder escuchar en su totalidad el disco ya que incomprensiblemente no se puede encontrar en las diversas plataformas de streaming, pero hay que reconocer que la recomendación tenía su fundamento y no fue por casualidad que Laurent le otorgase la máxima nota.

10. Black Label Society – Catacombs of the Black Vatican: sólo por “Angel of Mercy”, la particular “Stairway to Heaven” de Zakk Wylde, y una de las mejores canciónes del año para un servidor, este disco merece tener su entrada en la lista de lo mejor del año.


Los mejores discos de 2014: la lista de Pedro

JohnHiatt-TermsOfMySurrender-Cover1. John Hiatt – Terms of surrender: lo volvió a hacer, y firmó uno de sus mejores discos dentro de su larga carrera musical.

2. Sharon Jones and The Dap Kings – Give The People What They Want: la voz potente de una gran dama llamada Sharon Jones solo puede dejar perlas tan maravillosas como su nuevo álbum.

3. David Crosby – Croz: le dio la patada a la muerte mostrando que todavía le queda mucho recorrido con este gran álbum.

4. Chris Robinson Brotherhood – Phosphorescent harvest: Chris funciona muy bien fuera de los Black Crowes aunque los números no le salgan tan redondos. Aun así, sus composiciones son excelentes.

5. Flyinng colors – Second nature: ¿quién iba a dudar de que este álbum no estuviera entre lo mejor del año? Para mí ha sido una grata sorpresa por parte de unos músicos que llevan el progresivo en su ADN.

6. Ace Frehley – Space Invader: lo avisó y a quien cogiera desprevenido, que se atenga a las consecuencias. Un disco de rock directo y sin apelativos, como debe ser.

7. Vanderberg’s – Moonkings: volvió el eterno guitarrista de Whitesnake de la época de los 80. No junto a su amigo Coverdale, pero sí para rockear como sólo él sabe hacerlo.

8. Foo Fighters – Sonic Highways (crítica aquí): en él se recoge la esencia de su carrera, además de en unos capítulos donde nos enseña los caminos recorridos.

9. Robert Plant – Lullaby and… The Ceaseless Roar (crítica aquí): lo dije, no es “el álbum” de Robert Plant, pero es lo más honrado que puede sacar, y si lo escuchas de esta forma, encontrarás un disco inteligente, culto y de muy buen gusto al paladar.

10. Neil Young – Storytone (crítica aquí): el gran Young demostró de nuevo que todavía puede sacar grandes canciones de su vieja guitarra. Magnifico, sin duda.

Tres discos decepcionantes:

Nazareth – Rock N’ Roll telephone (crítica aquí): una banda legendaria como Nazareth no se puede permitir sacar una vulgaridad como esta.

U2 – Songs of innocence: ni tiene la esencia de su música ni el alma de los mejores U2, los cuales se tienen que mirar bien entre sí para ver si realmente funciona la química dentro de una banda que musicalmente ya finiquitó hace mucho tiempo.

Pink Floyd – The Endless River (crítica aquí): me da mucha tristeza fijar a una gran banda como es Pink Floyd entre mis decepciones, pero como dijo Waters, Gilmour ya sabrá lo que hace con el grupo. Para mí, el mayor desacierto de toda su carrera.


Los mejores discos de 2014: la lista de Laurent

Lo1. Lost on The River – The New Basements Tapes (crítica aquí): la dificultad de unir tantos artistas y trabajar sobre canciones de Bob Dylan y salir airosos es dura tarea y Costello y acólitos lo consiguen con maestría.

2. Mike Farris – Shine for All The People: ¡El puto amo! Salga lo que salga de esta garganta privilegiada, resulta puro bálsamo para el alma

3. Lucinda Williams – Down Where the Meeets the Bone (crítica aquí): un disco largo que se hace muy corto. Pocos lo consiguen.

4. John Hiatt – Terms of My Surrender
5. Chris Robinson Brotherhood – Phosphorescent Harvest
6. Hard Workings Americans – Hard Workings Americans
7. Trigger Hippy – Trigger Hippy
8. Hiss Golden Messenger – Lateness Of Dancers
9. David Crosby – Croz
10. Vashti Bunyan – Heartleap

Mencion especial: Wilko Johnson & Roger Daltrey – Going Back Home

El mejor boxset de 2014: Bob Dylan -The Basement Tapes Complete – The Bootleg Series Vol. 11

El mejor recopilatorio de 2014: Map to The Treasure – Reimagining Laura Nyro

Los mejores discos de progresivo:

1. Robert Wyatt – ExMachina/Different EveryTime: recopilatorio del Maestro desde Soft Machine a sus colaboraciones más sorprendentes.

2. Pendragon – Men Who Climb Mountains: ¿cuándo recibirán el merecido respeto por parte de los supuestos fans de prog rock?

3. King Crimson – Elements: ¡La Biblia!

4. Transatlantic – Kaleidoscope
5. Flying Colors – Second Nature
6. John Wesley – Disconnect

7. Gazpacho – Demon
8. Synaesthesia – Synaesthesia
9. Cynic – Traced In Air
10. Opeth – Pale Comunion

Mejores discos nacionales:

The Fakeband – Shining on Everyone: los Jayhawks vascos, sin ninguna duda. Sabor añejo de calidad.
Atavismo – Desintegración (crítica aquí)
Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró – Granada

Cinco discos decepcionantes:

Pink Floyd – Endless River (crítica aquí): por muchos obtusos que quieran defender este disco, no es una obra a la altura del nombre de Pink Floyd.

David Sylvian – There’s a light that enters houses with no other house in sight
Lunatic Soul – Walking on a Flashlight Beam
Queen – Forever
Neil Young – A Letter Home


Y hasta aquí nuestro repaso musical de 2014. Ha sido un año fructífero en cuanto a lo musical, pero también en lo que respecta a esta casa, que no ha dejado de crecer gracias a cada click de ratón que hacéis cada uno de vosotros.

Ya sabéis donde encontrarnos cada día hablando de lo que nos gusta, y así será durante mucho tiempo.

Sobre el autor

A la música le dedico la mayor parte de mi tiempo, pero aunque el rock me apasiona desde que recuerdo, no vivo sin cine ni series de televisión. Soy ingeniero informático, y cuando tengo un hueco, escribo sobre mis vicios. Tres nombres: Pink Floyd, Led Zeppelin y Bruce Springsteen.

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